El Reencuentro de Itachi e Izumi en el Más Allá: Un Amor Más Allá del Tiempo

El destino a menudo teje hilos inesperados, y para Izumi, el amor de su vida, Itachi Uchiha, le había invitado a una cita, un sueño de infancia que finalmente se hacía realidad. La emoción la embargaba, una mezcla de incredulidad y alegría ante la posibilidad de que Itachi pudiera sentir algo por ella.

Compartiendo su euforia con sus amigas Kairi y Saori, quienes entrenaban en el bosque de Konoha, Izumi les contó la increíble noticia. Kairi, conmovida, abrazó a su amiga y sugirió buscarle ropa y maquillaje para la ocasión, mientras Saori, su mejor amiga, compartía su felicidad y la animaba a impresionar a Itachi.

En medio de la emoción, Kairi suspiró, anhelando también una cita con alguien especial. Saori la consoló, asegurándole que su belleza atraería a muchos. Sin embargo, Kairi reveló tímidamente su amor secreto por un ninja enigmático: un hombre peliplata, con un cuerpo increíble y una mirada despreocupada en su ojo derecho. Saori, sorprendida, identificó al ninja como Kakashi, el Ninja Copión. Preocupada, Saori expresó sus dudas sobre la compatibilidad de Kakashi con la dulce Kairi, pero Kairi admitió no haber hablado nunca con él, limitándose a observarlo desde lejos.

Cambiando de tema, Kairi sugirió centrarse en la cita de Izumi con Itachi. Agradecida por el apoyo de sus amigas, Izumi se apresuró a prepararse, ansiosa por el encuentro.

Mientras tanto, Itachi entrenaba con Shisui, compartiendo su nerviosismo por la cita con Izumi, la primera mujer que había invitado a salir. Shisui, emocionado, lo animó a ser él mismo y disfrutar del momento, recordándole el amor que Izumi sentía por él desde que la conoció. Inspirado, Shisui también decidió reunir el valor para invitar a Saori a una cita.

Itachi y Shisui entrenando en el bosque

Los meses siguientes estuvieron marcados por la ausencia de Itachi, quien prefería estar cerca de Izumi cuando ella no trabajaba, sintiendo su presencia a distancia. Aunque hablaban poco, Itachi planeaba confesarle la verdad en el momento adecuado, sabiendo que probablemente sería la última vez que la vería. Los lazos emocionales eran un problema para Akatsuki, pero Itachi, a pesar de su compromiso con la aldea y sus sentimientos por Izumi, retrasaba la confesión, incapaz de decirle la verdad aún.

Mientras Izumi lo observaba con disimulo, Itachi, aunque fingía no darse cuenta, sabía que ella era un libro abierto. Caminando juntos hacia el río, Itachi se reprendió por haber accedido a la cita, pero al mismo tiempo, la idea no le desagradaba.

La presencia de Itachi transmitía a Izumi una calma y una sensación de promesa, un sentimiento que la hacía sentir más segura que cualquier palabra. Ella lo observaba con una sonrisa, mientras él fingía indiferencia, prestando atención al sonido del río. Itachi luchaba por no grabar en su memoria la imagen de Izumi bajo el sol, descalza y esperando por él.

Izumi y Itachi caminando junto a un río

El lugar, rodeado de flores silvestres y árboles frondosos, le recordaba a casa a Izumi. Ella lo miró con expectación, y él, por un momento, se sintió abrumado, sabiendo que no podía darle lo que ella deseaba. Sentado bajo un árbol cerca del agua, Itachi se sentía transportado a su lago, el que compartía con Izumi.

-¿Te quedarás ahí todo el día, Itachi kun? -preguntó Izumi, mojando sus pies en el agua.

Itachi se preguntó si debería ceder, un criminal de rango S compartiendo un momento así con ella. No se sentía digno, pero sabía que en el fondo seguía siendo el mismo Itachi de Konoha. A pesar de sus acciones pasadas, su conciencia lo atormentaba, especialmente cuando la presencia de Izumi le aclaraba sus sentimientos.

-¡Vamos! -animó Izumi, observando su indecisión.

