Contar una historia con dibujos no es nada fácil. No me refiero a escribir un guión, eso es tarea del guionista, sino a saber interpretarlo con el lápiz, el pincel o la pluma, a hacer que un relato, le haga vibrar cuando lo crea necesario, le suspenda, le aterre, le admire o le emocione. Parecería que al hablar de narradores de historias siempre pensamos en dibujantes de tebeos “serios”. ¿Significa eso que la historieta humorística no exige saber contar? Al contrario, el tebeo cómico es un campo aún más difícil para un narrador, contra lo que pueda parecer.
Los autores de los tebeos “de risa” se cuentan entre los más ricos narradores: Gabi, Vázquez, Ibáñez, Conti, Cifré, Sanchís, Karpa, Urda, Benejam, Jorge, Estivill, Peñarroya, Escobar, Enrich (la lista podría prolongarse indefinidamente sin salir de los tebeos de mi infancia) muestran en sus páginas un dominio del arte de la narración que sólo un estudio detenido podría desentrañar.
Joan Rafart Roldán, Raf, nacido en Barcelona en 1928, fue un artista completo, guionista y dibujante, que tras un corto comienzo como autor “serio”, pasó pronto a dedicar todo su talento al campo humorístico, donde desarrolló una carrera prolongada y abundante. No soy el más indicado para hacer una crítica técnica de su dibujo. Mi primera relación con el arte de Raf se remonta a La Risa. En aquella revista encontré por primera vez también la firma de quien después sería el dibujante más productivo de toda la industria del tebeo español, Francisco Ibáñez, que empezaba a rellenar sus divertidas páginas de chistes con un tema unitario tan características de su estilo primerizo.
En Yumbo y en alguna otra revista de aquellos años, como Paseo Infantil, también apareció la firma de Raf, aunque sus personajes no han dejado una huella tan marcada en mi memoria. El episodio que propongo apareció en Super Tío Vivo. En él se puede comprobar el empleo por parte de Raf de todos los elementos que una historia detectivesca británica acostumbra ofrecer al lector: el detective, el mayordomo, la policía, el fantasma del castillo, los sospechosos, el pub, todo ello visto desde la óptica de la caricatura, siempre afable y bienhumorada. Leer este episodio por sí mismo es un placer.
Ya se lo dijo el legendario Junceda al padre del pequeño Joan Rafart, que por entonces contaba 6 o 7 años: “Este niño tiene madera de artista”. El dibujante catalán, que era amigo de la familia, vio un dibujo del chaval de un caballo con ocho patas y le preguntó por qué no cuatro. “Para que corra más”, le respondió. Y Junceda usó aquella idea para una portada de ‘Patufet’ que luego regalaría al joven y futuro Raf, creador de personajes tan emblemáticos del tebeo como Sir Tim O’Theo y su fiel criado Patson.
Una completa biografía, ‘Raf, el ‘gentleman’ de Bruguera’ (Amaníaco Ediciones), recupera y reivindica a quien fue uno de los grandes de la segunda generación de la mítica editorial, en la que debutó junto a su amigo Francisco Ibáñez, pero que siempre prefirió mantenerse en segundo plano y alejado de la prensa y la promoción.
La firma el periodista y divulgador de cómic Jordi Canyissà (Barcelona, 1972), que ha entrevistado a familiares, amigos y colegas de profesión y ha buceado en archivos y colecciones personales rescatando numerosas historietas y dibujos, algunos inéditos y otros no publicados en España, que componen un centenar de las 400 páginas del libro, y que permiten saborear parte de la obra casi inencontrable del autor y ver su evolución.
Para Raf, seudónimo de Joan Rafart Roldán (Barcelona, 1928 - 1997), Junceda fue un referente y sus palabras se le grabaron en la memoria. No así a su madre, que no veía bien una carrera artística para su hijo y le dio dos opciones: o trabajar en el banco de su padre (director de Soler y Torre, Hermanos) o en la fábrica de tintes de su tío. Y Raf, que en 1992 recibiría el Gran Premio honorífico del Salón del Cómic de Barcelona, se fue a su pesar de contable a esta última, hasta que en 1957, con 28 años, ya padre de familia y animado por su esposa, Carme Muns, dio un vuelco a su carrera.
