La exposición “Historietas del Tebeo. Por primera vez, una exposición recoge las historietas del tebeo de aquí” presenta un recorrido por la historia de los tebeos españoles, desde sus inicios hasta 1977, abordando su evolución como género literario y su reflejo de los acontecimientos históricos.
Todo se inicia hace 100 años, cuando se publica el primer cómic infantil y juvenil en Barcelona. Su cabecera son tres letras: TBO. Esta muestra recorre casi todo el siglo XX hasta 1977, cuando el tebeo se hace adulto con la publicación de la revista Totem. Nunca antes una exposición ha desarrollado tan ampliamente esta apasionante historia de la que todos tenemos recuerdos y anécdotas.
La exposición, comisariada por Antoni Guiral, es una revisión de la historia de los tebeos españoles aparecidos entre 1917 y 1977. La aparición y evolución de los tebeos, pero también del concepto de tebeo como género literario: su formato, sus rasgos identificativos… Respondiendo a las preguntas ¿cómo eran?, ¿por qué eran así y no de otra forma?
¿A qué llamamos tebeos?
Los tebeos son las revistas de historietas, los cuadernos de aventuras y los monográficos del género.
¿Por qué la exposición se encuadra en esas fechas?
1917 se ha escogido como inicio de la muestra porque corresponde al nacimiento de la revista TBO, que con el tiempo dará nombre a todas las publicaciones de historietas.
Los tebeos son fruto de un periodo histórico concreto, los acontecimientos de cada momento influyeron en sus contenidos y evolución.
1917-1939: desde la aparición de TBO hasta el final de la Guerra Civil.
Es el momento de revistas importantes como Pulgarcito, Macaco, Aventurero, Mickey o La revista de Tim Tyler. Estas tres últimas introducen en España las tiras de prensa norteamericanas realistas.
1940-1966: desde la más inmediata posguerra hasta 1951.
Este año es importante por el retorno de TBO y Pulgarcito, la continuidad de Chicos y el nacimiento de Mis Chicas, Jaimito, Pocholo, El Coyote o Florita. Destacan, sobre todo, los populares cuadernos apaisados de aventuras (Roberto Alcázar y Pedrín, El guerrero del antifaz, Azucena, El jinete fantasma, Hazañas Bélicas). En 1951, el recién creado Ministerio de Información y Turismo anula la diversificación entre publicaciones «periódicas» y «folletos», con lo que administrativamente es factible publicar tebeos sin ningún tipo de restricciones.
1967-1977: la última etapa de los tebeos.
El fin se debe a las estrictas normas de regularización del Estatuto de Publicaciones Infantiles y Juveniles. Incluso algunas escenas publicadas en los años cuarenta fueron censuradas en las reediciones de esta época porque un Estatuto de 1967 marca a hierro y fuego los contenidos de los tebeos. Los cuadernillos apaisados prácticamente desaparecen, en beneficio de las revistas y de las novelas gráficas para adultos. Aparecen revistas nuevas, más modernas, como Tintín, DDT o Bravo.

Los Géneros del Tebeo
Se reúnen publicaciones y dibujos originales que se presentan en dos recorridos. Uno cronológico -con las principales cabeceras e hitos- y un segundo donde, por temas, se descubren personajes tan míticos como Cuto, Capitán Trueno, Guerrero del Antifaz, Zipi y Zape, la Familia Ulises o Mortadelo y Filemón y a sus creadores.
Los Tebeos de Humor
Los primeros en aparecer en nuestra historia y los más longevos e importantes: TBO, Pulgarcito, Pumby, El DDT, Jaimito… Son tebeos de humor cotidiano algo crítico (Pulgarcito) o, todo lo contrario, de tema fantástico (Hipo, Monito y Fifí).
Los Tebeos de Aventuras
Junto con el del humor, el género más importante por la calidad y cantidad de títulos. Se consideran tebeos de aventuras los géneros histórico, bélico, ciencia ficción y fantástico, policiaco, del Oeste y las aventuras exóticas. En este apartado se incluyen tanto las revistas (Chicos, El Coyote, Futuro) como los cuadernillos apaisados de aventuras (El guerrero del antifaz, Hazañas Bélicas, Aventuras del FBI, El Capitán Trueno, Diego Valor…).
