El término "Boys' Love" (BL) y su abreviatura "BL" son los términos genéricos para este tipo de producciones en Japón y gran parte de Asia, aunque son términos mal empleados, pues estos no siempre denotan un carácter sexual, mientras que el término "Yaoi (やおい?)" sí.
Las historias dirigidas específicamente a una audiencia masculina adulta se denominan baray se le considera un género separado del Yaoi.
Con origen en Japón a fines de la década de 1970 y principios de la de 1980, como un subgénero del manga shōjo o «cómics para chicas», el término surgió a menudo parodiando el manga y el anime convencional al representar personajes masculinos de series populares en escenarios sexuales.
El «amor de chicos» fue adoptado más tarde por las publicaciones japonesas en la década de 1990 como un término general para englobar las producciones comercializadas para mujeres con romance hombre-hombre.
Su difusión y presencia global es sólida, habiéndose extendido internacionalmente desde la década de 1990 a través de licencias y distribución, así como a través de la circulación sin licencia en línea.
Los personajes principales se han ajustado tradicionalmente al estereotipo del seme («activo» o figura dominante) y el uke («pasivo» o figura sumisa).
El material Yaoi presenta casi siempre relaciones amorosas entre personajes masculinos y puede incluir contenido homoerótico. Aunque en el Yaoi se tiende a presentar casi siempre personajes adolescentes, la edad puede variar a cualquiera por encima de la pubertad, incluyendo a adultos. Las obras con jóvenes prepúberes se etiquetan como shotacon.
Orígenes y Evolución del Yaoi y el Boys' Love
A comienzos de los años 1970 las creadoras de un nuevo género del manga shōjo (manga de chicas) se apropiaron del término para calificar sus obras en las que había romances entre bishōnen (lit. «chicos guapos») en el que los personajes tenían características de androginia o afeminamiento.
Los primeros trabajos shōnen-ai tuvieron como inspiración la literatura Europea, los escritos de Taruho Inagaki y el género Bildungsroman. A menudo este subgénero ofrece referencias a literatura, historia, ciencia o aspectos filosóficos.
El término shōnen-ai (少年愛, lit. «amor juvenil») históricamente ha tenido una connotación identificativa de efebofilia o pederastia. En Japón existen varios términos para describir al género de ficción del romance hombre-hombre.
Tanbi (耽美, lit. «culto a la belleza»): Este subgénero se centra en las tramas que abordan el culto a la belleza y en el romance entre hombres mayores y jóvenes hermosos. Tanbi como término y concepto es anterior al manga romántico masculino-masculino que surgió en la década de 1970, y se originó para describir la ficción en prosa que representa la homosexualidad de autores como Yukio Mishima, Yasunari Kawabata o Jun'ichirō Tanizaki.
Acuñado a fines de la década de 1970 por los artistas de manga Yasuko Sakata y Akiko Hatsu, Yaoi es un acrónimo de yama nashi, ochi nashi, imi nashi (山[場]なし、落ちなし、意味なし), que se traduce como «sin clímax, sin sentido, sin significado». Inicialmente utilizado por los artistas como un eufemismo irónico y autocrítico, el acrónimo se refiere a cómo los primeros trabajos de yaoi generalmente se enfocaban en el sexo con exclusión de la trama y el desarrollo del personaje.
Típicamente escrito como el acrónimo BL (ビーエル, bīeru), o alternativamente como «Boy's Love» o «Boys Love», el término es una construcción wasei-eigo derivada de la traducción literal al inglés de shōnen-ai. Utilizado por primera vez en 1991 por la revista Image, en un esfuerzo por recopilar estos géneros dispares bajo un solo término, el término se popularizó ampliamente en 1994 después de ser utilizado por la revista Puff.
A pesar de los intentos de los investigadores de identificar y estandarizar las diferencias entre estos subgéneros, en la práctica estos términos se usan indistintamente. En la investigación de Suzuki sobre estos subgéneros señala que «no existe un término abreviado japonés apropiado y conveniente para abarcar todos los subgéneros de ficción de amor hombre-hombre por y para mujeres».
