La Balada del Diablo: Un Encuentro Inesperado

El ardor de mi alma solo tú puedes curarla. Escucha mis suplicas, responde a mis plegarias. No es a Dios a quien le pido... Es una balada para el diablo.

En la penumbra de una habitación apenas iluminada, la gran cama vacía permanecía intacta, con las sábanas de seda roja resguardando su doblez entre las almohadas. El baño del dormitorio, también vacío, no mostraba indicios de haber sido usado. Sobre el piso alfombrado, un pantalón de jeans azul y un saco negro yacían desordenados. Los grandes ojos indagaban el lugar en busca de aquel chico.

Un quejido alertó, era más bien un gimoteo, casi un llanto callado. Lo vio acurrucado en el rincón más oscuro, temblando y llorando. "¿Estás bien?", preguntó el joven que recién había entrado, encaminándose hacia él y agachándose para poder verlo mejor. "No", se quejó la voz, casi inaudible, pero aún así la pudo escuchar doliente.

"¿Qué tienes?", el recién llegado, con delicadeza, sostuvo al otro para ponerlo de pie. La luz artificial iluminó apenas el rostro traspirado. Los ojos rasgados miraban vidriosos, los pómulos marcados se notaban ruborizados, y de la perfecta boca se escapaban, padeciendo, suspiros. "Yo... no lo sé", el joven se retorció, bajando su mirada hacia su propia entrepierna, donde su mano delicada se posicionó.

El muchacho más alto lo miró, recorriéndole el cuerpo delgado. Vestía solo una remera sin mangas, lo suficientemente corta como para dejar ver un bóxer claro con dibujos de conejos. Se sintió culpable; él sabía lo que le pasaba, era el efecto de la droga que le había conseguido a su buen amigo, aquel que ahora estaba desfallecido de la borrachera en el cuarto contiguo.

"Necesito...", el muchacho jadeante volvió a mirarlo, sus ojos felinos color café eran dos cuencas oscurecidas por la confusión que lo embargaba. "Peat", susurró fascinado. "Ne...cesito...", el nombrado refregaba con su mano temblorosa la tela estampada de conejos.

Fort lo miró un segundo. Sabía lo que estaba sufriendo, se lo había advertido a Bone. No entendía cómo demonios había terminado él en esa habitación y no su amigo. "Fort, no sé qué hacer, me quema", otra lágrima caía trazando las mejillas. "Lo sé", el moreno tomaba con una mano la cara enardecida, limpiando con su pulgar la lágrima de la mejilla derecha.

"Necesito... necesito...", Peat lo miraba asustado, asustado de sus propios deseos. Fort lo miraba deslumbrado. Ese no era el plan, no debía ser así. Sin embargo, algo debía hacer; ese joven hermoso sufría a causa de la droga. ¿Pero y su amigo? ¿Y él mismo? ¿Acaso no le gustaban las mujeres?

"Yo... esto arde", ahora la mano delicada tocaba su propio sexo a través de sus pantaloncillos. "Déjame ayudarte", Fort era responsable de aquel estado. La fuerte droga era un éxtasis que disparaba los sentidos y dejaba a la víctima presa en una incinerante lujuria. "Por favor, haz que pare", Peat se retorcía, dándose placer. "Lo haré...", Fort metió su mano donde la tenía Peat, tomando por el su miembro mojado. Lo sintió vibrar cuando las caricias se prolongaron a lo largo de aquel sexo. Peat estiró su cuello hacia atrás, cerrando los ojos, y su boca se abría jadeante.

Fort miraba idiotizado a ese chico que se agitaba por sus roces, sin dejar de mirarlo, sin siquiera atreverse a más nada que masturbarlo, allí de pie, a centímetros de la puerta. En minutos, su mano se empapó de un líquido viscoso y caliente. Lo estremeció aquel contacto; no estaba acostumbrado. Una cosa era sentir su propio semen en su mano y otra diferente era sentir el ajeno. Sin embargo, dejó allí su mano para escuchar los gemidos silenciosos dados por el acariciado.

Habitación oscura con cama de seda roja

Este relato explora las consecuencias de las drogas y el deseo, entrelazando un encuentro inesperado con la lujuria y la culpa. La narrativa se centra en la reacción de Peat ante los efectos de una sustancia y la intervención de Fort, quien se ve envuelto en una situación comprometedora.

Balada Del Diablo y La Muerte | Animación

La historia presenta a personajes que luchan con sus propios impulsos y las repercusiones de sus acciones, en un ambiente cargado de tensión y emociones intensas.

Representación artística de un encuentro en la oscuridad

tags: #la #balada #del #diablo #amor #yaoi