La decisión de partir hacia Versalles, aunque con un matiz de arrepentimiento, se presenta como una oportunidad de dos años que la protagonista está dispuesta a afrontar. Las despedidas familiares están marcadas por consejos y preocupaciones, especialmente de su madre, quien teme que la protagonista repita los errores de sus hermanas.
El viaje en autobús promete ser largo, con una duración de entre 6 y 7 horas, lo que subraya la distancia de la escuela y la independencia que esto conlleva. La protagonista anhela la libertad y un nuevo estilo de vida, sintiendo el entusiasmo y la ansiedad ante la inminente adaptación a un entorno desconocido.
"Es probable que me arrepienta de la decisión que he tomado, pero, ¿qué son 2 años...?"
Durante las preparaciones para el viaje, se vislumbra la personalidad de la protagonista y de su amiga Velveth. Velveth, con un carácter fuerte y directo, se compara desfavorablemente con Aurora, quien parece poseer un encanto natural que atrae la atención de todos.
"Ni intenten compararme con Aurora, ella podrían hasta ir en calzones y todos irían a auxiliarla en donde estuviera."
"¡Hey!, eso fue muy ofensivo."
Aurora, al escuchar su nombre, aparece y reacciona a los comentarios de Velveth, evidenciando una dinámica de amistad con cierta rivalidad y humor.
"Es cierto, ¿no?"
"A veces me pregunto cómo es que puedes gustarle a los hombres con ese carácter."
Velveth, defendiéndose, señala que el "hermoso carácter" es el de su madre, mientras que su propia personalidad es objeto de comentarios que sugieren la necesidad de un cambio, como un viaje a Versalles.
"La del hermoso carácter es mamá, recuérdenlo."
"Ya, te estás pasando Velveth, creo que necesitas con urgencia irte a Versalles."
La protagonista, por su parte, se siente satisfecha con su desempeño en los exámenes y la entrevista, pero expresa decepción por la aparente falta de profesores atractivos. Su descripción de un profesor ideal -blanco, alto, de cabello sedoso y café, con pestañas largas, serio, elocuente y lector- despierta la curiosidad de su amiga Danaé.
"Ya lo creo, estoy muy agradecida conmigo misma por haber hecho todo bien, los exámenes no fueron tan complicados como me los imaginaba, y la entrevista fue una nimiedad. Lo que no agradezco tanto es que haya un solo profesor atractivo en toda la escuela..."
"¿Ah sí?, ¿Cómo era?."
"Blanco, alto, cabello sedoso y café, pestañas largas aunque sin ondular, serio y sobre todo, elocuente y lector. Fue una maravilla verlo."
Danaé, con la inocencia de sus 13 años, reacciona con humor, sugiriendo que el profesor tiene esposa, lo que la protagonista descarta con un toque de superioridad, argumentando la falta de experiencia de Danaé en la vida y el conocimiento de las personas.
"Jajaja. Espera a que sepas que tiene esposa."
"Por favor, Danaé, ¿qué sabes tú de eso?, a penas tienes 13 años. No has vivido nada y mucho menos conoces a la gente."

La intervención del padre, asegurándose de que las pertenencias estén listas para el viaje, marca el inminente comienzo de una nueva etapa. La perspectiva de conocer nuevos compañeros, el aula y más lugares en Versalles, así como la anhelada libertad, genera entusiasmo.
"¿Ya están listas niñas?"
Al día siguiente, las despedidas de los padres están cargadas de emotividad y consejos. La madre, con preocupación, advierte a su hija sobre los peligros y la importancia de elegir bien sus compañías, tanto masculinas como femeninas, para evitar caer en malos caminos.
"Se van con mucho cuidado y avisen cuando estén allá por favor."
"Hija, cuídate mucho, ¿sí?, No quiero escuchar que cuando regreses hayas dejado a algún novio o vengas embarazada."
"Mamá, ya va a empezar..."
"Te recomiendo mucho andar por buenos pasos, no te juntes con cualquiera, ni con los hombres, ni con mujeres mañosas que te pueden llevar por malos caminos."
La protagonista, aunque un poco hastiada por las repetidas advertencias, comprende la preocupación de su madre, especialmente al ser la última vez que se verían en meses. La falta de confianza en sí misma, posiblemente influenciada por las experiencias de sus hermanas, añade una capa de complejidad a su partida.
"Está bien. A decir verdad estaba un poco hastiada por tantas recomendaciones, sé que era la última vez que vería a mi madre dentro de meses, pero ella estaba con la constante preocupación de que me pasara lo que a mis hermanas, y la comprendía, ni yo podía confiar en mí misma."

El viaje en autobús se convierte en un símbolo de escape y de la búsqueda de independencia. A medida que los kilómetros pasan, la protagonista siente la libertad intensificarse, imaginando un nuevo estilo de vida y sintiendo una mezcla de entusiasmo y ansiedad por la adaptación. Su "pésimo sentido del humor" es una de las barreras que anticipa al encontrarse con extraños.
"¡Me duelen las nalgas!"