El Violeta: Novela Gráfica que Desvela la Represión Homosexual en el Franquismo

Hoy en día la homosexualidad todavía está penada con la muerte y la prisión en varios países del mundo. Pero a veces se nos olvida que, no hace tanto, en España también se los perseguía y encarcelaba. Incluso se crearon campos de detención para homosexuales. Una historia que nos cuenta la novela gráfica El Violeta (Drakul), de los guionistas Juan Sepúlveda Sanchis y Antonio Santos Mercero, y la dibujante Marina Cochet.

El título, "El Violeta", tiene un profundo significado. Durante el franquismo, se utilizaban términos peyorativos como "pederastas", "invertidos", "violetas", "degenerados", "enfermos" o "desviados" para referirse al "tercer sexo". El título es una forma de recordar que los homosexuales no solo tuvieron que soportar la presión policial, sino también una presión social que utilizaba un lenguaje denigrante y despectivo para hundirlos psicológicamente.

La idea para esta novela gráfica surgió en los años noventa, cuando el guionista Juan Sepúlveda Sanchis vio el documental "Condenados sin juicio". Este documental narra, a través del testimonio de expresos sociales, las vejaciones que sufrieron los homosexuales en la cárcel modelo de Valencia durante el franquismo. "Me impactó mucho la historia porque los testimonios eran terroríficos y porque me parecía algo desconocido para el público y que de alguna forma se tendía a olvidar o a esconder", asegura Sepúlveda.

Años después, en 2012, Sepúlveda publicó un libro de cuentos titulado "Las seis caras de un dado", donde uno de los relatos trataba sobre un personaje llamado Braulio, un joven con la tentación de ocultar su homosexualidad para integrarse más fácilmente en la sociedad. Braulio pasó a ser Bruno en "El Violeta", y Sepúlveda empezó a crear personajes a su alrededor.

La Represión y el Estigma Social

Al buscar documentación, Sepúlveda descubrió miles de historias de españoles que fueron encarcelados, vejados, desterrados y estigmatizados durante toda su vida por el simple hecho de ser homosexuales. Descubrió cómo ya desde tiempos de Alfonso XIII se diferenciaba entre el homosexual rico y el pobre. Bajo su reinado se establecían multas de mil a diez mil pesetas que solo podían permitirse los ricos y que los pobres tenían que cumplir con una pena carcelaria. En "El Violeta" se quería reflejar esa distinta suerte que corrían los homosexuales durante el franquismo en función de su estatus social.

Marina Cochet, ilustradora y grabadora francesa que se estrena en la novela gráfica con este título, considera "El Violeta" interesante porque "es arriesgada y valiente, y porque le ha ocurrido de verdad a mucha gente. Ha sido silenciado, invisibilizado y necesitan que se les haga justicia, aunque sea con un cómic". Cochet añade que "de represión fascista se ha hablado mucho en el cine y en literatura. Pero no muchos autores eligen destapar el destino que sufría una persona homosexual en esa España franquista y ultracatólica".

Cochet confiesa que, cuando recibió el guión, fue la primera sorprendida por algunas cosas: "Yo sabía que eran tratados como enfermos y delincuentes y que acababan en la cárcel si no andaban con discreción. Pero lo de los campos de concentración no lo sabía, aunque en realidad no me extraña. Hoy en España damos por sentados los derechos de este colectivo, sobre todo las generaciones más jóvenes, pero es que no hace tanto que se les mataba por ello. Y sigue ocurriendo en muchos lugares del mundo en pleno siglo 21. Creo que este cómic cuenta cómo hemos progresado, pero que es un progreso frágil. La historia, si se olvida, se repite. Por eso hay que contar historias".

Ilustración de Marina Cochet mostrando la portada de

Cárceles y Campos de Concentración para Homosexuales

Hasta 1968, a los homosexuales los recluían en galerías especiales para evitar que cayeran en manos de los presos comunes. A partir de 1968, se empezaron a enviar a cárceles específicas para "rehabilitarlos", en concreto a Badajoz y Huelva, donde eran clasificados en función de su peligrosidad. Los homosexuales eran considerados pederastas y se les realizaban reconocimientos médicos para diagnosticar si eran activos o pasivos. Paradójicamente, a los que tenían buena actitud se les permitía que se pusieran maquillajes. Los funcionarios tenían orden de prohibir que se pintaran o vistieran como mujeres, pero a veces hacían la vista gorda a cambio de que hubiera paz en las celdas.

