¿Qué fue primero, el cómic o el manga? Un viaje a través de la historia de las historietas

El manga, esa expresión artística japonesa que combina narrativa con un peculiar estilo artístico, ha logrado una conquista cultural sin precedentes, hasta convertirse en un fenómeno masivo con miles de lectores en todo el mundo y cambiar la manera en que se consumen las historias visuales.

Hoy en día, en cualquier librería existe un apartado singular, donde se ponen a disposición del cliente unos libros ilustrados pequeños, del tamaño de un libro de bolsillo, aunque algunos son más grandes. A diferencia de como se acostumbra, la disposición de estas obras es inversa: para leerse se debe comenzar de atrás hacia adelante, y de derecha a izquierda. El diseño es algo icónico y característico, especialmente los famosos ojos grandes y saltones. Su éxito es incontestable. Actualmente, estas obras japonesas han encontrado tierra fértil dentro de la cultura occidental, y parece que han venido para quedarse.

Orígenes del término "Manga"

Según Jorge Rodríguez Cruz, estudiante de un doctorado en lenguas modernas en la Universidad de Salamanca, el término manga fue acuñado por primera vez en el siglo XIX por el pintor Katsushika Hokusai, en una de sus obras más famosas: el Hokusai Manga, un compilado de escenas en 15 volúmenes. Hokusai Katsushika, un representante del ukiyo-e, acuñó el término manga combinando los kanji correspondientes a informal (漫 man) y dibujo (画 ga). Se traduce, literalmente, como «dibujos caprichosos» o «garabatos». Al profesional que escribe o dibuja mangas se le conoce como mangaka. Actualmente, la palabra manga se usa en Japón para referirse a "historietas", de forma general.

Pintura de Katsushika Hokusai

La evolución del Manga

El manga nace de la combinación de dos tradiciones: la del arte gráfico japonés, producto de una larga evolución a partir del siglo XI, y la de la historieta, afianzada en el siglo XIX. Durante el período Edo, el ukiyo-e se desarrolló con vigor y produjo las primeras narraciones remotamente comparables a los géneros actuales del manga, que van de la historia y el erotismo a la comedia y la crítica. Hokusai, una de sus figuras, implantaría el uso del vocablo manga en uno de sus libros, Hokusai Manga, recopilado a lo largo del siglo XIX.

Durante el siglo XIX, en plena transición de la era feudal a la industrializada, los artistas occidentales se maravillaban del ukiyo-e por la exótica belleza que transmitía. Fueron Charles Wirgman y George Bigot (ambos críticos de la sociedad japonesa de su tiempo) quienes sentaron las bases para el desarrollo ulterior del manga. La revista británica Punch (1841) fue el modelo para la revista The Japan Punch (1862-87) de Wirgman, como lo había sido antes para otras revistas similares en otros países. La expansión de las técnicas de historietas europeas se tradujo en una producción lenta pero segura por parte de artistas autóctonos japoneses, como Kiyochika Kayashi, Takeo Nagamatsu, Ippei Okomoto, Ichiro Suzuki y sobre todo Rakuten Kitazawa, cuya historieta Tagosaku to Mokube no Tokyo Kenbutsu 『田吾作と杢兵衛の東京見物』 se considera el primer manga en su sentido moderno. Todos ellos oficiaron de pioneros, difundiendo su obra a través de publicaciones, como Tokyo Puck (1905), aunque, igual que en Europa, el uso de globos de diálogo, que ya era habitual en la prensa estadounidense desde The Yellow Kid (1894), todavía no se había generalizado.

Los años 1920 y 1930 fueron muy halagüeños, con la aparición y triunfo del kodomo manga (historietas infantiles), como Las aventuras de Shochan (1923) de Shousei Oda/Tofujin y Los Tres Mosqueteros con botas en la cabeza (1930) de Taisei Makino/Suimei Imoto. El cómic estadounidense -en especial Bringing up father (1913) de George McManus - se imita mucho en los años 20, lo que ayuda a implantar el globo de diálogo en series como Speed Taro (1930-33) de Sako Shishido, Ogon Bat (1930, un primer superhéroe) de Ichiro Suzaki/Takeo Nagamatsu y Las aventuras de Dankichi (1934), de Keizo Shimada, así como la tira cómica Fuku-chan (1936-1971), de Ryūichi Yokoyama. Para entonces, habían surgido historietas bélicas como Norakuro (1931-41) de Suihou Tagawa, ya que el manga sufría la influencia de las políticas militaristas que preludiaban la Segunda Guerra Mundial, durante la cual fue usado con fines propagandísticos.

