This Monster Wants to Eat Me: Un romance oscuro y melancólico entre una chica y una sirena

«He venido a comerte», dice suavemente la sirena Shiori mientras emerge del mar y toma de la mano a Hinako.

Hinako vive sola en un pueblo junto al mar y posee un cuerpo inusualmente delicioso que es irresistible para los monstruos cercanos.

Para asegurarse de que madure en las mejores condiciones, Shiori busca proteger a Hinako.

Todo para que algún día pueda devorar cada parte de ella.

Normalmente, cuando se habla de monstruos japoneses, todo el mundo se imagina seres extraños como los kappa, los kasa obake o los kudan. Sin embargo, no se suele reparar en que también existen en su folclore seres típicos de la imaginativa occidental, como las sirenas. Pese a compartir nombre, las sirenas de ambos folclores no podían estar más alejadas, siendo las japonesas una especie de peces grotescos con forma de mujer que se dedican a comer humanos.

La premisa de This Monster Wants to Eat Me es, en inicio, tremendamente sencilla: una chiquilla, tras un accidente en el que muere toda su familia, quiere morir también. Para ayudarla, aparece una sirena japonesa que se la quiere comer, pero no cuando ella elija.

Sin embargo, la gracia de la serie no está ahí. Todo el guion tiene un tono lento de melancolía en el que ni los personajes son capaces de entenderse a sí mismos pero en el que hay cierto misterio.

Hinako perdió a toda su familia en un accidente de tráfico al caer al mar el coche en el que iban.

Y es llamativo cómo es precisamente este mar el que le ofrece una nueva vida a través de Shiori.

La historia se mueve en la fina línea de la moralidad porque, por un lado, Shiori quiere que Hinako vuelva a ser feliz, pero por otro, quiere precisamente esto porque así su sabor será mejor a la hora de comérsela. Algo que a la protagonista poco le importa, ya que quiere morir para volver de nuevo junto a su familia. Si al menos muere teniendo una utilidad, pues no estará tan mal.

La relación entre las protagonistas se basa en la lucha entre si es una buena idea o no, algo que se intensifica con la presencia de otros personajes, como la mejor amiga de Hinako, que también oculta un secreto.

Y eso es precisamente lo que gusta de esta historia: cómo presenta algo que va más allá de un romance sin que el hecho de que sean dos mujeres sea un impedimento.

Como aficionado al género yuri, esta propuesta estaba en mi radar.

Precisamente eso es lo que más me gusta de This Monster Wants to Eat Me: su ritmo lento y pausado pero que avanza con paso firme y decidido.

Esto hace que la historia respire y que, además, los momentos más emotivos resulten mucho más impactantes si cabe.

La química enfermiza entre Hinako y Shiori es el verdadero motor del anime. No es sana, pero tampoco pretende serlo, aún teniendo un tono dulce y amenazante que engancha.

A su vez, esa ambientación fría, húmeda y cargada de tensión emocional está muy bien equilibrada, así como el horror suave y el cariño raro.

Studio Lings hace un buen trabajo. Fondos marinos, luz azulada y sombras cargadas nos ofrecen una atmósfera romántica pero inquietante.

Además, los protagonistas son claramente antagónicos: la fragilidad absoluta de Hinako y el peligro seductor de Shiori.

En resumen, estamos ante un anime bien guionizado que, además, cuenta con buena animación y banda sonora. Pero debido al tipo de historia y a su narrativa, no es accesible para todo el mundo.

En cuanto al apartado técnico, la animación cumple bastante bien con su cometido. Sin destacar especialmente, se encuentra en general por encima de la media, lo que ayuda mucho a producir estímulos en una historia de ritmo tan pausado.

Donde sí que destaca técnicamente la serie es en el sonido.

Además, técnicamente la serie cumple de maravilla en cuanto a animación y dibujo se refiere. De hecho, los diseños de los personajes me parecen todo un acierto, puesto que lucen estupendamente y son muy detallados.

Sin embargo, donde realmente da el do de pecho es en el apartado musical, en el cual Keiji Inai, su compositor, nos ofrece toda una gama de temas melódicos que casan a la perfección con el tono melancólico de la adaptación.

En definitiva, This Monster Wants to Eat Me me parece una gran propuesta para apartarse de todos esos isekais o animes de fantasía medieval que copan últimamente más de la mitad de la parrilla temporada tras temporada.

Contar con un yuri en la temporada de anime es siempre un placer, y si encima es una obra con un toque oscuro y personajes carismáticos, mejor que mejor.

Así, This Monster Wants to Eat Me llega para cambiar la imagen que se tiene de las sirenas y para enseñar cómo a veces el romance nace desde su punto más visceral.

A nivel de animación, puede que no sea la más sorprendente del momento. No es ni mucho menos una mala serie en este aspecto, pero sí del montón. Porque lo importante no es la presentación visual, sino la historia, basada en el mundo de los yokais y definida por la pena de su protagonista.

En el apartado técnico la serie cumple estupendamente.

Con todo, creo que This Monster Wants to Eat Me merece una oportunidad. Soy consciente de que, aunque no haya conseguido cautivarme, no es en absoluto un producto que desmerezca.

La cuestión es que tras el título digno de un meme, hay una historia retorcida, dulce, salada y con regustillo a sangre en el mar. Un Girls Love con una dosis de dolor emocional, un poquito de trauma, sirenas asesinas y, claro está, una relación tan sana como un ramen de hace dos días. Y sí, funciona.

En fin, This Monster Wants to Eat Me es un anime rarito que pilla desprevenido, te da un lametón emocional en la nuca y, antes de que te des cuenta, estás pensado “bueno, ¿qué tiene de malo que me coma una sirena?”. Intenso, oscuro, lento y con más “red flags” que un desfile del Primero de Mayo.

La premisa inicial de This Monster Wants to Eat Me no es que me llamara mucho la atención, pero decidí darle una oportunidad. La verdad es que el folclore japonés y los yokai siempre me han gustado, así que por qué no verlo.

Esta serie me ha resultado lenta, muy lenta, lentísima. Y también repetitiva, muchísimo. Además de que se centra, demasiado en mi opinión, en el drama de la protagonista. Que sí, que es el eje central alrededor del que gira la historia, pero ver y escuchar una y otra vez lo mismo, a mí me aburre.

A nivel técnico no destaca para bien ni para mal. Es cierto que el diseño de personajes sí que me ha gustado mucho, pero la paleta de colores me resulta insulsa y triste.

Así pues, aunque lo he intentado, este anime no es para mí. Ojo, pero que se lo recomiendo al público que le guste ir conformando una historia poco a poco, porque en ese aspecto es perfecta.

Sirena mitológica japonesa

Watashi o Tabetai Hito de Nashi - This Monster Wants to Eat Me (ANÁLISIS) (SDC) WATATABE

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