Las Cubiertas del Moby Dick: Un Fanfic de One Piece

En la cubierta del Moby Dick, el día había empezado tranquilo. El sol brillaba, los piratas roncaban y Marco… Marco intentaba meditar en paz, hasta que-¡BOOM! Una explosión sacudió el barco. Otra vez. ¡¡¡ACE!!! -gritó Marco, saliendo disparado como ave fénix enojada.

Ace apareció entre una nube de humo negro, con el pelo chamuscado y una sonrisa de culpabilidad nivel "soy un desastre pero adorable". -¡Lo juro, Marco! ¡Esta vez fue culpa del sartén! -¿Cómo explota un sartén? -No lo sé, pero juraría que me guiñó el ojo antes de estallar…

Marco suspiró, más porque ya estaba acostumbrado que por otra cosa. Dos horas después, Ace fue castigado a tareas de limpieza, con un delantal con piñas que decía “Besos no bombas”. -¿Por qué tiene piñas? -murmuró mientras fregaba el suelo. -Yo lo escogí. -Marco apareció apoyado en la pared, bebiendo sake como si estuviera viendo un show. Ace se sonrojó un poco. No por el delantal. Por Marco. Maldita sea. ¿Siempre ha tenido esos hombros? -Marco, ¿me estás mirando el trasero? -Técnicamente, estás de espaldas, así que sí. -¡Era una pregunta retórica! -Y esta es una observación biológica.

Más tarde esa noche, después de un segundo accidente (convirtió accidentalmente la cocina en un volcán), Ace decidió esconderse en la sala de mapas. Estaba intentando practicar su “cara seria de capitán” frente al espejo. -Ceño fruncido, mirada intensa, mandíbula firme… como Marco cuando alguien le roba su sake.

Marco entró en ese momento, obviamente sin tocar la puerta, porque eso es para gente con modales. -“¿Estás practicando ser yo?” Ace casi se cae de la silla. -¡¿Qué?! ¡No! Yo solo… ¡Tenía una arruga y quería intimidarla! -Ajá… Silencio incómodo. -…¿Quieres que te enseñe?

Ace parpadeó.

El sol de ese día brillaba impecablemente en el cielo sin nubes, proyectando su fantástico resplandor para iluminar los mares bajo su fulgor como gema. Era un día tan perfecto para las noticias que pronto barrerían el mundo, anunciando indicios del comienzo de una nueva era. Con el Moby Dick lejos de cualquier isla cercana y sin ningún otro barco a la vista, los Piratas de Barbablanca se habían estado acomodando para disfrutar de uno de esos apacibles días en el mar cuando un fuerte grito rompió la suave pausa de las conversaciones apagadas y las olas salpicando. Sobresaltada, la mitad de la tripulación se movió instintivamente hacia sus armas antes de relajarse de nuevo cuando se dieron cuenta de que el grito había sido hecho con entusiasmo, no por peligro.

Un momento después, su Comandante de la Segunda División salió disparado desde el otro lado de la cubierta hacia donde su Capitán estaba sentado en su silla, con un pedazo de papel apretado en su mano. El joven saltó con facilidad para pararse sobre una de las amplias manijas de la silla, blandiendo el periódico con una orgullosa sonrisa que se extendió por todo su rostro. - ¡Oyaji, mira! ¡Este es mi hermano pequeño!

La risa de Barbablanca retumbó en su pecho mientras se inclinaba hacia delante para inspeccionar el cartel de recompensa que su hijo le estaba presentando. Abajo, una multitud curiosa se había reunido, la ociosa tripulación vagabundeaba para descubrir que había hecho que su compañero de tripulación se pusiera de ese modo. En una llamada solicitada, el cartel de recompensa se pasó entre la tripulación. Thatch silbó, impresionado al ver la información impresa. -Hombre, una recompensa de 30 millones de beris es bastante decente, especialmente viniendo de East Blue.

La sonrisa de respuesta de Ace era amplia y deslumbrantemente orgullosa. - ¡A que sí! -todo su cuerpo vibraba con una emoción desbordante. Luego se sumió en un recuerdo entusiasta de todo tipo de historias sobre su 'pequeño y lindo hermano', haciendo oídos sordos a cualquiera que quisiera escuchar. En el fondo, las continuas risas de Barbablanca se apodaron de ellos como las olas.