Mientras que Yaoi se ha convertido en un término general en Occidente para los cómics de influencia japonesa que muestran relaciones hombre-hombre y es el término usado preferentemente por los editores de manga estadounidenses para trabajos de este tipo, Japón usa el término para denotar dōjinshi y obras que se enfocan en las escenas de prácticas sexuales. En ambos usos el yaoi y el Boys' Love excluyen el manga gay (denominado Bara), un género que también describe relaciones sexuales entre hombres homosexuales pero que está escrito principalmente por hombres homosexuales.
En Occidente el término shōnen-ai a veces se usa para describir títulos que se centran en el romance sobre contenido sexual explícito, mientras que Yaoi se usa para describir títulos que presentan principalmente temas y materias sexualmente explícitos. Yaoi también puede ser utilizado por los fanáticos occidentales como una etiqueta para la ficción slash basada en anime o manga.
Pioneros y Desarrollo del Género

A finales de la década de 1970 comenzaron a aparecer revistas específicas dedicadas a este nuevo género en crecimiento. Autoras como Keiko Takemiya y Kaoru Kurimoto, conocidas por ser precursoras del Yaoi, publicaron historias con relaciones abiertamente homosexuales. La serie de manga de Takemiya, Kaze to Ki no Uta, publicada por primera vez en 1976, fue pionera en representar relaciones abiertamente sexuales entre hombres, estimulando el desarrollo del género y el desarrollo de cómics sexualmente explícitos.
El nuevo género se desarrolló en Japón, tanto en entornos urbanos como rurales, a principios de los años 1980 (el género shōnen-ai ya era popular en los años 1970). En la década de 1980 el género fue presentado en formato de anime por primera vez, incluyendo las obras Patalliro!
Con la implementación del término Boys' Love (o BL) este se convirtió en el término dominante utilizado para este género en Japón. A pesar de que el Yaoi deriva principalmente del manga shōjo y todavía apunta a una misma demografía que el shōjo y el josei, actualmente se considera como una categoría separada.
El término bishōnen se dejó de utilizar en esta década cuando el manga de este género comenzó a presentar una gama más amplia de protagonistas más allá de los adolescentes tradicionales. A finales de la década, en 1998, se certificó que Yaoi había alcanzado la posición de ser considerado un término conocido y de «conocimiento común para los fans del manga».
Un equipo de investigadores japoneses estimaba que el núcleo de consumidores de historias de Boys' love (Yaoi y shōnen-ai) era de medio millón de personas.
La crisis económica provocada en Japón por la Década Perdida afectó a la industria del manga a finales de la década de 1990 y principios de la de 2000, pero no afectó particularmente al mercado del Yaoi. Al contrario las revistas del género continuaron proliferando durante este período y se incrementaron sus ventas.
Expansión Global y Diversificación

En 2004 Otome Road en Ikebukuro surgió como un importante destino cultural para los fanáticos, con varias tiendas dedicadas a productos shōjo y yaoi. A lo largo de la década de 2000 se experimentó un crecimiento significativo del Yaoi en los mercados internacionales uno de cuyos puntales fue el inicio de la convención de anime estadounidense Yaoi-Con en 2001.
Las primeras traducciones al inglés con licencia oficial de manga yaoi se publicaron en el mercado estadounidense en 2003: el mercado se expandió rápidamente, antes de contraerse en 2008 como resultado de la crisis financiera mundial de 2007-2008, pero siguió creciendo lentamente en los años siguientes.
Durante las décadas de 2010 y 2020 el seguimiento de las producciones del género ha experimentado un notable incremento, además de en su Japón natal, especialmente en otros países y regiones asiáticas como Tailandia, China, Taiwán, Corea del Sur, Filipinas o Vietnam.
La irrupción de nuevos autores, que publican novelas con distribución tanto en librerías convencionales como en internet, y el interés mostrado por productoras cinematográficas y de televisión han incrementado notablemente la oferta de películas, programas de televisión y, especialmente, series que se emiten tanto en la televisión convencional como a través de plataformas de streaming.
