Matrimonio por Secuestro: Tradición, Trauma y la Trama del Manhwa "Matrimonio por Secuestro"

Eliano Rosana, la nobleza encarnada, era conocida como la flor inalcanzable al borde del acantilado. En su vida pasada, fue obligada a un matrimonio político con su peor enemigo, solo para terminar como una emperatriz despreciada, rechazada por su esposo y olvidada por su familia. Su vida terminó en un trágico desenlace. Pero el destino le otorgó una segunda oportunidad. Al regresar al pasado, Eliano tomó una decisión firme: no volvería a caer en la misma trampa. Esta vez, se apartaría del hombre que arruinó su vida y forjaría su propio camino. Sin embargo, la aparición de Flint Howard, el enigmático Duque del Norte, cambió su rumbo. Distante y reservado, Flint parecía un hombre imposible de leer. Pero detrás de su fachada impenetrable, se escondía un deseo que lo impulsó a actuar de forma inesperada. Una noche, Flint hizo lo impensable: la tomó consigo, desafiando todas las normas.

“No voy a fingir más”, le dijo con una intensidad que rompió sus defensas. “Te prometo que nunca lamentarás este momento.” Eliano, decidida a no repetir los errores del pasado, ahora deberá enfrentarse a un futuro incierto, donde la libertad que tanto anhela podría depender de un hombre que guarda secretos tan oscuros como su propio pasado.

Ilustración de una princesa siendo secuestrada por un duque

El "Matrimonio por Secuestro": Una Práctica Ancestral y Persistente

El rapto de la novia, también conocido como matrimonio por secuestro, es una práctica tradicional repetida a lo largo de la prehistoria y la historia en todo el mundo. Consiste en un hombre que secuestra a una mujer con intención de casarse con ella. Los efectos del secuestro pueden incluir violación conyugal, embarazos no deseados y abuso físico del hombre contra la esposa (esclava).

Esta práctica sigue dándose en países que abarcan desde el Asia Central, el Cáucaso, zonas de África, Pakistán, Kirguistán y la selva amazónica en Sudamérica. También entre pueblos tan diversos como el gitano en Europa, los Hmong en Asia o los Tzeltal en México.

En la inmensa mayoría de los países el rapto de la novia está considerado un delito más que una forma válida de matrimonio. En algunos de sus usos el término puede referirse a las fugas para contraer matrimonio sin consentimiento y puede incluir también matrimonios pactados.

Cabe distinguir el rapto de la novia, en el que un hombre y sus familiares secuestran a una mujer, de aquellos raptos masivos de mujeres por grupos de hombres, generalmente en tiempo de guerra, como el que retrata el Rapto de las sabinas.

Mapa mundial mostrando regiones donde persiste el rapto de novias

Motivaciones y Consecuencias del Matrimonio por Secuestro

Aunque las motivaciones que llevan al rapto de la novia varían en función de la región, las culturas que tradicionalmente han empleado el matrimonio por secuestro suelen tener un carácter patriarcal y un fuerte estigma sobre el embarazo fuera del matrimonio y los nacimientos ilegítimos.

En sociedades agrícolas, donde es más frecuente el rapto de la novia, los niños trabajan para sus familias. Además, cuando la mujer se casa abandona su familia de nacimiento y se convierte en miembro de la familia de su esposo. Debido a esta pérdida de mano de obra las familias de las mujeres no quieren que sus hijas se casen jóvenes y exigen una compensación económica por su marcha.

El rapto de la novia se considera frecuente en áreas de Ruanda. A menudo el raptor secuestra a una mujer en su propia casa o la sigue hasta poder secuestrarla. Frecuentemente el matrimonio tiene lugar en una ceremonia sólo unos días después del secuestro. Los raptos de la novia en Ruanda suelen concluir con malos resultados. Los trabajadores pro derechos humanos informan de que aproximadamente uno de cada tres hombres que secuestra a una mujer para convertirla en su esposa acaba por abandonarla. Este abandono es especialmente grave pues la mujer queda sin apoyo ninguno e imposibilitada para encontrar otro matrimonio. Muchas de estas mujeres acaban por convertirse en meras concubina del raptor.

