¿Qué es el Yaoi? Un Análisis Profundo del Género Boys' Love y sus Ramificaciones

Cuando uno se adentra en el manganime se da cuenta de que existen géneros, tropos o demografias bastante variadas, que a su vez están llenas de consumidores escépticos respecto a su existencia. Como no podría ser de otra manera, estas discusiones en redes -y en persona- han llegado a crear discursos limitantes y hasta dañinos respecto a ello, moldeando en consecuencia la opinión popular y dejando en claro que quien opine distinto sobre estas cuestiones no debería ser escuchado. Algunas de las víctimas más claras de este discurso repetido en masa son el boys love, el shounen ai y el yaoi.

Para quién, por algún motivo, se haya cruzado con este artículo sin saber de qué se está hablando, el boys love es un término que engloba los manga y animes en los que se den relaciones de carácter sentimental o sexual entre dos hombres. Este se subdivide en dos categorías: el shounen-ai, en el que simplemente se muestran historias románticas entre dos chicos y el yaoi, en el que además se muestra de manera parcial o totalmente explícita las relaciones sexuales entre estos hombres. Desde aquí nos referiremos a lo largo del artículo a este “género” únicamente como yaoi, aunque no sea completamente correcto, simplemente porque la mayor parte de los consumidores reconocen antes este término que los otros.

El yaoi es un género que no está excluido de tensiones, debates y opiniones muy controvertidas. Hay quienes lo critican por pura homofobia -así, sin rodeos-. Hacia esa gente no hay mucho que decirles más que que Futoi Karasu apoya los derechos y las vidas de las personas LGBT, y comunica que quienes no estén dispuestos a tolerar al género por esto, pueden dejar de leer la página en este mismo momento. Pero desde hace un tiempo existen otros frentes que critican al yaoi y al BL por motivos más diversos. Estos motivos, aunque sean más justificados y, quizá, más legítimos, siguen partiendo de una notable desconexión hacia el público objetivo del género y al contexto cultural del propio país nipón. Y por ello creo que es necesario romper una lanza a favor del mismo.

Diferenciando Yaoi de Hentai y Explorando su Naturaleza Erótica

Hay que dejar claro desde el principio, y por si acaso, que la visión aportada en este artículo es tan solo la de la redactora. Una de las críticas que más se realizan hacia el yaoi es que fetichiza las relaciones sentimentales y sexuales entre dos hombres. Esto puede ser, hasta cierto punto, cierto y aquí no se va a negar que existan personas o autores que sientan una particular fascinación hacia este tipo de relaciones y que lleguen a comportarse de maneras francamente repulsivas hacia estas personas -todos conocemos a la típica persona que se pasa de la raya-. Tampoco se van a pasar por alto. Pero esta queja parte de una premisa que no es correcta: que las mujeres consumen este género por los mismos motivos por los que los hombres heterosexuales suelen consumir contenido erótico de mujeres manteniendo relaciones sexuales entre ellas, cuando para nada es el caso.

Primero hay que aclarar una cosa: el yaoi no es la contraparte gay del hentai, pues el primero implica erotismo y el segundo es directamente pornografía. Un yaoi puede ser hentai, de hecho se pueden encontrar varios ejemplos, pero no necesariamente todo yaoi lo va a ser. La diferencia fundamental entre ambos es que, si bien el erotismo busca adentrarse en la intimidad propia que existe en la sexualidad como una faceta más de las relaciones sentimentales y de cómo estas influyen en las personas, la pornografía es mostrar sexo por mostrarlo, con una intención exclusiva de ver cómo personas ajenas a nosotros mantienen relaciones sexuales. Como define Alberto Medina, autor de Inventario de deseos: “la pornografía es la carne sin espíritu, es el encuentro íntimo de seres pero sin espíritu. Es la carne hecha circo, el sexo hecho circo. El erotismo es el ritual de la intimidad”. De manera que, si entendemos esta diferencia, al final el yaoi no deja de ser un género donde vemos las relaciones sexuales y sentimentales de dos personas, en el que se da la casualidad de que son dos hombres.

