Para el estudiante Kim Han-gyeol, la existencia de Seo Joo-yeon es sinónimo de mala suerte. Cada vez que se cruzan, algo malo sucede, como si una maldición los uniera. Joo-yeon, con su flequillo que oculta su rostro y una reputación sombría, parece la causa de todas sus desgracias. Sin embargo, cuando Han-gyeol finalmente logra ver más allá de las apariencias y descubre el verdadero rostro de Joo-yeon, su corazón comienza a latir de forma inesperada, cuestionando si lo que sentía era odio o el inicio de algo más.

La vida de Kim Han-gyeol da un giro drástico al cruzarse con Seo Joo-yeon. Lo que inicialmente se percibe como una simple racha de mala suerte se intensifica con cada encuentro, tejiendo una red de infortunios que Han-gyeol atribuye directamente a Joo-yeon. La figura de Joo-yeon, envuelta en un aura de misterio, con su cabello ocultando parte de su rostro y rodeada de rumores poco halagüeños, se consolida en la mente de Han-gyeol como el epicentro de todos sus problemas.
Esta percepción, sin embargo, comienza a tambalearse cuando Han-gyeol se ve forzado a mirar más allá de las superficialidades. La fachada de Joo-yeon, que tanto ha alimentado las suposiciones de Han-gyeol, empieza a desmoronarse, revelando una realidad hasta entonces oculta. Es en este punto de quiebre donde Han-gyeol se enfrenta a una verdad que desafía sus prejuicios y sacude sus emociones más profundas.

A medida que Han-gyeol descubre el verdadero ser de Joo-yeon, una transformación silenciosa ocurre en su interior. Los latidos de su corazón, antes marcados por la frustración y el resentimiento, empiezan a adquirir un ritmo diferente, uno que confunde y a la vez intriga. La línea entre el odio que creía sentir y el surgimiento de sentimientos nuevos y desconocidos se difumina, planteando una pregunta fundamental: ¿podría la "maldición" que los unía ser, en realidad, el catalizador de una conexión más profunda?
La narrativa explora la complejidad de las percepciones y cómo las primeras impresiones pueden ser engañosas. La historia de Han-gyeol y Joo-yeon se convierte en un estudio sobre el destino, la superación de prejuicios y la inesperada naturaleza del amor, sugiriendo que a veces, lo que parece una maldición puede ser simplemente el preludio de un amor predestinado.