Roger compartió una sonrisa cariñosa con Rouge ante el placer desenfrenado de Ace. Ambos tenían una debilidad por el niño al que su hijo llamaba hermano, desde el tiempo que pasaron viéndolos crecer. Luffy era una de las pocas personas que hizo a Ace verdaderamente feliz, y eso era más que suficiente para que ellos lo amaran también. Una feroz aprobación burbujeó hasta la superficie en forma de una cálida risa mientras Roger miraba nuevamente la foto mostrada con la primera recompensa de Luffy. Esa era una buena expresión para el futuro Rey Pirata, con una sonrisa desenfrenada y audaz en su mensaje al mundo. Su sonrisa se amplió. -Parece que el niño estuvo ocupado mientras yo no estaba. Me atrevo a decir que es hora de otra visita.

A kilómetros de distancia a través del mar, pero todavía en el Nuevo Mundo, otra notable tripulación pirata también había recibido las noticias de ese histórico evento. Banchina apareció en la isla en la que los Piratas del Pelirrojo habían atracado para encontrar a la tripulación en un estado de ánimo elevado, con una alegría mayor incluso a su habitual. Al echar un vistazo al trozo de papel que orgullosamente pasaban, sus ojos se arrugaron de placer. La noticia de la primera recompensa de Luffy, claramente había llegado a Shanks y su tripulación, y se habían dedicado a celebrar este acontecimiento clave en el clásico estilo pirata. Incluso los miembros más nuevos, que nunca habían conocido a Luffy en persona, se había arrojado por igual en la canción y baile de borrachos, alimentando alegremente la festividad.

Sonriendo con cariño ante las bufonadas familiares de esta bulliciosa tripulación, se abrió paso entre la multitud que se reía hacia Yasopp, que estaba como siempre en el círculo de miembros más cercanos y más antiguos de la tripulación de Shanks. Como era de esperar, este grupo era la fuente de mayor juerga, la risa fuerte del capitán que oía claramente a través de la isla, ya que todos brillaban por el creciente éxito de su joven protegido. La presencia de Mihawk sentado al lado del capitán pelirrojo, de la misma manera tomando un fuerte trago de ron, era un poco más de una sorpresa, pero apropiada teniendo en cuenta su recién encontrada participación en la tripulación pirata novata.

El cartel de recompensa de Luffy eventualmente se dirigió a los oficiales, y Yasopp atrapó el papel al pasar, bajando su jarra para mirar la foto de nuevo, esta vez con un surco entre sus cejas. - ¿Podría ser? -murmuró. Banchina sintió un estallido de orgullo y afecto mientras seguía su mirada hacia la figura diminuta, apenas perceptible en la parte posterior de la imagen. El ángulo solo mostraba la parte de atrás de su cabeza, prácticamente inidentificable sin más pistas, pero al final del día, pocas cosas podían superar el instinto de los padres. -Sí, Yasopp, ese es nuestro hijo. Nuestro Usopp -le dijo. -Ha crecido sano y fuerte, con un toque para contar historias como tú. Está navegando con Luffy-kun ahora, acercándose a ti en cada momento -apoyó la mejilla en su mano mientras sonreía, cuidando de sus dos preciosos chicos y de los nuevos camaradas que habían encontrado en este vasto océano azul. Padre e hijo, mentor y protegido, hermanos, hermanas, amigos, familias… sus destinos se entrelazaron en una miríada de formas, cada hilo tirando de ellos infaliblemente entre sí. Un día, sus caminos volverían a cruzarse, en este interminable mar azul de libertad.

Escena 1 - Cubierta del Moby Dick, por la mañana. Thatch, Izo, Vista y varios otros están reunidos tomando café. Pero no están tranquilos. No. Están cuchicheando como si su vida dependiera de ello. -¿Se dieron cuenta de cómo Marco salió del camarote de Ace con la camisa al revés? -dijo Thatch, con ojos entrecerrados. -¿Y con un mordisco en el cuello? -agregó Izo, tomándose su té con puro drama. Vista, sobrio como siempre: -Lo vi dejar una flor de hibiscus en la cocina con una nota que decía “Para él”. ¿Eso no es... sospechosamente tierno? Rakuyo: -¡Ya deben estar casados en secreto! ¿Alguien revisó si están usando anillos? ¡Tal vez lo esconden en una cadena! Haruta sacó una lista: -Tenemos teorías. 1. Ya se casaron. 2. Se casan en cada isla. 3. Son esposos del alma y Marco es el esposo dominante disfrazado de sumiso elegante. -¡Eso es demasiado específico! -dijo Namur. Haruta: -Pero plausible.

