La novela gráfica, más allá de la definición misma del término y de la discusión viva sobre lo que es o deja de ser, se presenta ciertamente como un género mestizo, que bebe por igual del cómic y su lenguaje gráfico-textual, que de la narrativa tradicionalmente calificada como seria.
Los expertos del tema anclan su legitimación alrededor de 30 años atrás, cuando Art Spiegelman obtuvo el Premio Pulitzer 1992 con Maus. Esa concepción, curiosamente no negaba que, tanto en el campo de la literatura como del arte, hubiese desde hace buen tiempo admiradores del género, incluso tan tempranos como Pablo Picasso, James Joyce, John Steinbeck y John Updike.
Evidentemente, el paso del cómic a la novela gráfica no es una frontera rígida. De hecho, ni todos los cómics fueron siempre para niños, aunque sí sean cómics y, en cambio, ciertamente hay novelas gráficas dirigidas al público infantil.
Estamos ante una narrativa de largo aliento, que se apropia de la visualidad-textualidad como un todo para contar una historia desarrollada pausadamente, que tiene un principio, un clímax y un desenlace, con personajes complejos que evolucionan a lo largo de la trama y temáticas que van más allá de los tradicionales super héroes o aventuras para niños.
En cada novela gráfica, hay una historia completa e independiente, incluso si forma parte de una serie. Y, al igual que otras manifestaciones creativas, la novela gráfica va de la ficción a lo no ficción, de la memoria a la crónica, del género de aventuras a la reflexión político-social, de la autoría individual a la colaboración entre un artista gráfico y un narrador, de las historias originales a las adaptaciones de obras previas, del realismo a las distopías, de los homenajes a la crítica. En fin, un universo entero por descubrir y gozar.
Orígenes y Evolución del Término
El concepto de novela gráfica es objeto de debate y polémica, porque la diferenciación entre cómic y novela gráfica no se ajusta a conceptos objetivos. Y, en ocasiones, incluso parece una simple argucia semántica para dignificar el concepto de cómic. No obstante, algunas personas ven ciertos cómics como elementos de mayor valor artístico, incluso literario, que merecen una consideración aparte. En cualquier caso, la distinción entre ambos términos es un tema muy controvertido.
El término de novela gráfica surge durante los años 70 con el objeto de acotar determinadas obras dentro del terreno artístico y, de este modo, diferenciarlas de lo que hasta entonces era un ligero medio de entretenimiento popular. De tal manera que se buscó que la novela gráfica fuese una obra de calidad literaria adaptada para ser plasmada en forma de cómic.
Una de sus características, fruto de la época en la que fue forjado el término, es que el cómic estaba diseñado para ser editado en entregas como fruto de una publicación periódica. Sin embargo, la novela gráfica cubre una historia entera y, en caso de que haya una continuación, igualmente será una historia independiente y autoconclusiva. Hoy día esta diferenciación no resulta tan eficaz, pero hay quienes aún la consideran como tal.
En todo caso, este formato da libertad a los autores para contar su historia sin modificar por necesidades editoriales que puedan alterar el curso de la narración por cuestiones relacionadas con su potencial serialización.
Los orígenes de este término aún resultan misteriosos a causa de lo difuso de su definición. Los más puristas tienden a situarlo a mediados del siglo pasado, en 1957, con la aparición de la obra “El Eternauta”, de Héctor Germán Oesterheld. Otros, normalmente los defensores del llamado cómic americano, lo sitúan con la edición de “Bloodstar”, de Richard Corben (1976). Sin embargo, el origen más popular y ampliamente aceptado de este nuevo género se considera con la aparición del “Contrato con Dios” de Will Eisner (1978), que supuso el bautismo de esta nueva corriente narrativa.
Según Eisner, se inspiró para crear el término en las novelas en imágenes publicadas en los años 30 por Lynd Ward.
Por la década de 1980, tres editoriales francesas tenían colecciones en las que se aplicaba la palabra roman (novela) al cómic. «Romans BD», de Flammarion, se distinguían de los álbumes clásicos por su menor tamaño; «Roman graphique», de los Humanoides Asociados, agrupaba todos los títulos que no eran parte de una serie; mientras que en el lado de «Romans (À Suivre)», de Casterman, colección inspirada en La balada del mar salado de Hugo Pratt, las historias se distinguían sobre todo por su longitud inusual.