Tras su rendición incondicional, Japón entraría en una nueva era. El entretenimiento emergió como industria, respondiendo a la necesidad psicológica de evasión ante una cruda posguerra. La falta de recursos de la población en general requería de medios baratos de entretenimiento, y la industria tokiota de mangas basados en revistas vio surgir competidores. Apareció así el Kamishibai, una especie de leyendas de ciego, que recorría los pueblos ofreciendo su espectáculo a cambio de la compra de caramelos. Los libros rojos, tomos de unas doscientas páginas de papel de baja calidad en blanco y negro, cuyos rasgos característicos eran sus portadas en color rojo y su bajo precio.

El gran éxito de Tezuka lo llevó a las revistas de Tokio, particularmente a la nueva Manga Shōnen (1947), que fue la primera revista infantil dedicada en exclusiva al manga, y en la que Tezuka publicó Astroboy. En estas revistas impuso su esquema de epopeya en forma de serie de relatos y diversificó su producción en múltiples géneros, de los que destacan sus adaptaciones literarias y el manga para chicas o shōjo manga. A mediados de la década de 1950, Tezuka se trasladó a un edificio de la capital llamado Tokiwasi, al que peregrinarían los nuevos autores. Un año después, Shōnen desapareció y los libros rojos agonizaron. El triunfo de las revistas de manga acabó con el Kamishibai, y muchos de sus autores se refugiaron en el sistema de bibliotecas. Las revistas de manga eran todas infantiles y las bibliotecas encontraron su nicho creando un manga orientado hacia un público más adulto: el gekiga. Abandonaron el estilo de Disney por otro más realista y fotográfico y se abrieron a nuevos géneros más violentos, escatológicos o sensuales como el horror, las historias de samuráis, los mangas sobre yakuzas, el erotismo, etc. Entre ellos cabe destacar a Sanpei Shirato que en 1964 patrocinaría la única revista underground de la historia del manga, Garo.

Con el comienzo del auge económico, el pueblo nipón exigía más manga. En respuesta, una de las principales editoras de libros, Kōdansha, se introdujo en 1959 en el mercado de revistas. Su título Shōnen Magazine cambió la pauta de periodicidad mensual a semanal, multiplicando la producción e imponiendo a los autores el estajanovismo, aunque esta vez con sueldos millonarios. Pronto, otros grupos editores como Shūeisha, Shōgakukan o Futabasha se le unirían. Otros importantes autores de estos años son Fujio Akatsuka, Tetsuya Chiba, Fujiko F.

Ejemplo de página de manga con el estilo clásico de Osamu Tezuka

El Cómic: Los pioneros y la Edad de Oro

Estados Unidos es, sin duda, el país en el que se desarrolla el cómic como medio de masas. Fueron los grandes propietarios de la prensa de finales del siglo XIX, William Randolph Hearst y Joseph Pulitzer quienes, gracias a su rivalidad, hicieron posible que se popularizaran los primeros personajes y series de cómic en sus periódicos. Veremos, por ejemplo, algunos cómics que se publicarán durante la denominada Edad de Oro (Golden Age) que recoge aquellos cómics publicados entre 1938 y 1956, 18 años en los que el cómic se popularizó y se convirtió en una verdadera industria cultural. También incluiré títulos del cómic underground y el cómic independiente.

Póster de la Edad de Oro del cómic estadounidense

La influencia del Cómic en el mundo

Otro de los focos de influencia del cómic actual, al menos en España, viene del denominado cómic franco-belga. Incluyo algunas obras que se empiezan a hacer en Europa y que muy pronto tendrán una personalidad propia. Francia hoy día, debido a su inicial proteccionismo particular, es uno de los países europeos con mayor tradición en cómic. La bande dessinée, (BD en sus siglas) es un gran referente en España, país cuyos tebeos no incluyo aquí (pese a ser europeos) ya que dedicaré un apartado específico más abajo al tebeo español.