Ilustración que compara hentai y yaoi

Las obras eróticas, aunque se intente ocultar debido a un tabú existente en la sociedad actual, suelen ser bastante consumidas por mujeres, sean del tipo de relación que sea. Estas, además, tienden a sentirse representadas con todo tipo de personajes, y muchas veces, incluso más con los masculinos, posiblemente porque de estos existen ejemplos más desarrollados y con un mejor trato por parte de los autores. El que una mujer consuma más yaoi viene más de una identificación personal de la lectora con los personajes y sus vivencias e intimidad en las relaciones que por otro motivo. La excitación sexual puede ocurrir -las mujeres no tienen por qué negar que ver escenas de cierto tipo las puede llegar a excitar-, pero esta viene por otros motivos: el hombre se excitaría porque siente puede llegar a estar ahí e interactuar con ellas, la mujer, sin embargo, se puede llegar a excitar porque se siente identificada con una de las personas involucradas y conecta más con los conflictos personales de los personajes.

Tampoco es baladí mencionar que muchas de las personas que leyeron estas ficciones creyeron que eran mujeres hasta que encontraron el yaoi, donde al consumirlo, pudieron reflexionar más acerca de su identidad y de su género. Demasiadas personas conozco a las que estos mangas y anime les hicieron darse cuenta de que jamás habían sido mujeres. Y además de esto, gran parte de las mujeres que consumen yaoi en general, pertenecen al colectivo LGBT de una forma o de otra.

Críticas Comunes y la Evolución del Género

Volviendo al tema del trato hacia los personajes masculinos, es una realidad casi impepinable que dentro de la ficción mainstream, en general, suelen ser los personajes mejor tratados y a los cuales se les ofrecen tramas más ambiciosas. Incluso cuando tratamos las propias historias de amor, los personajes femeninos, que suelen ser los protagonistas de estas, se sienten vacíos y fácilmente sustituibles unos por otros. E incluso en el yuri, que podríamos definir como la contraparte femenina del yaoi, muchas lectoras se han llegado a quejar de que, precisamente a causa del machismo imperante de la cultura japonesa, las protagonistas están rodeadas de un aura demasiado infantil y muestran personalidades demasiado complacientes.

Hay otra queja habitual y que va a resultar especialmente delicada: «El yaoi está lleno de abusos sexuales, violaciones, relaciones tóxicas y la romantización de estas». Es bastante cierto que hay parte de este género que está sustentada en este tipo de acciones aberrantes, como el asqueroso Koisuru Boukun, donde la relación “amorosa” está cimentada sobre una premisa de abuso en la que tiene cabida incluso el abuso de drogas, o Maiden Rose; pero tampoco podemos obviar que, en general, toda la ficción japonesa está llena de detalles como estos, especialmente cuando pensamos en el hentai heterosexual. ¿Quién no lo ha pasado fatal leyendo Metamorphosis? No es algo que no debamos condenar y perseguir, pero tampoco podemos echarle la culpa exclusivamente a un género por recurrir en ciertos casos a exactamente lo mismo que los demás.

De hecho, en ocasiones se es injusto en demasía con esto. Cuando se toman ejemplos, se hace una cierta trampa: escoger obras de hace 10, 15 o 20 años o con un periodo de publicación relativamente largo. Habrá gente a quien no le parezca tiempo suficiente como para que la industria cambie, pero a medida que pasan los años, los propios autores van cambiando su visión hacia ciertas dinámicas o aspectos que en su momento veían como más normales en la industria y poco a poco van cambiando de parecer. Incluso Shungiku Nakamura, autora de las conocidas Junjou Romantica y Sekaiichi Hatsukoi -los mayores exponentes del género, que lo cambiaron radicalmente y que tampoco estaban exentos de este tipo de actos-, se esfuerza desde hace ya un tiempo porque estas obras, que siguen en publicación a día de hoy, no representen unas posibles relaciones abusivas. Asimismo, ha dejado de utilizar ciertos recursos que no beneficiaban para nada en ese sentido, haciendo ahora que sus personajes reflejen más abiertamente sus deseos sexuales y un consentimiento bastante más claro, tanto para los lectores como para los protagonistas.