Aunque Boys' love y BL se han convertido en los términos usuales para referirse a estas producciones originarias de Asia en Tailandia, específicamente y en ocasiones, se denominan «Y» o «Y series» como apócope de Yaoi. Las series Y tailandesas explícitamente adaptan contenidos japoneses con la particularidad de adaptarlos al contexto, usos y costumbres locales y, con el tiempo, se han convertido en series muy populares que obtienen millones de reproducciones en plataformas como YouTube si bien sus espectadores a menudo realizan una separación entre las series tailandesas y sus antecesores japoneses.
El Yaoi en China y las Diferencias Culturales
En China el Yaoi, denominado danmei (adaptación al chino mandarín del término japonés tanbi), hunde sus raíces a finales de la década de 1990. Sin embargo el desarrollo del género se ha topado con las regulaciones de la censura del país que han dificultado su progresión.
Inicialmente los creadores comenzaron su publicación en internet pero en 2009 una ordenanza de la administración china prohibió la publicación de la mayoría de los danmei en las plataformas de internet. En 2015 se promulgaron leyes que prohíben mostrar explícitamente, tanto en televisión como en el cine, imágenes de parejas conformadas por dos personas del mismo sexo. Ello ha supuesto el florecimiento de series en cuyas tramas no se explicita claramente, pero sí de un modo evidente, que la relación que surge entre dos hombres es algo que va más allá de la camaradería, sino que se trata de una relación sentimental.
Subgéneros y Tropes del Boys' Love

El Boys Love es el género que agrupa historias que se centran en la relación romántica / afectiva de dos o más personajes de sexo masculino. Por tanto, el BL es un género igual al romance, con la distinción de que sus protagonistas son de sexo masculino. El BL presentará características diferenciadoras dependiendo del lugar de donde provenga porque depende de la industria y su historia como género.
La cuna, la meca de la irreverencia, tiene su origen en Japón y su historia ya la hemos revisado en otro contenido abordado en el primer año del BlDayLatam, luego migró a otros países de Asia como Corea, China y Tailandia que, a día de hoy, tienen su propia industria del BL. También en occidente a partir del fanfiction slash surgió el MM romance que ya relaté el año antepasado.
Por supuesto, los géneros de la ficción de oriente y occidente tienen sus diferencias debido a su tradición histórica y cultural. Entre los mismos países cada uno de ellos ha forjado sus propios subgéneros dentro del BoysLove.
¿Qué hace que algo sea BL y no otro género? Además de lo obvio que es lo que diga el portal / revista / editorial que lo lanza al mercado y lo que diga su autora, está que cumple con los puntos que hacen reconocible al género. Una historia que trata sobre un hombre que encuentra una casa embrujada y lucha toda la noche contra visiones espectrales no es un BL, a menos que en dicha casa se enamore de uno de los espectros y eso sea parte vital de la trama.
Los puntos clave o “beats” que te decía que construyen una estructura son alrededor de 20 a 26 para los distintos géneros, en el romance Gwen Hayes lo describe más o menos así: Chico conoce a chico, ambos tienen resistencia al amor, por situaciones deben pasar tiempo juntos lo que pone a prueba esos “miedos que les impiden enamorarse”, pese a la resistencia ambos se involucran sentimentalmente para, más tarde, ser separados. Luego de la separación ambos intentan volver a sus vidas sin el amor, volver a quienes eran antes de conocerse. No pueden. ¿Si o no te acabo de describir el 90% de los BL del mercado?
Este es el corazón del género, mézclalo con dioses mitológicos, con mafiosos, con psicópatas, con omegaverse o thriller. Puede que en una comedia romántica el primer encuentro sea alocado y divertido, mientras que en un thriller es uno de ellos entrando a la casa del otro para que luego le rompan las piernas.
Los encuentros no se parecen y sin embargo son clave de la estructura. Lo mismo la separación, la trasgresión de los miedos (o el tabú, la locura, la moral), depende el subgénero, el tono y ritmo, el final. Mientras que el romance occidental de los mismos años se quedaba en campo seguro, jugaba con los subgéneros habituales y habitaba espacios ya conocidos como el romance histórico, contemporáneo o paranormal, las japonesas aún lidiaban con opresiones del sistema sobre lo que se consideraba “adecuado” para una historia Male / Female, no es de sorprender que estás autoras migraran hacia la exploración de los romances entre dos hombres y, al inicio de su trayectoria, contemplaran temas tabúes como el incesto, el abuso, la diferencia de edad, la violencia y aspectos psicológicos extraños para el romance como la locura, la obsesión y la enfermedad. Las autoras querían explorar zonas psicológicas, emocionales y situacionales que el romance hetero no les permitía.