Aunque buena parte del cómic español bebe directamente del cómic franco-belga (creo que es algo fácil de observar), también se han publicado títulos de clara influencia americana. La BD francesa está muy presente en nuestro país. Actualmente son muchos los autores españoles que editan allí sus cómics primero antes de que sean editados en España.

El auge del Manga en Occidente

La industria del Manga japonés es la más potente del cómic internacional. A pesar de llegar tarde a Europa (a España llegó en los años 80 y 90), sus aficionados (otakus) se cuentan por millones. No podemos negar el enorme atractivo que tienen los Manga entre los y las adolescentes de todo el mundo, posiblemente debido, entre muchas otras cosas, a que en Manga se puede encontrar cualquier tema imaginable. España, tras Francia, EE.UU. y el propio Japón, es uno de los países donde más Manga se consume.

El anime, cine de animación al estilo japonés, es posterior al manga y bebe de su estilo artístico (de hecho, muchas de las series animadas están basadas inicialmente en uno de estos cómics). Sin embargo, su influencia ha sido clave en el triunfo del manga fuera de las fronteras japonesas. Actualmente, las principales plataformas de streaming, como Netflix, HBO Max o Star+, ponen a disposición de la audiencia catálogos bastante bien nutridos de animación japonesa. José Andrés Santiago, en un artículo para la Universidad de Vigo, explica que existe una simbiosis entre el manga y el anime que se ampara en una fórmula comercial y creativa consolidada durante décadas de convivencia. “Ambos medios se retroalimentan, se nutren narrativa, formal y argumentalmente, y constituyen los dos extremos de un eje en torno al cual se vertebra una importante industria”, explica. Para Santiago, los éxitos del anime acarrean la rápida distribución del manga en los que se inspira, y viceversa, por lo que en Occidente, un fiel lector de manga es también un habitual consumidor de anime.

En 1988, gracias al éxito de la versión cinematográfica de Akira, basada en el manga homónimo del dibujante Katsuhiro Otomo, publicado en 1982 en la revista Young Magazine de la editorial Kōdansha, la difusión internacional del manga comenzó a aumentar de forma explosiva. El gran éxito de esta película en el extranjero venía precedido de una tradición en aumento de emitir anime japonés en las cadenas de televisión extranjeras, sobre todo de América y Europa. Ya en los años 60, Osamu Tezuka había vendido los derechos de emisión de su primer Astroboy a la cadena estadounidense NBC consiguiendo un éxito notable entre la audiencia infantil. Posteriormente, se sucedieron las series de animación Mazinger Z, Great Mazinger o Grendizer, siendo esta última un estallido mediático en Francia, donde se la conocería como Goldorak. Todas ellas se basaban en las historietas del mangaka Gō Nagai, actual magnate de un imperio de distribución editorial. En la década de 1980 empezaron a destacarse series de otra índole, como The Super Dimension Fortress Macross, parte del compendio de series conocido fuera de Japón por Robotech, obra de Carl Macek, o la revisión de Osamu Tezuka de Astroboy pero en esta ocasión vuelta a filmar en color y con aires más modernos.

Otro de los autores más relevantes en este apogeo mediático de finales de los ochenta y principios de los noventa, fue el mangaka Akira Toriyama, creador de las famosas series Dragon Ball y Dr. Slump, ambas caracterizadas por un humor picante, irreverente y absurdo (aunque la primera de ellas se caracterizó más por un contenido de acción más que de humor). Tal fue el éxito de estas dos obras que en algunos países europeos llegaron a desbancar de las listas de ventas al cómic estadounidense y nacional durante bastantes años. Este fenómeno fue más marcado en España, donde Dragon Ball vendió tantos ejemplares que se la considera la historieta de origen extranjero más vendida de la historia. En el propio Japón, la revista Shōnen Jump -en momentos puntuales, especialmente durante algunas semanas que coincidía con episodios decisivos de la serie Dragon Ball- llegó a aumentar su tirada semanal en 6 millones de ejemplares.