Y sigue sin ser motivo para olvidar que algunas de estas obras tienen 20 años y se escribieron en un momento en el que, aunque parezca mentira, no era para nada extraño escribir estas dinámicas. Toradora! por ejemplo, un anime romántico de los 2000, también muestra una relación heterosexual no exenta de abusos y conductas tóxicas. Repito, e insisto, que no se pretende desde aquí defender abusos, relaciones tóxicas o violaciones, pues yo misma no puedo soportar ciertos mangas o animes que se basan en estos tropos, como puede ser el ya mencionado Koisuru Boukun. El punto es no entender que estas tendencias existían de forma no generalizada en un momento concreto, que más pronto que tarde acabarán desapareciendo por completo y que este es un género que también evoluciona conforme se “conquistan” ciertas luchas sociales. Que, por supuesto, hay que culpar específicamente a las obras dañinas, no ir en contra del género en su totalidad.

Autores Destacados y Obras Emblemáticas

En primer lugar, y casi mi motivo total de aprecio por este género, todos los mangas escritos y dibujados por Junko, una autora con una grandísima sensibilidad y pasión por todo lo que hace. Obras como Star like words, Recipe to ouji sama, Konbini-kun y especialmente Kimi Note, muestran una ternura inigualable, amor a fuego lento y pausado y una catarsis emocional casi bárbara. Kashima Chiaki tampoco se queda por detrás de Junko, pero si hay que elegir un trabajo específico de su autoría, este debería de ser sin duda Hana to Usagi, título sencillo, pero también delicado y blandito. Sería un crimen no mencionar asimismo Doukyusei, de nuestra querida Asumiko Nakamura, probablemente la autora más destacada a la hora de usar el erotismo a su favor, aunque esta obra se siente más pura de lo que una podría esperarse.

Y, como breves menciones honoríficas, mencionaré a Oku made Furetemo Ii desu ka de Akira Yoshio, Umibe to Etranger por Kanna Kii, Mote papa to dakaretaijunjou kuoushi de Kasuii y Sugar Dog Life de Yoriko.

Portadas de mangas de autores destacados como Junko y Asumiko Nakamura

Terminología y Subgéneros: Un Vistazo al Universo BL

Hace poco, cuando estaba escribiendo la review sobre Un extraño en primavera me encontré con una duda existencial: ¿cómo lo llamo? ¿Yaoi? ¿Shonen ai? ¿Boys Love? En el post, terminé denominando a este manga como yaoi, aunque si nos ponemos técnicos, no sería la forma correcta de llamarlo, que debería ser Boys' Love. Aquí se utiliza como término genérico, pero realmente en Japón está más relacionado con el mundo de los doujinshis, especialmente los que se centran en las escenas explícitas. Traducido como "amor de chicos", este término se empezó a usar en Japón con la publicación de las primeras obras de este tipo, como Kaze to Ki no Uta o Thomas no Shinzo. Aunque en estos momentos no es un término que se utilice mucho en occidente, en Japón es como se conoce a todo el género.

Una palabra que por occidente apenas se ha oído pero que durante un tiempo se utilizó para denominar al BL en Japón fue Juné. Este era el nombre de una revista que comenzó a publicarse en el 78 y que contenía este tipo de historias.

Esta palabra se utiliza para denominar a las mujeres fans del BL. El término es un juego de palabras ya que coge el concepto 婦女子 que podría ser interpretado como señorita respetable y lo cambia por 腐女子 que significaría chica podrida. En el caso de los hombres aficionados al BL, se les llama Fudanshi, (腐男子) que tiene la misma construcción, significando chico podrido. ¿Los conocíais? ¿Hay alguno sobre el que tengáis dudas?

El yaoi como todos sabes es un termino utilizado en el anime y el manga para referirse a la relación amorosa entre hombres y que va dirigido a un publico específicamente femenino llamadas "fujoshis". Esto no quita que un numero grande del genero masculino también lo vea y disfrute. A ellos se se les conoce como "fundashis".

