Hace varios siglos, los humanos casi fueron aniquilados por los titanes. Ahora, en la actualidad, hace más de 100 años que nadie ve a un titán. Si no estáis al día con el manga, ¡recordad que podéis llevaros algún Spoilers! si continuáis a partir de aquí... En anteriores volúmenes se revelaba toda la verdad que se ocultaba en el mundo exterior, sobre las murallas y el verdadero origen de los titanes, así como sobre el pueblo de Marley, Eldia y el rey Fritz, quién se encerró tras las tres murallas que ahora conocemos cien años atrás, ubicadas en Isla Paradis.
Una serie de tamaño calado como Ataque a los Titanes, Attack on Titan o Shingeki no Kiojin tiene una de las reseñas más complicadas a las que me he enfrentado. Es una serie a la que llegué como muchos por la primera temporada inmejorable de su anime, con una banda sonora capaz de sacar todo el orgullo patriota que ya querrían los de Panda Tope para alistarse en la marina. Me chimpé incluso la serie de Shingeki no Bahamuto solo por tener un nombre parecido y Kōtetsujō no Kabaneri por su animación y acción tan parecidas. Ya era un meme la cosa. Incapaz de contener las ganas de conocimiento saltamos al manga, con un dibujo mucho más tosco pero con la misma capacidad de impresionar. Y tras 11 años, a mediados de 2021, llegamos a la apoteosis final que, para mi gusto, cierra de manera emotiva, coherente y muy sagazmente la saga. Aunque es verdad que con el final hay opiniones muy en contra. Pero siendo el segundo manga más popular en MyAnimeList, solo detrás de Berserk, con una nota media de 8,5 de más de 417.000 personas, algo bueno habrá hecho.
Si no has llegado a esta serie de ninguna de las formas, si este es el primer indicio que tienes de ella, te tengo que dar la más grande enhorabuena. Has debido de estar viviendo en un búnker ruso los últimos 15 años pero oye, cada uno escoge sus vacaciones libremente. Voy a hacer por recomendártela y que te adentres en sus muros de la forma que más conveniente veas, si. Pero en verdad, te envidio. El llegar libre a esta experiencia es una oportunidad única, pues es una de esas series de las que se desearía olvidar todo para poder volver a disfrutarla de nuevo. Hasta te dejo una lista con el orden del anime que, Ataque a los Titanes haría muchas cosas bien, pero a partir de la tercera temporada se volvió muy fan de la moda de hacer segundas partes y hasta una tercera de la parte final.
- Shingeki no Kyojin Movie 2: Jiyuu no Tsubasa (Compilación ep. 1-17)
- Shingeki no Kyojin Season 2 (Vol. 54-75)
- Shingeki no Kyojin Season 2 Movie: Kakusei no Houkou (Compilación ep. 26-37)
- Shingeki no Kyojin Season 3 (Vol. 76-84)
- Shingeki no Kyojin Season 3 Part 2 (Vol. 85-106)
- Shingeki no Kyojin: The Final Season (Vol. 107-121)
- Shingeki no Kyojin: The Final Season Part 2 (Vol. 122-139)
Demos algo de contexto a los que sigan leyendo por no estar seguros de lanzarse al ataque directo. Nos encontramos en la nación amurallada de Eldia, en la isla de Paradis. Un reinado que resiste a la amenaza de los titanes, seres de grandes dimensiones que parece sobrevivan solo para devorar a los humanos de dentro de las murallas. Murallas más altas que una presa, de 50 metros y una dureza inmensa.
