El Tebeo: Una Puerta de Entrada a la Literatura y al Arte

Las palabras tebeo o cómic designan a aquello que algunos denominan figuración narrativa; esta forma híbrida que mezcla texto e imagen se desarrolló en Estados Unidos a fines del XIX cuando, en 1896, se publicó el primer suplemento infantil con historietas en un periódico, aunque se atribuye al suizo Rodolfo Toepffer (1799-1846) la invención de la historieta ilustrada.

El concepto "tebeo" es un modismo surgido de la popularidad de TBO, revista de historietas que nació en 1917 y de gran difusión y longevidad. Esta voz fue incorporada por la RAE en su diccionario en 1968, con la ambigua definición: «revista infantil de historietas cuyo asunto se desarrolla en series de dibujos».

En España ha servido para nombrar cualquier tipo de publicación de historietas, tanto las revistas de contenido variado como los cuadernos monográficos de aventuras o románticos; también a los libros de historieta. El decano de los semanarios españoles infantiles es el TBO, aparecido en Barcelona en 1917. El TBO, cuyo primer número data de 1917, fue originariamente una revista cómica y recreativa que, gracias a su enorme popularidad, acabaría dando nombre a todo un género. Caracterizado por ser una mezcla de imágenes y texto, buscaba entretener tanto a pequeños como a mayores.

Portada de la revista TBO

La denominación "tebeo" se aplicó durante años a cualquier cuaderno impreso, fuera cual fuera su tipología y contenido, y no será hasta 1967 cuando la Real Academia Española admita su entrada en el diccionario, justo en el momento en el que, suprema paradoja, decaerá su empleo, ya que comienza a emplearse el término de origen anglosajón cómic. Después de casi un siglo usando el modismo (documentado en su uso en la canción “Yo quiero un tebeo”, interpretada por La Goyita y Palacios en 1930, y usado en la prensa desde 1951) lo cierto es que no hay un acuerdo sobre qué porcentaje de historieta debe tener un impreso para ser considerado tebeo. En España, durante los años 1910 y 1920 podía no pasar del 15% (Pulgarcito), en los 1930 lo habitual fue un 25% del total (Pocholo), pero desde la mitad del siglo XX se suele exigir a este tipo de impresos que durante la dictadura podía un mínimo de un 50% de historietas (Tio vivo).

A partir de los años sesenta y debido a dos factores, por un lado el reconocimiento de la calidad general de la moderna historieta como medio, y por el otro la implantación de una terminología común procedente de Estados Unidos, comenzó a asimilarse en España la voz “tebeo” a los productos anteriores a esa fecha y el anglicismo “comic” (primero sin tilde) a los posteriores, practicando una segregación que aún persiste.

El tebeo, también conocido como cómic, tiene una larga historia en España que se remonta a principios del siglo XX. En sus inicios, los cómics en España se centraban en temas humorísticos y políticos. La revista TBO, lanzada en 1917, fue una de las primeras en popularizar el género humorístico en el país. Otras publicaciones notables de la época incluyen La Risa, La Traca y Don José.

En la década de 1940, el régimen franquista restringió la producción de cómics, y muchos artistas se vieron obligados a emigrar. A pesar de las limitaciones impuestas, los tebeos siguieron siendo populares en España durante la década de 1950, con publicaciones como Pulgarcito, Tío Vivo y Pumby. En la década de 1960, los cómics de superhéroes de Marvel comenzaron a ser importados a España y se volvieron muy populares entre los jóvenes. A mediados de los años 70, la Editorial Bruguera lanzó la revista Mortadelo y Filemón, que se convirtió en un gran éxito y ha continuado siendo popular hasta el día de hoy.

Mortadelo y Filemón, personajes icónicos del tebeo español

Los españoles que fueron niños durante la posguerra tuvieron pocos motivos para la alegría, pero sin duda aquellos cuadernos de papel de unas pocas páginas llenaban de ilusión sus horas de ocio. Cada semana, esperaban con avidez la llegada al kiosco de El Guerrillero Audaz, Hazañas Bélicas, El Capitán España o Luchadores del Espacio.

