Jóvenes Titanes: Una Nueva Era de Acción y Misterio

¡Nueva etapa! No esperes que lo reconozca, pero Robin no puede con todo. Cuando se topa con misiones que incluso a él le quedan grande, Damian Wayne, el hijo de Batman, necesita recurrir a aliados como Red Arrow, hija del mismísimo Oliver Queen, o Kid Flash, el sobrino de Barry Allen, entre otros adolescentes que serán la gran sorpresa de esta nueva alineación de los Jóvenes Titanes que está a punto de enfrentarse a enemigos como el Hermano Sangre.

El guionista Adam Glass (Escuadrón Suicida) nos presenta esta nueva etapa del grupo juvenil por excelencia del Universo DC en compañía de los dibujantes Robson Rocha (Aquaman), Bernard Chang (Batman del Futuro) y Ryan Benjamin (Batman: El guante negro), entre otros.

portada del cómic Jóvenes Titanes

Llega Jóvenes Titanes a esta nueva línea editorial que ha ideado ECC para continuar algunas de sus series en arcos argumentales completos a modo de temporadas televisivas. Y de momento, no sé cómo encaja con las otras series, pero aquí les ha venido como anillo al dedo porque, a pesar de empezar con el número 20 de la serie, que hasta ahora se había estado editando en tomos cuatrimestrales, supone un absoluto reboot de alineación y autores.

De la alineación anterior solo se mantienen Robin (Damian Wayne) y Kid Flash (Wallace West). De los nuevos miembros solo conocemos a Red Arrow (Emiko Queen), mientras que los demás personajes son de nuevo cuño creados expresamente para la serie: Crush (Xiomara Rojas), una suerte de Lobo Jr.

El tomo abre con un número especial en el que veremos tres pequeñas aventuras de los miembros conocidos (Robin, Red Arrow y Kid Flash) y que acaba con la decisión de Damian de reclutar a los nuevos miembros del equipo.

Lo primero que hay que decir antes de entrar en detalles es que por fin tenemos una serie en la que el listado de autores no es mayor que el de la cantidad de números incluidos en el tomo. De hecho, en estos ocho números más un anual hay cinco autores, pero tres de ellos se encargan exclusivamente del anual. De los otros ocho números seis están dibujados por Bernard Chang. Y todo el material incluido aquí está escrito por Adam Glass. Eso es ya todo un avance dado el rumbo que estaba tomando DC en series consideradas menores como Green Lanterns o Escuadrón Suicida.

Entrando un poco más a la serie, Jóvenes Titanes siempre ha sido una serie dirigida a un público más joven y eso es algo que Adam Glass tiene muy claro. Tenemos a una alineación variopinta, con mezcla de personajes inocentes con malotes que den mucho juego en sus interacciones.

Con el tiempo hemos pasado de esos cómics juveniles como la Patrulla-X de Claremont o los Nuevos Titanes de Wolfman y Pérez en los que predominaban conflictos de tipo emocional, bien sea por problemas personales, bien sea por relaciones amorosas entre ellos, a cómics como estos o los Campeones de Marvel, en los que se busca hablar en un lenguaje más acorde con los jóvenes, con tramas muy dinámicas, mucha acción y un humor donde destaca el punto rebelde y transgresor contra las normas en general.

Así, tenemos a los malotes (Robin, Red Arrow y Crush), a los inocentes (Kid Flash y Roundhouse) y a Djinn que puede estar en cualquiera de los dos grupos, y que además parece esconder un secreto que sus compañeros no conocen.

Ilustración de los Jóvenes Titanes en acción

Pero Glass plantea una trama central sobre la que van girando las diversas aventuras, y que me parece uno de los mayores aciertos de este volumen. Tenemos el plan de Damian de investigar sobre ese misterioso «el otro» y a partir de esa idea, van surgiendo diferentes aventuras y enfrentamientos contra supervillanos propios de la franquicia como Hermano Sangre o Gizmo.