En los últimos años, el cómic se ha hecho mayor. Un caudal de obras ambiciosas e innovadoras está dando a lo que tradicionalmente se había considerado un producto infantil un prestigio cultural comparable al de la literatura y el arte. A través de un ensayo histórico, Santiago García revisa la historia del cómic desde el siglo XIX hasta la actualidad, elaborando un relato que descubre las claves explicativas de cómo y por qué las viñetas están madurando en uno de los medios de expresión más vivos del nuevo milenio.
El término Novela gráfica resulta controvertido, ya que puede referirse tanto a un formato de publicación, como a un tipo moderno de historieta para adultos. Como formato de publicación muchos lo consideran igual al llamado Álbum en cómic, un libro de un solo autor con una historia extensa escrita con recursos literarios, mostrados en viñetas.
Características y Formato
Este tipo de libro combina literatura e ilustración para crear historias profundas, emocionantes y visualmente impactantes. Las ilustraciones no son solo un acompañamiento. Forman parte esencial del relato. Esto no significa que uno sea mejor que otro. Las ilustraciones permiten entrar en la historia de forma inmediata.
Las novelas gráficas juegan con el tiempo de una manera única.
Para muchos jóvenes y adultos que no tienen el hábito de leer, la novela gráfica resulta más accesible y atractiva.
Obviamente, al tratarse de una historia concebida de manera mucho más exhaustiva que lo que sería un formato de cómic popular, el formato de edición no puede ser el mismo. Partamos de la base de que la longitud de la novela gráfica tiende a ser superior a la de un cómic corriente. El formato de grapa americano tiende a tener unas 30 páginas, y el formato europeo oscila entre las 42 y las 50. Es decir, son formatos que permiten que la historia pueda leerse en relativamente poco tiempo, que no suele ser superior a media hora, ideales para ser disfrutados en cortos periodos de tiempo libre.
Sin embargo, en lo que se considera novela gráfica, no hay un límite en la longitud de la obra, y suelen ser obras que superan ampliamente las 50 páginas, así que el formato de edición ha de ser diferente para asegurar su correcta lectura y durabilidad. Muchos de ellos no permiten su lectura de una sentada, aunque son los menos habituales. En todo caso, requieren otro ritmo de lectura y más tiempo para su correcto disfrute. Suelen venir en formato cartoné encolado y cosido, exactamente igual que muchos libros de los considerados formales.
La novela gráfica suele ser considerada como obra para el público adulto e iniciado en el mundillo.
Temáticas y Géneros
La historia mezcla autobiografía, historia política y momentos de humor que hacen la lectura muy cercana. Esta novela gráfica cuenta una historia de crecimiento personal, familia, religión y primer amor.
En la novela gráfica, al igual que en la novela escrita, hay todo tipo de géneros.
Acércate a la librería o visita su web para descubrir nuevas lecturas. Porque una cosa suele pasar cuando alguien empieza con la novela gráfica: termina queriendo leer muchas más.
Si buscas comprar novela gráfica histórica o conocer de qué tratan, llegaste al lugar indicado porque tenemos las mejores, de diferentes periodos históricos y de todo el ámbito mundial. Algunos de estos títulos han sido catalogados dentro de las mejores novelas gráficas históricas.
Trata sobre hechos del Imperio Romano, bajo el mando de Nerón. Aquí Jacques Tardi narra el cruento conflicto que se vivió en la Primera Guerra Mundial.
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Obras Destacadas y Autores
NORMA EDITORIAL LA ESTATUA DE LA LIBERTAD. NORMA EDITORIAL CARLOTA EMPERATRIZ. LUMEN EL NOMBRE DE LA ROSA. NORMA EDITORIAL RENAULT. NORMA EDITORIAL LOS BORGIA. NORMA EDITORIAL CARAVAGGIO. NORMA EDITORIAL BARÓN ROJO. ASTIBERRI LAS MENINAS
Durante siglos, el cuadro que representa a la familia de Felipe IV ha sido el centro de atracción del Museo del Prado y ha inspirado a artistas y escritores, convirtiéndose en un verdadero icono cultural. Sin embargo, Diego Velázquez es uno de los pintores más misteriosos de su época, y Las meninas, su obra maestra, cumbre de la pintura barroca española, es quizás también el más extraño de los grandes cuadros de la pintura occidental. Después de toda una vida en la corte al servicio de Felipe IV, Velázquez por fin fue nombrado caballero en 1658, alcanzando una dignidad insólita para un pintor en aquel momento. En torno a este acto de ennoblecimiento cortesano, Santiago García y Javier Olivares construyen en la novela gráfica Las meninas una fantasía de largo alcance inspirada en hechos históricos. Por sus páginas pasan desde el conde-duque de Olivares hasta Foucault, desde el Greco hasta Buero Vallejo. Ésta no es sólo la historia de una obra de arte, sino la historia de cómo una obra de arte se transforma en un símbolo. Y al final, también, un nuevo intento de contestar a la pregunta que se han hecho generaciones de artistas, historiadores, estudiosos y aficionados: ¿cuál es el secreto de Las meninas? Un secreto oculto a plena vista. "Después de esta inteligente deconstrucción de la figura de Diego Velázquez, ya nunca volveremos a mirar del mismo modo su obra maestra, Las meninas".
