El complejo camino del amor y la aceptación en las relaciones masculinas

Hablar con Naya es... Complicado en el mejor de los casos. Por favor no me mal entiendan, él es grandioso y su complejidad es parte de esa gradiosidad que tanto me encanta, sin embargo eso no quita que sea complicado. Estuve hablando con él, en realidad más que una charla resultó ser algo así como un detallado monólogo sobre por que no debía estar celoso por Roxy, que ella es como una parte de mi. Intenté explicar sin mucho éxito que Roxy todavía no acepta lo nuestro, que no está enamorada de mí pero que se siente sola y muchas cosas más.

Si bien poner en palabras mis sentimientos es lo suficientemente difícil, entender a Naya o mejor dicho sus expresiones o lo que piensa, es una tarea prácticamente imposible. Naya es especial. No soy tan elocuente u original asique le robaré un diálogo a Shrek. Naya es como las cebollas, es como Shrek también, si exacto. Un ogro-cebolla difícil de pelar. De por sí él es callado, reservado y su cara no muestra muchas expresiones más allá de la ira y para colmo solo se enoja por mi causa. Su caparazón de chico introvertido e intelectual es genial pero no cuando intentás desesperadamente sentir su aprobación ¿Como sé si lo que le digo me lo está creyendo o si por el contrario está pensando en dejarme? Imposible saberlo.

Sus cejas en particular tiene la culpa, son demasiado rectas e inclinadas hacia el centro, sumando sus ojos intensos, a no ser que esté sonriendo, siempre parece molesto. Es como uno de esos peluches de pulpitos de colores que si los volteas están enojados. Penetrar la primera impresión es difícil pero con el tiempo conseguí su siguiente capa, es la de la "aceptación" y la entiendo solo cuando suaviza un poco su mirada o cuando baja un poco el tono de su voz y me dice las cosas más inteligentes del mundo, es como un buda que todo lo razona y perdona, que pregona paz y sabiduría por el mundo.

Pero no le creas, es todo un engaño. Esa capa no es más que todo el conocimiento del mundo dentro de su cabeza, la sumatoria de toda su vida estudiando y practicando su religión, es la necesidad de proyectar que está por encima de todo como un ser elevado, como un dios o algo así. Pero miente, miente con todos los dientes, él es completamente lo opuesto. Así es, mientras pregona la palabra divina sobre el entendimiento y el perdón, en realidad por dentro es como una caldera de hierro irradiando olas de intenso calor, la llama de su ira que se eleva a temperaturas cercanas al sol y te carboniza con una sola mirada. No me lo estoy inventando, lo juro. Su boca dijo que no estaba celoso y que me creía, que Roxy solo era una amiga, pero en sus ojos vi que por dentro quería arrancarme la cabeza y jugar al fútbol con ella. Su filosofía de vida no le permite exteriorizar lo mucho que está molesto conmigo, es en cierto punto un mártir de sus propias creencias. Asique solo se limitó a azotar la puerta e irse a la mierda.

Puede que esa batalla interna sea la principal razón por la que me resulta tan divertido molestarlo. Ya te digo que es complicada mi cebollita, pero detrás de su cara de culo, su actitud de buda zen y esa caldera explosiva, incluso más profundo existe un corazón enorme que me manda mensajes a las dos de la madrugada para decirme que sí está celoso pero que reconoce que se ha excedido un poquito. Es como un osito de peluche abrazable que solo quiere muchos mimos y besos, que quiere sentirse seguro de mí, conmigo.

Ilustración de una cebolla con capas representando diferentes emociones.

Entonces nos volvimos a ver, él mismo vino a casa, por supuesto en el horario en el que mi mamá no está por que todavía no puede mirarla a los ojos. Él vino a mi, buscándome, buscando algo más que unos besos o promesas. Subimos a mi habitación y nos sentamos sobre la cama sin decir nada, por que las palabras le cuestan y a mí también. Me cuesta verlo, sentir que estoy a su altura, que lo merezco.

