Los cómics y tebeos alcanzaron su punto álgido en España a mediados del siglo XX, impulsados principalmente por las revistas infantiles y juveniles y los tebeos de aventuras, los cuales se adaptaron más tarde para conservar al público adulto.
En 1950 la industria del tebeo se consolidó, pero la censura franquista y los preceptivos permisos dificultaron la difusión de unos títulos que aspiraban a una aparición periódica. La creación en 1951 del Ministerio de Información y Turismo contribuyó al desbloqueo de la situación. Las publicaciones infantiles pasaron a depender de la nueva Dirección General de Prensa, que concedía autorizaciones por cabecera y no por ejemplar. A partir de ese momento, Pulgarcito y sus compañeras de quiosco ya no tuvieron que presentarse como “álbum infantil”, “biblioteca cómica”, “cuaderno humorístico” o “almanaque”, sino que se limitaron a numerar cada una de las entregas y a adaptar sus apariciones a ciclos mensuales, quincenales y, con el tiempo, mayoritariamente semanales.
No obstante, el ojo que velaba por la pureza ideológica no dormitaba. En enero de 1952 se constituyó la Junta Asesora de Prensa Infantil, integrada por representantes de Acción Católica, Frente de Juventudes, Consejo Superior de Protección de Menores, Comisión Episcopal de Ortodoxia y Moralidad, Confederación Nacional de Padres de Familia y de editores afines. En el mismo mes dictó unas “normas” en las que, entre otras muchas y detalladas prácticas, se prohibían “los cuentos de crímenes, suicidios y todos aquellos en los que aparezcan entes repulsivos que puedan perjudicar el sistema nervioso de los niños”, “descripciones que puedan despertar una curiosidad malsana en torno a los misterios de la generación”, “historietas que pongan en ridículo la vida familiar como las que señalan engaños matrimoniales o la mujer que hace trabajar al marido en menesteres caseros mientras ella descansa”, “las que van en desprestigio de la autoridad de los padres, maestros, autoridades civiles o de la patria” y, por supuesto, “todo cuanto atente contra los principios fundamentales del Movimiento Nacional”.
A pesar de las restricciones, los escenarios de hambre, explotación y miseria que conformaban el trasfondo argumental de muchos tebeos parecían contemplarse como mero recurso humorístico, exentos de intencionalidad política. Las formas de actuar y relacionarse de muchos protagonistas no se calibraban en su descarada amoralidad. Una creación como Doña Urraca sería inconcebible en una época más abierta como la actual. ¿Quién podría proponer hoy como lectura infantil un personaje que disfruta con la muerte, odia a sus congéneres y alienta todo tipo de catástrofes? Y ¿cómo justificar el éxito de Carpanta, basado más en el sadismo de la frustración que en el drama de la carencia? Todo ello sin olvidar la galería de explotadores, aduladores, estafadores y menesterosos que reflejaban una sociedad prácticamente en quiebra.
La presencia institucional en la edición de tebeos también resultó menos agobiante que en la década anterior. Es cierto que la revista Clarín prolongó su existencia hasta 1959. Es más, en 1957 el mismo Frente de Juventudes reforzó su presencia en el sector lanzando Balalín, una publicación muy digna que tan solo duró dos años. Trampolín, editada por Acción Católica, cerró en 1954, y otras apuestas eclesiásticas como Tin-Tan (1950), Valentín (1953) o Molinete (1956) tuvieron una difusión al margen de los circuitos comerciales y una corta vida.
TBO, Jaimito y Pulgarcito confirmaron su éxito y a lo largo de la década se convirtieron en cabeceras emblemáticas. Con El DDT contra las penas, Tío Vivo y Can-Can, Bruguera buscó conquistar públicos más adultos. Con reiterada insistencia, El DDT se subtituló como semanario cómico para grandullones, revista para mayores o para jóvenes de 15 a 117 años. Sin denostar otros temas y reconociendo posibles problemas con la censura, su apuesta básica radicó en una evidente osadía a la hora de abordar no tanto el sexo -sería excesivo para la época- como las relaciones hombre-mujer. El humor supuestamente adulto solía consistir en la representación de féminas “estupendas”, auténticos “bombones” según la jerga del momento, que paseaban sus generosas curvas en vestidos ajustados. Así, mientras ellas hacían alarde de una irresistible caída de ojos o de un arrebatador contoneo, ellos, feos, pequeñitos y calvos, manifestaban su excitación con exagerada expresividad: ojos saliendo de las órbitas, corazones que palpitaban fuera del pecho, lenguas que pendían hasta el suelo…
Pero no todas las novedades en las revistas de humor siguieron estas pautas. La editorial Marco, que tuvo tanto éxito en los últimos años veinte y primeros treinta con La risa infantil, lanzó en 1952 La risa. En 1951 Hispano Americana presentó Pocholo, que ya tenía poco que ver con su homónima editada en los años treinta. La editorial Símbolo se arriesgó en 1952 con Chicolino, Ferma en 1953 con Sandalio, Manraf en 1954 con Farolito, mientras la agencia Histograf propuso en 1953 su muy notable Pequeñeces.