El foco de la historia se centra en tres pequeños: Eren, hijo del médico de la región que sueña con hacerse soldado de reconocimiento para salir de las murallas y enfrentarse a los peligros, Mikasa, una huérfana que vive con Eren y su familia y que desea proteger a Eren ante todo y todos, y Armin, amigo de ambos y el erudito del grupo, quien a base de gentileza y sapiencia compensa su pequeña constitución. Los 3 viven en una paz aparente imaginando lo que se esconde tras las piedras que los protegen de las amenazas. Piedras que se derrumban por el ataque repentino de un titán colosal que supera su altura y de un puntapié abre un boquete por el que se pueden colar una horda de titanes que asolan todo el distrito. Tratando de escapar, Eren y Mikasa descubren que su casa ha sido sepultada bajo unos cascotes del muro, y que la madre de Eren se encuentra atrapada. Los tres pequeños tras semejante ataque se ven forzados a crecer rápido y alistarse en el ejército para canalizar su odio vengativo, para continuar unidos y para descubrir lo que de verdad encarnan estos titanes y el mundo que hay más allá de su jaula defensiva. A partir de aquí la camaradería dentro de este batallón en formación, y su rápida entrada al combate será algo que deseo descubra cada lector por su cuenta y gracia.

Es una serie que aúna misterio, acción con un worldbuilding y diseño de personajes demencial. Con una sociología, milicia y tecnología que de lo viva que se muestra se hace creíble en todo momento. Además del juego de escalas que hace en todo momento, dejando al lector la impresión de ser el juez del mundo que está descubriendo. Una sucesión de giros de guion y tramas palaciegas que no tienen nada que envidiar a la literatura de fantasía más famosa.
Otro de los aspectos de la serie es el patriotismo que se respira, al principio, de forma unilateral. Cuando conoces solo la historia de los sometidos, es común el posicionarse con ellos. Pero cuando estos se vuelven los opresores, la cosa cambia. Es cierto que la huella política está presente en la obra, y hacer paralelismos con la historia real sea sencillo. Pensar que Paradis es una alegoría a los guetos en la Alemania nazi, al igual que los eldianos de Marley, marcados con ese brazalete tan distintivo. Así también el paralelismo que hay entre los titanes controlados por eldianos y las armas de destrucción masiva, cuando ya directamente la aparición del Titán Colosal es la mismísima imágen de la detonación de una bomba nuclear.

Permitidme que me detenga en mi momento favorito de toda la serie (seguido muy de cerca de la conexión con la primera frase clamando venganza de Eren (que se conecta con el final de forma… mmmaravillosa). La carga final del escuadrón de Erwin y su discurso. Una carga que parece fútil, una marcha hacia la muerte del general junto a todo su escuadrón solo para acabar con un solo titán. Un capitán con un solo brazo siendo la viva imágen de Blas de Lezo, gritando desde lo más fondo de su ser para alentar a sus soldados, para dar significado a esa marcha hacia la muerte. Pues no solo está perdiendo su vida, su escuadrón y sus compañeros de batalla; está perdiendo el único propósito que lo mantenía ansioso de vivir, perdiendo la posibilidad de ver lo que hay en el sótano de la casa de Eren y con ello la última esperanza de la humanidad. HEISHI YO IKARE! HEISHI YO SAKEBE!
Un dato curioso y que encarna la gloria militar de este arco es el caso del doblador americano Michael Tatum, quien doblando a Erwin se encontró un personaje al que terminó por respetar profundamente y sintió extremamente cercano. Otro dato curioso es que el corte que realizan con las espadas/cúter lo hacen en la vértebra que sujeta el peso de la cabeza, llamada Atlas, como el titán que sostiene el mundo. Por lo que cortando la vértebra titánica acaban con el titán, o con la persona que lleva al titán que también se ubica en esta zona.
Y ya que estamos pues también poner el foco en Sasha, que junto con Hange son de mis personajes favoritos y se merecen el estrellato por ser los dos sacrificios que la humanidad ha tenido siempre y que se merecen ser recordados como los héroes y heroínas que son. Sasha entró a los cuerpos militares de Eldia por el simple motivo de poder comer mejor. Particular como ella sola, es de los personajes a los que le coges cariño por lo patosa que puede llegar a ser (si se le conoce como chica patata por algo será…). Pero como pueblerina de una zona de cazadores que es, sus habilidades de supervivencia contrastan mucho con sus dotes sociales. Todo esto parece apuntar a que debería escoger un puesto dentro de la guardia real donde la opulencia y sus labores se verán relegadas a ser una guripa más.