Escena 2 - Enfermería, mientras Marco le pone una tirita a Ace por un rasguño mínimo. Ace: -¿Sabías que Thatch me guiñó un ojo y me preguntó si ya habíamos "firmado papeles"? Marco: -¿Papeles? Ace: -Papeles de matrimonio. ¿Quién quiere apostar? Jozu: -Yo apuesto a que Ace es el que llorará primero en la boda se las da tipo duro pero en verdad es un blando. Rakuyo: -¿Por qué no hay opción “ya están criando un ave de fuego juntos”? Piñazo pasó volando con una cinta en el pico que decía “SR. & SR. D.” Todos giraron al mismo tiempo. Thatch: -¡Eso es una confirmación no oficial pero emocionalmente vinculante!

Mientras tanto, desde lo alto del mástil, Ace y Marco los observan… Marco: -No nos creen capaces de simplemente salir. Ace: -¿Y si hacemos un anuncio oficial falso y luego desaparecemos por tres días? Marco: -Eso… suena peligrosamente tentador. Ace lo abrazó por la espalda y murmuró: -Eres mío aunque el mundo se llene de rumores. Y cuando lo hagamos oficial… quiero que tú me pongas la flor. Marco (sonrojado): -Ya están haciendo fanfics de nosotros allá abajo, ¿verdad? Ace: -Sí.

En la cubierta del Moby Dick, el día había empezado tranquilo. El sol brillaba, los piratas roncaban y Marco… Marco intentaba meditar en paz, hasta que-¡BOOM! Una explosión sacudió el barco. Otra vez. ¡¡¡ACE!!! -gritó Marco, saliendo disparado como ave fénix enojada. Ace apareció entre una nube de humo negro, con el pelo chamuscado y una sonrisa de culpabilidad nivel "soy un desastre pero adorable". -¡Lo juro, Marco! ¡Esta vez fue culpa del sartén! -¿Cómo explota un sartén? -No lo sé, pero juraría que me guiñó el ojo antes de estallar… Marco suspiró, más porque ya estaba acostumbrado que por otra cosa. Dos horas después, Ace fue castigado a tareas de limpieza. Con un delantal con piñas que decía “Besos no bombas”. -¿Por qué tiene piñas? -murmuró mientras fregaba el suelo. -Yo lo escogí. -Marco apareció apoyado en la pared, bebiendo sake como si estuviera viendo un show. Ace se sonrojó un poco. No por el delantal. Por Marco. Maldita sea. ¿Siempre ha tenido esos hombros? -Marco, ¿me estás mirando el trasero? -Técnicamente, estás de espaldas, así que sí. -¡Era una pregunta retórica! -Y esta es una observación biológica.

Más tarde esa noche, después de un segundo accidente (convirtió accidentalmente la cocina en un volcán), Ace decidió esconderse en la sala de mapas. Estaba intentando practicar su “cara seria de capitán” frente al espejo. -Ceño fruncido, mirada intensa, mandíbula firme… como Marco cuando alguien le roba su sake. Marco entró en ese momento, obviamente sin tocar la puerta, porque eso es para gente con modales. -¿Estás practicando ser yo? Ace casi se cae de la silla. -¡¿Qué?! ¡No! Yo solo… ¡Tenía una arruga y quería intimidarla! -Ajá… Silencio incómodo. -…¿Quieres que te enseñe? Ace parpadeó.

Cuando aquellas palabras salieron de la boca de Sabo todos los Mugiwara sintieron un terrible escalofrío avanzar por cada parte de sus respectivos cuerpos. Ninguno podía mover músculo alguno mientras la información lentamente penetraba sus cerebros, recuerdos se arremolinaban a su alrededor mientras en la cubierta del Moby Dick sin que ellos fueran consientes del hecho iniciaba un gran caos por la enorme cantidad de piratas presas del pánico.