Es por eso que BoysLove como Madk o Heartless, pese a las relaciones insanas que derivan en monstruosidad o terror, siguen siendo BoysLove pues se centran en las relaciones entre los dos personajes masculinos aunque sea en un subgénero poco habitual en occidente como es el del horror.
Así que podemos decir que el BL bebe muchísimo del género de romance que todos conocemos, pero varía lo suficiente como para ser considerado un género en sí mismo. Esta propia estructura ha ido mutando desde la década de los 70’s en que surgió. Como todo género este tiene sus CONVENCIONES, es decir, acuerdos que existen entre los lectores y las creadoras, aspectos que SE ESPERAN de la historia porque están enraizados en el género indicado.
Estas convenciones han cambiado con los años y con la intensa diversificación del BL, algo como el uke y el seme de los 90’s no es ya precisamente una convención inamovible del género, tampoco lo es el amor sano e idealizado de la novela rosa. Pero si tomas un BL esperas una historia de amor, independientemente del subgénero: has ido por una historia de amor entre dos hombres a la que le pides un intenso viaje emocional.
Obras como Pájaro que Trina no Vuela, que está en el subgénero de mafia, tiene todos estos puntos incluso cuando a “simple vista” no lo parece, porque esta vestida con las galas de un subgénero y tiene subtramas que engruesan esos puntos mencionados arriba.
El final satisfactorio para occidente es indiscutiblemente un requisito, mientras que para el BL asiático, depende mucho del subgénero y del país y aún así los finales donde quedan separados se cuentan con pocos dedos. Pd. Para muchos, que los dos personajes mueran al final cuenta como final feliz en algunos subgéneros.
Killing Stalking vs. An Uncomfortable Truth
Killing Stalking es un BL donde An Unconfortable Truth no, pese a que tenemos dos personajes masculinos en la portada y, en ambos casos, se nos retrata una obsesión de un personaje masculino hacia el otro en términos románticos.
Ambos son thrillers, pero mientras que para el primero es el subgénero, para el segundo es el género principal. Por la portada, nadie fuera del mundo del BL asumiría que hay una historia de amor ahí dentro, pero es donde me doy cuenta que el BL es un género por derecho propio, se atreve a mezclas e hibridación que el romance en el sentido clásico, no hace. Así que es normal que con AUT la gente se confundiese al pensar en un BL, me llamó mucho la atención cuando descubrí que la autora originalmente planeó su historia como tal.
Eeurun explica que cuando lanzó el web cómic lo hizo para un concurso en Lezhin en el cuál lo categorizó como BL. Cuando Lezhin le ofreció serializarlo ella misma se dio cuenta que no cumplía los requisitos para “ser llamado BL” pues la historia de amor era muy débil (y carecía de otras convenciones del género que las lectoras de Lezhin suelen buscar al elegir una historia BoysLove), Eeurun habló con su editora quien le recomendó más hacer un thriller. Y esto es importante, por un lado porque los editores conocen el mercado de quienes consumen en sus plataformas y por otro porque, como comentamos, el categorizar en un género crea expectativas y acuerdos entre ambas partes. Así que me llamó mucho la atención como esta autora se planteó a sí misma si su obra debería o no ser catalogada como BoysLove.
Los Creadores y el Fandom Fujoshi/Fudanshi

En Japón, las fans femeninas se llaman fujoshi (腐女子, literalmente «niña podrida»), lo que denota cómo una mujer que disfruta del contenido gay ficticio está «podrida», demasiado arruinada para casarse. Los fanáticos del Yaoi han sido personajes de manga como el manga seinen Fujoshi Rumi. Se ha abierto al menos un café de mayordomo con una temática escolar para apelar a la estética de Boy’s Love.