Por otra parte, los nuevos cuadernos de aventuras, en formato horizontal y cuadernillo de grapa, tenían un protagonista indiscutible y único, como en el caso de Roberto Alcázar o el Capitán Trueno, y sus páginas fueron el marco perfecto para el desarrollo de toda una constelación de justicieros hispanos.

La época dorada del tebeo, que se extiende según los expertos desde el final de la guerra civil hasta comienzos de los sesenta, se caracterizó, en sus inicios, por un contenido predominantemente humorístico. Sus mejores ejemplos fueron el propio TBO, que continuó publicándose durante muchos años, y las revistas Pumby o Jaimito, que combinaban varias historietas cada una con su propio protagonista.

El tebeo tiene la capacidad de convertirse en la perfecta puerta de entrada a la literatura, pero también al arte y al conocimiento en general. El tebeo tiene la capacidad de convertirse en la perfecta puerta de entrada a la literatura, pero también al arte y al conocimiento en general. El tebeo tiene la capacidad de convertirse en la perfecta puerta de entrada a la literatura, pero también al arte y al conocimiento en general.

El tebeo, también conocido como cómic, tiene una larga historia en España que se remonta a principios del siglo XX. En sus inicios, los cómics en España se centraban en temas humorísticos y políticos. La revista TBO, lanzada en 1917, fue una de las primeras en popularizar el género humorístico en el país. Otras publicaciones notables de la época incluyen La Risa, La Traca y Don José.

Aunque nos parezca típico, tebeos “de siempre” como Mortadelo y Filemón (o Tintín, Astérix y Obélix) pueden ser una forma estupenda de iniciarse en la lectura de este género. Y, para los reticentes, recordar que no es difícil relacionar otras lecturas con ciertos títulos de tebeo (Capitán Trueno con novelas de aventuras, por ejemplo).

Los tebeos fomentan el hábito de la lectura y son el mejor medio para iniciarse en la lectura. Supone un primer acercamiento al arte: frente a las pantallas, el tebeo es una primera aproximación activa al arte.

Día del Cómic y el Tebeo

El año 1975 marca una clara línea divisoria en la historia del tebeo. La tendencia a un realismo creciente, la mayor perfección del dibujo y la mejora técnica de las publicaciones se ven entonces reforzadas por un mayor realismo y por una clara vocación de crítica social. Los cómics desplazan definitivamente a los tebeos, y el género, que había vivido de espaldas a la cultura, despreciado por los intelectuales, coquetea con otras formas de arte alternativo. España se abre definitivamente a las influencias foráneas, especialmente francesas y belgas, y los artistas nacionales comienzan a dibujar para editoriales extranjeras. Muchos de ellos, gracias a la excepcional calidad de sus trabajos, comienzan a residir en ciudades tan emblemáticas para la evolución del cómic contemporáneo como Londres o París.

En la década de 1980, el cómic español experimentó una renaissance, conocida como la “Edad de Oro del Cómic Español”. Artistas como Carlos Giménez, Paco Roca y Max comenzaron a publicar trabajos innovadores y ambiciosos que abarcaban temas como la historia, la política y la identidad nacional. En la década de 1990, la popularidad de los tebeos en España disminuyó, en parte debido al aumento de la televisión y los videojuegos.

El cómic está viviendo actualmente una segunda edad de oro gracias a las productoras de cine, que en los últimos años han apostado por películas basadas en este género literario, y que se han convertido en grandes éxitos de taquilla. Todo marcado por un humor y costumbrismo tan particular que ha convertido al cómic español o tebeo, en uno de los más importantes de su género a nivel europeo.

El tebeo tiene la capacidad de convertirse en la perfecta puerta de entrada a la literatura, pero también al arte y al conocimiento en general.

Un buen lector de tebeos adquiere destreza a la hora de entender un lenguaje gráfico (algo fundamental en estos tiempos de pantallas y bombardeo de información) y una capacidad de sintetizar que no deben ser menospreciados.

Los tebeos son un género intergeneracional: más de 60 años han cumplido Mortadelo y Filemón, pero el tebeo se retrotrae a comienzos del s.

Para muchos el mayor historietista de la historia de España, Ibáñez, está detrás de reconocidas historias cortas como ’13, Rue del Percebe’, ‘Rompetechos’ o ‘Mortadelo y Filemón’.

Viñetas de Ibáñez

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