Aquellos momentos invadían la mente de Zoro, él recordaba la sonrisa llena de confianza que le dio al pronunciar esas palabras, todos los momentos que pasaron juntos entrenando, sabía que no era su capitán pero ese muchacho seguía siendo Luffy y él sentía que le había fallado, el otro Luffy estaba con ellos cuando se transportaron ¿cómo pudieron perderlo? Usopp, Franky y Chopper intentaban con todas sus fuerzas contener las lágrimas de preocupación al recordar la gran sonrisa en el rostro del chico. Esas palabras se repetían una y otra vez en las mentes de Brook y Nami, el esqueleto estaba tan quieto que casi parecía un ser sin vida mientras que la navegante se mordía los labios y apretaba los puños por la frustración. No puede estar pasando' esos eran los pensamientos que invadían tanto a Robin como a Sanji, ambos se sentían enfermos de tan solo pensarlo pues si tenían razón eso significaba que la localización del otro Luffy era Impel Down.

Luffy estaba mirando a su tripulación en un silencio inusual tratándose de él, los contemplaba sin perder detalle. Es verdad que no era el tipo de persona que pensaba demasiado pero si había una cosa que sabía hacer muy bien; leer a las personas, conocer la verdadera esencia de alguien, sus instintos casi salvajes siempre estaban ahí haciendo que viera más de lo que cualquiera podría ver y nadie conocía mejor a su tripulación que él mismo, después de todo era el capitán. Los Sombrero de Paja no podían engañarlo, no cuando se trataba de sentimientos. Luffy sabía lo que tenía que decir. -Lo traeré de regreso -con una mirada feroz y una voz cargada de sentimientos de lealtad y protección hizo su juramento -si es importante para ustedes lo haré, incluso si me mata.

No pudieron responder, las palabras no parecían querer salir pero no fue necesario, no cuando sus propios cuerpos habían hablado por ellos. La sonrisa orgullosa y llena de anticipación de Zoro, las lágrimas de alivio en los rostros de Franky, Chopper, Brook, Usopp y Nami, la relajación completa del cuerpo de Sanji, la cálida y confiada sonrisa en la cara de Robin, todos esos gestos hablaban por sí mismos y eran gestos que Luffy podía leer ya que eran el tipo de cosas que él entendía mejor que nadie. Pero no era el único, su tripulación lo sabía, ellos lo conocían a él de la misma manera y fue por eso que esas simples palabras bastaron para calmarlos, no solo de la preocupación por el otro Luffy sino también del estrés que sufrieron desde que perdieron su capitán. Cada Mugiwara era diferente, fuerte e independiente sin embargo había algo que todos tenían en común. Ellos compartían la protección y la libertad que les brindaba el manto que Luffy había extendido a su alrededor, era un sentimiento de seguridad del que ni siquiera eran conscientes pero ahí estaba desde el principio. Su capitán jamás rompía una promesa, todos lo sabían por esa razón habían iniciado, sus cabezas ya estaban trabajando, buscando formas y creando planes. Ir por el otro Luffy sería riesgoso y sumamente difícil pero todos juntos y con su capitán allí no tenían ninguna duda de que lo lograrían. Después de todo ellos eran la tripulación del futuro Rey de los Piratas.

Ya viendo a su tripulación tranquila Luffy ahora estaba observando a sus hermanos, una punzada de preocupación lo atravesó al ver al otro Sabo colapsar pero imaginaba que él estaría bien, luego contempló a Ace y finalmente a su Sabo, frunció el ceño. A Luffy no le gustó para nada lo que vio. Sabo no había quitado los ojos de Ace desde que escuchó las noticias de su otra versión, el joven jefe recordó la sonrisa feliz de ese Luffy, luego todas las que hacía su propio Luffy y no pudo evitar que la preocupación se filtrara en su interior pero había algo que lo inquietaba aún más y esa era la mirada salvaje que se reflejaba en la cara de Ace. Él lo conocía tan bien que lo sabía, su hermano haría una tontería, una tontería tan grande que solo podría terminar en tragedia y Sabo no soportaría perder a Ace, no otra vez. El rubio escuchó a Barbablanca dar sus órdenes, vio a la tripulación del Yonko calmarse en gran medida ya iniciando con planes y todo tipo de estrategias que se les pudiera ocurrir, Marco los dirigía mientras los demás escuchaban y trabajaban, todos lo hacían excepto Ace. Por nada del mundo le quitaría la vista de encima.