Fujoshi (腐女子, literalmente «chica podrida») es un término japonés para las fanáticas del manga, el anime y las novelas que presentan relaciones románticas entre hombres. El sello abarca a los fanáticos del género yaoi en sí, así como a las propiedades relacionadas de manga, anime y videojuegos que han aparecido a medida que se ha desarrollado el mercado para tales obras.
El término «fujoshi» es un juego de palabras homófono con fujoshi (婦女子), un término para mujeres respetables, creado reemplazando el carácter fu (婦) que significa mujer casada, con el carácter fu (腐) que significa fermentado o podrido, lo que indica que una mujer quien disfruta del contenido gay ficticio está arruinada para el matrimonio. El nombre fue acuñado por 2channel a principios de la década de 2000 como un insulto despectivo, pero luego fue recuperado como un término autodescriptivo. «Fujoshi» tenía la connotación de ser una «mujer caída».
Los fujoshi mayores usan varios términos para referirse a sí mismos, incluido kifujin (貴腐人, «noble mujer mimada»), un juego de palabras con una palabra homófona que significa «buena dama», y ochōfujin (汚超腐人), que suena similar a una frase que significa «Madame Butterfly», posiblemente tomada de un personaje apodado Ochōfujin (お蝶夫人) en la serie de manga de 1972 Ace o Nerae.
Los hombres que, como fujoshi, disfrutan imaginando relaciones entre personajes (especialmente masculinos) en obras de ficción cuando esa relación no es parte de la intención del autor, pueden ser llamados fudanshi (腐男子, «niño podrido») o fukei (腐兄, «podrido». hermano mayor»), los cuales son juegos de palabras de construcción similar a fujoshi. El autor del manga Bara, Gengoroh Tagame, ha dicho que los hombres pueden elegir una etiqueta fudanshi porque es más aceptable socialmente que declararse gay.
BLCon revelado 😱 ¡Convención Yaoi que cambiará TODO!
Además del material original publicado comercialmente, el yaoi japonés también abarca dōjinshi, fanart, juegos de computadora, etc. creados por fanáticos; un gran porcentaje de los dōjinshi que se ofrecen en Comiket son historias yaoi basadas en series populares de anime y manga. Esto puede verse como un desarrollo paralelo al recorte de la ficción en Occidente.
Aunque las historias de manga shōjo que presentaban romances entre niños o jóvenes se publicaron comercialmente en Japón desde mediados de la década de 1970 y pronto se convirtieron en un género por derecho propio, la difusión del yaoi a través de la comunidad de fans occidentales generalmente está vinculada a la cultura occidental preexistente. Cortar la comunidad de ficción. Aunque se observa que el fandom del yaoi en línea de habla inglesa se superpone cada vez más con el fandom del slash en línea, la ficción slash ha retratado a hombres adultos, mientras que el yaoi sigue la estética del niño hermoso, a menudo destacando su juventud.
El Yaoi como Género y sus Convenciones
El yaoi es un género del manga y el anime, abreviatura de Yama-nashi Ochi-nashi Imi-nashi (sin clímax, sin resolución, sin sentido). Los primeros ejemplares del yaoi aparecieron a inicios de los años 70, cuando las mujeres comienzan a introducirse profesionalmente en el mundo del manga.
Un grupo llamado El grupo de las magníficas del 24 (creadoras del manga shoujo, llamadas así por haber nacido en el año 24 de la era Showa, más o menos en el año 1949) empieza a poner en sus mangas un tipo de heroína más profesional y activa. Moto Hagio fue la primera en tratar el tema con Juichigatsu Gimunajiumo, un relato corto de 1971. Luego vino Tooma no Shinzo (El corazón de Thomas), primera historia larga de la autora (1975) que narraba el amor entre dos chicos en un internado alemán. Se le considera el inicio del género.
Luego vino Kaze to ki no uta (La canción del viento y de los árboles, 1976) de Keiko Takemiya, la primera gran historia de amor homosexual del manga japonés y el primer manga donde aparecieron dos chicos juntos en la cama. Ninguna de las dos es una obra ligera.