LA SEGUNDA GUERRA MUNDIAL: UNA HISTORIA GRÁFICA
Nuestro libro del año. Resultado de más de dos años de trabajo, es una adaptación ilustrada en forma de historia gráfica que resume el clásico de Antony Beevor (el libro más completo y exitoso de cuantos se han publicado sobre el conflicto) y lo acerca a un público nuevo gracias a las más de 2000 ilustraciones que retratan la parte más humana de la guerra y que ayudan a recorrer todos los frentes y todas las batallas. Con dibujos de los distintos armamentos y vehículos, retratos de los principales protagonistas y mapas, todos ellos basados en imágenes reales y archivos históricos y revisados por el propio Beevor.
Si entre los propios creadores el mismo tema de novela gráfica está en construcción e incluso abiertamente cuestionado por algunos, es evidente que resulta difícil hablar de un canon. Pese a lo cual algunos se aventuran a realizar listas de los imprescindibles, con nombres como el ya citado Art Spiegelman, Alan Moore, Daniel Clowes, Seth, Craig Thompson, Chris Ware, Charles Burns y Marjane Satrapi, entre otros.
El cómic y la novela gráfica son el nuevo cine y televisión para la literatura. Es el nuevo gran aliado que con sus adaptaciones de obras contemporáneas, convertidas en long Sellers, atrae a más lectores de las nuevas generaciones que quieren saber más y van a la fuente original: el libro. Desde El mundo de Sofía, de Jostein Gaarder, y El Nombre de la rosa, de Umberto Eco, hasta El infinito en un junco, de Irene Vallejo, y Los pacientes del doctor García, de Almudena Grandes. Pero, ¿cuál es le secreto de esta nueva conquista literaria? ¿Quiénes son los ilustradores y artistas que están ampliando estos espacios literarios? Es la consolidación del nuevo romance de la creación literaria donde la novela gráfica y el cómic cuya expansión-adaptación a estos formatos brinda, incluso, aportaciones a la obra original.
Lo que está ocurriendo es importante porque significa una mejora en la percepción del cómic como medio, explica Víctor Santos responsable de adaptaciones como Fahrenheit 451. El cómic tradicionalmente, añade Santos, “se ha considerado de manera muy estereotipada como un género y no un medio. En España se asociaba a los tebeos de humor de Bruguera y en Estados Unidos el cómic era sinónimo de superhéroes, por ejemplo.
“La novela gráfica es un lenguaje en sí mismo y no el hijo bastardo degenerado de la literatura y la ilustración.
El término se ha usado en diferentes formatos desde principios del SXX, pero el término en sí, en a acepción más común actual, se empezó a aplicar a finales de los años 70. El cómic había quedado relacionado históricamente con las obras infantiles y juveniles, y en esa época se usó el término Novela gráfica para dotar de mayor prestigio a otro tipo de formatos como El contrato con Dios, de Will Eisner, que él mismo bautizó como la primera novela gráfica. Se trataba de editar un cómic que en los estantes de las librerías estuviera en el de novela y no en el infantil, de modo que los lectores literarios se abrieran al mundo del cómic para adultos, lo cual lograron ya que, en los noventa, Maus, de Art Spiegelman, en fue el primer cómic en recibir el Premio Pulitzer.
El especialista Santiago García, autor del ensayo “La novela gráfica” (Astiberri. “Durante los 25 últimos años se ha producido un fenómeno que podríamos considerar de toma de conciencia del cómic como forma artística adulta. La novela gráfica os dará a conocer las mejores novelas de la literatura mundial por medio de dibujos explicados. Cada número contendrá el argumento completo de una novela de amor, aventuras, pasión o intriga, siempre dedicado a las personas mayores.
