El arduo camino hacia el éxito de un mangaka

En las últimas décadas, el manga japonés ha alcanzado una popularidad mundial impresionante, convirtiéndose en una forma de entretenimiento y arte reconocida y celebrada en todo el mundo. Convenciones multitudinarias, comunidades de fans que aglutinan a millones de personas y fenómenos mediáticos alrededor de algunas obras son ejemplos del impacto del manga a nivel mundial. Sin embargo, nada de esto sería posible sin el trabajo del mangaka, el autor o autora cuya imaginación y talento dan vida a historias y personajes inolvidables. En Japón, los mangakas gozan de gran prestigio. Sin embargo, el camino para alcanzar el éxito suele ser arduo y la exigencia en su trabajo no es apta para cualquiera.

¿Quién es un mangaka y cómo evolucionó su rol?

Empecemos por lo básico. El mangaka es un autor de manga. Es decir, la persona encargada de crear los guiones e ilustraciones de una historia gráfica. La figura del mangaka como la conocemos hoy comenzó en el siglo XX, especialmente con Osamu Tezuka, considerado el "padre del manga". Tezuka introdujo técnicas narrativas revolucionarias inspiradas en el cine y transformó el manga en un medio artístico y culturalmente relevante. Desde entonces, y debido a la expansión mundial del manga, el rol del mangaka ha evolucionado, pasando de ser artistas reconocidos a fenómenos de masas.

Evolución del manga y el rol del mangaka a lo largo del tiempo

Diversidad de géneros en el manga

Uno de los principales prejuicios que el público occidental tiene con el manga es su vinculación a un público mayoritariamente infantil o juvenil. Si bien es cierto que los más conocidos forman parte del género Shonen, existen varios géneros más dirigidos a todo tipo de público, abarcando todo tipo de temas. El shonen, como ya hemos apuntado, estaría dirigido a un público joven y, principalmente, masculino. Se centraría en historias de acción, aventuras y crecimiento personal. Dentro de esta categoría encontraríamos los títulos más conocidos internacionalmente, como Dragon Ball, One Piece o Naruto. Para público joven también tendríamos el shōjo, aunque este suele relacionarse con un público femenino (un estigma a erradicar) y que suele tratar temas relacionados con experiencias emocionales y relaciones románticas. Sin embargo, el manga también incluye géneros como el Seinen y el Josei, dirigido a un público más adulto, abordando temas psicológicos y realistas, y con tramas más complejas.

Infografía de géneros de manga y su público objetivo

Mangakas que marcaron la historia del manga

Aunque en la industria del manga intervienen muchos actores, nada sería posible sin el talento de los mangakas. El trabajo de estos artistas, creadores detrás de las historias y personajes, ha marcado a varias generaciones y puesto Japón en el punto de mira del público occidental. ¿Quieres conocer algunos de los nombres y trabajos más conocidos?

Akira Toriyama: El pionero de la expansión global

Akira Toriyama es sin duda el mangaka más importante para la expansión global del fenómeno manga. Gracias a su obra Dragon Ball, el manga y anime llegaron a millones de personas alrededor del mundo, trascendiendo cualquier barrera cultural. Además de las aventuras inmortales de Goku, Vegeta, Bulma, Krilin y el Follet Tortuga, también es conocido por ser el padre de Arale, la niña robot protagonista de su otra serie más celebrada, el Dr.Slump. Fallecido recientemente, su legado es sin duda una piedra angular del manga a nivel global, siendo así uno de los mangakas más importantes y respetados en todo el mundo.

