Superlópez: La Evolución de un Ícono del Humor Español

Superlópez es una serie de historietas de humor creada en 1973 por el dibujante español Juan López Fernández, más conocido por su alias, Jan. Nacida como una parodia de Superman, la serie evolucionó de sencillos gags de una página a fantásticas y complejas aventuras con un notorio sentido crítico, pero siempre en clave de comedia.

El personaje fue creado inicialmente para una monografía de humor gráfico de la editorial Euredit. El autor de personajes tan queridos como Superlópez o don Talarico, amén de obras tan personales como Laszivia (1984), no necesita tarjeta de presentación. Sin embargo, él siempre ha advertido que su gran función es ser historietista antes que alguien vinculado a sus creaciones. Por ello, pese a tener casi cinco décadas compartidas en sus respectivas espaldas, el autor no ha parecido especialmente afectado al anunciar que Sueños frikis (2022) era su despedida del tipo con bigote y la S bordada en el pecho. Sea como fuere, en Sala de Peligro consideramos que esta despedida ni podía ni debía quedar sin recordar los muchos momentos de gloria compartidos por el creador y su Juan López, una excelente representación del españolito medio de una época (partido del Parchelona el domingo, líos de oficina, quedarse adormilado en el metro, etc.).

Como buena parodia de Superman, el origen del personaje sigue el mismo esquema que su primo americano. Nacido como Jo-Con-Él en el planeta Chitón (un juego de palabras con "chiton", que significa "cállate" en español), mucho como el planeta natal de Superman, Krypton, abandona su planeta natal cuando entra en una nave espacial y presiona un botón, un accidente que lo envía a la Tierra. Fue criado por padres adoptivos en Barcelona y se ocultó bajo la identidad del oficinista Juan López (que es el nombre real del autor, Jan). Esto se reveló en la historia de origen de 8 páginas en el primer número de su revista.

Origen de Superlópez, un extraterrestre en la Tierra

En 1973, el dibujante Juan López Fernández "Jan" recibió el encargo de producir un libro de tiras cómicas muy cortas parodiando a Superman. Antonio Martín, entonces director editorial del área de cómic de la editorial barcelonesa Euredit y responsable del encargo, tuvo que convencer a Jan -que no se consideraba humorista- para que hiciera el trabajo, y lo hizo rápidamente, sin mucha fe. La obra se incluyó en la colección Humor Siglo XX, dedicada a la sátira de personajes del cómic, la literatura y el cine americano, como King Kong, Tarzán o Frankenstein. Jan concibió su parodia de Superman a la manera de un español corriente, "en clave de matrimonio cutre", porque le parecía lo más cercano al público de la época. Este personaje, ante las dificultades cotidianas que no puede resolver y que le frustran, adopta como válvula de escape la táctica de imaginarse que es un superhéroe.

La serie de historietas debutó en 1973 con la publicación de un libro de la colección Humor Siglo XX de Euredit que presentaba sencillos chistes mudos de cuatro viñetas. Luego, Jan llevó al personaje a Bruguera, dibujando durante 1974 y 1975 varias historietas de una página con guiones ajenos pero, descontento con el resultado, decidió dejar de utilizar el personaje. Posteriormente, en 1979 Jan retoma al personaje con Efepé (Francisco Pérez Navarro) como guionista, publicando tres álbumes con unas aventuras muy centradas en la parodia superheroica, con Superlópez al frente del Supergrupo, un equipo compuesto por parodias de personajes de Marvel.

El Supergrupo: Parodia y Crítica Social

En el número 2 y 3 de la serie ("El Supergrupo"), Superlópez formó parte de un grupo de superhéroes, todos creaciones de Jan. Estos incluían a El Mago (parodia del Dr. Extraño); Capitán Hispania (parodia del Capitán América); Latas (parodia de Iron Man); Bruto (parodia de La Cosa); y la Chica Increíble (parodia de la superheroína genérica). Estos pasaban más tiempo peleándose por el liderazgo del Supergrupo que combatiendo el mal (una parodia o referencia a las luchas intestinas que forman parte de la historia de España). También hicieron una breve aparición en el número 6 donde, en lugar de ir tras el proscrito Superlópez, se discuten y luego se pelean entre ellos. El Supergrupo regresa en el álbum 63, donde un científico está alterando la realidad.