Él inclinó la cabeza hacia atrás y miró el techo. Yo lo seguí por que tampoco sabía bien que hacer. Por primera vez en mi vida no supe que decir o como actuar. - ¿En serio no pasa nada entre Roxy y vos? Su voz sonó cansada y las ojeras en sus ojos lo confirmaron. Dios ¿No durmió por esto? ¿Cuantas veces tengo que decirlo para que me crea ¿Por que no me cree? Estoy frustrado y un poco enojado pero no se lo hago saber, esas emociones no son las que quiero transmitirle. En su lugar tomé su mano y me derrumbé sobre la cama con un brazo bajo mi cabeza como almohada. - ya te dije que no.

Sentí el peso extra en la cama y aún sin verlo supe que se unió a mí, no necesité mirarlo para saber que todavía tenía los ojos clavados al techo. - no te creo. - apreté su mano con fuerza y lo miré directo a los ojos. - no me mires así. - ¿Así como? - como si... Te estuviera traicionando. Vos fuiste el que se besó con otra persona.

Tuerzo la boca, no me gusta esto. - ya te dije que ella me besó a mi. Esta vez si lo miré, él siempre tiene toda mi atención y es en sus ojos en donde veo reflejado mi miedo y el suyo mezclados con el hartazgo de algo que apenas ha comenzado a surgir y ya representa tantos problemas.

- no me gusta estar celoso, no lo hago por que quiera. - Él intentó soltar mi mano pero no lo dejé, no intentó pelear por eso, solo suspiró tan pesadamente como si estuviera agotado de solo pensarlo - odio los celos pero no lo puedo evitar, siento que si me doy vuelta por un minuto vas a meterte con alguien más. Que indignante, yo estoy vuelto loco por él y me sale con eso. - Yo en serio estoy enamorado de vos. ¿por que no podés creerme?

- ¿como querés que te crea si ya es la segunda vez que te encuentro "en algo" con otra persona? Primero fue Bae... - ¿Quién? - ¡el de la casa de música! No te hagas el que no sabés de lo que estoy hablando. - torció la boca y agudizó la voz fingidamente - "que nombre tan original ¿es asiático? Es muy lindo pero no es lo único lindo" , ¡puaj! ¿te pensás que no me acuerdo? No sé que es más vergonzoso, que me haya escuchado decir algo tan bochornoso o que todavía lo recuerde. Me cubrí los ojos, no podía ni mirarlo, incluso se me salió la risa de solo acordarme. - dios mío, no lo repitas por favor... pero ya hablamos sobre eso. En ese momento ni siquiera estábamos saliendo y apenas hablé un poco con él. Nisiquiera cuenta.

Aunque para mí era un poco ridículo, para Naya era todo lo contrario. - Cuenta para mí - bajó la mirada y se serenó a sí mismo- está bien, no teníamos nada oficial o algo por el estilo pero el día anterior me dijiste que yo te gustaba, que te volvía loco y al día siguiente estabas coqueteando como si nada. - pero solo fue un chamuyo, nada más. - ¿Pero por qué? ¿Por que buscaste a alguien más si me querías a mi? Había cierto deje de desesperación en su voz, mi sonrisa se borró al instante de entenderlo. - yo... No sé - y la verdad es que no lo sé - por ahí solo quería alimentar mi ego después de que me rechazaste. Creo que mi voz estaba matizada con el rencor y en una esquina de mi mente aún estoy un poco resentido. Como si una pequeña voz burlona me hablara al oído y me dijera que soy muy poca cosa para estar con él. Que nada, ni mi cara, ni mi cuerpo o mi dinero, nada podría compensar lo poco que soy por dentro. Naya no tiene nada de eso y aún así es algo tan grande a lo que apuntar.

Imagen de dos personas mirándose con tristeza y confusión.

Acaricié su mejilla para que levantara la vista y me viera con esos ojos que tanto me gustan, pero estaban tristes, tanto que dolía verlos. Dijo algo que nunca esperé. - me hizo sentir reemplazable. ¿reemplazable? ¿cómo? ¿en qué universo podría encontrar a alguien como él? - Nadie podría llenar el espacio que ocupás en mi cabeza.