Sin embargo, en este género la apuesta editorial se decantó, si no mayoritariamente, sí significativamente, por la historieta de animales, siguiendo la estela de los éxitos de Disney y otros estudios de animación. Así lo hizo la editorial Marco en 1953 con Hipo, Monito y Fifí, y también Clíper que, en las mismas fechas, y ante los malos resultados de Nicolás -que cerró en 1955-, relanzó Yumbo, la mítica cabecera de ediciones Vecchi. Aunque el éxito zoomorfo más destacable lo constituyó, sin lugar a dudas, Pumby, editada por Valenciana desde 1955.
La historieta de aventuras también vio reforzadas sus posiciones en esta década. A pesar de que algunas editoriales como Futuro intentaron con relativo éxito el tercer lanzamiento de El aventurero (1953), el cuadernillo seriado se consolidó como principal soporte. Y lo hizo con tal abundancia de títulos que, existiendo muchas páginas precipitadas y no pocas bochornosas, alcanzó en estos años sus mayores logros.

Para recordar algunas de las referencias más dignas, hay que citar Aventuras del FBI editada por Rollán en 1951, El Cachorro de Bruguera en 1951, Pantera Negra de Maga en 1955, Mendoza Colt de Rollán en 1955, Apache de Maga en 1958 o Bengala de la misma editorial y en la misma fecha. También Diego Valor, un personaje surgido en las ondas radiofónicas en 1953, alcanzó una gran difusión a partir de 1954 como pequeño cuadernillo editado por Cid. Pero ninguno de estos éxitos igualó al de El Capitán Trueno (Bruguera 1956), sin olvidar el nada desdeñable obtenido por su secuela íbero-romana, El Jabato (1959).
Aunque todos ellos transitaron por el camino que les marcaban sus antecesores, se detectaron cambios significativos tanto en las historias como en la forma de presentarlas. Conforme avanzaron los cincuenta, se aligeró su densidad figurativa. De tres tiras por página se pasó a dos y de catorce o quince viñetas a siete u ocho. El fenómeno puede interpretarse como una interesada economía argumental que permitía prolongar una misma intriga durante un número mayor de cuadernillos. Pero, habida cuenta de los resultados, parece que más bien se buscó explotar los atractivos del grafismo, insistiendo en la espectacularidad de las acciones, detallando las riquezas de la ambientación y, en último término, reforzando la autonomía narrativa del dibujo.
Además, se produjo una diversificación de los períodos de ambientación histórica, un incremento del exotismo y, aunque no siempre perceptible, una disminución de la carga moralizante. Y todo ello se debió a una nueva generación de autores como Luis Bermejo, José Ortiz, Leopoldo Ortiz, Martín Salvador, José Laffond, Ambrós…
El Tebeo Sentimental y la Evolución del Género
En lo que al tebeo sentimental se refiere, se mantuvieron revistas como Mariló, Lupita y Florita. Mis chicas, que tan buen papel había hecho en los cuarenta, fue sustituida en 1950 por Chicas y en 1958 Bruguera lanzó Sissi. Sin embargo, como ocurría con los tebeos de aventuras, el cuadernillo apaisado se convirtió en el formato principal.

Las colecciones se lanzaron con escasos meses de diferencia con la pretensión, más que de diversificar, de copar un mercado en alza. Lirio de Maga apareció en 1956 y Graciela de Toray en la misma fecha. Maripositas de Rollán en 1958, Rosas blancas de Toray también. Claro de luna de Íbero Mundial, Serenata y Gwendalina de Toray y Tu romance de Ferma en 1959…
También aquí hay que resaltar una clara evolución. Mientras colecciones como Azucena o Ardillita, las más populares en los cuarenta, presentaban escenarios rurales, ambientación histórica y argumento fantástico, constituyendo lo que se dio en llamar “tebeos de hadas”, las que aparecieron en los cincuenta ofrecieron un aspecto muy diferente. La ambientación era mayoritariamente contemporánea, los conflictos se antojaban más próximos y no había que esperar una intervención mágica que viniera a solucionarlos.