El Supergrupo, un equipo de superhéroes paródicos

Francisco Pérez Navarro, de ahora en adelante Efepé, supone un pilar indiscutible en el imaginario popular de Superlópez, sobre todo en su etapa más colorida. Jan y este joven guionista se conocen en Bruguera a mediados de los años setenta. Con un humor freak que bebe mucho del cómic norteamericano, los escritos de Efepé ayudan al creador de esta parodia de Superman a hacerlo evolucionar. El bueno de López abandona las tiras mudas o las historietas cortas donde todavía no se definía con claridad su estilo. El Supergrupo y ¡Todos contra uno, uno contra todos! (1979) son dos aventuras que conforman una misma saga, el momento donde el protagonista, al fin, encuentra colegas que comparten habilidades prodigiosas: el Capitán Hispania, Bruto, Latas, La Chica Maravillosa y El Mago. La publicación Mortadelo Especial fue el primer contacto del público con estos Vengadores made in Bruguera que se convertirían en míticos para el fandom de Superlópez. Es el momento donde encajan todas las piezas de la nueva etapa de la serie que quería conseguir Jan.

Evolución Temática: De la Parodia al Costumbrismo y la Crítica Social

Superlópez comenzó su carrera como una tira cómica de media página sin texto, luego tiras de página completa con texto donde las cosas para López normalmente terminaban mal (reimpreso en el número 13, La Génesis de Superlópez), antes de expandirse a álbumes completos que luego se reunían en anuarios que contenían varios números, con aventuras que involucraban supervillanos y organizaciones criminales, evolucionando más tarde a historias más largas y complejas que abordaban temas sociales que afectaban a la España contemporánea (drogadicción y juventud, temas políticos, contaminación y amenazas ambientales, etc.).

En 1980 Jan decide continuar la andadura en solitario, iniciando su etapa más lóngeva donde demostró tener un brillante humor absurdo y una fértil imaginación que dio por resultado aventuras fantásticas en todo tipo de ambientes, pero siempre con una lectura trasladable a la actualidad. La semana más larga (1981) marca un hiato con respecto a los días anteriores, avanzando la serie hacia menos parodias concretas de un género para girar alrededor del costumbrismo. El cómic va configurando a algunos delincuentes típicos de la serie (por ejemplo, Carapincho) alrededor del líder criminal Al Trapone, destinado a ser el futuro Kinping del universo Superlópez. Articulada alrededor de una semana típica para cualquier español de aquella década (la oficina, el bar, el estadio…), el álbum se lee sin que deje un respiro, producto de una agilidad increíble en los diálogos (divertidísimos los interrogatorios de Hólmez) y un dibujante en estado de gracia.

Los petisos carambanales (1987) podría sorprender, a simple vista, en nuestro podio. No obstante, cuando se traza una panorámica de Superlópez, este peculiar cómic luce por su estructura tan singular, única en toda la historia de la serie. Trasladar esa emoción a un álbum no es tarea sencilla, si bien el resultado mereció muchísimo la pena. Eso sí, es mucho más recomendable leerlo en el formato de la colección Olé! Particularmente, la caprichosa selección podría terminar con Jaime (el Jimmy Olsen del héroe, si bien en el caso de Jan es un chinchoso rival de la oficina con quien va mejorando su relación paulatinamente) consiguiendo declararse con éxito a Luisa Lanas, únicamente para descubrir que su vida terminará siendo un infierno. Al más puro estilo Deadpool, las rupturas de la cuarta pared serán constantes para configurar un álbum atípico, original y que propone una locura deliciosa. Esta no es una historieta como las demás! ¡Tú tienes que echarme una mano! Esta pregunta será una de las más recordadas de Luisa Lanas, la colérica versión de la mítica Lois Lane, reportera del Daily Planet y amor de Superman. Jaime González Lidenbrock parece destinado a ser quien más prospere en esta exploración cinematográfica del jefe, aunque por un desafortunado error en el trasvase de argumentos, se terminará aprobando la descarada copia de Conan el Bárbaro que hace su amigo Juan López: Tronak el Kárbaro. En resumen, estamos ante una verdadera screwball que no va a dar ni un minuto de respiro. Recordando a Las joyas de la Castafiore, Jan exhibe aquí su talento como hacedor de gags, mostrando aquí el ritmo Bruguera, pero actualizado a los nuevos tiempos.