El campo de detención de Tefía se creó en 1952. La Dirección General de Instituciones Penitenciarias se hizo con unos terrenos que previamente pertenecían al primer aeropuerto de Fuerteventura. En aquel entonces, la isla era un símbolo de destierro y alejamiento. En 1954 ya estaban listos los barracones y empezaron a llegar homosexuales que habían sido penalizados por la Ley de Peligrosidad Social. Su misión allí era un delirio más del régimen: convertir un desierto en terreno cultivable y "regenerar" a los individuos para revertir su homosexualidad.

El régimen tomaba medidas porque consideraba que los homosexuales ofendían la moral del país y causaban un daño a las buenas costumbres. Estos campos de concentración han sido olvidados rápidamente, y la falta de documentación supuso un reto para Marina Cochet. "Siempre es un reto recrear algo que no has visto nunca, así que tiras de imaginación y recuerdos de imágenes que has visto", comenta. Pudo inspirarse en algunas fotos que le envió Juan Sepúlveda sobre Tefía y algunas de internet para crear los escenarios y el ambiente sofocante.

Mapa de España señalando Fuerteventura y Valencia

Los Protagonistas de "El Violeta"

A excepción de la tía de Juan Sepúlveda, que sí regentaba una fábrica de turrón en aquellos años, todos los personajes son ficticios. Sin embargo, Bruno corre la misma suerte que el valenciano Antonio Ruiz, quien fue denunciado por una monja y acabó siendo violado en los calabozos de la comisaría.

Sepúlveda también creó personajes de ficción basándose en testimonios reales recogidos de Octavio García, uno de los supervivientes del campo de concentración de Tefía, como el sacerdote castrense que dirigía la colonia penitenciaria o guardias como "La Viga", cuyo trabajo era dar palos a los internos.

Bruno

Bruno es un joven de clase media, tímido y bastante discreto. Tiene un trabajo en la tienda de turrón de su tía despachando detrás del mostrador, y sus días pasan tranquilos en un entorno familiar. Es también un gran aficionado al cine y alguna noche se va solo a ver películas al cine Ruzafa. Bajo toda esta aparente tranquilidad, Bruno guarda un gran secreto que solo ha compartido con personas de su máxima confianza: es homosexual.

Julián

Cuando cae la noche, el casco viejo de la ciudad se convierte en un lugar oscuro donde es fácil desaparecer. En estas escapadas nocturnas, Bruno se reúne con su novio Julián. Julián es un chico extrovertido, callejero y algo chulesco que no oculta su homosexualidad. Es un homosexual pobre, reincidente y recalcitrante al que le encanta escandalizar al ingenuo de Bruno.

Maricruz

Maricruz, la futura mujer de Bruno, es una joven de familia acomodada con unas expectativas muy tradicionales con respecto al matrimonio. No es una persona conformista y someterá a Bruno a mucha presión con la intención de obtener lo que espera de él. Maricruz representa a las muchas mujeres que se casaron con homosexuales y que sufrieron las consecuencias.

Ilustración de los personajes Bruno y Julián

Mujeres Casadas con Homosexuales: Una Realidad Silenciada

Las mujeres en esa época se casaban muy jóvenes, sin experiencia alguna sobre las relaciones de pareja. Pasaban del hogar paterno al hogar marital, así lo exigía la sociedad. Algunas no sabrían hasta entrada cierta edad que algo no iba bien, y que su marido era distante en la cama porque así es como debía ser, porque el 'fornicio' era pecado y solo se debía hacer para procrear. Otras, me imagino que entenderían pronto que algo no iba bien, pero se lo callaban. El deseo de la mujer y su satisfacción ni se tenía en cuenta. En cualquier caso, su situación para ellas sería de frustración, de vergüenza, porque esas cosas no se comentaban ni a tu mejor amiga. Pero sobre todo de sentirse engañadas.

Para algunos homosexuales, el matrimonio era la única posibilidad de pasar desapercibidos y poder sobrevivir. En el franquismo se perseguía a los homosexuales que de alguna forma mostraban su homosexualidad en público o que eran denunciados. Muchos llevaron su homosexualidad en privado o en secreto y ningún policía fue tras ellos. Pero a todos aquellos que fueron sorprendidos se les aplicó la ley de Vagos y Maleantes o la posterior ley de Peligrosidad Social. Esta ley establecía desde multas hasta penas de cinco años de cárcel. Algunos homosexuales, debido a la presión social, se casaron con mujeres con la intención de aparentar normalidad y llevar una vida paralela o simplemente engañándose a sí mismos y pensando que podían revertir su homosexualidad. En esta novela gráfica se ficciona el tipo de vidas paralelas que tuvieron algunos de ellos.