“Tenía la vida asegurada pero tenía la necesidad de expresar-se artísticamente y fue consecuente y tomó la decisión de dejar de trabajar en una fábrica para, ironías de la vida, entrar a trabajar en otra fábrica, pero de tebeos, que entonces era Bruguera, en una época en que el cómic era una industria y lo que importaban eran las tiradas y no había ningún respeto por los derechos de autor, que pertenecían a la editorial”, señala Canyissà.
Personajes Emblemáticos y Estilo Narrativo
“Me gusta dibujar y quiero dedicarme a dibujar”, diría Raf a sus padres, cuya respuesta fue: “Tú sabrás lo que haces”. Y lo sabía. Y alumbraría personajes como Campeonio, Don Pelmazo, Doña Tecla Bisturín, Manolón conductor de camión y Doña Lío Portapartes (que sirve a sus huéspedes garbanzos “con carcoma”, como los que el dibujante comió en la mili en la Marina; una mili, cuyas anécdotas reflejaría en El Capitán Aparejo, y en la que Raf dibujaba a sus compañeros “tías en bolas” que le valdrían un arresto cuando un oficial le pilló y como castigo le encargó dibujos picantes…).
“Dicen que era un espectáculo verlo dibujar, muy rápido y con gran retentiva de memoria fotográfica”, cuenta su biógrafo. Con un trazo “imaginativo, suelto, vivísimo, enormemente dinámico”, era “un gran dibujante, extraordinario, con un gran talento, todo el mundo lo reconoce, Ibáñez, Jordi Bernet… Se adaptaba a cualquier registro y estilo, realista, humorístico… no le importaba. Tenía una gran versatilidad”, añade sobre un autor que se diversificó en publicaciones como ‘Pulgarcito’, ‘DDT’, ‘Mortadelo’, ‘TBO’ y ‘Jaimito’ pero también en revistas como ‘Butifarra’ o ‘El Jueves’.
Antes de Bruguera, y aún de contable, dibujó en ‘Yanky Boys’, en los cuadernos de aventuras de ‘El Zorro’, en una línea realista, y para Gráficas Marco, que editaba la popular ‘La Risa’, donde publicaría ‘Sherlock Gómez’, precursor de Sir Tim O’Theo) y conocería a Ibáñez. “Era una persona en la que se podía confiar -recuerda en el libro el padre de Mortadelo-. Muy amigo de todos”.

En 1960, Raf arriesgó y dejó Bruguera para probar fortuna con éxito en el extranjero (cotizándose sobre todo en Gran Bretaña y en Chile, donde sin la censura franquista se acercó libremente “al mundo del destape y de chicas atractivas” en revistas como ‘El Pingüino’). Volvería seis años después a la editorial legándole sus mejores páginas y creando a Sir Tim O’Theo.
“Es el personaje que le haría famoso y que a diferencia de otros hoy sigue perfectamente vigente. Es una serie que mantiene todo el frescor y que tendría todo el sentido del mundo recuperarla -opina Canyissà-. En ella explota su amor y conocimiento de Inglaterra, su campiña y sus pubs, de cuando trabajó allí. También se nota su origen de buena familia, con sirvienta, en el personaje del criado Patson. Raf se siente muy cómodo en ella. De hecho, según su hija, nunca le vio tan feliz como cuando dibujaba a Sir Tim. Es la serie que siempre quiso hacer”.
Pero tras el cierre de Bruguera aún brillaría Raf con la serie ‘Mirlowe & Violeta’ (parodia del detective Philip Marlowe) y trabajaría también en series animadas como ‘D’Artacan y los tres mosqueperros’ y ‘Cobi’.