Lo que hoy se conoce como yaoi tuvo su origen en el mundo de los dojinshis (fanzines) en los años 80. Juné fue la primera revista específicamente yaoi que existió, hasta el punto que casi ha dado nombre al género en Japón, y apareció a principios de los 80. Sin embargo, el gran boom de revistas y editoriales yaoi no se produjo hasta principios de los 90. Estas nuevas publicaciones se nutrieron con autoras salidas del mundo de los dojinshis, muchas de las cuales saltaron a la profesionalidad muy rápido, quizás demasiado.
Tipos de Seme y Uke
- Hetare seme: es torpe, desubicado y no tan agresivo.
- Tsundere uke: uno de los tipos más comunes.
- Sou uke: término generalmente utilizado para los dōjinshi.
Los dos participantes en una relación Yaoi (y a veces también en el género yuri) son llamados seme (攻め?), el individuo que acostumbra a tomar el rol activo o dominante, y uke (受け?), el individuo que suele desempeñar el papel pasivo o sumiso; esta palabra es usada en la jerga gay japonesa para designar al compañero receptivo en el sexo anal. En algunas ocasiones se remplaza, ya sea, al uke o al seme por el suke (彼ら) que es la persona que puede desempeñar el papel de ambos personajes o versátil.
Ambos términos se originaron en las artes marciales; seme se deriva del verbo ichidan semeru (攻める atacar) y uke del verbo ukeru (受ける recibir).
El seme, a menudo, es representado como el hombre estereotipado presente en la cultura del anime y manga japonesa: restringido, físicamente exorbitante y protector.
El sexo anal es un tema dominante en el Yaoi, y casi todas las historias de este género lo presentan de alguna manera. La historia en la que un uke se muestra reacio a tener sexo anal con un seme se considera similar a la reticencia del lector a tener contacto sexual con alguien por primera vez. A pesar de que estos tópicos son comunes en el Yaoi, no todas las obras se adhieren a ellos.
Bara: Un Género Distinto
El bara, también conocido como Mens' Love (メンズラブ Menzu rabu?) o ML, es un término utilizado para referirse a un género de publicaciones ilustradas, ya sea de manga o anime homoeróticos dirigidos a un público masculino homosexual y serializadas en tales revistas. El bara aún es un género de extensión relativamente pequeña en comparación al manga Yaoi, y se puede considerar como un subgénero gay del hentai, los cuales son, generalmente, creados por y ...

Jovencísimo ilustrador especializado en dibujar bestias hipermusculadas a las que no les cabe la ropa. A nuestro país (si no me equivoco) no ha llegado nada de su obra, puede porque se parece demasiado al trabajo de otros de sus colegas. Jiraiya. Sin duda la edición de alguno de sus albumes por estas tierras lo han convertido en el más famoso. Hombres rotundos, unas veces peludos y otras de músculos brillantes . Fuera del armario públicamente (ojo que esto en Japón tiene su mérito) se ha convertido en uno de los creadores más reconocibles por el público no especializado.
Chavalín que empezó en el 2000 y se hizo famoso por su serie sobre los samurais, jovenes desnudos, tatuadísimos de colores rotundos. El bueno de Go es un pionero porque empezó a publicar ilustraciones claramente gays a principios de los setenta. Cómo la mayoría de sus compañeros disfruta dibujando bondage y dominaciones varias. Como ocurre con otros de sus compañeros, encontrar información biográfica de este dibujante es complicado por un trabajo llevado casi desde el anonimato. Por una vez encontramos a un ilustrador que no se especializa en dibujar cuerdas y se conforma con el folleteo sin más en plan realista. Lo que no es nada realista es como dibuja las pollas, que de esos calibres en Japón no se ve ni una. Sin renunciar al pop y al orientalismo más kistch, trabajó en casi todas las revistas que se dedicaban al tema y siempre reconoció que «No quiero hacer otra cosa más que pintar hombres desnudos». Aunque vayan vestidos de geishas, sus jovenes lánguidos son eso; chicos. Acabo con el más joven al que podemos considerar casi un ilustrador fauvista por cómo utiliza los colores.
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