Retrato de Akira Toriyama

Eiichiro Oda: El consolidador del fenómeno de masas

Si Akira Toriyama exportó el manga a todo el planeta, Eiichiro Oda lo consolidó como un fenómeno de masas. Creador de One Piece, el manga más vendido en la historia, Oda comenzó su carrera influenciado por Toriyama, aunque rápidamente desarrolló su propio estilo distintivo. Las constantes reimpresiones y ediciones de One Piece son una muestra de que las aventuras de Luffy siguen atrayendo a jóvenes grumetes a navegar por la Grand Line junto a una tripulación pirata fiel que lleva desde 1997 armada con su sombrero de paja. One Piece destaca por su complejidad narrativa, sus personajes entrañables y su profunda conexión emocional con los lectores. La dedicación y creatividad de Oda lo han convertido en uno de los mangakas más exitosos y respetados de la historia.

Osamu Tezuka: El "Padre del Manga"

Por su carácter pionero y su influencia no podía faltar en esta lista Osamu Tezuka, a quien se le conoce como el "Padre del Manga". Sus obras Astro Boy y Kimba, el león blanco, marcaron un antes y un después en la industria. Sin embargo, su obra más compleja y celebrada es Adolf. Ambientada en la Segunda Guerra Mundial, la serie sigue las vidas de tres personajes llamados Adolf: un niño judío en Japón, un joven simpatizante nazi y Adolf Hitler. A través de sus historias, Tezuka explora temas como la discriminación racial, el impacto de la propaganda y los dilemas morales en tiempos de guerra. Con una narrativa madura y profunda, la obra muestra el poder destructivo del odio y la ideología. Debido a su estilo de dibujo y el enfoque cinematográfico de su narrativa, las obras de Osamu Tezuka han inspirado a generaciones de mangakas. Por ello, Tezuka es considerado el creador del manga moderno, y su legado aún se siente en la industria.

Obras destacadas de Osamu Tezuka

Naoki Urasawa: Maestro del misterio y el suspense

Conocido por su habilidad para crear historias llenas de misterio, los mangas de Naoki Urasawa nos brindan momentos geniales de suspenso con inesperados giros argumentales. Entre sus obras más conocidas se encuentran Monster, 20th Century Boys y Pluto. Urasawa ha sabido destacar gracias a su profundo desarrollo de personajes y su habilidad para construir tramas complejas, explorando temas psicológicos y éticos de la naturaleza humana. Urasawa ha ganado numerosos premios y es considerado uno de los mejores mangakas de su generación.

Rumiko Takahashi: Rompiendo barreras en el shōjo

En una industria principalmente masculina, Rumiko Takahashi fue una de las primeras mujeres mangakas en alcanzar un gran éxito internacional. Conocida por su talento en el género de comedia romántica y aventuras, Takahashi es la responsable de éxitos como Ranma ½ e Inuyasha, obras que han cautivado a millones de lectores de todo el mundo. Probablemente, una parte nada pequeña de treintañeros/as de Catalunya es capaz de entonar todavía la cabecera o opening de sus versiones animadas. Su estilo combina humor, romance y acción, y sus personajes suelen ser entrañables y carismáticos. Su influencia se extiende a numerosas series que siguen su estilo y temáticas.

Wataru Yoshizumi: Capturando la esencia de la adolescencia

Otro nombre fundamental a la hora de hablar de mangakas influyentes es Wataru Yoshizumi, conocida principalmente por sus historias de amor y comedia dirigidas a un público adolescente, dentro del género shōjo. Su obra más famosa, Marmalade Boy, cuenta la historia de un grupo de adolescentes enfrentándose a relaciones complicadas y situaciones familiares. A través de su obra, Yoshizumi logra capturar las emociones y dilemas típicos de la adolescencia, que combinado a su estilo fresco y romántico le han asegurado un lugar especial entre los mangakas más populares del género.

Ai Yazawa: Profundidad emocional y estilo único

Finalmente, Ai Yazawa es la creadora de Nana, una obra profundamente influyente en el género shōjo y josei. Nana es la historia de dos jóvenes con el mismo nombre que intentan alcanzar sus sueños en Tokio mientras enfrentan las complejidades de la amistad, el amor y el autoconocimiento. Famosa por su estilo de dibujo, Yazawa pone el énfasis en la moda y el detalle en los personajes. Su habilidad para capturar la complejidad emocional de los personajes y sus relaciones ha hecho que Nana sea una obra aclamada tanto por su narrativa como por su estética.

