Cómo representar un bostezo en un cómic

Crear cómics implica una gran cantidad de detalles, desde la elección de los colores hasta el diseño de los personajes. Sin embargo, hay momentos en los que las viñetas deben capturar la esencia de la vida cotidiana, como un bostezo. Si bien puede parecer un gesto simple, representarlo de manera efectiva en un cómic requiere una comprensión de la anatomía, la expresión y el contexto.

La primera historia de DC/Marvel: Superman/Spider-Man Vol 1 1, escrita por Mark Waid y dibujada por Jorge Jiménez, funciona como el eje central del número y como una carta de amor al clásico encuentro entre Superman y Spiderman. La trama parte de una premisa sencilla; Clark Kent y Peter Parker, en su faceta de periodistas, investigan una misma conspiración que pronto revela una amenaza global. Este punto de partida conecta a ambos personajes recordando que ambos son, ante todo, reporteros comprometidos con la verdad. No podemos olvidar que tanto Superman como Spiderman son dos iconos como ya os he dicho. Ambos pertenecen a universos distintos, pero comparten su esencia, lo que los hace quienes son; la responsabilidad moral frente al poder. Este enfoque resulta clave, ya que permite que el lector conecte con ambos desde su humanidad. El desarrollo del vínculo entre los protagonistas es, sin duda, uno de los mayores aciertos del relato y Mark Waid lo borda. Superman aparece como un símbolo de esperanza, seguro y sereno, mientras que Spiderman aporta agilidad, humor y cierta inseguridad que humaniza la historia. El ritmo narrativo es ágil y está bien estructurado; Mark Waid está disfrutando y se nota. A medida que avanza la historia, la investigación destapa la implicación de dos de los villanos más emblemáticos de cada universo: Brainiac y Doctor Octopus. La elección no ha podido ser más acertada. Ambos villanos representan amenazas intelectuales y tecnológicas, lo que va a suponer que la fuerza no sea el único camino para vencer. En cuanto al ritmo, la historia mantiene una progresión ágil, alternando investigación, acción y desarrollo de personajes. No obstante, al tratarse de un relato relativamente breve dentro de una antología, algunas ideas se sienten apresuradas. Este es el gran «pero» de este comic en general, al margen del dibujo de Jim Lee en una de las historias que ha sido un verdadero “bluff” para un completo fan de él como soy yo. La costumbre de incluir muchas historias en especiales supone dejar a medias algunas ideas, o correr demasiado en pocas páginas para meter más historias que a veces sobran. El apartado artístico de Jorge Jiménez es otro de los puntos fuertes. Su estilo dinámico y detallado aporta espectacularidad a las escenas de acción. Las composiciones transmiten velocidad y energía, algo fundamental en un cruce de este calibre. En conclusión, la primera historia de este cómic cumple con creces su objetivo: ofrecer un encuentro moderno, respetuoso y emocionante entre dos iconos del cómic. Si os soy sincera, dudé mucho entre Blind Date de Gail Simone y Belén Ortega, y Truth, Justice and Responsibility de Mark Waid y Jorge Jiménez, pues ambas fueron las que más disfruté de este primer especial. Esta historia de apertura, que reúne al arácnido y al héroe de la esperanza, no aspira a la complejidad ni lo necesita. Las interacciones que pueblan sus páginas resultan algo descompensadas a mi gusto. Las que se producen entre Superman/Clark y Spiderman/Peter son orgánicas, naturales y funcionan con mucha fuerza, arrancando una sonrisa al lector casi sin esfuerzo. Dicho esto, uno de los momentos que más me hizo gracia fue ver a Dock Ock frustrarse ante la inteligencia artificial D-Cern. Diría que hasta ha sido uno de los mejores momentos, pues hay algo genuinamente divertido en contemplar cómo un genio de su calibre acaba hasta las narices de una IA que no le da las respuestas que quiere, y el cómic juega con esto muy bien. Mención aparte merece Jorge Jiménez, cuyo trabajo en el apartado artístico es sencillamente sobresaliente. En definitiva, Truth, Justice and Responsibility es una historia sencilla con aire clásico, que divierte y que reaviva el amor por este mágico dúo de superhéroes.