Bruguera: Sissi. Petronio: Extra ¡¡Action!! En la cubierta de Bloodstar, de Richard Corben, que adaptaba una historia de Robert E. 1978: En la cubierta de la versión en tapa blanda (pero no en la de tapa dura) de Contrato con Dios, de Will Eisner.
Editorial El Antillano es un colectivo compuesto de escritores, investigadores, dibujantes y diseñadores gráficos que se especializan en la novela gráfica en Puerto Rico. Edgardo Miranda-Rodríguez es el creador de la superheroína La Borinqueña.[22] Estados Unidos de Banana es una novela gráfica escrita por la autora puertorriqueña Giannina Braschi con Joakim Lindengren, sobre el capitalismo estadounidense.
Santiago García sostiene que “durante los veinticinco últimos años se ha producido un fenómeno que podríamos considerar de toma de conciencia del cómic como forma artística adulta. “Esta lectura es de lo más estimulante para animar un debate que en el fondo nos habla de la madurez de un mercado”. Dani Tomás. “Este libro, hay que subrayarlo, es enormemente ameno, a la par que clarividente (o a lo mejor discutible: en su arrojo al manifestar ideas nuevas y rupturistas radica lo mejor de este trabajo, que nos plantea posibilidades antes que axiomas)”. Octavio Beares. “Como sucede con todo buen ensayo (y más aún cuando es pionero), este libro no cierra el debate, sino que lo abre. [...] El ensayo de Santiago García se convierte desde ya mismo en una obra de referencia imprescindible y una solidísima base para cualquier estudio serio de este fenómeno”. Manuel Muñiz Menéndez.
Detalle de la novela gráfica ‘El infinito en un junco’, de Tyto Alba, basada e el libro homónimo de Irene Vallejo. Se trata de una tendencia en auge que conecta a las nuevas generaciones con obras importantes: de 'El nombre de la rosa' y 'El mundo de Sofía' a 'El infinito en un junco' y 'Los pacientes del doctor García'.
El Cómic y la Novela Gráfica: Diferencias y Similitudes
¿Sabías que existen diferencias entre el cómic y la novela gráfica? El concepto de novela gráfica es objeto de debate y polémica, porque la diferenciación entre cómic y novela gráfica no se ajusta a conceptos objetivos. Y, en ocasiones, incluso parece una simple argucia semántica para dignificar el concepto de cómic. No obstante, algunas personas ven ciertos cómics como elementos de mayor valor artístico, incluso literario, que merecen una consideración aparte. En cualquier caso, la distinción entre ambos términos es un tema muy controvertido.
El término de novela gráfica surge durante los años 70 con el objeto de acotar determinadas obras dentro del terreno artístico y, de este modo, diferenciarlas de lo que hasta entonces era un ligero medio de entretenimiento popular. De tal manera que se buscó que la novela gráfica fuese una obra de calidad literaria adaptada para ser plasmada en forma de cómic.
Una de sus características, fruto de la época en la que fue forjado el término, es que el cómic estaba diseñado para ser editado en entregas como fruto de una publicación periódica. Sin embargo, la novela gráfica cubre una historia entera y, en caso de que haya una continuación, igualmente será una historia independiente y autoconclusiva. Hoy día esta diferenciación no resulta tan eficaz, pero hay quienes aún la consideran como tal.
En todo caso, este formato da libertad a los autores para contar su historia sin modificar por necesidades editoriales que puedan alterar el curso de la narración por cuestiones relacionadas con su potencial serialización.
Obviamente, al tratarse de una historia concebida de manera mucho más exhaustiva que lo que sería un formato de cómic popular, el formato de edición no puede ser el mismo. Partamos de la base de que la longitud de la novela gráfica tiende a ser superior a la de un cómic corriente. El formato de grapa americano tiende a tener unas 30 páginas, y el formato europeo oscila entre las 42 y las 50. Es decir, son formatos que permiten que la historia pueda leerse en relativamente poco tiempo, que no suele ser superior a media hora, ideales para ser disfrutados en cortos periodos de tiempo libre.
Sin embargo, en lo que se considera novela gráfica, no hay un límite en la longitud de la obra, y suelen ser obras que superan ampliamente las 50 páginas, así que el formato de edición ha de ser diferente para asegurar su correcta lectura y durabilidad. Muchos de ellos no permiten su lectura de una sentada, aunque son los menos habituales. En todo caso, requieren otro ritmo de lectura y más tiempo para su correcto disfrute. Suelen venir en formato cartoné encolado y cosido, exactamente igual que muchos libros de los considerados formales.