La protagonista era una chica como la lectora, que vestía, sentía y se expresaba según las pautas de la época. En consecuencia, el grafismo abandonó redondeces y florituras, ofreciendo una apariencia más realista. Pero estos cambios solo supusieron un mero maquillaje. Los argumentos seguían obedeciendo a los mismos valores. La mujer aparecía tan solo como sede de sentimientos modélicos y se mostraba sumisa, totalmente dependiente de la intervención masculina para lograr sus objetivos, que no eran otros que el matrimonio y la creación de una familia.
Una Clave y Dos Éxitos: El Capitán Trueno y Mortadelo y Filemón
La mejor prueba del excepcional balance de los cincuenta es que en estos años se produjeron los dos éxitos más importantes del tebeo español. Ambos fueron publicados por Bruguera y se hallan en la base de su prosperidad editorial.
¿Cuál es la clave de este éxito? La respuesta resulta arriesgada y no se puede dar desde una única perspectiva, pero El Capitán Trueno del guionista Víctor Mora y el dibujante Ambrós, y Mortadelo y Filemón de Ibáñez, representan lo que podríamos denominar una segunda generación de personajes que vinieron a renovar, si no las estructuras básicas de sus respectivos géneros, al menos algunos de sus referentes ideológicos.
Las andanzas del Capitán Trueno comienzan cuando decide renunciar a sus derechos de primogenitura. Deja el feudo que legítimamente le corresponde en manos de su hermano menor y parte a la aventura. Cambia fortuna y poder por disponibilidad para hacer justicia e impartir libertad. Este origen lo distancia claramente de un personaje como El Guerrero del Antifaz, obsesionado por recuperar el título de conde de Roca que, por secuestro alevoso de su madre, el malvado Alí Kan le arrebató. Mientras que en el origen del Guerrero se encuentra la vinculación al linaje y el honor familiar, en el del Capitán hay renuncia al privilegio y entrega al oprimido. Y no solo eso. El rostro inexpresivo del enmascarado, siempre atravesado por la misión trascendente, contrasta con la gestualidad de Trueno, que no solo sufre y se compadece, sino que, sobre todo, ríe. El héroe lejano y modélico, cuyo comportamiento hay que imitar, es sustituido por una figura afable con la que el lector se acaba por identificar.

Mortadelo y Filemón también suponen un cambio importante en las referencias humorísticas de la época. A diferencia de sus compañeros en las publicaciones Bruguera, no funcionan a partir de un modelo social sino ficcional. En sus primeras apariciones son detectives cuyo aspecto evoca el de Sherlock Holmes y Watson; luego se alistan en la TIA, recordando así a James Bond y otros agentes secretos. En cualquier caso, desaparecen los reenvíos a las miserias de la realidad para sustituirlos por las ridículas peripecias de unos aventureros fracasados. El humor no surge de la exageración esperpéntica de un mundo reconocible, sino de una intriga disparatada y, sobre todo, de esa mutación permanente de la que Mortadelo es el principal exponente. Si en el caso del Capitán Trueno puede afirmarse que la justicia pasa a situarse por encima del deber, en el de Mortadelo la parodia sustituye a la sátira.

Los clásicos nunca pasan de moda, una máxima que también se aplica a los cómics antiguos y de colección. El catálogo de cómics antiguos, con un amplio surtido de cómics en español, ofrece una oportunidad única para revisitar esta época dorada. ¡Los tebeos que enseñaron a leer a toda una generación!
En Libros Fugitivos nos encantan los cómics antiguos, ya sean españoles, franceses o japoneses. Si quieres ahorrar tiempo, puedes seleccionar el filtro de la columna para ver solo los cómics de ocasión. Sea cual sea el cómic que estás buscando, puedes usar el cuadro de búsqueda para explorar todos los cómics de su colección en mayor profundidad. Si sabes el nombre del cómic que estás buscando, simplemente introdúcelo en el buscador. Y no olvides consultar sus cómics antiguos de oferta. ¡Con sus 1500 referencias de cómics, tienen uno de los mayores catálogos online de cómics de saldo y ocasión!