Y es que la lectura empática inunda a partir de la salida de la isla de Eldia para llegar a las fronteras de Marley y su ataque relámpago. Una visión empática al colisionar los dos mundos con las gentes procedentes de cada zona, por un lado el titán de ataque con la habilidad de endurecimiento, y el titán acorazado al otro lado; por un lado una isla oprimida, por el otro una región en guerra con su país vecino. A partir de esta zona los ataques son mucho más frecuentes, y el posicionarse por una región o otra se complica, difuminando las posiciones del bueno, el malo, el atacante, el defensor, el opresor o el oprimido. Observemos el caso de Gabi, una niña soldado que en cualquier otra situación llegaría a causar en el público sentimientos contrarios al odio supino que tuvo. Es y que si la historia estuviese contada desde la parte de Marley, la empatía sería otra, sería una heroína que hizo todo lo posible por defender su tierra contra los malvados invasores.
¿Qué pasaría en caso de guerra total? ¿Si una persona tuviese el poder de acabar con todas las batallas a un precio desorbitado? Como tantos piensan ahora que el ser humano sobra de la faz de la tierra, ¿arrasarías tú si pudieras a 5 mil millones de personas con tal de acabar con la amenaza de las bombas nucleares? ¿Y si por el contrario los enemigos se terminasen por entender? ¿Y si tuviésemos el total de la historia y pudiéramos poner freno a todo lo poco que nos diferencia y aceptar lo tantísimo que nos une? Que la única forma de terminar con los titanes sea haciendo uso de ellos es como si para terminar con ella arsenal nuclear tuviéramos que usarlo todo. Pero en nuestro mundo, las murallas de todos los países en conflicto están construidas por estos titanes colosales y el “rumbling” tardaría 30 minutos en atravesar el océano que nos separa.
El final del anime y del manga parece dar a entender que no vamos a aprender nunca de los errores del pasado, que como bien recitan en Fallout, «La guerra no cambia nunca», que el hombre hará del mundo su infierno particular. Es un mensaje crudo y pesimista del grueso de la humanidad, de los que asentimos y bajamos la cabeza, de los que ostentan el poder militar y nos guían a esa cruda realidad que se sigue y seguirá repitiendo. Pero no silencia a los que ponen su vida solo sobre la suya misma como Hange, que se fascinan por el que a priori es su enemigo, o como Sasha que busca mejor pitanza, o Connie que quiere ser un orgullo para su madre, o Armin que desea salir de sus fronteras para descubrir el mar, Mikasa que haría lo que fuera para permanecer al lado de alguien que le ha regalado compañía y confianza, Levi que busca pasar un momento más con su nueva y única familia de compañeros de armas… la lista es infinita.
Eren carga con el peso de una herencia que no decidió, y su resolución pasa por encima de la vida de millares de personas, al igual que la de Zeke y la Fundadora. Si el final de la serie consiste en un ciclo irrompible de guerras unos contra otros, o el mensaje que consiguió mandar Mikasa con su sacrificio y el de Eren al pasado a través de la Fundadora para poner fin a este uroboros bélico queda en mano de cada uno. Puede ser que el árbol sea un símbolo de resistencia, de paz y sosiego. Que haya alcanzado esas dimensiones significa que no ha habido guerras que lo destruyan, y ese niño que explora junto a su perro puede ser el hijo de Mikasa y Eren que en este futuro donde la Fundadora no acomete contra toda la población encuentra una paz perpetua. Lo que al final es cierto es que todos forman el tablero de lo que conocemos por humanidad, y cuando el tablero termina en tablas, muchas de ellas han desaparecido de la mesa, cuando no todas. Recordemos esas posiciones de cada uno de ellos, alarguemos todo lo posible el juego, y no dejemos que cada movimiento lleve a un sacrificio claro.