Sir Tim O’Theo: Un Clásico del Tebeo Español
La serie Sir Tim O’Theo es un clásico del tebeo español. La editorial Penguin Random House ha publicado un recopilatorio titulado Lo mejor de Sir Tim O’Theo que agrupa en un solo tomo las 5 historias largas del personaje. Son 5 relatos, la mayoría de 42 páginas, con guiones del escritor Andreu Martin y dibujos de Joan Rafart “Raf” que fueron publicados por entregas en la revista Súper Pulgarcito entre 1971 y 1973.
La auténtica prueba de fuego de una serie clásica consiste en comprobar como aguanta el paso del tiempo. Hay numerosos ejemplos de obras que nunca se marchitan; en el ámbito del cómic europeo, Las aventuras de Tintín sería una de ellas pero también Asterix el galo o Gil Pupila de Maurice Tillieux, por citar tan solo algunos ejemplos. De la inmensa producción de la Editorial Bruguera existen varios casos de colecciones que tuvieron mucho éxito en su momento pero que ahora resultan flojas o directamente desfasadas. No estamos ante este problema con Sir Tim O’Theo que, leída en la actualidad, conserva gran parte de sus cualidades y sigue resultando graciosa y entretenida para el lector contemporáneo.
Sir Tim O’Theo no llega a la excelencia de las obras anteriormente citadas, pero su calidad la acredita, junto a Anacleto, Agente Secreto y Superlópez, como una de las grandes creaciones publicadas por la editorial Bruguera.

Los personajes creados por Raf y Andreu Martín, se mueven en un entorno paródico que ridiculiza los tópicos de las novelas de misterio de ambientación británica, pero también representan las diferentes clases sociales anglosajonas que soportan las desigualdades de una sociedad elitista. La relación entre los dos protagonistas es paradigmática de esta estructura social que prima la cuna a las capacidades intelectuales de la persona. Bajo una apariencia de humor ligero y comedia de situaciones, Raf y Martín ridiculizan incesantemente a los detentores del poder dentro de la sociedad occidental, mostrándolos como seres inútiles, pomposos y engreídos que basan su estatus en el talento y el trabajo de otros. Desde el burgomaestre, el sargento de policía, el Rajah pasando por el jefe de Scotland Yard o el alcaide de una prisión alemana todos los que detentan alguna posición de mando lo hacen desde la agresividad o la estulticia. Sin olvidarnos del principal protagonista que acredita su fama gracias al talento de su mayordomo que le resuelve los casos sin que él mismo se dé cuenta.
Estructura y Humor de la Serie
Reunión de fantasmas publicada en Súper Pulgarcito, II época, del 32 al 37 (1973). Además, las dos primeras historias se publicaron en sendos álbumes de tapa blanda titulados El secuestro del burgomaestre (1972) y La verruga de Sivah (1973) dentro de la Colección Olé publicada por Bruguera.
Todas estas aventuras tienen una estructura similar; están divididas en 6 episodios de 7 páginas - salvo Contra Blackiss Black que tiene 7 capítulos - que corresponden con las entregas publicadas en la revista mensual Súper Pulgarcito. Cada episodio tiene entidad por sí mismo y se cierra con el correspondiente gag final, pero remite a una historia global que se resolverá al final del sexto episodio.
Los mecanismos del humor utilizados por Andreu Martín son sencillos pero efectivos. Contrapone la soberbia del torpe protagonista, un detective británico llamado Sir Tim O’Theo, contra la astucia de su humilde mayordomo llamado Patrick Patson, que es el que suele resolver los enigmas planteados.
La acción trascurre en un pequeño pueblo llamado Bellotha Village, situado a unas millas de Londres. Este villorrio de la campiña inglesa está habitado por singulares personajes que enriquecen las historias con sus torpezas y excentricidades.
Personajes Secundarios Destacados
- El sargento Blops: un irascible y obtuso agente de policía que se beneficia de su colaboración con la pareja de protagonistas.
- El agente Pitts: un subalterno del sargento, bajito, nervioso e ingenuo que suele recibir las consecuencias del enfado de su superior a modo de dolorosas patadas.
