El capítulo 14 del manga Berserk, titulado "Batalla", marca un punto crucial en la narrativa, presentando un enfrentamiento intenso y revelando las complejidades de las relaciones entre los personajes. Este episodio, publicado originalmente en la revista Young Animal el 14 de mayo de 1993, desata la acción y profundiza en las motivaciones de los miembros de la Banda del Halcón.
La batalla entre los Caballeros Destructores Superacorazados de la Ballena Azul de Tudor y la Banda del Halcón da comienzo. Durante el fragor del combate, se aprecian los distintos estilos de lucha de los integrantes de la banda. Rickert demuestra su excelente puntería como ballestero, Pippin impacta con fuerza a sus adversarios con su mazo, Judeau blande dos espadas con maestría, y Casca, a pesar de encontrarse debilitada, exhibe su habilidad con la espada tanto para cortar como para apuñalar.

Sin embargo, la batalla no solo se trata de destreza marcial. Judeau percibe un malestar en Casca, aunque ella intenta restarle importancia, llevándose una mano al bajo vientre y murmurando sobre lo inoportuno de su estado. Este detalle insinúa las dificultades personales que Casca enfrenta en medio del conflicto.
Precisamente, Casca es abordada por el líder del bando enemigo, quien se burla de que una mujer comande a miles de soldados y juegue a ser guerrera, insinuando que debió acostarse con Griffith para alcanzar tal rango. Casca, enfurecida, arremete contra él, pero es derribada sin esfuerzo. Sus hombres intentan ayudarla, pero son masacrados por el líder, que se presenta como Adon. Adon le ofrece a Casca dos opciones: vivir como su prisionera sexual o morir. Casca lo insulta, pero antes de ser fulminada, Guts interviene para protegerla, afirmando que ella no es así.
Mientras Guts destroza a sus enemigos, Casca es sometida por unos mercenarios que intentan violarla. Pensando frustrada sobre su debilidad, recuerda las palabras de Guts sobre volver con el dueño de su espada, Griffith. Ante la queja del mercenario que la somete al parecerle aburrido que ya no se resista, Casca toma una estaca y se la entierra en el ojo. Al tomar nuevamente su espada, un mercenario le ataca, perdiéndola nuevamente. Antes de ser atacada por el furioso mercenario al que hirió, este muere con un cuchillo en el cuello. Resulta que Judeau junto con una unidad de ballesteros de la Banda del Halcón llegaron a su rescate.
La lucha entre Guts y los cien hombres de Tudor continúa. Guts, herido y aparentemente agotado tras matar a la mitad de ellos, se cuestiona por qué está arriesgando su vida en un lugar tan miserable, preguntándose si es por Casca, aunque reniega de ello pensando que solo debería importarles matarlos ahora. Mientras tanto, Judeau se disculpa por la demora, alegando que le costó convencer a los caballeros de Midland.
Casca, desesperada, pide a Judeau y sus hombres que la acompañen para ayudar a Guts, explicándoles lo sucedido y temiendo que lo hayan matado. Al llegar, Casca y Judeau observan atónitos los cadáveres de cien hombres mientras que Guts yacía en un árbol descansando. Casca corre preocupada hacia él. Se desespera al no recibir respuesta, pero Guts le sonríe y le toma el hombro, diciendo que si lo sigue agitando empeorarían sus heridas. Casca, que casi rompe en llanto, se emociona ante ello.