Una serie con un target evidentemente juvenil que, no obstante, los lectores más adultos que llevamos décadas leyendo este tipo de historias también vamos a poder disfrutar.

Lo mejor:

  • La estabilidad del equipo artístico.
  • El personaje de Crush.
  • Que Glass haya ideado una trama central que unifica las tramas.

Sorpresa. Y podía dejarse aquí la reseña, porque la verdad es que este tomo, encargado de recopilar el primer gran arco argumental de Adam Glass, es una sorpresa de principio a fin. Si hay un grupo (con perdón de la Legión) que creé más incertidumbre entre los aficionados a la hora de lanzar una nueva serie, ese es el de los Jóvenes Titanes.

Y todo gracias a la labor que desarrolla Adam Glass a los guiones, al que ya se le ha podido leer en la serie Escuadrón Suicida, durante los Nuevos 52, (además de estar detrás de series de TV como Supernatural y Mentes Criminales), y que hace de los Jóvenes Titanes un reducto del Escuadrón, pero sin el fondo que caracteriza al equipo de Waller.

Un equipo dónde Damian es el eje central sobre el que pivota toda la trama y del que emana un campo gravitacional sobre los demás miembros que atrapa, logrando que por dispares que sean sus perfiles acaben por ir integrándose de forma progresiva, transformándose de grupo a equipo.

Una de las mejores bazas de la serie es precisamente que Glass busca construir sobre los elementos de los que dispone. Cada miembro tiene una personalidad muy definida, incluso algo estereotipada al principio, pero con la que Glass trabaja de forma incansable para ir moldeándola hasta que se van llenando de matices, de dobleces, de esa naturalidad e independencia emocional que logra que todo personaje vaya adquiriendo características tridimensionales.

La historia se centra en la obsesión de Damian por capturar al Otro asumiendo el coste que sea necesario para ello. El resto funciona como un engranaje alrededor de esta misión, de forma que el grupo se ve tensionado en cada número debido a la actitud de Damian. Sencillo y eficaz, sin más.

Sencillo de explicar, complicado de ejecutar, puesto que Glass no toma el camino fácil, sino que tuerce de forma brusca el rumbo para tomar caminos más abruptos, menos luminosos, que recorrer, asumiendo el riesgo de llevar al equipo, el que se autodenomina Jóvenes Titanes, por una oscuridad que bien recuerda al tono que Wolfman y Perez supieron dar a sus Titanes.

En esencia, Glass, no se siente presionado por el pasado de la franquicia, sino que mira lo que se hizo y lo adapta de forma que consigue un todo nuevo y distinto, con ligeros toques que tienen el sabor de antaño. Unos toques que se centran en profundizar en un grupo que necesita construirse, ganar volumen propio, personalidad puesto que, aunque hay miembros bien conocidos por los lectores, hay otros carentes de interés real.

Matices que están ahí y pero que tampoco deben ser usados como herramienta comparativa, dado que Glass no copia, no emula, no persigue ser nada, pero usa a la perfección las mismas herramientas para lograr el objetivo de que la historia y los personajes resulten interesantes.

Diagrama de las relaciones entre los miembros de los Jóvenes Titanes

En lo visual, la serie tiene a dos dibujantes como valedores. El primero, Bernard Chang muestra un equilibrio entre lo convencional y lo experimental a nivel narrativo que favorece al trabajo de Glass enormemente. Su puesta en escena, su trazo limpio, su detallado conjunto de página, logran que la historia rebose fluidez e impacto en cada página.

Por ello es necesario desprenderse de prejuicios y acercarse a este tomo con la mente abierta, dispuesto a dejarse llevar por la situación, la interacción entre los miembros del equipo, el drama, el conflicto y las emociones que desprende cada página.

Lo impredecible de la trama es la puntilla que mantiene la llama bien encendida, puesto que Glass no duda en dejar claro que en cada número lo inesperado es la marca de la casa. Unos Titanes distintos, con aventuras distintas, con enfoque distinto, sorprendentemente interesantes y que dejan con ganas de querer seguir descubriendo de lo que son capaces en manos de Glass y compañía.