Él volvió a suspirar como siempre lo hace cuando está cansado de mi. - Siempre usás palabras demasiado lindas. Me confunde, suena como algo bueno pero su tono me dice que no lo es del todo ¿acaso no me cree? - lo digo en serio, él no es nadie para mi. - ¿Y Roxy? Ella es alguien importante para vos desde mucho tiempo antes de conocerme ¿Y si es ella? - pero Roxy es solo una amiga, nada más. - ¿Entonces por que le correspondiste el beso? Mierda, ¿Me vio? - pensé que no nos habías visto. - no lo hice, pero ya me lo confirmaste. Mierda. - yo... ¿Pero qué mierda podía decirle? Absolutamente nada. Ni yo mismo me entendía.

- no quiero mentiras y tampoco excusas. Quiero la verdad, quiero saber que es esto, que sentís por mi de verdad. - yo te... Yo te... Yo... - no, ni lo intentes decir. Esto no es amor, ¿Como podrías estar enamorado de mi y sentirte atraído por alguien más? Eso no tiene sentido. O querés a alguien o no. El amor es diferente, es entrega total, es una construcción, es fuerte, es real. Si lo tuyo solo es un encaprichamiento temporal quiero que me lo digas fuerte y claro, con todas las letras. Si querés experimentar, saber lo que es estar con un gordo o algo así, prefiero que me lo digas. No me endulces el oído.

No podía seguir escuchando esto, estaba furioso, más enojado que nunca en la vida. - No, Naya y la puta madre. ¿Como te puedo hacer entender que no es un puto juego? A la mierda, te amo y punto. No quieras confundirme por que yo estoy muy claro. Si solo quisiera tener sexo con vos te lo habría dicho, ¿Por que mentir? No tengo la necesidad. No quiero experimentar, no quiero jugar con vos, no y no, carajo.

- La facilidad con la que decís que me amas es demasiado... - Yo no tengo un concepto tan estudiado sobre el amor, nunca lo pensé y nunca me importó hasta que te conocí. No sé si seas un "encaprichamiento", puede ser, no soy psicólogo, pero estoy seguro de que no. Sos especial para mí, te quiero, te quiero en mi vida, te quiero conmigo, te quiero todo el tiempo. Te extraño, te pienso, hasta te sueño, todo esto ya te lo dije. Voy al colegio solo para verte y últimamente lo único que hago es buscar nuevas formas de que estemos juntos. ¡Hasta salí del armario en el que no sabía que estaba, por quererte! No sé si eso es bueno o si es saludable, pero tampoco me importa. Solo quiero estar con vos.

- tengo miedo de creerte. - yo también tengo miedo, esto es muy nuevo para mí... Pero yo solo quiero estar con vos, por favor creeme. Yo sé que tenés miedo, no necesitás decírmelo para que lo vea, lo tenés escrito en toda la cara. - no puedo forzarte a estar conmigo por mucho que te quiera. - es difícil, tengo miedo de quererte y que me decepciones. Tengo miedo de que me lastimes y ya no saber como levantarme. - por favor, no me lastimes. - y vos no me rechaces.

Esto ocurre al reencontrarte con el amor de tu vida - DULCINEASTUDIOS

Tenía su rostro entre mis manos, solo me bastó acercarme lo suficiente para hundirme en sus labios y sentir su sabor en la boca. Mi pulgar acarició su mejilla por que sentir su piel siempre me gustó. Con cierto temor noté que sus manos temblaban mientras trepaban por mis brazos, él quería tocarme también. Sus lágrimas rodaron sobre mis dedos y el beso más dulce del mundo se volvió salado. Su lengua cobró protagonismo entre nosotros y la mía lo siguió. Su mano se deslizó por mi cuello y entró en el borde de mi camisa con un toque sutil. Abrí los ojos y separé nuestras bocas solo para besarlo en la frente y en ambas mejillas, yo lo adoro tanto. Sus ojos negros parecían dudar de sus propias acciones, de si debía o podía seguir tocándome.