Cuando se comenzaron a traducir algunos títulos de manga, se les añadía color y se invertía el formato en un proceso conocido como «flopping» para que pudieran ser leídos a la manera no japonesa, es decir de izquierda a derecha, también conocido como «espejado». Sin embargo, varios creadores (como Akira Toriyama), no aprobaron que sus trabajos fueran modificados de esa forma, ya que se perdía la esencia de la imagen y el encuadre original, y exigieron que mantuvieran el formato original. Pronto, como consecuencia de la demanda de los fanáticos y la exigencia de los creadores, la mayoría de las editoriales comenzó a ofrecer el formato original de derecha a izquierda, que ha llegado a convertirse en un estándar para los lectores de manga fuera de Japón.

La cantidad de mangas que han sido traducidos a un múltiples idiomas y vendidos en diferentes países sigue en aumento. Han surgido grandes casas editoriales fuera de Japón como la estadounidense VIZ Media centradas únicamente en la comercialización de manga. La francesa Glénat vive una segunda juventud gracias a publicación de cómic japonés. Los mercados que importan más manga son Francia (siendo este país el segundo del mundo en edición de cómics de origen japonés por detrás solamente del mismo Japón), los Estados Unidos, España y el Reino Unido. Francia sobresale por poseer un mercado sumamente variado a lo que manga se refiere. Muchos trabajos publicados en Francia caen en géneros que usualmente no tienen mucho mercado en otros países fuera de Japón, como el drama orientado a adultos o los trabajos experimentales y alternativos. Artistas como Jirō Taniguchi que resultaba desconocido para la mayor parte de los países occidentales ha recibido mucho predicamento en Francia. La diversidad de manga en Francia se debe en gran parte a que este país tiene un mercado de historietas conocido como franco-belga muy bien establecido.

La compañía TOKYOPOP, se ha dado a conocer en los Estados Unidos acreditando el auge en ventas de manga, particularmente para un público de chicas adolescentes. Aunque el mercado de historietas en Alemania resulta pequeño en comparación con otros países de Europa, el manga ha favorecido cierto auge de las mismas. Luego de un imprevisto comienzo temprano en los años 1990, el movimiento manga tomo velocidad con la publicación de Dragon Ball en 1997. En Corea, se puede encontrar manga en la mayoría de las librerías. Sin embargo, es común la práctica de leer manga «en línea» ya que resulta más económico que una versión impresa. En Tailandia antes de 1992-1995 la mayoría del manga disponible salía de forma rápida, sin licencia, de baja calidad. Recientemente, las traducciones licenciadas han comenzado a aparecer, pero continúan siendo baratas comparadas con otros países. En Indonesia, se ha producido un crecimiento rápido en las industrias de este tipo, hasta convertirse en uno de los mercados más grandes de manga fuera de Japón. La influencia del manga es muy destacable en la industria de historietas original de casi todos los países del Extremo Oriente e Indonesia.

Mapa de la distribución global del manga

El fenómeno del Amerimanga y la influencia del Manga

El ejemplo más claro de la influencia internacional del manga se encuentra en el denominado amerimanga, es decir, el conjunto de artistas fuera del Japón que han creado historietas bajo la influencia del manga y el anime japonés pero para un público estadounidense. Y es que el manga se ha vuelto tan popular que muchas compañías fuera del Japón han lanzado sus propios títulos basados en el manga como Antarctic Press, Oni Press, Seven Seas Entertainment, TOKYOPOP e incluso Archie Comics que mantienen el mismo tipo de historia y estilo que los mangas originales. El primero de estos títulos salió al mercado en 1985 cuando Benn Dunn, fundador de Antartic Press, lanzó Magazine y Ninja High School. Artistas como los estadounidenses Brian Wood (Demo) y Becky Cloonan así como el canadiense Bryan Lee O'Malley (Lost At Sea) están en gran parte influenciados por el estilo de manga comercial y han sido alabados por sus trabajos fuera del círculo de fanáticos de manga y anime. Mientras que Antarctic Press se refería a sus trabajos como «amerimanga», no todos estos trabajos inspirados en el manga son creados por estadounidenses. Muchos de estos artistas que trabajan en Seven Seas Entertainment en series como Last Hope o Amazing Agent Luna son de origen filipino y TOKYOPOP tiene una gran variedad de artistas coreanos y japoneses en algunos de sus títulos como Warcraft y Princesa Ai. Otros artistas estadounidenses con influencia del manga en algunas de sus obras son Frank Miller, Scott McCloud y sobre todo Paul Pop. Este último trabajó en Japón para Kōdansha en la antología de manga Afternoon y luego de ser despedido (debido a un cambio editorial en Kodansha) continuó con las ideas que había desarrollado para la antología, publicando en los Estados Unidos bajo el nombre de Heavy Liquid. Su trabajo contiene, por tanto, una gran influencia del manga sin las influencias internacionales de la cultura otaku. En Francia existe el movimiento llamado «La nouvelle manga» iniciado por Frédéric Boilet, que trata de combinar la sofisticación madura del manga con el estilo artístico de las historietas franco-belgas.