La novela gráfica suele ser considerada como obra para el público adulto e iniciado en el mundillo.
El cómic tradicionalmente, añade Santos, “se ha considerado de manera muy estereotipada como un género y no un medio. En España se asociaba a los tebeos de humor de Bruguera y en Estados Unidos el cómic era sinónimo de superhéroes, por ejemplo.
“La novela gráfica es un lenguaje en sí mismo y no el hijo bastardo degenerado de la literatura y la ilustración.
En las décadas inmediatamente anteriores a la invención de la imprenta tuvo bastante difusión la publicación de obras realizadas como series de xilografías -una tabla con una imagen y un texto breve- ¿era una historieta del siglo XV? Cuando yo era muy pequeño había ediciones de novelas de Verne, Dickens o Scott (Colección Historias de la Ed. Bruguera) con una página de cómic que aspiraba a sintetizar lo más relevante, en términos de la acción o la trama, de las diez páginas anteriores con texto original. Mi primera lectura de Invanhoe, por ejemplo, fue saltando de una página con viñetas a la siguiente ¿Qué pasaba después?
Estados Unidos es, sin duda, el país en el que se desarrolla el cómic como medio de masas. Fueron los grandes propietarios de la prensa de finales del siglo XIX, William Randolph Hearst y Joseph Pulitzer quienes, gracias a su rivalidad, hicieron posible que se popularizaran los primeros personajes y series de cómic en sus periódicos. Veremos, por ejemplo, algunos cómics que se publicarán durante la denominada Edad de Oro (Golden Age) que recoge aquellos cómics publicados entre 1938 y 1956, 18 años en los que el cómic se popularizó y se convirtió en una verdadera industria cultural. También incluiré títulos del cómic underground y el cómic independiente.
Otro de los focos de influencia del cómic actual, al menos en España, viene del denominado cómic franco-belga. Incluyo algunas obras que se empiezan a hacer en Europa y que muy pronto tendrán una personalidad propia. Francia hoy día, debido a su inicial proteccionismo particular, es uno de los países europeos con mayor tradición en cómic. La bande dessinée, (BD en sus siglas) es un gran referente en España, país cuyos tebeos no incluyo aquí (pese a ser europeos) ya que dedicaré un apartado específico más abajo al tebeo español.
La industria del Manga japonés es la más potente del cómic internacional. A pesar de llegar tarde a Europa (a España llegó en los años 80 y 90), sus aficionados (otakus) se cuentan por millones. No podemos negar el enorme atractivo que tienen los Manga entre los y las adolescentes de todo el mundo, posiblemente debido, entre muchas otras cosas, a que en Manga se puede encontrar cualquier tema imaginable. España, tras Francia, EE.UU. y el propio Japón, es uno de los países donde más Manga se consume. Además de la industria japonesa, Corea del Sur y los autores y autoras coreanas están desarrollando un cómic que cada vez está teniendo más presencia a nivel internacional.
Aunque buena parte del cómic español bebe directamente del cómic franco-belga (creo que es algo fácil de observar), también se han publicado títulos de clara influencia americana. La BD francesa está muy presente en nuestro país. Actualmente son muchos los autores españoles que editan allí sus cómics primero antes de que sean editados en España.
Desde el principio voy a diferenciar entre webcómic y cómic digital. Con webcómic haré referencia a aquellos cómics que son creados para su distribución y lectura online a través de distintas plataformas o en la propia web del autor o autora. También desarrolla un lenguaje específico relacionado con el método de lectura (scroll, pantallas…). Con cómic digital me referiré a un cómic que se distribuye en formatos que pueden ser descargados para su lectura offline (archivos PDF). En ambos casos, su elaboración puede ser realizada por medios digitales o no, ya que esto no es una característica para hablar de cómic digital ni de webcómic.
En determinados momentos los distintos mercados eran cerrados y cada zona leía el cómic que se producía en sus países. Habrá que esperar a que los cómics se editen en otros idiomas y traspasen las fronteras para poder hablar de un cómic global en el que será posible que autoras españolas y autores españoles dibujen o escriban para editoriales estadounidenses o que desde Francia se publique manga para Japón. Si acudís a la historia del medio podréis conocer más al detalle.
Origen y evolución del cómic.