Kazuki Takahashi: El legado de "Yu-Gi-Oh!"

Kazuki Takahashi es considerado como el autor más exitoso de la Shonen Jump gracias a su gran aporte al manga. El universo del anime y manga no sería lo mismo sin el valioso aporte que brindó el mangaka Kazuki Takashi, quien se ganó el reconocimiento de los fanáticos al ser el autor de “Yu-Gi-Oh!”, considera una de las piezas más exitosas que se han creado, además de ganar una popularidad incalculable en el Weekly Shonen Jump. Su ficción trascendió, y hasta la fecha, sigue siendo tema de conversación entre aquellos que les apasiona estas expresiones artísticas de origen asiático. En 1996, el artista renovó su perfil como mangaka, adoptando un nuevo seudónimo, para presentar “Yu-Gi-Oh!”, el cual fue publicado por primera vez en Weekly Shonen Jump #42. Nadie calculó la magnitud de su impacto y la acogida que tuvo. No pasó mucho tiempo para que unos productores se interesaran en realizar una versión animada, la cual llevó el mismo nombre y estuvo a cargo de Toei Animation.

Portada del manga

El precio del éxito: La dura realidad de los mangakas

En conclusión, la obra de estos mangakas no solamente es importante por la calidad de sus historias, sino porque han sabido combinar los elementos necesarios para trascender cualquier barrera cultural y exportar el manga alrededor del mundo, convirtiéndolo en un fenómeno global. Gracias a la serie live-action de One Piece que se lanzó en Netflix, muchos espectadores han conocido por fin el fenómeno creado por Eiichiro Oda. Este éxito no es casualidad después de más de 25 años de una serie que se estrenó a finales de los 90. Durante todo ese tiempo, el manganime se ha mantenido entre las series japonesas más populares gracias a muchos factores como su historia, personajes y demás misterios. Uno de los secretos radica en la profundidad que alcanza su trama, así como sus personajes. Construye el origen de cada personaje de forma individual y tratando temas que los vuelven muy cercanos al espectador. Ese nivel de detalle es la clave de su éxito sin ninguna duda. El propio Oda reconoció que le gusta incluir tres veces más información que cualquier autor de manga promedio. El mejor ejemplo de ello aparece en el primer capítulo de One Piece. Después de más de 1000 capítulos, los fans aún se preguntan en qué consiste el One Piece, el misterioso tesoro que despertó la Gran Era de la Piratería. Toda esta información está recogida meticulosamente en las páginas del manga. Eiichiro Oda se caracteriza por aprovechar bien cada tomo, ampliando los diálogos con decenas de detalles que forman ya parte de la trama.

Muchas personas luchan cada día para que sus sueños puedan hacerse realidad, aunque la verdad no es nada fácil, ya que siempre existen muchos obstáculos que uno debe enfrentar y trabajar muy duro para poder alcanzar esa meta en la vida. Ojito aquí, no todos los mangakas tienen una vida dedicada al trabajo de forma solitaria. Puede que algunos autores ya consagrados cuenten con asistentes que les ayudan a avanzar mucho más rápido en los guiones, storyboards, entintado, entre otras cosas para que salga con mejor calidad y entregarlo a los editores para su pronta publicación semanal.

Volviendo al tema, según un reportaje publicado por Jump Ryu en Reddit, Kishimoto habló sobre su rutina diaria, donde la mayor parte del tiempo está dedicado a su trabajo y apenas descansaba. En resumen, el mangaka dormía alrededor de 3 horas al día de lunes a jueves, mientras que los viernes y sábados descansaba alrededor de 6 horas. Puede que muchos les sorprenda este ritmo de trabajo, sabiendo que Kishimoto ha formado una familia a lo largo de todos estos años y, que lastimosamente tuvo que sacrificar ese tiempo de calidad con su hijo para poder terminar cada capítulo de su obra.

