A medida que la población envejecida sigue creciendo, también lo hace la demanda de espacios pensados y bien diseñados que apoyen el cuidado de los ancianos. Tradicionalmente, el cuidado estaba entretejido en la estructura de la vida familiar, a menudo recayendo en las mujeres en una sociedad patriarcal. Sin embargo, a medida que la estructura familiar tradicional de grandes familias se disuelve en gran medida y la familia nuclear se convierte en la norma, el cuidado de los ancianos depende cada vez más de los servicios de bienestar social y de instalaciones especializadas. Esta situación presenta un desafío arquitectónico profundo y creciente: ¿Cómo pueden los entornos de cuidado no solo acomodar las necesidades médicas y de enfermería, sino también fomentar la dignidad individual, el confort y las interacciones humanas y no humanas?
Las instalaciones de cuidado de ancianos generalmente se dividen en dos categorías: primero, los centros de día, donde las personas mayores visitan varias veces a la semana para participar en actividades de rehabilitación, sociales y de ejercicio. Estos espacios sirven como centros comunitarios vitales, permitiendo a los adultos mayores mantener su independencia mientras reciben el apoyo necesario. La segunda categoría son los hogares de cuidado, a menudo llamados "hogares grupales", donde los ancianos viven a tiempo completo, recibiendo atención y asistencia las 24 horas.
Un diseño reflexivo puede crear un espacio de instalación de cuidado que mejore el bienestar y el sentido de pertenencia. Tres principios de diseño fundamentales destacan: el primero es llevar la naturaleza al interior. Para muchos residentes, particularmente aquellos en hogares grupales, elementos arquitectónicos como grandes ventanas, tragaluces, patios y jardines se vuelven esenciales para conectar con la naturaleza. La luz natural, las estaciones cambiantes y las vistas al aire libre proporcionan estimulación sensorial y reducen el estrés.

Los espacios comunitarios desempeñan un papel crucial en el apoyo tanto a la salud mental como física. Las áreas de reunión bien diseñadas, como la sala de cuidado, la biblioteca y la sala de estar comunitaria, fomentan interacciones casuales, relajación y momentos de alegría entre los residentes. Estos espacios son igualmente importantes para que los miembros de la familia los visiten de manera casual. Para mantener los vínculos intergeneracionales vitales, algunas instalaciones funcionan como centros comunitarios, integrando cuidado infantil y guarderías para personas con discapacidades, fomentando así interacciones orgánicas entre los ancianos y los niños pequeños-un enfoque que aporta vitalidad, calidez y un sentido de pertenencia al entorno.
Los trabajadores de cuidado en la atención de ancianos enfrentan un trabajo físicamente y emocionalmente exigente, y la arquitectura debería aliviar su carga a través de distribuciones cuidadosas, consideraciones ergonómicas y materiales cuidadosamente elegidos. El uso de elementos naturales como la madera y el bambú puede crear una atmósfera calmante, mientras que una planificación espacial reflexiva garantiza un movimiento fluido y accesibilidad para todos.
En respuesta a estas necesidades en evolución, los profesionales de la arquitectura están redefiniendo los entornos de cuidado. Los siguientes nueve proyectos, situados en diversos contextos geográficos en Japón, muestran varios enfoques al cuidado de ancianos, que van desde centros de día y hogares grupales hasta instalaciones multifuncionales que integran el cuidado de ancianos con la participación comunitaria y los servicios de cuidado infantil. La arquitectura no solo forma espacios físicos, sino también la experiencia misma de envejecer.
El Proyecto de Sou Fujimoto en Hokkaido: Una Mini-Ciudad para la Sanación
En un lugar privilegiado frente al mar en Hokkaido, la isla más septentrional de Japón, el proyecto se acomoda en la pendiente de un terreno orientado al suroeste. El programa, que consiste en un centro de rehabilitación para personas con problemas psiquiátricos, requería un ambiente ambiguo entre la intimidad del hogar y la escala comunitaria. Además de un espacio confortable para cada uno de los veinte residentes, el edificio debía contar con la espontaneidad y la vitalidad que caracterizan una ciudad.

Como si se tratara de un collar de cuentas, la planta se conforma a partir de una sucesión de cuadrados de 5,4 metros de lado que rotan ligeramente entre sí para adaptarse a la topografía y crear espacios intersticiales. Estos lugares intermedios, de geometría irregular, funcionan como áreas de conexión y esparcimiento, e introducen un elemento disruptivo dentro de la secuencia regular de las habitaciones, ya que son los puntos por donde entra la luz natural a los pasillos.
La geometría quebrada de la planta se traslada también a la sección, cuya colección de cubiertas inclinadas evoca la imagen de una aldea tradicional. La uniformidad material, sin embargo, confiere al conjunto una imagen contemporánea, abstracta y elemental.
Este centro de rehabilitación reúne niños de diferentes edades que son tratados para lograr mejoras a trastornos psiquiátricos de diferentes tipos. La propuesta planteada por Fujimoto toma con especial cuidado esta condición y plantea un interesante espacio general, muy variado y azaroso a modo de una mini-ciudad.
El edificio en cuestión se entiende mejor con un mapa que con un plano, pues estos tienen una capacidad limitada para expresar el desorden, el incierto y lo variable. Lo que este proyecto propone es una constelación de lugares, una concatenación de puntos de vista y recorridos que esconden sorpresas a cada giro.
Para entender bien esta obra es preciso estudiar tanto sus antecedentes como el proceso creativo de su autor. Por un lado, durante sus primeros años como arquitecto, Sou Fujimoto recurre a un discurso teórico para erigir los fundamentos de su práctica. Sus ideas, recogidas en Primitive Future (2008), expresan una inquietud general con un cierto sabor iconoclasta, den entre las que destacan conceptos como la gradación, la cueva o la casa como ciudad y la ciudad como casa.

