En un giro nostálgico, Dragon Ball Super nos transporta de regreso a la infancia de Goku y Krilin con un episodio que evoca los días de entrenamiento y desafíos de antaño. Este capítulo, aunque catalogado como de relleno, logra capturar la esencia de las aventuras que marcaron a una generación de espectadores.
La trama se centra en el entrenamiento de Goku en la Tierra. Inicialmente, Gohan se une a su padre en esta tarea, pero Chi-Chi interrumpe sus sesiones al ver que están afectando los cultivos. Ante la necesidad de Goku de continuar su entrenamiento, Goten sugiere una solución: entrenar con Krilin. Este giro trae a la memoria un momento crucial en la historia de Dragon Ball, donde la resistencia de Krilin a un ataque aparentemente menor pone de manifiesto la evolución de los guerreros Z.
La decisión más acertada del episodio es recrear la dinámica que vimos hace años en televisión, cuando Krilin, Goku y el público compartían una infancia llena de ilusión. Ambos deciden pedirle a Mutenroshi que los entrene nuevamente, reviviendo así la época dorada de sus enseñanzas. Como en los viejos tiempos, somos testigos de combates entre Krilin y Goku, aunque esta vez, nuestro querido Kakarotto debe enfundarse un disfraz de tortuga con un peso considerable, añadiendo un toque cómico al desafío.

Al día siguiente, Mutenroshi encomienda a sus pupilos una tarea de entrenamiento que va más allá de las misiones habituales. Ya no se trata de repartir leche, buscar piedras, arar campos o esquivar avispas atados a un árbol. En su lugar, se encuentran con la guía turística Uranai Baba, quien los dirige por el camino más peligroso del bosque, asegurando que la aventura no decaiga en emoción.
El capítulo culmina con Goku y Krilin enfrentándose a una especie de genjutsu, reminiscente de las técnicas de los Uchiha, donde aparecen los principales antagonistas que han marcado la saga de Dragon Ball. Desde Tambourine hasta Super Buu, la serie demuestra su habilidad para aprovechar el relleno de manera efectiva, conectando con momentos icónicos del pasado.
El reencuentro con las batallas entre padre e hijo evoca recuerdos de su entrenamiento en la Sala del Tiempo, preparándose para el torneo de Célula. La galería de enemigos que desfilan ante ellos incluye a Tambourine (responsable de la primera muerte de Krilin), Piccolo Daimao, las Fuerzas Especiales de Freezer, el propio Freezer, Nappa, Vegeta, Célula y Super Buu. ¡Cuánta maldad concentrada!

La esperanza reside en que Krilin, en el siguiente episodio, haga gala de su coraje y demuestre que su papel en la serie va más allá de ser una víctima recurrente.
Goku se reencuentra con Krilin y compañía
Este episodio nos recuerda la importancia de la camaradería y el espíritu de superación que siempre han caracterizado la relación entre Goku y Krilin, dos amigos que, a pesar del paso del tiempo y la evolución de sus poderes, siguen encontrando la manera de entrenar y luchar juntos, como en los viejos tiempos.