El shōnen-ai se refiere a las relaciones románticas entre hombres sin contenido sexual explícito. Generalmente connotaba la efebofilia (deseo sexual de un adulto a los adolescentes) y la pederastia (atracción sexual de un adulto hacia un niño) en Japón, pero que entre 1970 y 1980 fue utilizado para un nuevo subtipo del manga shoujo, romance entre hombres. Desde la consolidación del shōjo (manga dirigido a un público adolescente femenino) entre la década de los 60's y los 70's, aparece un nuevo mercado en el manga que abordaba las relaciones homosexuales, conocido como yaoi. El shōnen-ai suele ser considerado un subgénero del shōjo porque, inicialmente fue desarrollado para el público femenino por abordar temas más sentimentales y menos sexuales que el yaoi.

El género bara (薔薇) también conocido con el término wasei-eigo «Mens' Love». Es un género en el anime y manga para referirse a las publicaciones ilustradas homoeróticos masculinos, es decir, un subgénero gay del hentai, generalmente este tipo de publicaciones esta ambientado para hombres o varones homosexuales. Creado generalmente por y para varones homosexuales. El género bara surgió en la década de 1960 en revistas de contenido fetichista que mostraban ilustraciones y textos homosexuales. Además de los manga bara, también denominados gei comi (ゲイ コミ? cómics gais), ilustraciones y grabados existen varios videojuegos eróticos bara, además de novelas y dibujos animados.

Shota-con (ショタコン) (ジェンダー ベンダ). Doblador de género. Es un genero de anime o manga que se centra en las relaciones homosexuales entre un adulto y un niño o entre dos niños. El nombre es una abreviación japonesa del termino "Shōtarō complex" (atracción a niños). El equivalente femenino del Shota-con es el loli-con. aparece explícitamente prohibida por el código penal de algunos países. otros, sin embargo, está expresamente prohibida.

El furry fandom es una subcultura basada en el género furry, es decir, obras con animales antropomórficos. Esta subcultura fue originada por algunos asistentes a convenciones de cómics y ciencia ficción al inicio de la década de los ochenta, y ha ido creciendo hasta ser lo que es hoy. El género furry se basa en la idea de personajes animales fantásticos. Cualquier obra, de cualquier género, puede ser considerada parte del género furry sólo por tener algún personaje animal antropomórfico. Personajes de este tipo están presentes hoy en día en todo tipo de series animadas, películas, videojuegos e incluso como mascotas deportivas o logotipos empresariales.

Este término es muy subjetivo; por un lado se toma como el yaoi con escenas explícitas. Es sexo gráfico. hombres lobo, licántropos o cambia formas. se divide en tres géneros los alfas, betas y omegas. jerarquía. Es una creación secundaria dentro del género BL derivado de los países occidentales. Fue utilizado originalmente para parodias de ciencia ficción. Cuando se presentaron las historias de amor entre hombres lobos, se refirieron a la naturaleza real de los lobos, introduciendo de esta forma tres tipos de sexo (alfa, beta, y omega). después se fue añadiendo sátiras sobre la sociedad, tales como el sistema de clases, la dominación del hombre sobre la mujer, y la discriminación racial.

Es una terminología utilizada para describir a los hombres que se embarazan por alguna circunstancia. Generalmente suele darse en los mangas yaoi y viene de la abreviación "Masculine Pregnancy (embarazo masculino).

El slash es un género de fanfiction de temática homosexual. Sus protagonistas son personajes de libros, series de televisión, videojuegos, integrantes de bandas musicales, etc. que en las historias mantienen o desean mantener una relación romántica o sexual con un miembro de su mismo sexo.

Doujinshi: En japonés se refiere a las historietas (manga) o cualquier material impreso, creado por los aficionados. Son publicaciones independientes hechas por aficionados y para aficionados, pues no suelen tener un fin de lucro. Normalmente el dibujante de este género se basa en un anime, o manga de moda, pero puede incluir tanto el título como los personajes originales de la mangaka. La historia consiste generalmente en una parodia o una historia original con los personajes del manga o anime dado.

