Quién habría imaginado que la adaptación de Kimetsu no Yaiba a cargo de Ufotable habría provocado semejante estruendo dentro de la industria. Ahora, dos años después desde que finalizara su primera temporada, los números de la obra original ascienden a cientos y cientos de millones de copias en circulación, convirtiéndose así en una de las pocas obras de la Jump en alcanzar semejante hito. Kimetsu no Yaiba se ha convertido en un auténtico fenómeno de masas no solo dentro del país nipón, sino también en Occidente. Una cuerda que en esta ocasión nos lleva hasta la siguiente parada antes de proseguir con la segunda temporada de la serie animada.
Dicho esto, y antes de pasar a la crítica de la película propiamente dicha, queremos aclarar dos aspectos. El primero, el cómo hemos visto la cinta; la versión que hemos podido disfrutar a través de un pase de prensa ha sido en V.O.S.E, por lo que en esta ocasión no podremos valorar el trabajo de doblaje que ha realizado la distribuidora, uno que, recordamos, podremos encontrar tanto en castellano como en catalán. ¡Increíble para el poco tiempo que han tenido! Por otro lado, el segundo aspecto que queremos resolver es una pregunta que nos habéis hecho estas últimas semanas a través de nuestras RRSS o en diferentes publicaciones de nuestra web: ¿puedo ver la película sin haber visto la primera temporada del anime? Por supuesto que sí.
A pesar de que la primera iteración todavía no está disponible pero sí licenciada por Selecta Visión, podéis ir al cine a ver Guardianes de la noche (Kimetsu no Yaiba): Tren Infinito siempre y cuando os hayáis leído los seis primeros volúmenes de la obra original editados por Norma Editorial, ya que la película ejerce como continuación de la primera temporada pero, al ser una adaptación fiel al cien por cien, os podemos asegurar que leyendo los seis primeros tomos podéis ir a ver la película sin problemas para disfrutarla al completo; pues esta adapta -para los más curiosos- el tomo siete y ocho de la obra original.
Dirigido por Haruo Sotozaki, quien fue director de la primera temporada de Kimetsu no Yaiba, Guardianes de la noche: Tren Infinito hace uso del talento de Sotozaki para con la obra de Gotouge y así orquestar, tal y como hemos mencionado líneas atrás, la continuación directa de Kimetsu no Yaiba. La película se sitúa temporalmente justo después de los acontecimientos que protagonizaron el final de la primera temporada. Tras completar el entrenamiento en la Mansión de la Mariposa, Tanjiro y sus compañeros se dirigen a su siguiente misión, el Tren Infinito, donde más de 40 personas han desaparecido en un periodo muy corto de tiempo. Tanjiro y Nezuko, acompañados por Zenitsu e Inosuke, se unen a uno de los espadachines más poderosos entre los miembros del Cuerpo de Matademonios, el actual Pilar de las Llamas Kyojuro Rengoku, con el propósito de hacer frente al demonio a bordo del Tren Infinito.

Un tren que, además, parece haber llevado a la obra de Gotouge a un nuevo escenario en lo que a industria se refiere, pues sus números no dejan de crecer y, como aquel que dice, esto acaba de empezar. A pesar de poder haber convertido esta película en una temporada más de la serie, la franquicia de Kimetsu no Yaiba ha demostrado tener el suficiente potencial para permitirse realizar algo que en muy pocas ocasiones suele suceder, es decir, realizar una película que sirva como nexo de unión entre temporadas; pues si pensamos en franquicias como My Hero Academia o Dragon Ball, estas hacen uso de tales productos para agrandar el nombre y extender las obras de forma no canónica en la mayoría de ocasiones. Pero Kimetsu no Yaiba ha querido jugársela con Guardianes de la noche: Tren Infinito y lanzar a nuestras pantallas una de esas películas que recordaremos toda la historia.
Quizá no tanto por la historia que cuenta a lo largo de sus 117 minutos de metraje, sino por su perfecta puesta en escena y los resultados que está consiguiendo en todo el mundo. Retomando el hilo conductor de la cinta, es ahora donde la producción no se toma tanto tiempo en ahondar en los personajes principales, pues ya los hemos ido conociendo durante un tiempo, y sí lo hace presentando a los nuevos villanos de la película y al que será, sin duda, el protagonista principal: Kyojuro Rengoku, el actual Pilar de las Llamas. Personajes que se irán puliendo con el devenir de los acontecimientos y nos demostrarán la maestría de Gotouge creando nuevos enemigos capaces de cubrir casi dos horas de película sin aburrir, en ningún momento, al espectador. Personalidades llenas de misterio y, quizá, una nueva aura más espeluznante.