El Proceso Creativo de Marina Cochet

Marina Cochet se enfrentó al reto de crear a los personajes con toda esa información. Para el protagonista, quiso representar a "un chaval más bien tímido todavía por desarrollarse, del montón. De esa clase de belleza que tarda en florecer. Cuando pienso en un chico español de hace cincuenta años, es lo que me imagino. Flaco, porque en la posguerra no había abundancia precisamente, moreno, como la mayoría de los españoles, y cara de buen chico, como lo era una juventud más bien cándida en esa época".

Para Julián, decidió hacer lo opuesto que Bruno: "desenvuelto, fuerte y hermoso. Es también la representación de la belleza que es destruida". El padre es el estereotipo, casi cliché, de un español de la época: "con bigotillo, medio calvo y con cara de mala leche, ja, ja...". Maricruz tiene "esa mirada triste. Es una belleza tímida y discreta como su personalidad". Y Julia está basada en un personaje real, la tía de Juan, del mismo nombre, así que se basó en un par de fotos que le dio y la dibujó lo mejor que pudo.

En cuanto al aspecto visual del cómic, destaca su elevado número de viñetas, algo raro en el cómic actual. "No sé si es raro, pero sí es un reflejo de la intensidad de la historia. Es realista, no hay tiempo para imágenes contemplativas, cabe poca poesía visual en la narración, porque relata una lucha constante de emociones entre todos los personajes, y quería que el lector no se perdiese ni una. He querido representar sobre todo los sentimientos de cada personaje desde todos los ángulos, y eso requiere muchas viñetas, supongo. Las viñetas son como planos en el cine, y yo he dado vueltas como una loca para contar la historia. Quise sumergir al público lo máximo posible", asegura Cochet.

La creación del cómic implicó empaparse de imágenes que mostraran lugares, vestimenta, coches, peinados y objetos que ayudaran a crear el ambiente de Valencia en los años 50. Después de encontrarle cara a cada personaje, Marina leyó el guión varias veces y lo imaginó como una película. El proceso de dibujo comenzó con bocetos a lápiz, organizando el contenido en páginas y viñetas. Si estaba satisfecha con el efecto, pasaba a limpio en lápiz y luego con plumilla y tinta china hacía la línea definitiva. Finalmente, escaneaba la línea y trabajaba el color en digital usando Photoshop. Cada página, entre concebir, bosquejar, afinar, definir línea y trabajar el color, le llevaba una media de 3 días.

"Lo más difícil es saber repartir el guión entre viñetas. Según lo que se diga creará un tipo de viñeta/plano u otro, y creará una sensación u otra en el lector. La imagen tiene que apoyar las palabras, realzarlas, darles efecto. A veces no ponerle texto es otra forma de completar lo que el guionista quiere dar a entender implícitamente. Uso mucho las miradas, crean tensión, hablan por sí solas", comenta Cochet.

Viñeta de

Adaptación Cinematográfica y Otros Proyectos

Los derechos de opción de compra del guión de cine de "El Violeta" ya están vendidos. En enero, la productora los llevará al comité de RTVE para tratar de conseguir una ayuda de producción. Se espera que el interés que está teniendo el cómic entre público y crítica le dé un empujón y pueda hacerse realidad. Sería una película necesaria, ya que no hay apenas películas que aborden este tema en el franquismo y sería un buen reconocimiento para el colectivo LGTB.

En cuanto a otros proyectos, Juan Sepúlveda Sanchis está lanzando tebeos españoles en Canadá a través de su editorial El Laboratorio de Cómics. Marina Cochet, por su parte, tiene mil proyectos en mente, desde retomar el grabado en relieve hasta publicar relatos cortos ilustrados. Sin embargo, sin duda quiere en un futuro hacer otra novela gráfica con su propio guión, algo "muy loco, surrealista, onírico, colorido y desinhibido. ¡A lo Moebius!".

La persecución de homosexuales en Alemania nazi: Documental completo

Para saber más sobre la situación de los homosexuales durante el franquismo, se recomienda la serie documental "Nosotros somos" (Playz), que en su primer capítulo, "Amarillo. Peligrosos y enfermos", recorre el arco histórico entre la época en que los homosexuales iban a la cárcel por el mero hecho de serlo hasta la derogación de la Ley de Peligrosidad Social.

Valencia, 1955. Bruno cae en una trampa tendida por la policía en el cine Ruzafa para detener homosexuales amparándose en la ley de peligrosidad social. Su entrada en la cárcel con tan solo dieciocho años, y la presión de su familia, le obligarán a tomar decisiones que marcarán el resto de su vida. "El Violeta" es una novela gráfica sobre la persecución que sufrieron los homosexuales durante el franquismo, y la convivencia de las mujeres que se casaron con ellos. Un relato que saca a la luz los campos de concentración para homosexuales que creó el régimen y que históricamente están siendo olvidados.

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