La violencia contra la mujer persiste en las zonas rurales de Ruanda debido a factores culturales, aunque en 2008 se aprobó una ley sobre violencia de género que entre otras cosas prohíbe la violación dentro del matrimonio.

En partes de Etiopía un hombre, de forma coordinada con sus amigos, puede raptar a una mujer o una niña, generalmente usando un caballo para facilitar la huida. El secuestrador probablemente esconda a su esposa y la viole hasta lograr que se quede embarazada.

Los matrimonios forzosos continúan siendo un problema para las jóvenes en Kenia. El matrimonio por secuestro solía ser, y hasta cierto punto sigue siendo, una forma de derecho consuetudinario para el grupo étnico Gusii. La práctica solía consistir en un hombre que secuestra a una mujer por la fuerza y la viola para provocar un embarazo. Esta pareja, cohibida por el estigma social que supone haber sido violada y el embarazo acabará por aceptar como esposo al secuestrador.

En Somalia igualmente ocurren matrimonios por rapto. Aunque la edad mínima legal para el matrimonio es de 18 años, en la práctica esta ley no se cumple. Existen reportes de raptos de "niñas novias" por hombres mayores que sus padres, que buscan niñas jóvenes debido a que piensan que por su virginidad han de estar libres de enfermedades.

El rapto de mujeres también ocurre en Sudán del Sur, entre etnias como los dinka y los atwok.

“En cuanto a Mary, parece ser que, como se trata de un caso de esclavitud entre los mismos denka, se puede hablar de ello con más naturalidad. Ella misma se ríe cuando explica cómo su marido y el hermano de éste la raptaron.” (Shiakh-Eldin, 2007, p. “Mary Yande es del sur, es de los padang, subgrupo étnico denka. La raptaron los hermanos y amigos de su marido, que también eran del sur.” (Shiakh-Eldin, 2007, p.

"Los atwok son un pueblo negro del sur de Sudán, semejante a los denka y a los nuer. “Mi hogar estaba en el país Kongor, porque somos bor [una subdivisión de los denka]. No conozco a mi familia porque los enemigos me cogieron cuando aún era una niña. Nuestra tierra está cerca de la frontera con Nafadi y los Atwok son nuestros enemigos. Siempre están haciendo guerras en nuestro territorio. Aquella misma noche, al romper el alba, mientras dormía con mi hermana en su cabaña, atacaron el poblado. Habían estado bebiendo cerveza el día anterior, por lo que todos estaban borrachos. Los enemigos mataron a todos los hombres, ninguno escapó. Dos de los enemigos irrumpieron en nuestra cabaña, nos cogieron a mi hermana y a mí y partieron con nosotras a Nafadi. A la mañana siguiente mi hermana no podía andar. El hombre que la había cogido le dijo a su compañero: “¿Qué debo hacer?”. Su compañero respondió: “No te atrevas a matarla, porque el jefe ha prohibido que matemos a ninguna mujer. Si quieres dejarla en el camino, déjala con vida.” Pero el hombre dijo: “No, no la voy a dejar en el camino, porque no tengo ninguna esposa en mi casa. Cuidaré de ella y cuando esté mejor será mi esposa. Deja que la niña se quede junto a ella, para que pueda cuidar de su hermana, más adelante te la devolveré.” El otro accedió y se marchó solo, dejándome con mi hermana. Al día siguiente, al alba, el hombre le dijo a mi hermana: “Ven conmigo. Viajaremos despacio y cuidaré de ti.” Mi hermana partió, llevando a un bebé y el hombre llevaba al otro. Viajamos muy despacio y pasamos diez noches en el camino. En Nafadi, el jefe le dijo a mi captor: “Ésta es la primera persona que coges en un asalto, por lo tanto me pertenece, porque la costumbre es que la primera persona capturada pertenece al jefe”. Al final, mi hermana se quedó en la cabaña del hombre que la había robado y se convirtió en su esposa y yo fui entregada al jefe.” (Shiakh-Eldin, 2007, pp.

Ilustración de mujeres de diferentes etnias

El Matrimonio por Secuestro en Kirguistán: Entre la Tradición y la Delincuencia

A pesar de ser ilegal en muchas zonas rurales del país el rapto de la novia, conocido como ala kachuu (en español tomar y volar), es una forma habitual y aceptada de conseguir una esposa. Según los estudios del investigador Russell Kleinbach aproximadamente la mitad de todos los matrimonios de Kirguistán incluyen el rapto de la novia.

