Después de varios meses de espera e incertidumbre, el primer capítulo de la primera parte de la última temporada de Shingeki no Kyojin por fin está aquí. Tanto ha sido la expectación que los fans ya han posicionado esta última temporada como el mejor anime de todos los tiempos. Con el desenlace de la segunda parte de la tercera temporada de 'Ataque a los titanes', el anime ha confirmado su transformación definitiva hacia el drama político.
El anime, que acabará con su cuarta temporada, ha adquirido una nueva dimensión después de su lenta transformación, creando un profundo mapa en el que intrigas casi palaciegas han ido de la mano del descubrimiento de una verdad que se ha desvelado incluso más terrible de la esperada. También ha sido todo un acierto la división en dos partes de esta tercera temporada, que subsanan los 13 capítulos de la segunda parte, dedicados a relatar un arco fundamental pero de poca enjundia en la narrativa de la serie. Tras una primera parte que jugueteó con las intrigas palaciegas, la segunda mitad de la tercera temporada de 'Ataque a los titanes' se ha reconfigurado, finalmente, hacia este lado, sin olvidar la carga dramática fundamental del anime: su terribilista y fútil visión de la vida humana.
Durante los diez capítulos que componen esta entrega, el comandante muestra su lado más terrible y pragmático, erigiéndose como el líder de una carnaza destinada a la muerte que pueda dejar a Levi espacio para derrotar al Titán Bestia. Un atormentado soldado en horas bajas cuyos traumas bien podrían tener su contraparte en Reiner, otro de los personajes de mayor recorrido psicológico de la serie, verá el final de sus días sin conocer la mayor obsesión de su vida, la heredada por su padre: qué hay en el sótano de los Jaeger.
No será la primera relación entre padre e hijo que fundamente el anime, una premisa que es pilar fundacional de la serie. Cruzado y fundido con la figura de su padre, Eren comenzará a convertirse en un personaje que ha olvidado todas las inseguridades que le volvieron voluble en el pasado. Se revelará, de hecho, la verdadera identidad del Titán Bestia, el primer hijo de Grisha Jaeger, y, por tanto, hermanastro de Eren.
El antepenúltimo y penúltimo capítulo son los que explican el origen del conflicto de los titanes a través de un intenso recuerdo en el que Eren ve, al fin, las memorias del anterior portador de su titán. Las fantasmagorías del pasado se cristalizan con especial insistencia en la recta final a través de un atractivo juego de espejos en el que, al igual que con la memoria heredada por quienes poseen titanes, el presente se funde con hechos ya vividos e incluso olvidados.
La sentida secuencia final de 'Ataque a los titanes' comienza con una misión de reconocimiento, un año después de la muerte del comandante Erwin, donde los reclutas explorarán lo que hay más allá de las murallas. Varios contraplanos consecutivos al extenso océano muestran el asombro y regocijo de los personajes que lo contemplan, primero dos frontales y después dos laterales, uno en el que Mikasa aparece junto a un Eren ahora impasible, y otro de Armin que le lleva directamente a un recuerdo ensimismado del mar. Una sombra se extiende ocupando casi la mitad de plano, sin ninguna figura a la que aparentemente corresponda.
Se suceden entonces imágenes que bien podrían recordar a cualquier especial de playa en el anime, donde el ambiente es festivo y juguetón. El montaje en paralelo muestra, en diferentes planos, a casi todos los personajes disfrutando de esta extraña experiencia, que se cierra con la sonrisa incómoda y cómplice que comparten Mikasa y Armin, un gesto que les humaniza después de toda la tragedia vivida. Ese momento remite, directamente, al inicio del primer capítulo de la primera parte de la tercera temporada, una estrategia habitual en 'Ataque a los titanes' y que incluso se da en el desenlace.
Es entonces cuando un ingenuo Armin decide hablar con su amigo, con el que quiere compartir su inesperada alegría. Para el protagonista, sin embargo, las aguas interminables no suponen la liberación y tranquilidad que celebran sus amigos: Eren sabe que más allá del océano hay enemigos que quieren aniquilarlos, y que la libertad no llega al encontrar el símbolo de la misma, el mar.
Aunque el final me haya tocado las narices y lo siga recordando con rabia, sigo diciendo que Shingeki no Kyojin es uno de los manga y anime más importantes y de mejor calidad que ha habido en la industria. El desenlace del anime de Ataque a los Titanes está calentito. Y mira que es una serie irregular. Creo que pocos trabajos animados son capaces de tener tantos capítulos flojos, tantos desequilibrios en el ritmo narrativo, y aún así funcionar. Tiene algo a caballo entre Death Note, Mazinger Z y la serie Fire Emblem que me enamora.
La Trama y las Revelaciones Clave
Uno de los giros argumentales más impactantes de la serie ocurre durante la segunda temporada, cuando se revela que Reiner y Bertholdt eran Titanes Colosal y Acorazado, respectivamente. Este giro no se lo esperaba nadie, y la forma en que se presenta, de manera tan natural, deja a los espectadores, al igual que a Eren, con la boca abierta. Tras esta revelación, ambos intentan secuestrar a Eren, dando lugar a uno de los momentos más épicos y recordados del anime.