A pesar de jugar con lo tétrico de estos nuevos enemigos, Guardianes de la noche: Tren Infinito también tendrá momentos que nos devolverán a los orígenes del cuarteto protagonista y nos abrazará con su nueva perla argumental: Kyojuro Rengoku. Un personaje creado para hacer avanzar a Tanjiro y enseñarle nuevos aspectos relacionados con su elemento. Un personaje repleto de carisma que, desde el principio del metraje, se convierte en el centro de atención. Algo que, ya sea por el planteamiento inicial de Gotouge o el énfasis que le ha querido otorgar Haruo Sotozaki, se puede observar gracias a aspectos como la maravillosa técnica con su espada, la confianza que demuestra tener en sí mismo o los valores con los que se fragua su persona.

Así, la inclusión de Rengoku no hace más que sumar a la obra principal; una introducción que la película se preocupa en hacer lo más natural posible haciendo que incluso su puesta en escena brille más que la del propio Tanjiro, por ejemplo. Una puesta en escena que, seguramente, sea de lo más memorable de la película e incluso del año; pues el desarrollo con el que cuenta en la cinta es uno de los más emotivos de Kimetsu no Yaiba hasta el momento.
Pero todo esto no sería posible sin el trabajo inmaculado, puntilloso y perfecto de Ufotable. Estudio que, de nuevo, vuelve a demostrar su valía en esta industria como uno de los portentos técnicos más fuertes en la actualidad. Un estudio en el que toman la perfección por bandera y hacen que cada uno de sus ejercicios se convierta en obras de arte dignas de mención. Así, Guardianes de la noche: Tren Infinito no solo cuenta con el trabajo de Ufotable tras su producción, sino con todas las técnicas aprendidas a lo largo de la primera temporada para, incluso, mejorarlas y destacar en aquellos momentos donde más puede lucir una producción animada. Momentos que, de nuevo, conjugan el 2D y el 3D de forma sublime y casi imperceptible. Momentos que, preferimos no desvelar, pero que sin duda querréis ver una y otra vez ya que, si la serie consiguió despuntar a nivel técnico semana tras semana, imaginad cómo puede lucir el trabajo de Ufotable cuando el tiempo y el presupuesto es mucho mayor. Un trabajo coordinado en todo momento por Haruo Sotozaki (Tales of Zestiria the Cross) y orquestado por el magnífico Go Shiina (Dimension W).
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En definitiva, lo que hace que Guardianes de la noche: Tren Infinito sea una gran película, además de ser una adaptación perfecta y una continuación intrínseca para la serie animada, es cómo hace funcionar a todos sus personajes sobre el tablero de juego. Uno que en esta ocasión se forma en un tren maldito capaz de dotar al imaginario del espectador de estar en un escenario mucho mayor; un escenario que roza el infinito. Por lo tanto, la película de Guardianes de la noche: Tren Infinito ejerce como resumen perfecto y brillante de las fortalezas y el atractivo de la adaptación animada de Kimetsu no Yaiba; una cinta repleta de momentos de acción trepidante, sentimientos cautivadores y un humor acorde a la obra. Elementos que, sin duda, estarán totalmente aderezados gracias al carisma de sus personajes, amigos o enemigos; todos se convierten en piezas clave en esta ocasión.
El Fenómeno Kimetsu no Yaiba: Más Allá de la Pantalla
Kimetsu no Yaiba nos sumerge en la historia de “Tanjiro Kamado; un joven inteligente y de buen corazón que vive con su familia en las montañas, el cual se ha convertido en la única fuente de ingresos de su familia tras el fallecimiento de su padre, haciendo viajes al pueblo cercano para vender carbón. Sin embargo, toda su vida cotidiana cambia radicalmente cuando en uno de estos viajes, regresa a casa y descubre que toda su familia había sido asesinada por un poderoso demonio llamado Muzan Kibutsuji”, podemos leer en la sinopsis oficial.
Este año está siendo testigo de varias y muy buenas producciones, pero a nivel mediático hay una clara ganadora. Tras su reciente final y la más que obvia confirmación de una secuela a manos del mismo estudio, Ufotable ha aupado el nombre de Kimetsu no Yaiba a lo más alto del mainstream y ha consolidado el manga original como un auténtico superventas capaz de mirar casi de tú a tú a titanes como One Piece o Kingdom. Desmesurado o no, lo cierto es que es innegable su arrollador éxito, pero también algunos aspectos que no terminan de cuajar.