Infografía con términos clave del género BL

«Boys' love» y «BL» son los términos genéricos para este tipo de producciones en Japón y gran parte de Asia aunque son términos mal empleados, pues estos no siempre denotan un carácter sexual, mientras que el término «Yaoi (やおい?)» sí. Las historias dirigidas específicamente a una audiencia masculina adulta se denominan bara y se le considera un género separado del Yaoi.

Sus seguidores señalan que esto se debe a la belleza de los personajes, el interés de las tramas o su forma de representar el amor y el romanticismo. Con origen en Japón a fines de la década de 1970 y principios de la de 1980, como un subgénero del manga shōjo o «cómics para chicas», el término surgió a menudo parodiando el manga y el anime convencional al representar personajes masculinos de series populares en escenarios sexuales. El «amor de chicos» fue adoptado más tarde por las publicaciones japonesas en la década de 1990 como un término general para englobar las producciones comercializadas para mujeres con romance hombre-hombre. Su difusión y presencia global es sólida, habiéndose extendido internacionalmente desde la década de 1990 a través de licencias y distribución, así como a través de la circulación sin licencia en línea.

Los personajes principales se han ajustado tradicionalmente al estereotipo del seme («activo» o figura dominante) y el uke («pasivo» o figura sumisa). El material Yaoi presenta casi siempre relaciones amorosas entre personajes masculinos y puede incluir contenido homoerótico. Aunque en el Yaoi se tiende a presentar casi siempre personajes adolescentes, la edad puede variar a cualquiera por encima de la pubertad, incluyendo a adultos. Las obras con jóvenes prepúberes se etiquetan como shotacon.

En Japón existen varios términos para describir al género de ficción del romance hombre-hombre. Shōnen-ai (少年愛, lit. «amor de chico»). El término shōnen-ai históricamente ha tenido una connotación identificativa de efebofilia o pederastia. A comienzos de los años 1970 las creadoras de un nuevo género del manga shōjo (manga de chicas) se apropiaron del término para calificar sus obras en las que había romances entre bishōnen (lit. «chicos guapos») en el que los personajes tenían características de androginia o afeminamiento. Los primeros trabajos shōnen-ai tuvieron como inspiración la literatura Europea, los escritos de Taruho Inagaki y el género Bildungsroman. A menudo este subgénero ofrece referencias a literatura, historia, ciencia o aspectos filosóficos.

Tanbi (耽美, lit. «culto a la belleza»). Este subgénero se centra en las tramas que abordan el culto a la belleza y en el romance entre hombres mayores y jóvenes hermosos. Tanbi como término y concepto es anterior al manga romántico masculino-masculino que surgió en la década de 1970, y se originó para describir la ficción en prosa que representa la homosexualidad de autores como Yukio Mishima, Yasunari Kawabata o Jun'ichirō Tanizaki.

Derivado de la revista homónima de manga de romance hombre-hombre, publicada por primera vez en 1978, el término se usó originalmente para describir obras que se parecían al estilo artístico del manga publicado en esa revista. También se ha utilizado para describir obras de aficionados que representan la homosexualidad masculina que son creaciones originales y no obras derivadas.

Acuñado a fines de la década de 1970 por los artistas de manga Yasuko Sakata y Akiko Hatsu, Yaoi es un acrónimo de yama nashi, ochi nashi, imi nashi (山[場]なし、落ちなし、意味なし), que se traduce como «sin clímax, sin sentido, sin significado». Inicialmente utilizado por los artistas como un eufemismo irónico y autocrítico, el acrónimo se refiere a cómo los primeros trabajos de yaoi generalmente se enfocaban en el sexo con exclusión de la trama y el desarrollo del personaje.