- El burgomaestre y su esposa: otros característicos recurrentes de la serie.
- Lady Margaret Filstrup: una adinerada dama.
- Hugguins: el dueño del pub The Crazy Bird.
- Mac Latha: un fantasma que atormenta a O’Theo, que solo él puede ver.
Este compacto microcosmos presenta también escenarios recurrentes como son la mansión del detective llamada Las Chimeneas o la comisaría de Bellotha Village y por supuesto su taberna; The angry bird que suele ser rebautizada bajo varios nombres parecidos, entre los que destaca El ave turuta.
La Trayectoria de Raf y Andreu Martín
Martín nació en Barcelona en 1949, entró en la Editorial Bruguera a finales de los sesenta después de estudiar psicología. En esta editorial se encarga de escribir guiones para varios artistas como Jesús Blasco, Raf y otros. Sus obras más recordadas de esta época son Mr. Smog con dibujos de Andrea Bresciani, Dulce Frenesí con el arte de Jesús Blasco y Sir Tim O’Theo ayudando a su creador y dibujante Raf.
A finales de la década de los setenta compagina sus guiones en revistas de cómics para adultos con la publicación de sus primeras novelas centradas en dos géneros; la literatura juvenil y la novela negra. De la primera categoría destacan la serie protagonizada por Flanagan, una serie de trece novelas realizadas conjuntamente con Julio Ribera y con la que ganarán el Premio Nacional de Literatura Infantil y Juvenil. Del segundo género destacan sus obras A navajazos (1980), Prótesis (1980) que se adaptó al cine con el título Fanny Pelopaja (1984 dirigida por Vicente Aranda, Barcelona Connection (1988), Juez y Parte (2002) y Sociedad negra (2013) entre otras.
Otro de los puntos característicos de esta serie es el excelente trabajo gráfico realizado por Raf. Narrativamente esta serie muestra muchas diferencias con otras producidas por la misma editorial. Los recursos gráfico-narrativos del dibujante de Barcelona son ricos y variados. Divide su página en una estructura de 5 tiras de 3 o 4 viñetas pero en estos episodios altera esta cuadrícula en numerosas ocasiones. Emplea una amplia gama de encuadres y tamaños de plano. Podemos apreciar desde planos generales a primeros planos, huyendo así del abuso del plano figura que predominaba en la llamada escuela Bruguera. Además, enriquece los fondos con gran cantidad de detalles recurrentes que suponen un aliciente para el lector habitual. Son carteles de comercios, mobiliario urbano o fachadas de edificios que se repiten y son perfectamente reconocibles de una aventura a otra.
Joan Rafart, alias Raf, nació en Barcelona el año 1928 y murió en 1997. A los 26 años empezó su carrera como historietista de la mano de una serie llamada El Zorro. A mediados de la década de los 50 empieza a colaborar en revistas de humor como La risa con series como Levy Berzotas, Mr. Cha-cha-cha o Sherlock Gómez, un claro predecesor de Sir Tim O’Theo. También publica en la revista TBO con el pseudónimo de Roldán y en Florita, Paseo Infantil y Pinocho.
En 1957 empieza a trabajar para Bruguera en series como Doña Lío Portapartes, Despistio, Don Pelmazo y otras. A principios de los sesenta colabora para la agencia Bardom Art y publica en el mercado británico. Ya a medidados de los sesenta vuelve a colaborar con Bruguera en series como Campeonio, Flash, el fotógrafo o Manolón, conductor de camión hasta que en 1971 crea Sir Tim O’Theo en la que trabajará hasta 1986. Este mismo año crea para la revista Guai! series como Mirlowe & Violeta y colabora con las revista El Jueves y Puta Mili.
La serie Sir Tim O’Theo nació en 1971 en el #23 de la revista Mortadelo. Fue creada por el dibujante Joan Rafart pero rápidamente contó con la ayuda del guionista Andreu Martín que ayudaría a darle forma a la obra.