Los Tebeos ‘Oficiales’
Se revisa un fenómeno muy importante en la historia de los tebeos: la consolidación de «los tebeos confesionales». Algunos son financiados directamente por el régimen político del momento o por instituciones religiosas que intentaban adoctrinar a niños y jóvenes.
Los Tebeos Románticos
El cuarto gran género de los tebeos es aquel dirigido sobre todo a niñas y jovencitas, que narraban relaciones sentimentales intentado marcar y reforzar unos patrones ya desfasados para la mujer, como el de madre y ama de casa (Mis Chicas, Azucena, Florita, Sissi, Claro de Luna…). Paralelamente se muestran los primeros tebeos de «liberación femenina» en los que la heroína tiene un trabajo concreto (como Lilian, azafata del aire o Mary Noticias).

Suplementos de Tebeo y Novelas Gráficas
A imitación de los suplementos dominicales de comics de los periódicos norteamericanos, algunos diarios españoles publicaron suplementos en formato de tebeo o revistas dirigidas al público infantil (Gente Menuda de ABC o los tebeos de Levante y La Prensa).
A partir de 1958, gracias a las agencias, la industria española empezaba a flaquear. Estas eran empresas creadas por los propios autores que viajaban por todo el mundo para buscar trabajo a los dibujantes que representaban. Agencias como Histograf, Selecciones Ilustradas o Bardon Art dieron trabajo a cientos de profesionales de la historieta española, publicados en Francia, Italia, Gran Bretaña, Suecia, Alemania o EE.
Los Tebeos Rompedores y la Era de la Propaganda
Desde 1968 se marca una nueva pauta: los tebeos dirigidos a públicos más adultos, con historias que, aun pendientes de la censura, empezaban a mostrar una revisión de los géneros e, incluso, unos primeros apuntes de erotismo.
El alzamiento militar de los días 17, 18 y 19 de julio de 1936 contra el Gobierno de la República fracasó pese a su amplitud, respecto a su intención prioritaria: ocupar el Poder en pocas horas. El Golpe de Estado era una clásica asonada militar al estilo del siglo XIX, y para imponerse sobre el sistema parlamentario los militares sublevados decretaron el Estado de Guerra, que dejaba en suspenso la legalidad jurídica civil y ponía todo el poder en sus manos. Pese a ello el golpe fracasó en las principales ciudades industriales españolas, y muy especialmente en Madrid, Barcelona, Valencia y Bilbao, cuando las fuerzas leales a la legalidad republicana y la resistencia popular lo impidieron. Así, el inicial Golpe de Estado se convirtió en una larga guerra.
Todo ello se reflejó rapidísimamente en un amplio despliegue propagandístico, que pronto se convertiría en una auténtica guerra de papel, paralela a los hechos de armas. Del lado republicano tuvo su mayor intensidad y calidad en el cartel y en la prensa de partidos y de trincheras, mientras que del lado franquista se cifró sobre todo en la multiplicación de revistas, diarios y folletos, incluidos los tebeos, que jugaron un papel de gran y especial importancia en esta guerra de papel de la propaganda.
Durante la guerra, la principal y más importante edición de tebeos, con un contenido de historietas, se produjo vinculada al público infantil. Hubo también historietas dirigidas a los lectores adultos, con una relativa abundancia en la prensa republicana, sobre todo en los periódicos políticos y sindicales y muy frecuente y significativa en lo que hemos dado en llamar la prensa de trincheras, y en la revistas de humor satírico. Pero, ahora y en esta Exposición, nuestro interés se centra en la prensa de tebeos dirigida a los niños.
La razón es que la guerra civil española la sufrieron todos los españoles, pero muy especialmente los niños, ya que por su desamparo físico recibieron con especial dureza el impacto que la guerra implicaba: abandono, hambre, frío, bombardeos y todo tipo de carencias materiales. Mientras que sicológicamente, fueron las principales víctimas al soportar el miedo, el trauma del desamparo y la pérdida de valores. Por otra parte, fueron los niños quienes más directamente padecieron los intentos de adoctrinamiento ideológico y encuadramiento paramilitar que algunos grupos políticos llevaron a cabo sobre la infancia, sobre todo en la España azul, en una auténtica guerra de papel.