Kimetsu no Yaiba es una serie de tintes más crudos y oscuros que muchas de sus congéneres. La ficción empuña continuamente un filo que viaja entre ese espacio existente entre vida y muerte. Tan explícita en ocasiones como parca en detalles, la serie ya dejaba asomar desde sus primeros compases un profundo respeto por los difuntos. Mostraba deferencia por aquellas almas que recién habían marchado, y por aquellas que lo hicieron mucho tiempo atrás. La dicotomía que explora a través de ese duelo perenne entre demonios y humanos invita a ello; a dar valor a la vida y muerte. Y por esta misma razón intenta ahondar en el lado más terrenal del enemigo, en explorar a grandes rasgos la humanidad perdida de aquellos que trascendieron su condición humana. Eternos segadores de almas que dejaron de sentir.
Pero, ¿cómo se explora esto? A través de los últimos instantes de vida de los demonios, de esa retrospectiva que precede el último aliento de la bestia. Cuando los demonios caen la serie sondea la dicotomía, se vuelve más intimista e ilustra la muerte como un fin catártico. Porque es a través de ella cuando recuerdan sentimientos añejos y arrojados en lo más profundo de su ser. Y recuerdan, recuerdan qué eran antes de la conversión: simples humanos. Mientras el manga de Koyoharu Gotouge pasa de una manera más o menos fugaz por este tipo de contenido, Ufotable se recrea y estira el chicle de la empatía para engrosar de minutos adicionales el metraje. Sin embargo, este hecho puede terminar pecando de irrelevante; de contarle algo al espectador que quizá no le interesa tanto como podría parecer en primera instancia. Así, el énfasis narrativo en la exploración del lado humano de los demonios puede suponer cierta losa.
Y esa otra lectura es la que tiene que ver con el protagonista de la ficción, Tanjiro, y el discurso que le distancia de la gran mayoría de sus compañeros de gremio. Mientras unos solo ven criaturas consumidas y desprovistas de alma, el joven espadachín ve las dos caras de la moneda. Entiende el mal, asume su erradicación, pero no encuentra placer ni sosiego en sus muertes. Porque a diferencia de otros, él vislumbra la humanidad que una vez tuvieron y se esfuerza en comprender el dolor y sufrimiento experimentados a lo largo del proceso. Se trata de una construcción de valores coherente si tenemos en cuenta que la propia hermana del protagonista también trasciende su condición humana. Y sí, su caso es una excepción ya que mantiene la cordura y no cede a sus nuevos instintos, pero Tanjiro se aleja de la miopía que podría generar el caso de un ser querido y extrapola al resto, consagrándose en diversas ocasiones como una figura cándida que no teme a la hora de mostrar compasión y rendir culto.
Por todo esto, mostrar de forma reiterativa los retazos de una humanidad perdida y pinceladas del pasado de los demonios cuando el filo de una espada atraviesa su gaznate funciona de un modo bidireccional. Una de las direcciones sirve como refuerzo del discurso del protagonista, para mostrar que puede no haber perdón, pero sí compasión. Tender puentes emocionales entre «especies». La otra, en cambio, tiene cierta propensión a buscar el apego emocional del espectador, en crear una empatía que funcionaría mucho mejor si el recurso no se utilizara con tanta frecuencia. Si se pretende humanizar a personajes malvados carentes de un sólido background es fácil caer en cierta sensación de monotonía, fatiga incluso, porque se busca una conexión con personajes que, a fin de cuentas, son intrascendentes para el desarrollo de la trama.
Es un recurso que sobre todo explota la adaptación animada y que, a la larga, podría terminar repercutiendo en el caso de un futuro villano que sí tenga ese background que precisa, siendo posible lograr así cierto grado de empatía. Este punto también me lleva irremediablemente a pensar en la necesidad que tienen muchas ficciones de humanizar a sus villanos, de que el espectador o lector entienda y comparta los motivos que les llevaron a actuar así. Y esto no es necesario. Se pueden crear buenos villanos sin esta inclinación; ahí están los casos de Dio Brando o Yoshikage Kira -ambos de JoJo’s Bizarre Adventure-, por citar únicamente un par de ejemplos. Porque muchas veces la maldad no tiene una justificación lógica. Surge, se retroalimenta y explota, sin más. Si Muzan Kibutsuji -villano principal de Kimetsu no Yaiba- termina siendo esta clase de villano no sería un problema. Porque no siempre podremos compadecernos del pobre diablo.
