Margaret Atwood es una de las escritoras más prestigiosas del panorama internacional. Autora prolífica traducida a más de cuarenta idiomas, ha practicado todos los géneros literarios. Entre su amplia producción destacan novelas como "El cuento de la criada", galardonada con numerosos premios.
"El cuento de la criada" se ha convertido en un fenómeno global, deslumbrante, provocativo y profético. Con la impresionante adaptación gráfica de esta obra clásica contemporánea, llevada a cabo con suma belleza por la artista Renée Nault, el aterrador universo de Gilead cobra vida como nunca hasta ahora.

Renée Nault es una artista, ilustradora y novelista gráfica canadiense, reconocida por sus vívidas ilustraciones en acuarela y tinta. Su trabajo ha aparecido en libros, revistas, periódicos y campañas publicitarias a nivel mundial. En 2019, lanzó la adaptación gráfica de "El cuento de la criada" de Margaret Atwood, una obra aclamada por la crítica y convertida en bestseller.
Nacida en Vancouver y radicada en Victoria, Nault se inspira en los paisajes submarinos y el arte Ukiyo-e japonés, fusionando patrones repetitivos con simbolismo enigmático y un sutil humor oscuro. Apasionada por los viajes, ha recorrido Europa, Asia y África.
El universo de Gilead
Defred es Criada en Gilead, una república donde a las mujeres se les prohíbe trabajar, leer y entablar amistades. Sirve en el hogar del Comandante y su Esposa, y en el nuevo orden social tiene un único cometido: una vez al mes, tumbarse boca arriba y rezar para que el Comandante la deje embarazada, porque, en una época en que apenas nacen niños, Defred y las demás Criadas valen en la medida en que son capaces de engendrar.
Pero Defred recuerda los años previos a la instauración de Gilead, cuando ella era una mujer independiente con un empleo, una familia y un nombre propio. En su nueva vida, tales recuerdos y la mera voluntad de supervivencia se consideran actos de rebelión.

Las criadas sólo visten de rojo: el color de la sangre es lo que las define. Las Tías, encargadas de adoctrinar y controlar a las Criadas, utilizan métodos coercitivos, a menudo recurriendo a la violencia física y psicológica. Algunas de las Tías son verdaderas creyentes, otras son sádicas y otras oportunistas que se aprovechan de la situación para ejercer poder sobre otras mujeres.
La novela gráfica explora la opresión sistemática de las mujeres en Gilead, donde la clase gobernante monopoliza todo lo que tiene algún valor. La élite del régimen se las arregla para repartirse las hembras fértiles como Criadas, un precedente bíblico que se remonta a la historia de Jacob y sus esposas.
La creación de "El cuento de la criada"
Margaret Atwood comenzó a escribir "El cuento de la criada" en 1984, en Berlín Occidental. La atmósfera de la Guerra Fría, la cautela y la sensación de ser objeto de espionaje en los países del Telón de Acero influyeron en su escritura. Atwood sabía que el orden establecido puede desvanecerse de la noche a la mañana, y los cambios pueden ser rápidos como el rayo.
Atwood se propuso escribir una obra de ciencia ficción especulativa sin incluir sucesos que no hubieran ocurrido ya en la historia, ni aparatos tecnológicos inexistentes. Quería que los sapos de su jardín imaginario fuesen reales. La premisa principal, un golpe de estado que transforma la democracia liberal en una dictadura teocrática, parecía excesiva incluso para ella.

La acción del libro transcurre en Cambridge, Massachusetts, un lugar con una rica historia teológica y académica. Atwood se inspiró en la Universidad de Harvard y en las ejecuciones de brujas de Salem para ambientar su distopía.
Margaret Atwood - Entrevista entre líneas | Creativo en vivo
Temas y controversias
La novela gráfica, al igual que la novela original, aborda temas complejos y controvertidos. ¿Es "El cuento de la criada" una novela feminista? Atwood responde que sí, si se entiende como una obra en la que las mujeres son seres humanos interesantes e importantes, y lo que les ocurre es crucial para la trama. No es un tratado ideológico donde todas las mujeres son ángeles o víctimas.
¿Está en contra de la religión? El libro critica a los regímenes totalitarios que se escudan en la religión para gobernar, pero no está en contra de la religión en sí. La "religión" dominante en Gilead se ocupa de alcanzar el control doctrinal y aniquila las denominaciones religiosas familiares, al igual que los bolcheviques destruyeron a los mencheviques.
¿Es una predicción? Atwood prefiere llamarla una "antepredicción": si un futuro se puede describir de manera detallada, tal vez no llegue a ocurrir. La obra se nutrió de diversas fuentes históricas, como ejecuciones grupales, leyes suntuarias, quema de libros, el programa Lebensborn de las SS, el robo de niños en Argentina, la historia de la esclavitud y la poligamia.
La novela gráfica de Renée Nault invita a la reflexión sobre la condición de la mujer, el poder, la religión y la resistencia. Con su estilo visual único, transporta al lector al opresivo mundo de Gilead, recordándonos la fragilidad de las libertades civiles y la importancia de la memoria histórica.