Típicamente escrito como el acrónimo BL (ビーエル, bīeru), o alternativamente como «Boy's Love» o «Boys Love», el término es una construcción wasei-eigo derivada de la traducción literal al inglés de shōnen-ai. Utilizado por primera vez en 1991 por la revista Image, en un esfuerzo por recopilar estos géneros dispares bajo un solo término, el término se popularizó ampliamente en 1994 después de ser utilizado por la revista Puff. A pesar de los intentos de los investigadores de identificar y estandarizar las diferencias entre estos subgéneros, en la práctica estos términos se usan indistintamente. En la investigación de Suzuki sobre estos subgéneros señala que «no existe un término abreviado japonés apropiado y conveniente para abarcar todos los subgéneros de ficción de amor hombre-hombre por y para mujeres».

Mientras que Yaoi se ha convertido en un término general en Occidente para los cómics de influencia japonesa que muestran relaciones hombre-hombre y es el término usado preferentemente por los editores de manga estadounidenses para trabajos de este tipo, Japón usa el término para denotar dōjinshi y obras que se enfocan en las escenas de prácticas sexuales. En ambos usos el yaoi y el Boys' Love excluyen el manga gay (denominado Bara), un género que también describe relaciones sexuales entre hombres homosexuales pero que está escrito principalmente por hombres homosexuales.

En Occidente el término shōnen-ai a veces se usa para describir títulos que se centran en el romance sobre contenido sexual explícito, mientras que Yaoi se usa para describir títulos que presentan principalmente temas y materias sexualmente explícitos. Yaoi también puede ser utilizado por los fanáticos occidentales como una etiqueta para la ficción slash basada en anime o manga.

A finales de la década de 1970 comenzaron a aparecer revistas específicas dedicadas a este nuevo género en crecimiento. Autoras como Keiko Takemiya y Kaoru Kurimoto, conocidas por ser precursoras del Yaoi, publicaron historias con relaciones abiertamente homosexuales. La serie de manga de Takemiya, Kaze to Ki no Uta, publicada por primera vez en 1976, fue pionera en representar relaciones abiertamente sexuales entre hombres, estimulando el desarrollo del género y el desarrollo de cómics sexualmente explícitos.

El término «Yaoi» es una acrónimo creado a finales de los años setenta por Yasuko Sakata y Akiko Hatsu derivado de las palabras Yama nashi, ochi nashi, imi nashi (山[場]なし、落ちなし、意味なし que significa lit. «sin clímax»?). El nuevo género se desarrolló en Japón, tanto en entornos urbanos como rurales, a principios de los años 1980 (el género shōnen-ai ya era popular en los años 1970). En la década de 1980 el género fue presentado en formato de anime por primera vez, incluyendo las obras Patalliro! Con la implementación del término Boys' Love (o BL) este se convirtió en el término dominante utilizado para este género en Japón. A pesar de que el Yaoi deriva principalmente del manga shōjo y todavía apunta a una misma demografía que el shōjo y el josei, actualmente se considera como una categoría separada.

El término bishōnen se dejó de utilizar en esta década cuando el manga de este género comenzó a presentar una gama más amplia de protagonistas más allá de los adolescentes tradicionales. A finales de la década, en 1998, se certificó que Yaoi había alcanzado la posición de ser considerado un término conocido y de «conocimiento común para los fans del manga». Un equipo de investigadores japoneses estimaba que el núcleo de consumidores de historias de Boys' love (Yaoi y shōnen-ai) era de medio millón de personas.

La crisis económica provocada en Japón por la Década Perdida afectó a la industria del manga a finales de la década de 1990 y principios de la de 2000, pero no afectó particularmente al mercado del Yaoi. Al contrario las revistas del género continuaron proliferando durante este período y se incrementaron sus ventas. En 2004 Otome Road en Ikebukuro surgió como un importante destino cultural para los fanáticos, con varias tiendas dedicadas a productos shōjo y yaoi.

A lo largo de la década de 2000 se experimentó un crecimiento significativo del Yaoi en los mercados internacionales uno de cuyos puntales fue el inicio de la convención de anime estadounidense Yaoi-Con en 2001. Las primeras traducciones al inglés con licencia oficial de manga yaoi se publicaron en el mercado estadounidense en 2003: el mercado se expandió rápidamente, antes de contraerse en 2008 como resultado de la crisis financiera mundial de 2007-2008, pero siguió creciendo lentamente en los años siguientes.