JAN, creador de Súper López

A pesar de que Jan quería alejarse de la sátira puramente superheroica, no cierra caminos a la parodia de otros géneros. La trama se inicia con el malvado Tchupón “El Siniestro”, quien delegó en seis de sus vasallos para que portase cada uno un chupete mágico con el que controlar los vicios de la humanidad. Asimismo, el gran señor se reservaba un séptimo, el más poderoso de todos. Jan incluso anticipa la futura estética de Indiana Jones, destinada a arrasar en taquilla durante esa década. Es decir, trampas por doquier, objetos de gran poder y abundancia de traiciones entre los jugadores del tablero. Resulta admirable cómo la trama, absolutamente épica, no renuncia a su humor costumbrista. Desplazado en nave a su batalla final, Superlópez deberá retrasarse porque no puede estacionar el vehículo por orden de un quisquilloso agente de tráfico.

Cara a la conmemoración de aquellas tres carabelas que salieron rumbo a lo desconocido, diferentes medios artísticos quisieron a comienzos de la década de los noventa del pasado siglo brindar su propia perspectiva ante un fenómeno histórico con múltiples aristas. Jan tampoco podía permanecer ajeno a semejante ocasión y, fiel a su espíritu, quiso lanzar una mirada crítica de la colonización a través de Los ladrones de ozono (1992). Kon-Kolón, representante de Koskatilla, encuentra en nuestro planeta vitales recursos que piensa mandar a su metrópoli. Fiel a su estilo, el artista se documenta muy bien para que su visión futurista del Descubrimiento tenga el aroma adecuado, especialmente conectando con las representaciones pictóricas del mismo durante la Edad Moderna.

Solamente se puede poner un inconveniente a uno de los mejores productos que sacó Ediciones B en 1996: ya conocíamos como público La caja de Pandora. Al igual que sucedió con la mitología, Jan regala un cómic para todas las edades plagado de eruditas referencias y detalles a la obra de Dante Alighieri. Sin embargo, el factor sorpresa se ha perdido y eso, quizás, haga que sea citado menos veces de lo que merece en el panteón de Superlópez. La trama arranca cuando el jefe de Juan López logra salvar su empresa en números rojos, pero a un precio terrible, pactando con el socio menos conveniente para ello. Caronte, demonios cojuelos y medusas se dejarán ver en este descenso del devoto empleado en una de las misiones más complejas de su carrera. Discusiones en la barca de la laguna Estigia incluidas, López no pierde su testarudez característica para provocar un verdadero cisma en los círculos infernales en un tebeo excelente que admite muchas relecturas por los cuidados fondos. Una de las reflexiones más maravillosas que nos regala Jan es que incluso el mal supremo debe ceder ante los intentos modernizadores y los rigores de la burocracia. Y es que ya son dos los mortales que se han colado en los recintos de fuego sin control previo.

Indudablemente, Elecciones en Kaxim (2011) no es la historieta más divertida de Superlópez. No obstante, es oportuna ubicarla en este particular podio, puesto que refleja a la perfección aquellas inquietudes que siempre han asolado a Jan, un autor que no duda en mojarse políticamente hablado. Como ya había hecho en el cómic Nosotros los catalanes (1978), vuelve a haber alusiones a los días de la dictadura de Miguel Primo de Rivera, así como situaciones que recuerdan poderosamente al 23F. Si bien hay alusiones a otros países y sus problemas, Jan pone su lupa por completo en la Transición Española a través de este itinerario galáctico. Debe elogiarse que el autor no apuesta por simplificaciones y muestra una sátira aguda, mostrando la coyuntura, virtudes y vicios de aquel proceso sin perder la sonrisa.