Uno de los modelos de rapto de la novia que está presente en Kirguistán consiste en un joven que, tras decidir que quiere casarse, pide a sus padres que le indiquen una esposa adecuada o, en otro caso, los padres del joven le indican que es el momento de casarse y asentarse para lo que debe escoger una esposa con las características requeridas. Podría considerarse que esta forma de matrimonio tiene relación con el matrimonio acordado cuando en realidad sólo ha sido acordado por una parte de los implicados. Tras la decisión, el novio y sus amigos o familiares de sexo masculino secuestran a la chica escogida (antes a caballo, ahora en coche) y la llevan a la casa familiar. Una vez allí los familiares del novio intentan convencer a la mujer para que acepte el matrimonio y se coloque en la cabeza el jooluk, un pañuelo ceremonial de boda, que simboliza su aceptación del matrimonio.

Probablemente intenten convencer a la mujer señalando las ventajas de la unión, como la riqueza o su granja para que vea lo que obtendría si se uniera a la familia. Igualmente, las familias suelen utilizar la fuerza o amenazar con maldecir a la mujer si decide irse. Esta última es una buena treta en un país sumamente supersticioso. También se producen casos en los que la familia mantiene a la mujer como rehén durante varios días para debilitar su voluntad. En otros casos, la familia la dejará marchar si insiste en negarse a aceptar el matrimonio; la mujer, por ejemplo, se mantendrá desafiante y rechazará sentarse o comer como muestra de que no desea la hospitalidad. Durante este período, el novio no ve a la novia hasta que ella ha decido aceptar o, al menos, quedarse.

El rapto en Kirguistán puede comenzar con una negociación en la calle entre el hombre y la mujer a la que quiere como esposa.

El rapto de la novia en Kirguistán a menudo incluye la violación. Incluso si dicha violación no ocurre, una vez que la mujer ha pasado retenida la noche (aunque sólo sea una noche), su virginidad es puesta en duda. Con su honra mancillada, la joven tendrá muy pocas opciones de casarse con otro hombre. Así sucede que, tras una noche capturada, la joven se ve obligada e impulsada a casarse con el hombre que la retuvo. Este enorme estigma social va asociado a la mujer aunque rechace casarse y, muchas veces, las mujeres raptadas sienten que no tenían opción más allá de aceptar.

Pese a que esta práctica es ilegal en Kirguistán, aquellos que secuestran novias en raras ocasiones son perseguidos por la justicia. Esta reticencia a la hora de hacer cumplir la ley está causada en parte por el sistema plural de legalidad que rige el país.

La historia del rapto de la novia en Kirguistán es un asunto disputado. Esta práctica se asocia también con una muestra de afirmación de la masculinidad. Algunos estudios recientes afirman que el rapto de la novia solía ser frecuente. Según historiadores del país y el Programa Fulbright, además del estudioso Russell Kleinbach, el rapto de la novia era raro hasta la época soviética.

Según un estudio de 1992, el precio de una esposa entre la etnia Dugan fluctúa entre los 240 y 400 rublos. Los Dugan más pobres suelen encontrar una esposa entre mujeres kirguizas o casarse con mujeres tártaras o sart.

En general, en los secuestros no consensuados, el secuestrador utiliza ya sea el engaño (como los que ofrecen un viaje a casa) o la fuerza (coger a la mujer o usar un saco donde meterla) para obligar a la mujer a irse con él. Una vez en la casa del hombre, uno de sus parientes de sexo femenino ofrece a la mujer un pañuelo (oramal) que señala el consentimiento de la novia para el matrimonio. A continuación, la familia del secuestrador pide a la "novia" escribir una carta a su familia, explicando que ha sido llevada por su propia voluntad. Al igual que con el pañuelo, la mujer puede resistirse a este paso con firmeza. Posteriormente, el "novio" y su familia, por lo general, emite una disculpa oficial a la familia de la novia, incluida una carta y una delegación de la familia del novio. En este momento, la familia del novio puede presentar una pequeña suma para sustituir el precio de la novia.