Ya en la noche el rubio estaba esperando, muchos años siendo un revolucionario le habían enseñado a ocultar su presencia de forma magistral por lo que cuando Ace apareció no lo notó mientras estaba concentrado tratando de escapar para buscar a Luffy por su propia cuenta, sin perder tiempo Sabo ya estaba ahí listo para detenerlo. -Sabía que harías alguna tontería -espetó agarrando uno de los brazos del pecoso, su voz sonó un poco más alta de lo que había planeado pero eso se debía a la enorme preocupación que lo había estado asaltando desde que escuchó la noticia. -No es tu problema -sacó bruscamente su brazo -iré por mi hermano, nadie puede impedírmelo. -Ace… -empezó queriendo apaciguarlo pero el mayor no lo dejó '¿por qué siempre tiene que ser tan terco?' pensó mientras veía a Ace poniéndose totalmente a la defensiva. -No eres nadie -sin poder evitarlo Sabo dio un paso atrás -no eres mi hermano… Esas palabras fueron como una bofetada, dolían más que cualquier cosa pero no se dejó vencer 'no importa' se dijo a sí mismo pese a la opresión que estaba sintiendo en el pecho ahora mismo 'concéntrate Sabo ¡tienes que detenerlo!' -Escucha… - ¡Luffy me necesita y tú no vas a detenerme! ¡Maldita sea Ace! ¡Cállate y escucha! -pensó pero siguió intentando. -No puedo… - ¡¿Por qué no vas y tratas de darle mensajes moralistas a tu propio Ace?! Entonces Sabo no pudo más, algo dentro de él se rompió y por primera vez en años explotó. - ¡ESTÁ MUERTO MALDICIÓN! ¡NO PUEDO HACER NADA DE ESO PORQUE MI ACE ESTÁ MUERTO! ¡LLEVA MUERTO DOS MALDITOS AÑOS! Y por una vez en la vida Ace quedó mudo pero Sabo no había terminado. - ¡FUISTE UN IDIOTA! ¡ERES UN IDIOTA, BASTARDO EGOISTA! ¡NO TIENES IDEA DE LO QUE LUFFY Y YO PASAMOS! -su voz había empezado a romperse, unas lágrimas amenazaban con salir de sus ojos y lentamente el volumen comenzaba a bajar- no pude hacer nada para salvarlo, ni siquiera estuve ahí, me enteré por un periódico, me enteré de la muerte de mi hermano por un maldito periódico -el odio a sí mismo estaba impregnado en su voz. Ace estaba en estado de shock, no sabía como reaccionar. Sentía que todo era una pesadilla, su cuerpo había empezado a temblar, lágrimas se arremolinaban en sus ojos queriendo salir y no podía hablar. En realidad no sabía que hacer, ver a Sabo sufrir lo estaba lastimando más que cualquier cosa y era mil veces peor el saber que fue por su culpa, quizás no haya sido él mismo pero sí fue una versión suya, en alguna parte Portgas D. Ace había muerto, había abandonado a sus hermanos… Había lastimado a Sabo y a Luffy. Se sentía enfermo al recordar aquello ¿cómo pudo siquiera atreverse de decirle algo así a Sabo? Aun lleno de vergüenza por sus actos levantó la mano queriendo tomar la de su hermano, Sabo la apartó. Fue rechazado. Su mano quedó tendida en el aire sin saber que hacer. -No hagas ninguna tontería, aunque no me consideres tu hermano yo… -No quise… -Yo sí lo hago -no lo dejó terminar pero su voz cortante hizo estremecer aún más a Ace -no quiero que mueras, no tienes idea de la cantidad de gente que sufrió con tu muerte, tus nakamas, Garp, Luffy… -se limpió la rebelde lágrima que escapó de sus ojos -escucha a Barbablanca… supongo que eso es todo… todo lo que tengo para decir. Sin darle al pecoso ninguna oportunidad Sabo salió de allí. La mano de Ace todavía estaba tendida en el aire.