Posteriores aventuras de Superlópez a menudo presentaban historias de ciencia ficción como Tú, robot... (53), donde se crea un robot inteligente que viaja por el mundo, haciendo el bien y el mal involuntariamente mientras busca entender qué significa ser humano. Al enfrentarse al robot en las desoladas extensiones heladas, como en la historia original de Frankenstein, Superlópez tampoco está seguro de lo que es la humanidad. En El virus Frankenstein (56) un virus transforma a un niño en un monstruo horrible, mientras que El mundo de al lado (57) presenta una puerta a otra dimensión donde, quizás basándose en una historia de El Principito, las personas están esclavizadas para tirar de enormes carros por el planeta, y Elecciones en Kaxim (58) lo ve interfiriendo en elecciones en un extraño mundo alienígena. En el álbum 62, Superlópez se acerca a un rayo que los alienígenas gigantes usan para cortar planetas, y su brazo izquierdo es cortado a la altura del codo. En el álbum 64, "El ladrón del tiempo", Superlópez se encuentra con Doctor Who y su TARDIS, los Daleks y los Cybermen. En el álbum 66, el "supergrupo" va al planeta Skroll (Marvel Skrulls) y también tomó prestada parte de la línea argumental de Fantastic Four 24 (marzo de 1964).

Más tarde, los libros de Superlópez abandonan el tono caricaturesco de sus primeras aventuras para abordar temas sociales de actualidad: el narcotráfico, el contrabando, los paraísos fiscales, el tráfico de armas en África, las dictaduras o la inmigración ilegal en Europa son algunos de los temas posteriores. El álbum 69 aborda el hotel ilegalmente construido de Algarrobico en Almería, sur de España.

Superlópez se convirtió en un personaje muy popular, llegando a protagonizar 65 álbumes, dando nombre a su propia revista, a una serie de historietas relacionada (Los gemelos Superlópez) y a varios proyectos de adaptaciones a otros medios (videojuegos, animación, cine, televisión), que no llegaron a concretarse.

Superlópez en escenarios urbanos y fantásticos

Juan viaja por el mundo tras las historias con Luisa y Jaime y se encuentra con razas perdidas, tesoros y demás. También se encontró con diversos alienígenas, monstruos, robots, científicos locos, guerras, dioses aztecas e incluso tuvo un viaje al Infierno. Las historias están llenas de gags con él quemándose la gran nariz cada vez que usa la visión de calor, de él golpeándose la cabeza cuando Luisa lo golpea, de él lastimándose el puño al golpear a un robot metálico. Además de abejas, unas criaturitas amarillas de aspecto extraño aparecen al fondo en algunos paneles y se revelan como ectoplasmas en la historia "Los Petisos Carambanales". Incluso se convierte en una estrella del pop y conoce al fantasma del Museo del Prado.

A menudo, Superlópez no solo parodia a Superman, sino también la literatura popular. A partir de la década de 1990, las aventuras de Superlópez tienen lugar en escenarios reales que se dibujan con un estilo realista. Famosos edificios y monumentos de Barcelona se retratan a menudo con detalle, así como los de otras ciudades de Cataluña (Camprodon), Europa (Andorra, Grenoble, Bulgaria) o Japón.

Algunas Aventuras Destacadas de Superlópez
Álbum Año Temática Principal
El Supergrupo 1979 Parodia de superhéroes, trabajo en equipo
La semana más larga 1981 Costumbrismo, crítica social
Los petisos carambanales 1987 Estructura narrativa singular, humor absurdo
La caja de Pandora 1983 Mitología comparada, crítica social
Los ladrones de ozono 1992 Crítica a la colonización, ecología
Elecciones en Kaxim 2011 Sátira política, crítica a la Transición Española

En 2013, coincidiendo con el 40 aniversario del personaje, se publicó un nuevo álbum de Superlópez con el Supergrupo que reunía otra vez a Jan con Pérez Navarro, y a su vez éste lanzó también una aventura del Supergrupo en solitario con dibujos de Nacho Fernández.

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