Dentro de las series que han marcado época, pocas tan adultas y tan intrincadas ha habido como SNK.
¿Qué Es La Hallucigenia? - La Vida Misma O La Naturaleza? - Shingeki no Kyojin Final
Los muros es una historia corta revelada en la información brindada a finales del Episodio 25. "Una sofocante noche, un minero decidió excavar un túnel bajo el muro Sina para irse a vivir a la región central. "Debe de estar bien vivir dentro del muro Sina" -pensó hace unos días, mientras excavaba con su pala en una mina de carbón. En cierto modo, se podría decir que le vino la inspiración divina. Así pues, durante los siguientes días, recorrió el muro hasta encontrar una zona donde había un denso bosque junto al muro. Nadie podía ver al minero, ni siquiera los guardias que vigilaban el muro desde arriba, pues estaba oculto bajo el follaje. A la noche siguiente, el minero empezó a excavar con su fiel pala. La excavación iba a buen ritmo, y el hombre no tardó mucho en hacer un hoyo tan profundo como para cubrirle por completo. Llegado a un punto en el que no podía sacar la tierra excavada al exterior, decidió meterla en sacos que luego sacaba a la superficie con ayuda de una escalera. El minero estaba tan entregado a su tarea que solo paraba para beber agua y relajar los músculos. Tras pasar veinte años de su vida excavando sin descanso, el hombre se consideraba un experto. Durante esos años, aprendió a hacer hoyos más profundos con más rapidez y eficacia que cualquier otro hombre. Los túneles que dejarían boquiabierto a cualquier otro minero no suponían problema alguno para su pala. Pero aquel día fue distinto. A pesar de estar excavando durante horas, al hombre no le parecía estar avanzando. Sondeó varios puntos de las paredes del foso principal, pero no obtuvo ningún resultado. El muro parecía no tener fin bajo tierra, pues el minero encontraba impedimentos a cada paso. Aun así, no se rindió. Hacía tiempo que había descartado la idea de excavar un túnel para tener una vida mejor dentro del muro Sina. Simplemente, quería conquistar el muro. "Juro, por todos los años que llevo excavando, que superaré este muro" -se decía a sí mismo mientras se limpiaba el sudor de la frente. La profundidad del hoyo era ya más de cuatro o cinco veces la altura del minero cuando se topó con una roca dura, "¿El lecho de roca?" -pensó. Pero parecía estar hecho del mismo material que la base del muro. El minero clavó con fuerza su pala en la roca. La pala se hizo añicos, pero la roca permanecía intacta. "Su amigo preguntó: "¿El muro?". "Es raro, ¿verdad?" -dijo el minero, acercando el borde del vaso a los labios."¿Quién iba a imaginar que el muro se extendía tantos metros bajo tierra?". Los dos hombres estaban sentados el uno frente al otro en una mesa al fondo de una taberna situada en la zona más pobre de la ciudad. Muchos días, el minero acudía allí después del trabajo con su único amigo. El día después de que la pala se hiciera añicos, los dos hombres se dirigieron a la taberna, como siempre hacían. El minero, confiando en que su amigo guardaría el secreto, le contó lo que había ocurrido. "Tal vez los muros también se adentran en el subsuelo" -sospechó el minero. "Dime una cosa: ¿qué son los muros?". Su amigo le interrumpió con un tosido, mirando con disimulo por toda la taberna. Los clientes habituales estaban ocupados bebiendo, tirándole los tejos a la camarera o gritándose entre ellos. Nadie les estaba observando. Pero aun así, el minero prefirió no decir ni una palabra más sobre el asunto. Si alguien le oyese, la Policía Militar no tardaría en llegar a la taberna. "¿Tanto te interesa?" -le