El Capitán Trueno: Un Legado de Aventuras y Heroísmo en el Cómic Español

El Capitán Trueno, un caballero español de la Edad Media, protagoniza una de las series de cómic más emblemáticas y queridas de España. Ambientado en tiempos de la Tercera Cruzada, a finales del siglo XII, el personaje de Víctor Mora y el dibujante Ambrós (Miguel Ambrosio) nació en la década de 1950, una época marcada por el auge de las películas de aventuras medievales y un floreciente mercado editorial de tebeos.

La gestación de El Capitán Trueno se enmarca en un contexto donde géneros como el medieval y el de los navegantes ya habían sido explorados por autores españoles. Manuel Gago García había creado El Guerrero del Antifaz, y Iranzo, El Cachorro. Las influencias de películas como "El Príncipe Valiente" y "Ivanhoe" son evidentes en los elementos que se reproducen en las historias del Capitán Trueno. La serie gozó de un gran éxito, siendo publicada en las páginas centrales de la revista infantil "Pulgarcito" y en los especiales "Almanaques" durante las vacaciones de verano y Navidad, que recogían aventuras completas e independientes.

El Capitán Trueno es retratado por su creador, Víctor Mora, como un defensor de los derechos humanos, un idealismo que le acarreó problemas con la censura del régimen franquista, que prefería una narrativa que ensalzara la victoria sobre los no creyentes y promoviera los valores del catolicismo más ortodoxo. El Reino de Thule, su hogar, se presenta con tintes paternalistas y semiautoritarios.

La producción de los cómics estuvo marcada por las exigencias editoriales. Los dibujantes debían imitar el estilo gráfico de Ambrós o Ángel Pardo, llegando a recortar y pegar cabezas de dibujos originales sobre sus propias creaciones, lo que provocaba repetición de rostros y problemas de cohesión visual. Antonio Bernal gozó de mayor libertad creativa, realizando portadas e incluso un curso de dibujo.

Tras la primera recopilación en formato "Álbum Gigante" en los años sesenta, en 1969 comenzó la reedición a todo color bajo el título "Trueno Color". Por la serie pasaron dibujantes como Amador García, Jesús Blasco, Luis Bermejo, Jesús Redondo, John M. Burns, Rafa Fonteriz y Paco Nájera en las décadas de los ochenta y noventa.

El 50 aniversario de su creación, en 2006, reavivó el interés nostálgico por el personaje, impulsando las ventas de "El Gran Libro del Capitán Trueno". En 2010, Ediciones B intentó iniciar una nueva etapa con "El último combate", que generó polémica por la muerte de los protagonistas. Posteriormente, José Revilla asumió guion y dibujo.

Los guiones de El Capitán Trueno se caracterizan por evitar visiones maniqueas de otras culturas. En la serie aparecen tanto amigos como enemigos entre vikingos, chinos, indígenas americanos y españoles. La obra presenta personajes complejos, donde no todos son exclusivamente buenos o malos; el vikingo Ragnar Loghbroth, por ejemplo, combate a traficantes de esclavos.

La defensa de la ciencia y el avance técnico es otro pilar de la serie. Los inventos del mago Morgano, como el globo aerostático, son elementos dinamizadores que permiten al héroe viajar por continentes inexplorados como Mongolia, Japón, África o América. Estos inventos, si bien anacrónicos, son presentados como el resultado del conocimiento científico, como afirma Morgano: "la única magia que hay está aquí, en los libros de Ciencia".

Ilustración del Capitán Trueno, Goliath y Crispín en un globo aerostático

Junto al Capitán Trueno, la serie presenta tres personajes arquetípicos: un oficial respetuoso, cauto y valiente, y dos amigos inseparables: Goliath, el fuerte y glotón antiguo leñador, apodado "El Cascanueces", y Crispín, el joven escudero, hijo del conde de Northumbria, quien evoluciona hasta convertirse en un "donjuán". Estos compañeros fueron creados para dar una imagen de héroe solidario, no solitario.

Las heroínas también juegan un papel importante. Sigrid, reina de Thule, es una figura decidida y capaz de gobernar sin tutela masculina, acompañando al trío protagonista en diversas aventuras y salvando sus vidas, algo inusual para la época de creación de la serie. Esto contrasta con heroínas más pasivas de otras series, o incluso con la dureza inicial de Isabel Montero en "El Cachorro" que pronto se deshace en llanto.

Víctor Mora describe al Capitán Trueno como un caballero andante que lucha con noble idealismo moral por la justicia, la libertad, la fraternidad y la paz. Su papel a menudo era concienciar a las masas sobre la explotación. Sin embargo, Mora reconoce que el personaje puede pecar de ser excesivamente perfecto, sin flaquezas, un "hombre que se reprime constantemente".

El éxito de El Capitán Trueno influyó en otros tebeos de la época, suavizando el tono trágico y violento en favor de un enfoque más festivo. Dio lugar a imitaciones y a series similares creadas por el propio Víctor Mora, como "El Jabato", "El Cosaco Verde" y "El Corsario de Hierro".

La serie ha tenido diversas repercusiones en la cultura popular, incluyendo canciones dedicadas por grupos de rock y referencias en miniseries de superhéroes españoles. Un proyecto de película, anunciado en 2000, fue cancelado.

Portada de un cómic clásico de El Capitán Trueno

A lo largo de sus más de cincuenta años de historia editorial, El Capitán Trueno ha sido objeto de numerosas reediciones y recopilaciones, desde los cuadernillos originales hasta ediciones facsímiles y a todo color, como las colecciones "Trueno Color" y las publicadas por Planeta DeAgostini y Ediciones B.

EFEMÉRIDES. 55 años de la primera aventura de "El Capitán Trueno"

La edición original de El Capitán Trueno consta de seiscientos dieciocho cuadernillos apaisados publicados entre 1956 y 1968. La combinación de la narrativa de Víctor Mora y el dibujo de Ambrós creó una serie única con tiradas de hasta trescientos cincuenta mil ejemplares semanales, consolidándose como la serie emblemática de la década de 1960 en España.

A pesar de las controversias sobre su supuesta crítica sociopolítica, comparada con otras series de la época como "El Guerrero del Antifaz", El Capitán Trueno defendía valores como la justicia, el honor y la protección del débil, a la vez que se veía constreñida por los presupuestos sociopolíticos y la censura de su tiempo.

Las aventuras del Capitán Trueno, Goliath y Crispín, con su trasfondo histórico medieval y elementos de fantasía, viajes por todo el mundo y luchas contra monstruos, continúan cautivando a nuevas generaciones de lectores. La serie representa un hito en la historia del cómic español, un legado de heroísmo, justicia y aventura que perdura hasta nuestros días.

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