La serie también explora las complejas relaciones familiares, especialmente la de Eren con su padre Grisha. Se revela que Eren, gracias a las habilidades de su Titán de Ataque, tiene la capacidad de ver el futuro e incluso influir en el pasado. Esto se hace evidente en momentos como el despertar de los poderes de Mikasa, donde se sugiere que Eren, a través de sus viajes temporales, pudo haberla alentado a despertar su potencial. La escena en el capítulo 107, donde Eren dice "pelear" dos veces, refuerza la teoría de que está hablando al pasado, específicamente a una Mikasa que necesita despertar su potencial.
El origen del conflicto de los titanes se desvela en los capítulos antepenúltimo y penúltimo, a través de un intenso recuerdo donde Eren revive las memorias del anterior portador de su titán. Estas memorias, fusionadas con el presente, crean un fascinante juego de espejos que profundiza en la narrativa.
La Visión del Mundo y la Naturaleza Humana
Shingeki no Kyojin no solo se centra en la acción, sino que también aborda temas profundos como la guerra, la opresión, el miedo a lo diferente, el odio y la sinrazón humana. El final de la serie, aunque pueda ser decepcionante para algunos, refleja esta visión sombría pero realista. La naturaleza cíclica de la destrucción humana se muestra en la escena final, donde la civilización prospera solo para ser arrasada nuevamente por la guerra.

La serie plantea la idea de que la humanidad está condenada a repetir sus errores, un mensaje que resuena con la realidad actual. A pesar de la oscuridad, también hay un atisbo de esperanza, sugiriendo que, incluso en medio de la destrucción, la vida continúa y la humanidad persiste.
Videojuegos de Ataque a los Titanes
Para aquellos que buscan extender su experiencia con Shingeki no Kyojin, existen varios videojuegos. Los títulos "A.O.T. Wings of Freedom" y "Attack on Titan 2" son juegos de género musou que, a pesar de ser divisivos, son considerados de los mejores del género. "Attack on Titan 2" destaca por expandir el contenido del título original y añadir interacciones más profundas con los personajes. La jugabilidad se centra en el uso del Equipo de Maniobras Tridimensionales (ODM), permitiendo una movilidad aérea emocionante que recuerda a juegos como Spider-Man.

Sin embargo, la cámara puede ser un problema en ocasiones, y la exploración de los escenarios, aunque libre, puede volverse repetitiva debido a la falta de variedad. Gráficamente, los juegos son pasables, pero no alcanzan cotas excepcionales. A pesar de estos puntos, el modo multijugador online puede ser entretenido. El título "Shingeki no Kyojin: Humanity in Chains" para Nintendo 3DS, por otro lado, fue considerado decepcionante por su jugabilidad repetitiva y problemas técnicos.
TODO LO QUE LA TERCERA TEMPORADA NOS DESCUBRIÓ | SHINGEKI NO KYOJIN
El Legado de Shingeki no Kyojin
Shingeki no Kyojin se ha consolidado como una de las obras más importantes y de mayor calidad en la industria del manga y el anime. Su narrativa compleja, sus giros argumentales inesperados y su profunda exploración de la condición humana lo han convertido en un fenómeno global. Incluso con un final que ha generado debate, su impacto y la calidad de su animación y producción son innegables, colocándolo a la altura de obras maestras como Neon Genesis Evangelion o Death Note.

La serie ha logrado traumatizar y emocionar a una generación entera, dejando una huella imborrable en la cultura popular. La capacidad de Hajime Isayama para crear un mundo tan detallado y personajes tan complejos es un testimonio de su genialidad.