Sentimos debilidad absoluta por nuestros clásicos, ¿y tú? ¡Echa un vistazo a nuestros cómics antiguos españoles! Si tienes cuenta de usuario en su página, podrás hacerlo directamente desde ahí. Necesitas hablar con uno de sus expertos? 607431561 / 672113056.
Catálogo de Tebeos Antiguos y de Colección
A continuación, se presenta una selección de tebeos antiguos y de colección disponibles, con sus respectivas referencias y precios:
| Referencia | Título | Autor/Editorial | Año | Precio |
|---|---|---|---|---|
| 30858 | TINTIN. 2 EJEMPLARES. | HERGÉ. EDIT. JUVENTUD. | 1971/1981 | 35,00 € |
| 31185 | COMIC AVENTURERO ALMANAQUE. | VV.AA. EDIT. HISPANO AMERICANA. | 1946 | 60,00 € |
| 31417 | LOTE DE 5 COMICS. | VV. AA. (VER DESCRIPCIÓN). | 1969/1970 | 45,00 € |
| 31833 | EN-PATUFET. | LLUIS ALMERICH. TALLERS DE LA UNIO DE FOTOGRAVADORS DE BARCELONA. | 1924 | 90,00 € |
| 32537 | TINTÍN CINE, EL MISTERIO DE EL TOISON DE ORO. | HERGÉ. EDIT. JUVENTUD. | 1968 | 80,00 € |
| 33842 | LOS PITUFOS JOHAN Y PIRLUIT. | ANNA PALÉ. EDIT. BRUGUERA. | 1983 | 50,00 € |
| 34195 | TINTÍN EN AMÉRICA. 1ª EDICIÓN | HERGÉ. EDIT. JUVENTUD. | 1968 | 40,00 € |
| 34567 | TINTÍN Y LAS NARANJAS AZULES,1ª EDI. | ANDRÉ BARRET. EDI. JUVENTUD. | 1969 | 90,00 € |
| 34572 | EDITORIAL MOLINO,LOTE DE 5 CUENTOS. | VV. AA.(VER DESCRIP). | 1962-1973 | 60,00 € |
| 35140 | EDICIONES JAIMES LIBROS,2 EJEM. | VV. AA.(VER DESCRIP). | S/F | 50,00 € |
| 35142 | EDICIONES LAIDA,2 EJEM. | VV. AA.(VER DESCRIP). | 1962-1968 | 50,00 € |
| 35146 | EDICIONES BRUGUERA,4 EJEMP. | VV. AA.(VER DESCRIP). | AÑOS 1973-75 | 40,00 € |
| 35326 | HEROES DEL COMIC,FLASH GORDON. 22 EJEMPLARES,20 TAPAS(VER DESCRIP). | 1973 | 150,00 € | |
| 35344 | EL PRÍNCEP VALENT. VOLUM I. | HAROLD R. FOSTER. EDI.L'ATZAR. | 1982 | 45,00 € |
| 35383 | LOTE DE 5 EJEM. ASTÉRIX(VER DESCRIP). | EDI. BRUGUERA-GRIJALBO-DARGAUD. | 1966/1996 | 40,00 € |
| 35451 | LOTE DE 4 EJEMPLARES. (VER DESCRIP). | WALT DISNEY. EDI. RECREATIVAS. | 1968/1972 | 30,00 € |
| 35534 | EDICIONES JUNIOR,3 EJEM. | VV. AA.(VER DESCRIP). | AÑOS 1979-1982 | 30,00 € |
| 39286 | TINTÍN EN EL CONGO. 1ª EDICIÓN. | HERGÉ. EDI. JUVENTUD. | 1968 | 70,00 € |
| 39359 | TINTÍN. EL CRANC DE LES PINCES D'OR. 1ª EDICIÓ. LOMO AZUL. | HERGÉ. EDI. JUVENTUD. | 1966 | 60,00 € |
| 39420 | MARCO. 11 EJEMPLARES(VER DESCRIP). | EDITORIAL BRUGUERA. | 1976 | 50,00 € |
| 39421 | HEIDI. 23 EJEMPLARES(VER DESCRIP). | JUANA SPYRI. EDI. RECREATIVAS. | 1975 | 90,00 € |
| 40581 | LOTE DE 7 EJEMPLARES VARIAS EDITORIALES. (VER DESCRIP). | VV. AA. | 1982-1985 | 50,00 € |
| 40587 | LOTE DE 18 EJEMPLARES VARIAS EDITORIALES(VER DESCRIP). | VV. AA. | 1986/1997 | 70,00 € |
| 40596 | LOTE DE 15 EJEMPLARES DE COMICS. VARIAS EDIT.(VER DESCRIP). | VV. AA. | 1978-2001 | 60,00 € |