Durante las décadas de 2010 y 2020 el seguimiento de las producciones del género ha experimentado un notable incremento, además de en su Japón natal, especialmente en otros países y regiones asiáticas como Tailandia, China, Taiwán, Corea del Sur, Filipinas o Vietnam. La irrupción de nuevos autores, que publican novelas con distribución tanto en librerías convencionales como en internet, y el interés mostrado por productoras cinematográficas y de televisión han incrementado notablemente la oferta de películas, programas de televisión y, especialmente, series que se emiten tanto en la televisión convencional como a través de plataformas de streaming.

Aunque Boys' love y BL se han convertido en los términos usuales para referirse a estas producciones originarias de Asia en Tailandia, específicamente y en ocasiones, se denominan «Y» o «Y series» como apócope de Yaoi. Las series Y tailandesas explícitamente adaptan contenidos japoneses con la particularidad de adaptarlos al contexto, usos y costumbres locales y, con el tiempo, se han convertido en series muy populares que obtienen millones de reproducciones en plataformas como YouTube si bien sus espectadores a menudo realizan una separación entre las series tailandesas y sus antecesores japoneses.

En China el Yaoi, denominado danmei (adaptación al chino mandarín del término japonés tanbi), hunde sus raíces a finales de la década de 1990. Sin embargo el desarrollo del género se ha topado con las regulaciones de la censura del país que han dificultado su progresión. Inicialmente los creadores comenzaron su publicación en internet pero en 2009 una ordenanza de la administración china prohibió la publicación de la mayoría de los danmei en las plataformas de internet. En 2015 se promulgaron leyes que prohíben mostrar explícitamente, tanto en televisión como en el cine, imágenes de parejas conformadas por dos personas del mismo sexo. Ello ha supuesto el florecimiento de series en cuyas tramas no se explicita claramente, pero sí de un modo evidente, que la relación que surge entre dos hombres es algo que va más allá de la camaradería, sino que se trata de una relación sentimental.

El término shōnen-ai originalmente se utilizaba en Japón para connotar la efebofilia o pederastia, pero desde principios de los años setenta hasta finales de los ochenta, se utilizó para describir un nuevo género del manga shōjo, producido principalmente por el Grupo del 24 acerca de jóvenes enamorados. Se cree que el origen del shōnen-ai se debe a dos razones. Akiko Mizoguchi se remonta a los cuentos de romance tanbi de la autora Mari Mori. El término tanbi se usó para denominar a las historias escritas para y sobre la adoración de la belleza, así como también el romance entre hombres mayores y jóvenes hermosos, utilizando en su mayoría un lenguaje con kanjis bastantes inusuales. La obra de Mori Mari, Koibito tachi no mori, considerada como «el primer trabajo Yaoi», utilizó un kanji tan inusual para los nombres de sus personajes que Mori terminó por convertir los nombres a katakana, un vocabulario utilizado para transcribir palabras extranjeras. La palabra se utilizó originalmente para describir el estilo distintivo de un autor, por ejemplo, los estilos de Yukio Mishima y Jun'ichirō Tanizaki. Akiko Mizoguchi describe su aplicación a las historias masculinas como «engañosas», pero señala que «era el término más comúnmente utilizado a principios de los años 90». Kazuko Suzuki describe el shōnen-ai como «pedante» y «difícil de entender», sosteniendo que requiere de «conocimiento de literatura clásica, historia y ciencia», y están repletos de «reflexiones filosóficas y abstractas». Para Suzuki, el shōnen-ai «desafía a los lectores jóvenes, quienes a menudo sólo son capaces de comprender las referencias y temas profundos a medida que crecen, cuando inicialmente fueron atraídos por la figura del protagonista masculino».