La serie se compone de 5 episodios de larga duración - algunas fuentes hablan de 6 pero yo no he encontrado esta sexta historia larga en ninguna bibliografía - y sobre todo por cientos de relatos breves que solían tener una extensión de entre 2 y 7 páginas. Se publicó en numerosas revistas de la editorial Bruguera entre las que destacan Mortadelo, Súper Pulgarcito, Súper Tío Vivo, Bruguerlandia y Mortadelo Gigante, entre otras.
Raf contó con la colaboración esporádica del británico Ron Clark en los guiones, cuando Andreu Martín dejó la serie, y de diversos dibujantes a los que acreditaba como Raf y equipo, uno de ellos fue Joseph August Tharrats, más conocido como Tha.
Ediciones y Legado
La edición llevada a cabo por Penguin Random House, dentro de su colección Bruguera Clásica es bastante decepcionante. El tamaño es algo mayor que el original y la impresión es buena. El papel también es bueno, la restauración de los colores excelente y en general presenta un aspecto remodelado y atractivo. La principal pega a esta edición es que reproduce los mismos errores que achacábamos a Bruguera; la falta de interés por el producto. El álbum no contiene ni un solo artículo que ponga en contexto la serie, ni tan solo la cronología de las historias, solo un desangelado texto introductorio de Andreu Martín que han incluido casi sin maquetar y sin imágenes de apoyo. Parece como si a esta editorial no le importase el producto que edita y se limitase a encuadernarlo y distribuirlo sin ningún criterio, ni responsable de la edición. Una auténtica lástima. El precio es razonable, aunque teniendo en cuenta que la edición anterior de RBA contiene cuatro de las cinco historias incluidas aquí, entiendo que muchos aficionados se lo piensen a la hora de gastarse los casi 26€ que cuesta.
Lo mejor de Sir Tim O’Theo es un recopilatorio que nos ofrece algunas de las mejores historias de esta serie. La obra de Raf y Andreu Martín contiene los suficientes alicientes como para interesar al lector actual. Su mezcla de velada crítica social con humor amable y cotidiano constituye uno de los mejores ejemplos de la denominada escuela de Bruguera y su calidad grafico-narrativa la destaca por encima de otros productos de aquella editorial.
La creación más conocida de Juan Rafart Roldán (al que siempre se le conoció por su firma RAF) fue la del divertido detective británico y aristócrata, inspirado en su estancia en el Reino Unido: el famoso Sir Tim O´Theo.
El universo de personajes (Patson, el fantasma Mac Latha, el sargento Blops, el agente Pitts, Lady Margareth Filstrup o el capitán Keyasaben entre otros) de esta serie es riquísimo y lleno de matices. Además, los guionistas eran nombres como los de Andreu Martín, autor de novela negra barcelonés, o Ron Clark, guionista británico.
Sir Tim O’Theo tiene lugar normalmente en Bellotha Village, aunque de vez en cuando sus casos ocurren en otros países como España. La mayoría de sus entregas eran de 2 a 7 páginas, pero existen también seis aventuras de larga extensión (42 páginas), que se publicaron al principio de la serie. Entre otras están Reunión de fantasmas o La verruga de Sivah.
Juan Rafart Roldán (RAF) y su etapa para adultos: En 1975 comenzó a colaborar en revistas satírico-políticas como Matarratos y Muchas gracias. Tuvo que usar el seudónimo Dino, ya que RAF estaba asociado a las publicaciones infantiles.
El nuevo sello Bruguera ya ha comenzado a rescatar los grandes clásicos de esa editorial que marcó la infancia de decenas de españoles, desde 1910 hasta 1986, con personajes inolvidables como Mortadelo y Filemón, Rompetechos, Zipi y Zape, Anacleto... En estas últimas semanas se han publicado dos volúmenes imprescindibles: Lo Mejor de Vázquez y Lo Mejor de Sir Tim O'theo, que se suman a los dos tomos de Rompetechos, edición integral, publicados ya hace unos meses.