Estuvo en silencio sin cambiar de posición por lo que pudieron ser horas o quizás solo unos minutos cuando escuchó pasos y levantó la cara. Si el dolor en el rostro de Sabo lo lastimaba, la decepción en la cara de Luffy estaba por acabar con él. -No debiste decirle aquello a Sabo. Él lo sabía, sabía que había sido un idiota total pero ya no podía cambiarlo y ahora ni siquiera le podía dirigir la mirada a su hermano pequeño. No se atrevió a mover ni un solo músculo. Entonces su mano extendida fue tomada y su cuerpo fue invadido por una calidez familiar, rodeado por un cuerpo que conocía muy bien. Luffy lo estaba abrazando y Ace no recordaba algún momento en que necesitara tanto de un abrazo como en esta ocasión, lo devolvió con todas sus fuerzas sin perder tiempo mientras se esforzaba por contener sus lágrimas, todo ese día fue un cúmulo de grandes emociones. Conocer a los nakamas de su hermano, la noticia de que Teach tenía a su Luffy, su preocupación por el colapso de su Sabo, su miedo al pensar en el estado y paradero de su Luffy, la muerte de su otra versión, la manera en que lastimó al otro Sabo. Todo eso era demasiado y él ya no podía más por lo que se aferró al abrazo como si se tratara de un bote salvavidas, las emociones no eran algo con lo que estaba acostumbrado a lidiar y el día de hoy ya había sido suficiente. -Sabo siempre ha sido un hermano muy amable estoy seguro que pronto te perdonará -dijo Luffy aún sin soltarlo. -Desde cuando actúas como si fueras el mayor -sonrió sin gracia -supongo que siempre lo termino arruinando. -Sí, porque eres tonto, estúpido Ace. - ¡¿A quién le dices tonto?! -olvidó por unos segundos su tristeza mientras se apartaba del abrazo pero luego recordó y avergonzado empezó a decir -Lu lo siento, no debí gritarte…maldición debería quedarme callado, sí, desde ahora no diré ninguna maldita cosa. Luffy lo miró fijamente por unos segundos antes de empezar a decir. -No mueras esta vez Ace, solo prométemelo, eso es todo lo que necesito. Ace perdió el aliento ante el dolor que reflejaban los ojos de Luffy, era el mismo dolor que se había reflejado en Sabo hace unos minutos. -No puedo prometer que no moriré -empezó luego de unos segundos -pero lucharé por mi vida, esa es una promesa que sí puedo hacer. -Eso es suficiente para mí shishishi -Luffy empezó a marcharse para buscar a Sabo cuando bruscamente su hermano mayor le tomó del brazo. -Dime que no estuviste allí -casi estaba rogando -por favor dime que no presenciaste mi muerte Lu. La falta de respuesta de su hermanito se lo dijo todo. -No, no, no, no -estaba negando mientras se sentaba sin ya poder sostenerse a sí mismo de tan solo imaginar todo lo que Luffy debió haber pasado, todo el dolor que debió haberle provocado, no quería ni pensar en ello. Unas manos cálidas estaban ahora en sus hombros, el pecoso levantó la cara y vio una expresión irreconocible en la cara de Luffy. -Me salvó -le estaba dando una sonrisa triste -fue un bastardo egoísta que se sacrificó a sí mismo para salvarme, estuve muy molesto con él y conmigo mismo por mucho tiempo pero supongo que en su lugar hubiera hecho lo mismo. Ace no sabía que decir pero naturalmente Luffy sí, él siempre sabía que decir. -Traeré de regreso a tu Luffy -fue entonces que volvió a aparecer, la brillante sonrisa de su hermanito volvió a su cara iluminándola por completo -confía en mi Ace shishishi.

Sabo estaba caminando de un lado a otro sin parar. Se sentía molesto, triste, preocupado, angustiado, todo al mismo tiempo y naturalmente eso estaba por volverlo loco. - ¿Estás bailando Sabo? -después de unos segundos -tan genial, bailaré también shishishi. - ¡No estoy bailando! -de nuevo pasaron unos segundos - ¡lo siento Lu no debí gritarte! -Shishishi La sonrisa de Luffy no tardó en surtir efecto en Sabo quien sin poder evitarlo sonrió también. -Creo que soy un tonto Lu, acabo de gritarle a Ace que estaba muerto -cerró los ojos mientras liberaba un suspiro -no es como si tuviera algo que ver con este Ace. -Pero dijiste la verdad -ladeó la cabeza - ¿cómo puede estar mal decir lo que realmente pasó? -No lo entiendes Lu, no es tan sencillo. -Este Ace ahora sabe que nos duele su muerte -sonrió -seguro se cuidará, ya sabes Ace detesta a los llorones, no querrá que lloremos. Sabo se quedó mirando a Luffy sin saber que decir, lo que su hermano acababa de decirle era verdad '¿cómo no me di cuenta antes?' pensó. Fue como si todas las preocupaciones de Sabo se esfumaran sin más, se sentía más liviano de lo que se había sentido en años, como si una tonelada de peso se levantara de sus hombros, pero no podía ser todo por aquellas palabras de Luffy, Sabo no sabía que pensar exactamente. -Le grité y le dije un montón de cosas que no debería haber dicho, ni siquiera entiendo por qué estaba tan molesto. -Querías golpearlo, también hay días en que yo quiero hacerlo -Luffy ahora lo miró fijamente -parece que estás bien Sabo shishishi. Y era verdad, él estaba realmente bien. Desde que se enteró de la muerte de su hermano había tantas cosas que quería decirle, desde disculparse por olvidarlo hasta gritarle por ser tan estúpido y dejarse atrapar pero la verdad es que nunca podría decírselo y eso era lo que más le dolía a Sabo, esta vieja pero a la vez nueva relación que estaba formando con Luffy nunca podría hacerlo con Ace, ni siquiera conocía el sonido de su voz y se dio cuenta que al venir al este otro mundo finalmente encontró a la persona a la que tantas cosas quería decir. Porque Luffy y Sabo eran distintos en ambos mundos pero Ace seguía siendo igual, en cualquier mundo Ace seguía siendo el joven que salió al mar en busca de libertad y aceptación, que encontró una familia con los Piratas de Barbablanca, en ambos mundos él era Puño de Fuego Ace, el Comandante de Segunda División de los Piratas de Barbablanca y el hermano mayor de Luffy y Sabo. Se suponía que el listo era él pero Luffy había notado todo esto incluso antes que él, entonces recordó… -Me dijo que no soy su hermano -el dolor se podía distinguir en su voz -y la verdad… tiene razón. -Entonces solo tenemos que convertirnos en hermanos de nuevo. - ¿Convertirnos en hermanos? -Sabo estaba sorprendido -Luffy acaso tú… -Solo te...