Los términos Yaoi y shōnen-ai son a veces utilizados por los fanes occidentales para diferenciar entre dos variantes del género. En este caso, Yaoi se utiliza para denominar historias que presentan temas sexualmente explícitos y escenas de sexo, mientras que shōnen-ai se utiliza para describir títulos que se enfocan principalmente en el romance y omiten contenido sexual explícito u otros actos implicados. Últimamente, la diferenciación entre ambos ha ido cayendo en desuso, prefiriéndose el uso de especificaciones para indicar el contenido erótico dentro de los mismos.

Los dos participantes en una relación Yaoi (y a veces también en el género yuri) son llamados seme (攻め?), el individuo que acostumbra a tomar el rol activo o dominante, y uke (受け?), el individuo que suele desempeñar el papel pasivo o sumiso; esta palabra es usada en la jerga gay japonesa para designar al compañero receptivo en el sexo anal. En algunas ocasiones se remplaza, ya sea, al uke o al seme por el suke (彼ら) que es la persona que puede desempeñar el papel de ambos personajes o versátil. Ambos términos se originaron en las artes marciales; seme se deriva del verbo ichidan semeru (攻める atacar?) y uke del verbo ukeru (受ける recibir?). Zanghellini también sugiere que este arquetipo samurái es el responsable de «la estructura jerárquica» y la diferencia de edad «de algunas relaciones retratadas en el Yaoi y shōnen-ai». El seme, a menudo, es representado como el hombre estereotipado presente en la cultura del anime y manga japonesa: restringido, físicamente exorbitante y protector.

El sexo anal es un tema dominante en el Yaoi, y casi todas las historias de este género lo presentan de alguna manera. La historia en la que un uke se muestra reacio a tener sexo anal con un seme se considera similar a la reticencia del lector a tener contacto sexual con alguien por primera vez. Zanghellini observa que las ilustraciones del sexo anal casi siempre posicionan a los personajes uno frente al otro, en lugar de hacerlo en la denominada 'posición del perrito'. A pesar de que estos tópicos son comunes en el Yaoi, no todas las obras se adhieren a ellos.

El bara, también conocido como Mens' Love (メンズラブ Menzu rabu?) o ML, es un término utilizado para referirse a un género de publicaciones ilustradas, ya sea de manga o anime homoeróticos dirigidos a un público masculino homosexual y serializadas en tales revistas. El bara aún es un género de extensión relativamente pequeña en comparación al manga Yaoi, y se puede considerar como un subgénero gay del hentai, los cuales son, generalmente, creados por y ...

El género hentai es un tipo de animación con temática sexual y es muy popular en la cultura japonesa. El hentai, también conocido como manga erótico o pornográfico, presenta varios subgéneros específicos. Dos de ellos son el yaoi y el yuri. Los personajes yaoi son hombres que mantienen relaciones homosexuales y los yuri son mujeres con tendencias lésbicas. La palabra yaoi en japonés es una abreviatura que hace referencia a los siguientes conceptos: sin climax, sin resolución y sin sentido. Las historias de anime-manga se pueden encontrar en cómics, películas o en internet. El personaje yaoi es uno de sus principales protagonistas.

Por otro lado, en las historias se ponen de relieve dos roles homosexuales diferentes: uke hace referencia al hombre que tiene un papel pasivo y seme se refiere a quien tiene un rol dominante en las relaciones sexuales. Si bien los protagonistas son masculinos, sus historias van dirigidas preferentemente al público femenino que valora el planteamiento romántico de estos relatos de animación. Hay que tener en cuenta que los personajes yaoi son hombres románticos con sensibilidad y este aspecto atrae al público femenino. Se abordan las relaciones eróticas destacando los aspectos emocionales y dejando en un segundo plano la sexualidad explícita. Este tipo de historias van dirigidas preferentemente a un público femenino, aunque algunas tramas están enfocadas para un público masculino.

El kodomo es un subgénero destinado a los niños y las historias de Pokémon son un ejemplo del mismo. La modalidad shojo va dirigida a las adolescentes y el seinen está orientado a un público de más edad.

Mapa de la distribución global del Yaoi

tags: #que #es #hentai #yaoi