Sir Tim O'Theo es una parodia tanto de las novelas policíacas clásicas (especialmente las de Sherlock Holmes) como del carácter británico, ninguno de cuyos tópicos deja de explotar. Las historietas son breves (la mayoría oscilan entre dos y seis páginas de extensión). Los personajes principales de esta historieta son Sir Tim O'Theo (Sir Timoteo Archibaldo O’Theo, de los O’Theo de Belfast), aristócrata inglés de edad avanzada que vive de rentas y dedica su ocio a la resolución de enigmas, y su mayordomo Patson (evidente deformación del nombre del doctor Watson, compañero de Sherlock Holmes).
Sir Tim O'Theo es calvo, con espesas cejas y un gran bigote blanco y monóculo. Característicos del personaje son también la gorra escocesa, a cuadros, y la pipa. Viste con elegancia británica, a menudo traje de tweed.
| Personaje | Descripción |
|---|---|
| Sir Tim O’Theo | Aristócrata inglés, detective aficionado, engreído y racano. |
| Patrick Patson | Mayordomo de Sir Tim, astuto y el verdadero cerebro detrás de las resoluciones. |
| Mac Latha | Fantasma que habita en la mansión de Sir Tim y solo él puede ver. |
| Sargento Blops | Policía local, irascible y obtuso. |
| Agente Pitts | Subalterno del Sargento Blops, nervioso e ingenuo. |
Sir Tim O'theo, de RAF.
Según comentaba Raf en una entrevista publicada en la revista Bruguelandia, en una historieta de Campeonio aparecieron como personajes secundarios Sir Tim y su criado Patson. A Jordi Bayona, uno de los redactores de Bruguera, le pareció que los personajes tenían gancho y podían dar mucho de sí, y empezó a trabajar en la serie a partir de guiones propios o con los de Andreu Martín. Con Sir Tim O’Theo, Raf, uno de los autores más creativos y personales de Bruguera, consiguió una divertida parodia de las populares y muy británicas novelas de Arthur Conan Doyle y Agatha Christie.
Sir Tim es un viejo aristócrata británico, simpático pero muy engreído de sus habilidades. Vive en la mansión Las Chimeneas, a las afueras del pueblo Bellotha Village, junto a Mac Latha, un molesto fantasma que solo el protagonista puede ver. Patson, su mayordomo, no se siente muy feliz de estar a su servicio, entre otras razones porque el protagonista le debe varios lustros de sueldo. La racanería es una de las características de Sir Tim, que tiene una rara habilidad para escabullirse de pagar las pintas que se toma en el pub local.
Un abundante equipo de secundarios pueblan la historieta. Se trata de personajes perfectamente definidos que enriquecen la base argumental de cada entrega. El guionista Andreu Martín realizó un buen trabajo a la hora de definir situaciones jocosas y de utilizar un estilo de humor muy en la línea de la flema británica.
Sir Tim O’Theo se desarrolla normalmente en Bellotha Village, aunque también, de forma esporádica, sus tramas se trasladan a otros países (como España).
El fantasma Mac Latha: El tercer habitante de Las Chimeneas.
Sargento Blops: Un policía local, alto, barrigón y con un imponente bigote. Habitual consumidor de pintas de cerveza en el pub local, The Crazy Bird.
Patrick Patson: Ex vividor y ex aventurero que, en sus tiempos mozos, compartió con Sir Tim O’Theo aventuras coloniales en calidad de subalterno, tarea en la que sigue ocupado, ahora como mayordomo.
Sir Tim O' Theo es una serie de historietas creada por Raf, que apareció por primera vez en 1970 en las revistas Mortadelo y Super Mortadelo, de la Editorial Bruguera.
El anónimo. El sarcófago de Thuru-Rut. Contra Blackiss Black. Pavoroso Pavor. La herencia del Dr. El antepasado. La lámpara de A. El día de los lirondos. Volaré... ¡Oh! No me pinches... ¡BANG! ¡JUA! ¡JUA! ¡OLA!