La muerte de Akira Toriyama, creador de Dragon Ball y leyenda de la animación japonesa, puso sobre la mesa un tema del que muchos prefieren no hablar: la industria del anime y el manga es brutal y, literalmente, acaba con la vida de sus mejores creativos. Durante los últimos meses, hemos recibido la triste noticia sobre el fallecimiento de mangakas destacados, que marcaron a generaciones enteras con sus trazos, historias e icónicos personajes. Los japoneses tienen palabras para todo, incluso para referirse a aspectos terribles de la realidad. Para nadie es un secreto que la cultura laboral de Japón es muy exigente. El Karoshi es una realidad que viven trabajadores de todas las industrias, incluyendo la del entretenimiento. Las tasas de fallecimiento por exceso de trabajo se han disparado en el país, a pesar de que el gobierno y las instituciones de salud han implementado diversas iniciativas para controlarlas. Los mangakas no se han salvado de esta espiral, donde la fatiga crónica, el estrés y las horas excesivas de trabajo conforman un cóctel mortal. De hecho, son uno de los grupos más desprotegidos ante este fenómeno, pues la gran mayoría son artistas independientes. Todos luchan por un sueño bajo la sombra de las grandes editoriales y distribuidoras, que hacen todo lo posible para que la maquinaria de publicación no se detenga. Hacer manga y anime es una tarea titánica, que requiere un esfuerzo sobrehumano para seguir el ritmo que exige la industria.

Recordemos el caso de Kentaro Miura, el célebre creador de Berserk. El mangaka falleció a los 54 años por una disección aórtica aguda, afección grave asociada con la hipertensión. Al igual que otros mangakas, Miura se sometió a un ritmo de trabajo muy pesado y, a pesar de tomar descansos, su labor menguó poco a poco su salud hasta agotarla. Sin duda, su legado seguirá vivo durante décadas y será recordado como uno de los más grandes dibujantes de la historia. Sin embargo, es un hecho que Miura se quedó con muchas ideas en la cabeza y trazos en las manos. El caso de Miura es sólo la punta del iceberg de un problema que afecta a los mangakas de todas las generaciones. La carrera de dibujante de manga y anime es muy demandante, y ni las leyendas ni los novatos se salvan de literalmente quemar sus vidas para crear esas obras que tanto amamos.

Hablemos de Eiichirō Oda, el célebre autor de One Piece. En diversas entrevistas, el creativo ha hablado sobre la exigente rutina que ha tenido que seguir durante años para mantener activa su franquicia. Oda y One Piece son una rueda que rara vez se detiene, y el precio es caro. El mangaka confesó que la mayoría de los días sólo duerme 3 horas y que su poco tiempo libre lo dedica a actividades indispensables, como comer. A pesar de ser uno de los mangakas más populares de la actualidad y tener con un talentoso equipo de apoyo, Oda aún sufre para planificar, diseñar, escribir, dibujar, entintar, colorear y tener todo a tiempo. En 2020, tuvo que tomar un descanso forzado y hospitalizarse debido a un absceso periamigdalino, una complicación de la amigdalitis. Reconoció que había descuidado su salud y que necesitaba ajustar su rutina para mejorar. Pese a ello, pronto regresó a su ritmo habitual debido a los exigentes tiempos de entrega de la industria.

Yoshihiro Togashi, autor de Hunter x Hunter y Yū Yū Hakusho, es reconocido a escala mundial por sus obras, pero también por sus extensos hiatus. El mangaka padece dolores crónicos en la espalda y la cadera que le impiden dibujar. Su condición le resta movilidad y le dificulta acabar Hunter x Hunter, popular serie que ha pasado años enteros sin publicaciones a pesar de su rotundo éxito. Los mangakas no sólo se enfrentan al exceso de trabajo y a las demandas de los grandes editores, sino también a las exigencias de los fans. Togashi ha recibido un sinnúmero de críticas y amenazas por no seguir con su franquicia estelar. Incluso se le ha calificado como un holgazán que prefiere jugar Dragon Quest en lugar de trabajar, cuando en realidad sus problemas de salud se lo impiden. En este sentido, Togashi ha preferido alejarse del ritmo frenético de la publicación periódica, incluso si eso significa dejar incompleta su mayor obra.