preguntó su amigo. "Sigue viviendo aquí, como siempre has hecho. Eres pobre, pero tienes trabajo y dinero suficiente para tomarte un trago. ¿No te basta con eso?". "Sí" -respondió el minero. "Sí, tienes razón. Volveré a la mina. Al fin y al cabo, es lo que me ha tocado vivir". Pero el hombre no apareció en la mina al día siguiente. Ni al otro. Ni al otro. Su amigo fue a visitarle a su casa varias veces, pero nunca lo encontró allí. El minero no tenía familia ni otros amigos, así que no había nadie a quien preguntar por su paradero. Sin saber qué hacer, el amigo acudió a la Tropa de Guarnición y les contó todo. Al día siguiente, la Policía Militar y la Tropa de Guarnición organizaron una partida de búsqueda a gran escala. El dispositivo que se montó era excesivo para un minero pobre, incluso aunque fuese un delincuente que hubiese intentado pasar por debajo del muro. El amigo no entendía por qué había tanto obsesión por buscar al minero, pero nunca se encontró rastro de él ni del pozo que había excavado. Y un día, su amigo también desapareció.
Mordida (嚙みつく Kamitsuku?) es el capítulo #25 del manga Ataque a los Titanes. Jean se queja de que Erwin Smith les haya asignado a algunos grupos cuidar que ningún titán ingrese al Bosque de los Árboles Gigantes. El Escuadrón de Levi es alcanzado por la Titán Hembra. Mientras ellos corren en sus caballos a máxima velocidad, aparece un grupo de apoyo que intenta atrasar a la titán, sin embargo esta se libra rápidamente de estos y continúa persiguiendo a sus objetivos. Auruo, desesperado, le ruega a Levi que dé alguna orden, entonces Levi ordena a su escuadrón tapar sus oídos, y dispara un arma sonora que emite un ruido muy fuerte. Levi le cuestiona a su escuadrón que se están dejando llevar por sentimientos comunes como el miedo, y les recuerda su misión, proteger a Eren hasta la muerte. Esto confunde a Eren, quien creía que el escuadrón estaba ahí para vigilarlo. Petra intenta convencer a Eren de que confíe en ellos. hacia adelante sin mirar atrás. Eren continúa dudando, mientras ve cómo sus compañeros atrás de él son asesinados por la titán, sin embargo Erd y Petra insisten en que siga las órdenes y mantenga su marcha. Eren, no queriendo ver otro aliado morir, decide que debería pelear por su cuenta y está a punto de transformarse en titán, a pesar de que Petra le recuerda que no tiene permitido hacerlo, hasta que Levi le dice que puede hacerlo si quiere, pues sin importar la elección que tome, si confiar en sus compañeros o en su propia fuerza, nadie sabe con certeza cómo resultarán las cosas, por lo que debe elegir aquello por lo que se arrepentirá menos. Levi intenta defender a Eren de sus propios compañeros. Eren comienza a recordar cuando Levi le explica un plan que ideó para controlar a su titán sin matarlo. Cuando Hange diseñó un experimento para probar el plan, al inicio no funcionó, ya que Eren no pudo transformarse.

Los marleyanos llevan muchos años amenazando la isla Paradis, donde viven Eren y sus amigos. En Marley hay gente luchando, día tras día, para proteger su patria y defender sus derechos humanos. Los marleyanos son gente que lucha, día tras día, para proteger su patria y defender sus derechos como ciudadanos. Con la intención de demostrar el valor de su existencia, han decidido declararle la guerra a la Isla Paradis, pero entonces algo inesperado aparece... Eren, Falco y Reiner escuchan el discurso de Willy Tybur desde un edificio ubicado a espaldas del escenario.

El trazo de Isayama sigue siendo bastante incorrecto, aunque la dinámica de sus escenas de acción mejore en cada nuevo volumen.