| 40598 | EDITORIAL NORMA. 22 EJEMPLARES.(VER DESCRIPCIÓN). | VV. AA. | 1981-1995 | 160,00 € |
| 40603 | EDITORIAL FHER. 3 EJEMPLARES(VER DESCRIPCIÓN). | VV. AA. | 1968-1980 | 50,00 € |
| 40606 | EDITORIAL BRUGUERA. 25 EJEMPLARES. (VER DESCRIPCIÓN). | VV. AA. | 1971-1986 | 140,00 € |
| 40609 | EDITORIAL EUROCOMIC. 4 EJEMPLARES. (VER DESCRIPCIÓN). | VV. AA. | 1981-1987 | 90,00 € |
| 40667 | TINTÍN EL LOTO AZUL. 1ª EDICIÓN. LOMO AZUL. | HERGÉ. EDIT. JUVENTUD. | 1965 | 80,00 € |
| 40709 | TINTÍN LAS JOYAS DE LA CASTAFIORE. 1ª EDICIÓN. LOMO AZUL. | HERGÉ. EDIT. JUVENTUD. | 1964 | 90,00 € |
| 40736 | TINTÍN VUELO 714 PARA SIDNEY. 1ª EDICIÓN. LOMO VERDE. | HERGÉ. EDIT. JUVENTUD. | 1969 | 80,00 € |
| 40744 | TINTÍN EN EL TÍBET. EDICIÓN 1965. LOMO EN COLOR AZUL. | HERGÉ. EDIT. JUVENTUD. | 1965 | 40,00 € |
| 40805 | LOTE DE 4 EJEMPLARES DE ASTÉRIX. (VER DESCRIP). | EDICIONES JUNIOR. | 1980/1991 | 30,00 € |
| 40808 | LOTE DE 5 COMICS VARIOS(VER DESCRIPCIÓN). | VV. AA. VARIAS EDITORIALES. | 1966/2001 | 50,00 € |
| 40893 | TBO. 7 EJEMPLARES(VER DESCRIPCIÓN). | VV. AA. VARIAS EDITORIALES. | 1928-1988 | 50,00 € |
| 40896 | EL TEBEO. 29 EJEMPLARES(VER DESCRIP). | VV. AA. EDICIONES B. | 1991 | 60,00 € |
| 42067 | TINTÍN LOS CIGARROS DEL FARAON. 1ª EDICIÓN. LOMO MARRÓN. | HERGÉ. EDIT. JUVENTUD. | 1964 | 80,00 € |
| 42080 | TINTÍN EN AMÉRIQUE. LOMO ROJO. | HERGÉ. EDIT. CASTERMAN. | 1947 | 80,00 € |
| 42132 | EL PEQUEÑO SHERIFF. 10 EJEMPLARES(VER DESCRIP). | VV. AA. EDIT. H. AMERICANA. | 1950? | 100,00 € |
| 42133 | LOTE DE 5 EJEMPLARES CUADERNO-GRAPA(VER DESCRIP). | VV. AA. VARIAS EDIT. SIGLO XX. | SIGLO XX | 60,00 € |
| 42256 | KARL-ALFRED. APAISADO EN GRAPA. 15 COMICS. (VER DESCRIPCIÓN). | VV. AA. | 1951-1953 | 100,00 € |
| 42278 | TBO. 84 EJEMPLARES. (VER DESCRIPCIÓN). | VV. AA. EDIT. BUIGAS. | AÑOS 80 | 350,00 € |
| 42316 | FANTÔME. 25 EJEMPLARES.(VER DESCRIPCIÓN). | VARIAS EDITORIALES. | 1965/1977 | 250,00 € |
| 42322 | L'AVVENTUROSO. FACSÍMILES. 64 EJEM. EN 3 TOMOS(VER DESCRIP). | EDIT. NERBINI. | 1973/74 | 250,00 € |
| 42331 | MANDRAKE. 21 EJEMPLARES. (VER DESCRIPCIÓN). | R. VIOLA. EDIT. REMPARTS. | 1949-1975 | 100,00 € |
| 42354 | HISTORIA DE LOS COMICS. 7 EJEMPLARES(VER DESCRIP). | COMA. EDIT. TOUTAIN. | 1982/83 | 50,00 € |
| 42402 | COLECCIÓN JUAN CENTELLA. 9 EJEMPLARES(VER DESCRIP). | EDIC. HISPANO AMERICANA. | AÑOS 40 | 350,00 € |
| 42447 | CINO E FRANCO. EL AGENTE SECRETO X-9. 6 EJEMPLARES(VER DESCRIP). | VARIAS EDIT. | AÑOS 70 | 90,00 € |
Los tebeos en los años 50. Peso de la industria y valor didáctico
La Biblioteca de cómics de terror de los años 50 es una colección de volúmenes dedicados a temas (zombis, momias, vudú) o a autores (Jack Cole, Bob Powell, Dick Briefer) que reúne historietas en su mayor parte de antes de la llegada de la censura con el Comics Code Authority.