Sin expectativa alguna, este tomo logra despertar de nuevo la ilusión de todos los aficionados a los Jóvenes Titanes. EL trabajo de Glass destila buen hacer, con un desarrollo de personajes certero y progresivo que va filtrándose en el lector de manera imperceptible pero duradera.

La serie animada Teen Titans, creada y desarrollada por Glen Murakami y David Slack, se basa principalmente en la serie de historias de Marv Wolfman y George Pérez en la serie de cómics New Teen Titans de principios de la década 1980. Inicialmente, solo se planearon cuatro temporadas, pero la popularidad de la serie llevó a Cartoon Network a ordenar una quinta temporada. Recientemente, se publicó otra serie de cómics llamada Teen Titans Go!. En Teen Titans Go! se utilizan con frecuencia el humor autorreferencial y su estilo de animación está fuertemente influenciado por las producciones anime. Junto con su fuerte influencia anime, la animación también tiene signos de estilos de dibujos animados de DC Entertainment pasados vistos por Glen Murakami y anteriormente Bruce Timm.

En diferentes episodios, la letra de la canción principal de la serie alterna entre inglés y japonés, cantada por el dúo Puffy de música j-pop (llamado "Puffy AmiYumi" en occidente para así distinguirse de Sean Combs). A mediados de noviembre de 2005, TitansTower.com informó que las perspectivas de una sexta temporada parecían extremadamente improbables y se instó a los fans a expresar su apoyo al programa ante Cartoon Network. Varios días después de esta publicación inicial, llegó la noticia de que Cartoon Network había terminado oficialmente el programa. Según Wil Wheaton, el actor que proporcionó la voz de Aqualad, la serie fue cancelada por ejecutivos nuevos de Warner Bros. Feature Animation que tomaron la decisión de no renovar la serie basándose en el lanzamiento de la sexta temporada. La historia de Wheaton fue contradicha por el editor de historias de la serie Rob Hoegee, quien declaró que la decisión vino de Cartoon Network, no de WB, y que nunca hubo planes para una sexta temporada.

Después del final de la serie, Warner Bros. Animation anunció una función llamada Teen Titans: Trouble in Tokyo. Hacia finales de 2011, los rumores de internet especulaban que se estaba preparando una sexta temporada del programa. Dichos rumores se basaban en informes de que Greg Cipes, el actor de voz original en inglés de Chico Bestia en el programa, había declarado que se estaba trabajando en una temporada nueva, y que se planeó el estreno de una película de imagen real de Teen Titans a finales de 2012. Durante un panel del evento WonderCon en marzo de 2018, Michael Jelenic, productor de Teen Titans Go!, dijo que podía "casi garantizar" que la serie original de de Teen Titans regresaría. Poco después de que la película de Teen Titans Go!

Algunos fans de los cómics criticaron la serie por tener un "carácter infantil". Los Titanes se basaban en sus iteraciones de DC Comics. Sin embargo, aunque los creadores de la serie inicialmente declararon que los niños más pequeños eran la audiencia prevista para la serie, el escritor J. Torres de Teen Titans Go! Años después de su finalización, la serie mantiene una base de seguidores leales y recientemente ha experimentado un resurgimiento de popularidad gracias a su incorporación en el plantel de dibujos animados del canal Boomerang. Teen Titans regresaría a Cartoon Network para las reposiciones el 7 de agosto de 2017. Teen Titans Go! vs.

Comparativa de los Jóvenes Titanes en diferentes medios

EDICIÓN ORIGINAL: Teen Titans Special núm. 1 USA (one-shot), Teen Titans núms. 20-26 USA y Teen Titans Annual núm. 1 USA (one-shot)GUIÓN: Adam GlassDIBUJO: Bernard Chang, Max Dumbar, Robson Rocha, Scott HannaFORMATO: Rústica, 272 págs.

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