Es así como en la España de Franco los carlistas y los falangistas se aplicaron desde fecha muy temprana a catequizar políticamente a los niños, y para ello utilizaron entre otros medios los tebeos y las revistas, con historietas e ilustraciones contundentes, de baja calidad pero muy eficaces y altamente perversos como armas de aquella mortal guerra de papel de la propaganda. Por el contrario, los tebeos de la España de la República mantuvieron su función recreativa, sin contenidos políticos y sin desempeñar ninguna función de propaganda, a salvo de los casos aislados de algunas cubiertas de tebeos e historietas bufas de milicianos y alusivas a la guerra, sin trascendencia. Mientras que los escasísimos tebeos editados por partidos políticos de izquierda no lograron continuidad al no interesar a los niños.
Hasta la fecha, estas publicaciones han sido ignoradas absolutamente por los historiadores profesionales que han estudiado la guerra civil española. También estos tebeos son desconocidos para la inmensa mayoría de los investigadores específicos del tebeo y el cómic españoles, pese a la significación que tienen, especialmente por estar dirigidos a los lectores infantiles y juveniles, y por mostrar numerosos aspectos de la vida diaria en las dos Españas en guerra.

La Exposición Los Tebeos de la Guerra Civil Española. Niños y Propaganda, patrocinada por el Ministerio de Cultura, a través del Centro Documental de la Memoria Histórica, y con la colaboración del Ayuntamiento de Salamanca y de la Fundación Salamanca Ciudad de Cultura, ofrece una muestra altamente representativa de las revistas y tebeos dirigidos a los niños y publicados en los tres años de la Guerra de España.
Estos tebeos, editados en ambas retaguardias de la España en guerra civil, aportan una nueva visión de aquel tiempo histórico. Son documentos que muestran los modelos de lecturas y de propuestas estéticas, pero también muestran y son ejemplo perfecto del uso de la prensa y de la utilización partidista y muchas veces panfletaria del lenguaje de la historieta.
En conjunto, ya sea desde el radicalismo político y el terrorismo verbal y gráfico de los nacionales, ya sea desde la pretensión de lograr mantener una precaria normalidad civil por parte de los republicanos, los tebeos editados entre 1936 y 1939 son un perfecto ejemplo de la guerra de papel de la propaganda, que se desarrolló, eficaz y paralela, a compás de los acontecimientos, las batallas, la muerte y las profundas alteraciones de la sociedad española, causadas por la guerra civil.
Propaganda y Manipulación tras la Guerra Civil
Unos y otros tebeos, todos los editados en aquellos tres años de lucha fratricida, son de una total importancia para la recuperación de la memoria de nuestro pasado y sobre todo, para el mejor entendimiento de los niños españoles de la guerra, sometidos al miedo físico y al adoctrinamiento sicológico.
La Sala Sur del Centro Cultural Conde Duque acogerá la exposición Los tebeos de la posguerra, una recopilación de 150 cómics enmarcados entre los años 40 y 60 y que contará con la participación del poeta Luis Alberto Cuenca y el director de cine José Luis Garci en una mesa redonda. Comisariada por el coleccionista e historiador Luis Conde, la muestra se inaugura hoy y se podrá visitar hasta el próximo 1 de diciembre, en un ciclo que contará con publicaciones famosas de la época como El Capitán Trueno, Pulgarcito, TBO, Can Can o Roberto Alcázar y Pedrín.
Los 150 tebeos "más arquetípicos y representativos de la época" se organizarán cronológicamente en cuatro bloques (1940-45; 1946-1950; 1951-55 y 1956-60) y mostrarán la evolución del cómic desde su uso propagandístico hasta los primeros síntomas de "modernidad" de finales de los 50.
El próximo lunes 4 de noviembre se celebrará la mesa redonda Los tebeos de nuestra infancia, que contará con la mencionada presencia de Garci y Conde y tendrá lugar a las 19.00 horas en el Salón de Actos del Centro Cultural Conde Duque.
La delegada de Cultura, Turismo y Deporte del Ayuntamiento, Andrea Levy, ha dicho que el equipo municipal va a trabajar para ofrecer a los madrileños "muestras en las que puedan conocer nuestra historia en formatos tan interesantes" como los que se podrán encontrar en Conde Duque.

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