La segunda historia, en orden de aparición en el especial de este especial es The World’s Finest, a cargo de dos pesos pesados de DC: Tom King y Jim Lee. Si hay una historia que probablemente vaya a recibir muchas críticas esta tiene casi todas las papeletas. En ella, Spiderman y Superman se enfrentan a un centinela con la vida de sus compañeras, Lois y Mary Jane, en juego. Vaya por delante que a mí me ha gustado. King, no vamos a descubrirlo ahora, es un guionista bastante curtido y las interacciones entre Superman y Spiderman son solventes. King escribiendo a Spiderman es un pequeño regalo para los aficionados, incluso en un relato tan particular como este. Y digo particular porque las protagonistas del mismo son casi más Lois Lane y Mary Jane, las dos clásicas parejas de la pareja de héroes titular, demasiadas veces damiselas en apuros. Es en este punto donde el guionista flojea más, con unos diálogos que, salvo en algún detalle gracioso (los problemas de Peter Parker con novias y puentes), no corresponden a dos personajes que han sobrepasado hace años su condición de “novia de”. Al dibujo, Jim Lee, que no necesita presentación. El dibujo es cinético, muy enfocado a la acción. Las caras de las mujeres siempre me han parecido bastante estáticas (todas tienen los mismos morros) además de ser físicamente como modelos de lencería. Por momentos, el trabajo de Lee me ha recordado el que realizó hace más de 25 años en el cross-over X-Men/WildC.A.T.S. pero es una apreciación muy personal. Lo peor, aunque para muchos lectores será lo mejor, es el cameo de cierto personaje Marvel.

Representación de un bostezo en un cómic con líneas de expresión y ojos cerrados

Greg Rucka es un autor que ha aportado muchísimo a la historia de ambas editoriales, pero con un especial énfasis en la de Burbank. Si algo ha demostrado en ambas, en cosas como Star Wars: Imperio Destruido y en Lois Lane es que los debates periodísticos son un espacio en el que se siente muy cómodo y en donde nos puede regalar algo único. Esta pequeña historia, dibujada por la australiana Nicola Scott nos pone en un debate televisado entre Lois Lane y J. Jonah Jameson. La fuerza del relato se basa en adentrarse entre las diferencias de ambos personajes, ejemplos de la moral, la verdad y la justicia no solo en los cómics, sino que en la cultura popular. Los diálogos son una maravilla, una reflexión que quizás no le siente tan bien al hombre araña, pero que sabe identificar cada uno de los valores principales y tangenciales que rodean dos universos complejos y llenos de historia. Nicola Scott es simplemente perfecta en este trabajo, con composiciones que son simples pero efectivas, donde destaca la expresividad. Algo que demostró con creces con Wonder Woman y con Titanes en los últimos tiempos.

Cuando se anunció que una de las historias iba a cruzar los caminos de Power Girl con Punisher para mi pensé: en Gail Simone y Belén Ortega confiamos. El caso es que la guionista es Simone todo es mucho más fácil, ella siempre encuentra la forma de darle sentido a las historias, de ofrecer aventuras interesantes y respetuosas y sobre todo, divertidas. Y eso es ni más ni menos que lo que aquí desarrolla en tan solo cuatro páginas. Tenemos a Power Girl que va a una cita a ciegas - como si le hiciese falta, o igual es justo al contrario y en el mundo real su exuberancia hiciese necesario de ello -, y el afortunado es ni más ni menos que el personaje más odiado de reciente creación, Paul. Pero claro, son cuatro páginas y hay que aprovecharlo así que como segurata del local al que van tenemos a Frank Castle y es que este está lleno de villanos y ya sabemos la manía que tiene el de la calavera para ir cargándose a tíos potencialmente problemáticos. En fin, que todo se desmadra, que Paul recibe lo suyo, que se evidencia una vez más que al igual que los lectores, no hay guionista que le soporte y que todos están montando fila a ver quien consigue cargarselo para siempre. Y no, por desgracia no han aprovechado estas cuatro páginas para convertirlo en una nota a pie de página aunque bueno, guiño, guiño, codazo, codazo, ya sabéis por donde voy.