Por otro lado, estas cadenas espaciales ya son ensayadas por el autor en su primera obra construida, un anexo para el hospital de Seidai en el que trabajaba su padre, terminado en 1999. Aquí, Sou Fujimoto ya ensaya con la eliminación de espacios puramente servidores al proponerse la eliminación de los pasillos y corredores. En una entrevista para Andreas Kofler, el arquitecto declara: «The intention was to don’t make a strong corridor, but just a sequence of living spaces. You couldn’t clearly see where the corridor and where the bed is.» A pesar de ello, y siendo un edificio de notable interés, la jerarquía y el orden siguen patentes en la planta del proyecto, en el que los espacios más grandes adquieren una mayor importancia respecto a los de dimensiones más reducidas. En el centro psiquiátrico de Hokkaido es donde la idea adquiere plena potencia.
Quizá el proyecto juegue con ventaja al tener un programa tan específico y gozar de una libertad notable, amparada por el cliente, como declara Fujimoto en la antes citada entrevista. Quizá los problemas que arrastre un diseño como este sean, en realidad, mayores y más pesados que las ventajas y alternativas que permite, pero esto solo sus usuarios diarios pueden confirmarlo.
Principios de Diseño y Filosofía Arquitectónica
Con un programa de setenta plazas para pacientes asistidos y otras veinte para usuarios del centro de día, el proyecto nace con la idea de que las residencias geriátricas deben ser lugares optimistas, y propone crear un ambiente característico en un espacio vital donde predomina el tiempo libre y donde los usuarios pasarán sus últimos años o meses: un centro que no parezca un hospital, sin pasillos ni barreras arquitectónicas, desarrollado en una sola planta y en el cual todas las habitaciones se abran a un gran jardín-lobby y a las zonas comunes.
El proyecto parte del diseño de la unidad programática principal -la habitación-: la suma de unidades se va acoplando a la geometría del área edificable, creando al cerrarse sobre sí misma un jardín interior. Un lugar que proporcione accesibilidad integral, autonomía física, seguridad psíquica y respeto a la intimidad individual; y que facilite, al mismo tiempo, el acceso de visitantes.
Para conseguir estos objetivos, el proyecto parte de un criterio constructivo que haga posible construir un edificio de 6.000 metros cuadrados más otros 6.000 de jardines, con el coste que tendría un geriátrico al uso de 4.000 metros cuadrados.
El proyecto se resuelve desde la unidad programática principal -la habitación, que debe cumplir unas dimensiones ideales y tener doble circulación- hacia el exterior. La suma de estas unidades se acopla, doblándose, a la geometría del área edificable. El espacio que crea al cerrarse sobre sí misma será un gran jardín interior, que servirá de acceso principal -y directo- a cada una de las habitaciones.
El área edificable se colmata cerrando el edificio al exterior según las alineaciones que impone el plan. Las habitaciones se abren a un gran jardín interior en forma de trébol que les sirve de acceso principal y directo; en los tres lóbulos se cultivan plantas con flores de diferentes colores relacionados con los programas que albergan. El jardín interior proyecta cada uno de los tres lóbulos con plantas de floración de distintos colores, relacionados con los programas que van a albergar.

Entre el área residencial y el perímetro recto exterior del edificio se genera el espacio-circulación: un espacio abierto, interconectado, fluido, plano y poco habitual, que alberga usos de programa y de circulación a la vez.
Los cerramientos son de policarbonato celular en composiciones de dos capas. La piel interior del cerramiento plano exterior se proyecta según su orientación geográfica: plásticos azules y verdosos en la fachada norte, y amarillos en la sur y oeste. En la desnuda losa de hormigón armado que configura el techo se han pintado unas líneas de orientación que son la proyección del plano topográfico de las canteras sobre las que se cimentó.
Se plantean tres áreas con tres gamas de colores, correspondientes a los tonos que filtran los policarbonatos, apoyados en el color de los aseos adaptados exentos. Este menú de atmósferas cambiantes en densidad e intensidad lumínica permite al usuario un amplio catálogo de posibles decisiones sobre por dónde ir y dónde quedarse.
El edificio pretende ser un espacio único, donde se puede ir de un punto a otro sin hacer el mismo recorrido; se proyecta además como un espacio de sucesos capaces de excitar los sentidos y paliar la desorientación y el tedio espacial típicos de un centro geriátrico.
"Intenté crear algo entre naturaleza y arquitectura" - Sou Fujimoto
Datos del Proyecto:
| Arquitecto: | Sou Fujimoto Architects |
| Ubicación: | Hokkaido, Japan |
| Año: | 2006 |
| Superficie: | 14,590 m² |
| Superficie construida: | 2,536 m² |
Sou Fujimoto es un arquitecto japonés reconocido por su enfoque innovador y su capacidad para crear espacios que desafían las convenciones. Su trabajo a menudo explora la relación entre la naturaleza y la arquitectura, buscando crear entornos que sean a la vez funcionales y poéticos. La arquitectura del futuro debe estar en armonía con la naturaleza, una filosofía que impregna muchos de sus proyectos, incluyendo el centro de rehabilitación en Hokkaido.