Roger sonrió al ver al niño acabar con el Sea King con un buen apuntado gancho de goma. El destino era algo divertido, se había dado cuenta a lo largo de los años que había pasado observando el mundo como espectador. Cuando tomó la decisión de confiarle su hijo no nacido al cuidado de Garp, nunca imagino que Ace desarrollaría un vínculo tan fuerte con el joven nieto de Garp, mucho menos que dicho nieto terminaría siendo un pirata con aspiraciones hacia el propio legado de Roger. Roger recordó con claridad el día en que Garp había aparecido en el escondite de los bandidos con su nieto a cuestas. Eso en sí mismo no había sido demasiado notable, aunque Roger había notado la rápida amistad del niño con Shanks durante algunas de sus cortas visitas a la Villa Foosha. No, fue el sombrero de paja que el niño aferró proyectivamente a su cabeza, ese inconfundiblemente suyo, que inmediatamente llamó su atención. Roger se había echado a reír en el acto, y su risa fue solo provocada por la ruidosa proclamación de Luffy de que iba a convertirse en el Rey de los Pistas, porque, ¿No era una encantadora ironía? Descubrir más tarde que Shanks había perdido un brazo fue un poco sorprendente, pero pronto se hizo evidente que el niño no estaba menos animado por eso. Su antiguo aprendiz había encontrado compañeros de tripulación, que le protegerían lealmente su espalda con su vida, y Roger sabía que podía dejar a Shanks en sus manos.

En años más recientes, Ace también había encontrado un lugar al que pertenecer, con Newgate de todas las personas. Roger se había divertido y Rouge estaba preocupado cuando Ace comenzó a desafiar a su viejo rival, pero Roger se apresuró a asegurarle que Newgate estaba mostrando todas las señales de haberle tomado cariño a Ace y que ningún daño deliberado afectaría a su chico a bordo del barco de Barbablanca. Sus palabras sonaron ciertas cuando varios meses después, Ace oficialmente tomó la marca de Barbablanca. Esto les causó una angustia agridulce en sus corazones, agradecido a los Barbablanca por haberle dado una familia a su hijo, arrepentidos de no habérselo podido dar ellos mismos. Normalmente, Roger habría estado al lado de Rouge al cuidar a su hijo en la cubierta del Moby Dick, pero hoy era especial. Roger había querido estar allí para presenciar como el muchacho que había heredado su sombrero de paja finalmente zarpando. Y hasta ahora, el chico no lo decepcionó ni un poco. Mientras se balanceaba sobre el barril en el que Luffy estaba escondido, y ambos se alejaban sin una dirección clara a través del océano después de escapar de un remolino gigante con lo que solo se podía describir como pura y ciega suerte, Roger se rió con ganas. Este chico sería un buen Rey Pirata de hecho.

Marco con su fruta del diablo en forma de fénix

¡LA DERROTA DE ACE! | One Piece Episode [Cap 4]

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