Más tarde, Guts es auxiliado, mientras que este tercamente intenta levantarse alegando que está en condiciones para la guerra, molestando al médico. Por otro lado, Judeau parece notar que algo ha cambiado entre Casca y Guts. Judeau pregunta a Pippin dónde está Griffith, respondiendo que en un consejo de guerra en la base, afirmando que no vendrá hasta el día siguiente.
Al anochecer, Casca se encuentra junto a sus compañeros, quienes beben y hablan sobre lo acaecido la noche anterior. Es abordada por Judeau, quien le pide que lo acompañe a charlar. Judeau le cuenta que, pese a la fuerte oposición de los nobles, Griffith de todas formas dio la orden de buscarlos, alegando que eran vitales para la banda y que jamás los dejaría morir. Casca llora, mientras que Judeau le entrega una bolsa con medicina, diciéndole que unte un poco al "asesino de cien hombres". Añade que, aunque le parezca surrealista, en ella hay polvo de alas de elfo, que es capaz de curar todo tipo de heridas. Judeau explica que lo consiguió de un grupo de artistas callejeros al que pertenecía y asegura que el efecto curativo de tal polvo es efectivo, alegando que lo ha salvado en más de una ocasión.
Casca agradece el obsequio y se retira apresurada hacia Guts, por lo que Judeau se pregunta qué habrá pasado entre ellos dos. Casca llega a su tienda pero no lo consigue. Guts, quien se encontraba observando el campamento de la Banda del Halcón desde una colina, es sorprendido por la inesperada llegada de Casca, quien le pregunta si está bien que no esté descansando. Guts explica que su cuerpo está muy caliente para dormir, quedándose en la colina por considerarlo el lugar más frío. Casca le quita las vendas a un confundido Guts, untándole el polvo de alas de elfo en sus heridas. Guts nota que el dolor de sus heridas está disipándose, preguntando a Casca qué es. Ella explica que se le dio Judeau, y que según él es una cura mística.
Mientras Casca le unta el polvo por sus hombros y espalda, Guts le dice que no debería preocuparse por ello, lo que confunde a la mercenaria. Guts afirma que lo hizo -aludiendo al combate contra los cien hombres de Tudor- por sí mismo, no por ella, alegando que está en su naturaleza luchar antes que huir. Casca le cuestiona que haya matado cien hombres sólo por eso. Guts se excusa con que tenía asuntos pendientes contra Adon, comentando que lo perdió de vista mientras blandía su espada contra sus hombres. Tras ello, Guts confiesa que, comparado a lo que ella hace, matar cientos o miles de hombres para él no es nada importante.
Casca observa abrumada a Guts diciendo su nombre, y este expresa que tienen una fantástica vista del paisaje. Guts le dice si sabía de Gastón, el segundo al mando de la unidad de asalto, lo que toma por sorpresa a Casca. Guts comenta que a Gastón realmente no le apasiona la guerra, teniendo como meta conseguir el suficiente dinero para abrir una sastrería en Wyndham. Después habla de Nicol, que fue rechazado por una mujer por ser un soldado común, planteándose como meta comandar cien hombres para ascender y así volver a declararse. El asunto es que, al observar aquel paisaje, es como si cada una de esas pequeñas luces contuviese deseos y esperanzas. Casca responde refiriéndose a ellas como "hogueras de sueños". Guts la molesta diciéndole que sonó como una princesa, aunque ella sonríe, pareciéndole interesante la analogía de las hogueras de sueños.
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Entonces, Guts explica que aquellas pequeñas llamas se pueden dispersar con sólo un soplido, por lo que se reúnen en la gran "hoguera" llamada "Griffith". Guts confiesa que su llama no se encuentra ahí, afirmando que quizás solo se estaba calentando con ellas. Guts entonces toma su espada, diciendo que quien lo crió no le enseñó más que blandir su espada, considerando que es lo único que tiene. Guts dice que no quiere morir porque justamente lo único que sabe hacer es blandir su espada. Entonces, dice que ha seguido luchando, alegando que siempre ha intentado tener una razón esencial para luchar por otros, cortando la conversación agotado del tema, preguntándose por qué le ha dicho todo eso a ella, quien le sonríe.
Sin embargo, luego, Casca comprende el significado de la conversación: Guts piensa abandonar la banda. Ella le pregunta, y este le responde reafirmando que luchará hasta que la campaña termine, así este arrastrándose. Casca dice que entonces después, él, pero son interrumpidos por Rickert, quien anuncia emocionado que el Halcón llegó antes de lo previsto.
Al bajar y encontrarse con el Halcón, Casca pide disculpas por las molestias que ha causado, considerándose no apta para el cargo y merecedora de cualquier castigo, por lo que Guts la nalguea para callarla, haciendo que esta se agarre de los hombros del Halcón. Griffith sonriendo da la bienvenida a una conmovida Casca, alejándose avergonzada.
Es importante notar las diferencias entre el manga y el anime en este episodio. En el anime, la escena de Casca defendiéndose de los mercenarios violadores es ligeramente diferente. En el manga, una vez Casca se zafa de ellos, toma su espada y es salvada del mercenario herido por Judeau y sus hombres. El mercenario que intenta atacar a Casca tras defenderse ella muere asaetado por varios ballesteros de Judeau en el manga. Judeau cuenta ambiguamente que lo consiguió en el grupo de artistas callejeros del que formaba parte. Se añade una escena en la que Casca busca a Guts en su tienda o carpa. Casca salta y se aferra a los hombros de Griffith cuando Guts la nalguea en el manga. En el anime, Casca solo es empujada hacia Griffith por ello. Guts se lleva a Gastón a beber en el manga. En el doblaje español, Guts cuenta el sueño de Nicol como si fuera parte del de Gastón (ya que en ningún momento menciona a Nicol).

Berserk es una historia de batallas épicas, de venganzas, de muerte y de luchas por conseguir el poder, por conseguir un nombre en una sociedad noble y despreciativa con las clases “inferiores”. A esto se le une la línea evolutiva que siguen los personajes implicados en la trama y el conocimiento que poco a poco van teniendo los protagonistas sobre ellos mismos y sus motivaciones.
El protagonista es Gutts (Gatsu), un mercenario que comenzó sus andaduras cuando era niño, y que se mueve y actúa por venganza y por un odio mucho mayor que cualquier miedo o dolor físico. Su enorme espada (tan alta como él) y su increíble destreza atraerán la atención de Grifith, el jefe de la Banda del Halcón, un grupo de mercenarios famoso por sus victorias. Grifith va a reclutar a Gutts y le hará miembro de su banda, de la que forman parte el resto de los protagonistas: Caska, Judeau, Ricket y Pippin serán los personajes más cercanos a Gutts.
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