Sus favoritos eran El Capitán Trueno, El Jabato, Piel de Lobo y Tony y Anita, que son los que conserva de su colección de entonces, la mayoría de los años 60. Posteriormente, cuando empezó a pintar a partir de los 13 años de edad, algunas de sus portadas las reprodujo fidedignamente en sus cuadros de juventud, recreándolas sobre madera y con pintura plástica industrial en varios formatos de diferentes tamaños, predominando los de 92 x 66 cm e incluso de mayores dimensiones, dotándolas de un vivo y atrayente colorido y de una perfección en el dibujo y en los detalles sin igual, siendo las escasas copias que Juan Carmona se permitió realizar como pintor, motivado por las vivencias de su infancia, por los conocimientos que le aportaron estos héroes de papel alimentando su desbordada fantasía y por la demanda de dichas pinturas de aventuras como consecuencia directa de la enorme popularidad que alcanzaron en esa época. ¡¡Lástima que dichos tebeos no se hayan perpetuado en el tiempo, transmitiendo a las nuevas generaciones y, ¿por qué no?, al mundo, la icónica imagen de estos superhéroes con marca netamente española!!
El Capitán Trueno (1956-1968) es una leyenda de historietas de aventuras creadas en 1956 por los barceloneses Víctor Mora Pujadas (guión) y el dibujante Miguel Ambrosio Zaragoza (Ambros), que es la más exitosa del cómic español, especialmente desde 1956 hasta 1968, manteniendo en España una tirada máxima semanal de unos 350.000 ejemplares. El Jabato (1958, y numerosas reediciones posteriores, manteniéndose de esta manera hasta el 2010). Famosa serie de historietas creada por Víctor Mora (guion), en este caso con el seudónimo de R. Martín, y Francisco Darnís (dibujo) para la editorial Bruguera en 1958 y formada por un trío de personajes: El Jabato como protagonista y sus inseparables compañeros: el forzudo Taurus y el poeta, enclenque y divertido Fideus de Mileto equipado con su lira y laureado con una corona. Piel de Lobo (1959-1961) fue un cuaderno de aventuras y todo un éxito de ventas, obra del guionista Juan Antonio de la Iglesia y el dibujante Manuel Gago, publicado originariamente por la Valenciana editorial Maga en 1959. Tony y Anita, los ases del circo (1951-1958) fue un cuaderno de aventuras de publicación quincenal, obra de los hermanos Quesada (Pedro y Miguel), que fue publicado en España por la valenciana Editorial Maga desde 1951 hasta 1958, siendo uno de los primeros éxitos de la editorial, y su segunda serie de mayor duración: 153 números ordinarios, cinco almanaques (1954, 1955, 1956, 1957 y 1958) y un extra. Roberto Alcázar y Pedrín (1940-1976). En sus orígenes, Roberto Alcázar, el intrépido aventurero español, es una serie española de historietas de aventuras fantástico-policiacas creada en 1940 por el guionista y editor Juan Bautista Puerto, propietario de la Editorial Valenciana, y el dibujante Eduardo Vañó Pastor. Es la más longeva de la historia del cómic español, con un total de 1219 cuadernos a lo largo de 35 años, hasta 1976 y, junto con El Guerrero del Antifaz, la más popular e influyente de los años 40.

La Biblioteca de cómics de terror de los años 50 es una colección de volúmenes dedicados a temas (zombis, momias, vudú) o a autores (Jack Cole, Bob Powell, Dick Briefer) que reúne historietas en su mayor parte de antes de la llegada de la censura con el Comics Code Authority.