Le sonreí y el me imitó, tomé su mano aventurera entre las mías y besé sus dedos, el dorso y dentro, por que así es como me sentía, con el corazón en la palma de su mano. Él se sonrojó y río antes de besarme otra vez. Le quité la camisa de la escuela y él desabotonó la mía. Rara vez en mi vida había sentido esta necesidad por conocer la piel de alguien más, pero era todo lo que quería, sentir cada parte con la punta de mis dedos. Sus manos eran mucho más rudas que las mías creo, tiene durezas en la llema de los dedos, algo inesperado para alguien que se ve tan blando como algodón. Acarició mi rostro, especialmente la zona cerca de mí nariz y eso le dio escalofríos. - ¿que pasa? Dijo y yo sonreí como un idiota. - tus manos son un poco ásperas.

Su sonrisa dudó y me quitó las manos de encima para verlas, pareció entender a lo que me refería. - perdón, manos de guitarra, se me endurecen las yemas por la fricción de las cuerdas. Tomé sus manos otra vez y besé sus dedos. Los dedos de la persona que amo son tan fuertes, son los dedos que admiro, los dedos apasionados que convierten en arte sus pensamientos. - me gustan. Él sonrió para mí y besó mis manos también. - ¿y eso? - tus manos también me gustan, son suaves. -¿suaves? No necesitaba verme en un espejo para saber que estaba sonrojado. Soy más grande que él, más fuerte también y sin embargo siempre consigue hacerme sentir precioso, como si fuera algo a lo que admirar.

Las caricias escalaron de proporción entre risas y más cosas estúpidas que me da vergüenza siquiera contar. Naya se recostó en mi cama mientras yo le quitaba el pantalón y se llevó mi sábana a la nariz. - tiene tu olor. Por supuesto, es mi cama. Pero no lo dije, me distrajo la vergüenza y el insólito placer de verlo y saber que le gusta como huelo, que disfruta de estar en mi cama, con todas mis cosas rodeándolo. Besarlo no me parecía suficiente, pero lo hice de todas formas por que soy adicto a él, a sentirlo.

Acaricié su cabello y se sintió tan suave, tan frío, tan bonito que quería enredarme en él y su olor a manzana verde. Sus manos volvieron a deslizarse por su cuerpo y se detuvieron entre las líneas que cruzaban parte de su estómago, las marcas blancas que enraizaban su piel y la superficie rugosa como papel corrugado que jamás había visto. Incluso esas estrías las cubrí de besos, desde mi punto de vista eran incluso bonitas, como raíces de un árbol vetado adentrándose en la tierra. Bonitas como él, como sus pestañas o el lunar debajo de su ojo que me parecía tan elegante.

- no me mires tanto ahí. No soy tan estúpido como antes, sé muy bien que es difícil para él, pero siempre que puedo intento mostrarle lo mucho que me gusta su cuerpo, cada parte de él. - no puedo. -¿por qué? - por que me gusta demasiado. Él se cubrió el rostro con las manos y yo volví arriba para llenarlo de besos. No sé como hacer para que me entienda, para que sepa que su cuerpo no debería avergonzarlo, ojalá pudiera darle mis ojos para que él entendiera lo maravilloso que es para mí, pero no puedo, claro que no puedo. Pero está bien, por ahora solo me conformo con que me deje amarlo, apreciar cada pequeña parte de él que me vuelve loco.

Entre besos un poco más calientes me distraje un momento viendo por la ventana como el sol se iba y el atardecer pintaba mi habitación de naranja y luego violeta. Siempre creí que el atardecer y el amanecer eran mágicos, dos caras de la misma moneda que volvían el mundo más especial de lo que en verdad era y viendo a Naya ahora mismo en mis brazos, iluminado por el rosa sutil y lejano, supe que tenía toda la razón, que él era todo lo que quería en el mundo y que ya no quería ni podía imaginar un futuro en el que él no estuviera. - Te necesito.

Aunque si lo pensé, eso no lo dije yo. Sus palabras me dejaron sin habla, no supe que responder o si había algo más que decir. Lo besé como si lo necesitara para...

Imagen de dos hombres besándose apasionadamente al atardecer.

Esta historia de amor, compleja y llena de matices, explora las dificultades de la comunicación, los celos y la inseguridad en una relación. A través de las experiencias de los protagonistas, se destaca la importancia de la aceptación, la honestidad y la valentía para superar los obstáculos y construir un amor verdadero y duradero.

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