Kōhei Horikoshi, el creador de My Hero Academia, también ha tenido que pausar de forma repentina su obra en varias ocasiones. Todo debido a diversos problemas de salud que se mantienen en secreto. Esto ha generado preocupación entre sus fans, quienes temen lo peor para el artista y la popular franquicia.

Esta lista podría continuar con muchos ejemplos, con nombres que nos remontan a la época de Osamu Tezuka y que nos llevan hasta la actual generación de artistas más jóvenes. En resumen, hay un patrón que se ha repetido durante décadas y que deja en evidencia una terrible realidad: muchos de los mangakas suelen morir jóvenes o tienen serios problemas de salud durante gran parte de sus vidas. El patrón es tan claro que incluso existe una lista donde se enumeran 219 mangakas, con sus respectivas fechas de nacimiento y muerte. El promedio revela que los dibujantes mueren a los 62 años, cuando la esperanza de vida de un japonés es de 80 años o más en la actualidad. Lo preocupante es que en la lista hay bastantes artistas que murieron cuando tenían entre 30 y 40 años.

Debido en parte a la cultura japonesa, raramente se habla de los padecimientos de los mangakas de forma pública. Todo se mantiene en secreto y, por lo regular, las editoras y distribuidoras sólo comunican el retraso de las siguientes publicaciones o capítulos. Posteriormente, los mangakas ofrecen disculpas ante sus fans por el retraso, pero nunca profundizan en sus problemas de salud. Hasta hace unos días, no se sabía que Akira Toriyama estaba enfermo desde 2022. El creador de Goku y más icónicos personajes falleció a los 68 años por un hematoma subdural agudo. Gracias a sus amigos cercanos, supimos que el célebre dibujante luchaba contra un tumor cerebral que, al final, le arrebató la vida. Es casi un hecho que Toriyama padeció lo peor de la industria antes y después de alcanzar la fama mundial gracias a Dragon Ball. Es inevitable sentir su muerte como algo prematuro.

Para muchos fans, ser mangaka es un trabajo de ensueño. Es casi como ser una estrella de rock con un séquito de fans leales; sin embargo, nada está más lejos de la realidad. La labor del mangaka es dura. Por un lado, está muy idealizada. En ocasiones, esto impide ver ese terrible problema de fondo que ha afectado a los artistas por décadas. Al mismo tiempo, su trabajo es menospreciado por ciertos sectores de la sociedad, que no ven el valor y la importancia que este tipo de obras tienen para muchos. Alguien que inicia en la industria se tiene que enfrentar a la falta de oportunidades, a contratos abusivos o a la falta de presupuesto para comenzar una carrera, lo que implica dibujar y, además, tener un trabajo extra. A esto se suman las exigencias de la cultura laboral japonesa y la falta de legislaciones para controlar las horas excesivas de trabajo.

Los mismos mangakas han intentado crear conciencia sobre este problema. Algunos han dado consejos a los aspirantes a artistas, mientras que otros han hecho cambios y ajustes a su forma de trabajo para evitar caer en ese ciclo del que hemos hablado. "Dormir es muy importante. Todo el mundo duerme lo suficiente. Muchos dibujantes de manga mueren jóvenes y es porque no duermen. Tus mejores ideas vendrán cuando duermas. La cuestión es que la solución a esta problemática no sólo depende de los artistas. Las editoriales, los distribuidores y, por supuesto, los fans, también pueden poner su grano de arena para que la industria cambie y deje de acabar con sus creativos. Así que vale la pena pensar en todo esto la próxima vez que disfrutemos un gran manga o un buen capítulo de anime.

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