Ejemplo de personaje de cómic bostezando, con la boca abierta y los ojos cerrados

Priest, que sabe jugar muy bien en equipo, nos ofrece una historia en la que, curiosamente, encontramos a un Prime en busca de redención. La historia podría quedarse ahí, como una simple anécdota, sobre todo por el uso de un enemigo algo extraño para la trama, que la frena en seco -¿guiños a injerencias editoriales?- y la deja algo inconexa respecto a su arranque. Aun así, no deja de resultar curioso cómo DC Comics intenta siempre hacer canon parte de estos cruces, dejando entrever que lo visto por Prime aquí está, de alguna manera, conectado. Boooring… la verdad es que echo de menos cuando los especiales entre las dos editoriales eran algo sonado y particular. Estamos ya en el tercer especial de esta nueva hornada, la cual ha tenido sus altos y bajos, pero que en general está resultando bastante sosita. Si sabes que te tocan 3 o 4 páginas entre varios montones de equipos, pues pierde su gracia. Entre ellas me quedo con la de Simone y Ortega, entre otras razones por la originalidad. La guionista no se esfuerza con el argumento, ni falta que hace con tan poco espacio, pero sí que nos entrega varios detalles que reflejan a los personajes y la (corta) conversación entre los dos es impagable. Mientras que nuestra Belén cada día está mejor y más suelta. • Parece que los autores iban con el freno puesto.

Superboy y Spiderman 2099 son los siguientes un relato casi de presentación con un invitado muy especial (que hasta casi encaja más con 2099) y se trata del Batman del futuro beyond (McGinnis). La historia tiene guion potable y dibujo despampanante como no puede ser de otra manera en el caso de Sean Murphy… pero nos han faltado vehículos motorizados, tanques y coches-oruga.

Vuelven a Jimmy Olsen, Matt Fraction y Steve Lieber para un cruce de… pelirrojos (¿?). El mejor amigo de Superman se ve las caras en un breve y letal instante (bastante WTF) con Matanza, que sirve para profundizar en un tema eternamente mal explicado como es el odio de JJJ a Spiderman.

Nuestro querido Rafa Sandoval colabora con Jeff Lemire, en una historia de secundarios referentes absolutos de los héroes (como son Jonathan Kent y Ben Parker)… y uno no deja de ver el paralelismo entre ambos personajes.

Los sospechosos habituales: Greg Rucka y Nicola Scott cruzan los universos “laborales” de los personajes en un crossover de Dailys: el Bugle y el Planet con la presencia latente de los superhéroes.

Cierran Gail Simone y Belén Ortega en un cruce de personajes surgidos de los entornos de Superman y Spider-man: Power Girl y Punisher. Divertida, llena de bromas, referencias… la cita a ciegas entre El Castigador y Kara. Por fin vemos al bueno del tito Frank ante la expectativa de darse una alegría más allá de una matanza de mafiosos… pero mucho nos tememos que la kryptoniana es más de lo que Castle puede “morder”.

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El turno de Tom King y Jim Lee llega con una micro historia de Lois Jane y Mary Lane… o viceversa. Puro King dando presencia a la “mujer del héroe”, con guiños al lore de los personajes. Lee (elbinomio de Nicola Scott, Rafa Sandoval, Steve Lieber, Sean Murphy, Belén Ortega, Daniel Sampere, Jorge Jiménez, Scott Williams, Tomeu Morey, Alex Sinclair, Alejandro Sánchez, Simon Gough, Nathan Fairbairn, Ulises Arreola, Marcelo Maiolo, Jordie Bellaire) está cumplidor.

Priest y Sampere nos traen una historia corta con Superboy Prime (según nos chivan por el pinganillo, hay cierta conexión con la serie regular de Williamson) y el Spiderman del traje negro.

Viñeta de cómic mostrando un personaje bostezando con onomatopeya

La clave para dibujar un bostezo efectivo reside en la exageración controlada y la atención al detalle. La boca debe abrirse de forma amplia, revelando la garganta y la lengua. Los ojos, por su parte, suelen cerrarse o entrecerrarse, y las cejas pueden fruncirse ligeramente. Las líneas de expresión alrededor de los ojos y la boca pueden añadir una sensación de cansancio y relajación.

Además de la anatomía, el contexto es fundamental. ¿Por qué bosteza el personaje? ¿Está aburrido, cansado, o es una reacción involuntaria? La respuesta a estas preguntas influirá en la forma en que se dibuja el bostezo y en la atmósfera general de la viñeta. A veces, un simple bostezo puede ser un momento de calma en medio de la acción, o un indicio de que un personaje está a punto de perder la concentración.

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