Fotografía de un pañuelo tradicional de boda

El Matrimonio por Secuestro en Otras Regiones del Mundo

En Karakalpakistán, una región autónoma en Uzbekistán, casi una quinta parte de todos los matrimonios se llevan a cabo mediante el secuestro de novias. Grupos de activistas en la región asocian el aumento de los secuestros a la inestabilidad económica.

En Azerbaiyán, tanto el matrimonio por captura (qız qaçırmaq) y la fuga (qoşulub qaçmaq) son prácticas relativamente comunes. En la costumbre del secuestro azerí, la joven es llevada a casa de los padres del secuestrador a través de ya sea el engaño o la fuerza. Allí, ella puede ser violada. Como en otros países, los secuestradores pueden raptar a sus parejas, mujeres conocidas o incluso extrañas. Uno de los casos más célebres en la historia del Cáucaso fue el de Anna Ulukhanova, una adolescente armenia cristiana que fue secuestrada por rebeldes musulmanes a principios del 1840 para casarse con el imán Shamil en Daguestán.

Según la ley rusa, si un secuestrador se niega a liberar a su novia podría ser sentenciado de ocho a diez años de cárcel, pero un secuestrador no será procesado si se libera a la víctima o se casa con ella con su consentimiento. Los captores de novias en Chechenia pueden recibir también, en teoría, una multa de hasta un millón de rublos. Al igual que en las otras regiones, las autoridades, a menudo, no responden a los secuestros y los familiares de la víctima suelen aceptar el secuestro y el posterior matrimonio. Sin embargo, éstos pueden no estar de acuerdo con ello o con las condiciones del matrimonio (la compensación económica). En la aldea de Surkhakhi, en Ingushetia, los tíos de la víctima no estuvieron de acuerdo con el secuestro y se produjo una escaramuza entre familias.

En Georgia, el rapto de novias se produce en todo el país. Aunque la magnitud del problema no es totalmente conocida, los activistas no gubernamentales estiman que cientos de mujeres son secuestradas y obligadas a casarse cada año. En un modelo típico de estilo georgiano del rapto de novias, el secuestrador, a menudo acompañado de amigos, aborda a la futura esposa y le coacciona a través del engaño o la fuerza para entrar en un coche.

El secuestro de mujeres para obtener esposa es practicado actualmente por tribus amazónicas como los yanomami, con respecto a los cuales el antropólogo Marvin Harris señala:“La captura de mujeres durante las incursiones sobre aldeas enemigas es uno de los principales objetivos de la guerra entre los yanomamo. Tan pronto como un grupo realiza con éxito una incursión y se siente a salvo de la persecución, los guerreros violan en grupo a las mujeres cautivas, Cuando regresan a su aldea, entregan las mujeres a los hombres que han permanecido en sus hogares; éstos las vuelven a violar en grupo. Una de las historias más aterradoras sobre los yanomamo es la relatada por Helena Valero, una mujer brasileña capturada por un grupo incursor cuando tenía diez años. Poco después, los hombres que la habían capturado comenzaron a pelearse entre sí. Una facción aplastó a la otra, mató a todos los niños pequeños golpeando sus cabezas contra las piedras y se llevaron las mujeres supervivientes a sus hogares. Helena Valero pasó la mayor parte del resto de su infancia y juventud huyendo de un grupo de incursores para ser capturada por otro, volviendo a huir de éste, ocultándose en la jungla de sus perseguidores, y volviendo a ser capturada y asignada a diferentes maridos. Resultó herida dos veces por flechas con puntas envenenadas con curare, y tuvo varios hijos antes de lograr huir finalmente a un centro misionero situado en el río Orinoco.”

Más al sur, algunos pueblos cazadores y recolectores de Sudamérica meridional, en el extremo Sur (Tierra del Fuego) igualmente practicaban el matrimonio por secuestro, aunque en estos casos la práctica ya no sigue vigente en la actualidad:“Otra forma de procurarse esposa para el cazador selknam consistía en el rapto de mujeres de otros grupos...”

“Los selk’nam se organizaban en pequeños grupos familiares patrilineales que conformaban un linaje unido por consanguinidad, compuesto por 25 individuos, aproxi...

Las niñas-esposas de Yemen

Tipo: Manga

Máximo de capítulos: 50

Estado: Publicándose

SCANS DISPONIBLES

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