Récords de Taquilla y Futuro de la Franquicia
Tras su estreno, la película rompió el récord del primer día con 1,2 mil millones de yenes (11,3 millones de dólares). En su primer fin de semana, recaudó 4.6 mil millones de yenes (44 millones de dólares) en Japón. Fue el mejor fin de semana de estreno de tres días en los cines japoneses, y la película más taquillera en todo el mundo durante el fin de semana, a pesar de varias medidas de seguridad adoptadas debido a la pandemia de COVID-19, como asientos espaciados que limitan las admisiones a aproximadamente la mitad de la capacidad normal.
En diez días, se convirtió en la película más rápida en la historia de la taquilla japonesa en superar los 10 mil millones de yenes y los 100 millones de dólares. Superó el récord de El viaje de Chihiro, que previamente había cruzado el hito de los 10 mil millones de yenes en 25 días y mantuvo el récord durante 19 años. Encabezó la taquilla internacional durante varias semanas, convirtiéndose en la película animada más taquillera de 2020, y la quinta película más taquillera del año en los mercados internacionales fuera de América del Norte.
En Taiwán, Mugen Train recaudó 360 millones dólares taiwaneses (12,6 millones de dólares) en 17 días desde su estreno el 30 de octubre, convirtiéndose en la película más taquillera del año en Taiwán y estableciendo un nuevo récord como la película animada más taquillera de todos los tiempos en Taiwán, superando a los poseedores de récords anteriores Frozen 2 y Your Name.

¡Te recordamos que puedes ver Kimetsu no Yaiba en Crunchyroll, la plataforma por excelencia del mundo del anime. Tenemos muy buenas noticias para los seguidores de uno de los animes de moda, porque Crunchyroll ha confirmado que la nueva película Kimetsu no Yaiba: Rumbo a la Aldea de los Herreros se estrenará en cines muy pronto: el próximo 2 de marzo podrás disfrutar de ella en los cines españoles. Cuenta con las voces originales en japonés y está subtitulada al castellano. Además, la música incluye arreglos y la calidad de imagen será óptima gracias a una resolución de 4K.
Serán 111 los minutos que estaremos ante la gran pantalla para disfrutar de los episodios 10 y 11 del arco de Distrito del Entretenimiento antes de que comience el primer y esperado capítulo de la Temporada 3 del anime, el cual dará el pistoletazo de salida al próximo arco: Rumbo a la Aldea de los Herreros. Un momento muy esperado por los fans de la obra, que comenzó a emitirse en españa hace algo más de 3 años.
Tanjiro, Nezuko, Zenitsu e Inosuke suben a un tren para ayudar al Hashira de la Llama Kyōjurō Rengoku (Kyujiro Rengoku) en su misión de dar caza a un demonio que ha matado a muchos Cazadores de Demonios. Poco después de subir, todos ellos son encantados y caen en un profundo sueño. Enmu, de rango inferior a uno de los doce Kizuki, ordena a cuatro pasajeros, todos ellos aquejados de un grave insomnio, que entren en los sueños de los Cazadores de Demonios y destruyan sus núcleos espirituales para que no puedan volver a despertarse. Durante su sueño, Tanjiro y sus compañeros tienen sueños felices. Tanjiro se da cuenta de que está soñando e intenta despertarse, consiguiéndolo después de que una visión de su padre le indique que se mate en el sueño. Al mismo tiempo, Nezuko utiliza su poder para cortar la conexión de los intrusos con los cazadores y despertar a los pasajeros. Mientras Nezuko despierta a los demás, Tanjiro se enfrenta a Enmu y, en la batalla posterior, lo decapita. Sin embargo, Enmu no muere, y revela que se fusionó con el tren. Kyōjurō ordena a Inosuke y a Tanjiro que busquen el cuello de Enmu mientras él, Nezuko y Zenitsu se quedan atrás para proteger a los demás pasajeros. Tanjiro e Inosuke encuentran el cuello de Enmu en la sala de máquinas. Sin embargo, Akaza, el Tres de la Luna Superior, aparece poco después y ataca a los Asesinos. Kyōjurō lucha solo contra él y resulta herido de gravedad, aunque Akaza se ve obligado a huir cuando el sol comienza a salir. En un último esfuerzo por detenerlo Tanjiro le lanza su espada a Akaza que le empala el pecho, pero aun así logra escapar con la espada aún en el pecho. Tanjiro le llama airadamente cobarde por huir y declara a Kyōjurō vencedor del combate. Kyōjurō anima a Tanjiro y a sus amigos a seguir su camino, y fallece en el lugar.

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