El Cómic vs. el Manga: Una comparación actual

El éxito que ha tenido recientemente la industria del manga ha relegado poco a poco la que fuere su antecesora en la cultura popular hace ya bastantes años: el cómic. Un ejemplo claro es el de Estados Unidos, el país de nacimiento de muchos de los cómics más importantes. Si bien la industria del cómic se encuentra más asentada y tiene un nicho bastante más reconocido, su crecimiento se ha ralentizado últimamente. Chuck Dixon, veterano guionista de cómics que trabajó en los títulos de Batman durante los años noventa, comentó a través de su canal de YouTube sus impresiones sobre la situación de crecimiento del manga y el desplome cada vez más notorio del cómic tradicional: “No es demasiado difícil de entender, de verdad. Así mismo, el ilustrador comentó que, a diferencia de la versión japonesa, el cómic no desarrolla ningún tipo de innovación: “Marvel y DC son líderes del mercado aquí, y lamentablemente, no hay variedad. No hay nada realmente diferente. No hay algo para todo el mundo, como en el manga”.

El manga ha revolucionado la manera en la que las personas consumen historias visuales. Su versatilidad temática y su estrecha relación con el anime han llevado a este “nuevo género literario” a encontrar el éxito en Occidente, y a convertirse en un factor interesante para fomentar la lectura entre los jóvenes. La realidad es que, ahora mismo, el manga forma parte del entretenimiento disponible para las nuevas generaciones, y que su éxito puede ir aumentando conforme pasen los años.

La Historia del Cómic: Desde sus Orígenes hasta los Superhéroes

El Manga en Japón: Un fenómeno de masas

El manga en Japón es un auténtico fenómeno de masas. Como se puede suponer por esta cifra, el manga no es solo cosa de jóvenes. En Japón existen mangas para todas las edades, profesiones y estratos sociales, incluyendo amos/as de casa, oficinistas, adolescentes, obreros, etc. El manga erótico y pornográfico (hentai) supone una cuarta parte de las ventas totales. Y en cuanto a las revistas de manga, conocidas también como «revistas manga» o «revistas antológicas», hay que decir que sus tiradas son espectaculares: Al menos diez de ellas pasan del millón de ejemplares semanales. Shōnen Jump es la revista más vendida, con 6 millones de ejemplares cada semana. Shōnen Magazine le sigue con 4 millones. Las revistas de manga son publicaciones semanales o mensuales de entre 200 y 900 páginas en las que concurren muchas series distintas que constan a su vez de entre veinte y cuarenta páginas por número. Estas revistas suelen estar impresas en papel de baja calidad en blanco y negro con excepción de la portada y usualmente algunas páginas del comienzo. Si las series mangas resultan ser exitosas se publican durante varios años. Sus capítulos pueden ser recogidos en tomos de unas 200 páginas conocidos como tankōbon, que recopilan 10 u 11 capítulos que aparecieron antes en revista.

Comparativa de ventas de revistas de manga en Japón (ejemplares semanales)
Revista Ventas (millones)
Shōnen Jump 6
Shōnen Magazine 4

Ilustración que muestra la diversidad de géneros en el manga

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