-Buena idea -sugirió Itachi, dedicándole una leve sonrisa, imaginando la escena de ella intentando moverlo.

-Te lo advertí Itachi kun, dije que debías traer ropa extra -le recordó Izumi.

-No creí que fueras capaz de convencerme de venir para empezar -se encogió de hombros.

-Soy una ninja perseverante y muy paciente -dijo Izumi, orgullosa de su persuasión.

-Ahora tendrás que volver por el camino con la ropa empapada -dijo Izumi con un tono que le recordó a su madre.

-También tú.

-Bueno, es que por un momento pensé que no lo lograría y entonces no habría tenido sentido disfrutar del agua yo sola.

Se apresuró a entrar al agua, donde Izumi ya lo esperaba. Después de unirse al ANBU, Itachi había tenido pocas oportunidades para disfrutar de momentos así. Recordó la última vez que había nadado en el lago de Konoha, a los nueve años, con Shisui o Izumi, quien lo observaba nadar y reía a carcajadas. Ella, sin embargo, no sabía nadar bien y se quedaba en la orilla.

ITACHI hace caer a IZUMI en el GENJUTSU MAS HERMOSO

Itachi la esperó en la zona profunda, pero Izumi se negaba a alejarse de la orilla. Fue entonces cuando Itachi, por primera vez en siete años, extendió su mano hacia ella, ofreciéndole seguridad. Izumi lo miró atónita, como si un momento irrepetible hubiera regresado del pasado. Ambos huían del ataque del biju de nueve colas cuando Itachi le ofreció su mano. Tras varios minutos de duda, Izumi entrelazó sus dedos con los de él, expresando en silencio lo que nunca pudo decir: "No tienes por qué estar solo mientras yo exista", "Sobrevivimos juntos y así podemos permanecer, toda una vida si así lo deseas".

Itachi la miró a los ojos, sintiendo la electricidad del contacto. Una sonrisa nerviosa se apoderó de su rostro, convirtiéndose en una sonrisa sincera cuando ella finalmente rio. Era una sonrisa que Izumi no había visto en él desde hacía mucho tiempo. Ella le devolvió el gesto, feliz de saber que él había vuelto, como cuando eran niños.

Observó a Izumi detalladamente, notando cómo había cambiado. Ya no era la niña inocente de la villa Uchiha; sus rasgos infantiles se mezclaban con una silueta femenina que le proporcionaba una vista agradable. Había crecido y sus rasgos se habían vuelto más delicados. Itachi era consciente de que él también había cambiado, volviéndose más atractivo a los ojos de las mujeres, algo que Shisui le había explicado como una "maldición" de los genes Uchiha.

Itachi se dio cuenta de que él también había cambiado físicamente, notando cómo las niñas lo miraban de forma menos inocente. Shisui le había dicho que los genes Uchiha los hacían más atractivos para las mujeres, y que él solo aceptaba citas con Izumi. Aunque Itachi nunca catalogó sus reuniones con Izumi como citas, sino como encuentros de amigos.

Durante su tiempo en Konoha, Itachi fue el hijo prodigio, el hermano ejemplar, el ninja modelo. Pero tras la caída de su reputación, comprendió que no tenía sentido actuar correctamente si iba a pasar el resto de su vida con criminales. Juzo, su antiguo compañero, rara vez se metía en sus asuntos, y viceversa. Itachi sabía que nunca lo encontraría ebrio en una taberna como Kisame. En una ocasión, Itachi aceptó la propuesta de Kisame de pasar tiempo juntos, como una tregua. Aunque al principio le pareció una idea innecesaria, decidió poner de su parte para limar asperezas. Al verse en una taberna, observando a las meseras competir por su atención, Itachi comprendió que su atractivo era la razón. Kisame, al notar el efecto de Itachi en las mujeres, le ofreció pagar por una de ellas, mientras Itachi se retiraba con la imagen de Izumi grabada en su mente.

Cuando Izumi se levantó, su cabello recogido en una coleta alta, y luego lo soltó, revelando su ropa mojada y traslúcida, Itachi se preguntó si ese era el efecto que ella causaba en él. El sol comenzaba a ocultarse cuando Itachi decidió que había llegado el momento.

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