La historia de la cultura egipcia abarca miles de años y siempre ha reflejado una diversidad, riqueza de género y expresiones de la sexualidad únicas. Aunque el nivel de tolerancia hacia las personas LGBT+ en el Antiguo Egipto sigue siendo un tema de debate, lo cierto es que algunas de las respuestas se han encontrado a través de la arqueología. Los textos sobre la homosexualidad en el Antiguo Egipto no son muy numerosos. Son polémicos y están abiertos a diferentes interpretaciones. Esto no se debe necesariamente a que el tema fuera considerado tabú, sino que puede deberse al tipo de fuentes que han llegado a nuestros días. Si quieres saber cómo se vivía la homosexualidad en el Antiguo Egipto, has llegado al lugar indicado. Es hora de hablar de la homosexualidad y los dioses queer en el Antiguo Egipto.
Mitos y Representaciones de la Homosexualidad
La referencia más explícita a la homosexualidad está en el mito de Seth y Horus. La leyenda cuenta como Seth, que había matado a su hermano Osiris, dominaba el alto Egipto, y luchaba con su sobrino Horus, hijo de Osiris, que dominaba el bajo Egipto, lo que personifica la separación real de ambos territorios durante el periodo predinástico de Egipto. El relato cuenta que Seth trató de violar a Horus, y que lucharon en el Nilo transformados en hipopótamos durante días. En la lucha, Seth le sacó un ojo a Horus mientras que Horus arrancó el pene de Seth. Al final con la intervención de Tot, el dios de la sabiduría, ambos dioses se reconcilian. Esta legendaria lucha sexual y su posterior reconciliación es interpretada por los historiadores como una alegoría de las luchas entre ambos reinos, que se unificarían alrededor del 3000 a. C. Tras la unificación la pareja de dioses se representaba frecuentemente como símbolo de la unidad con ciertas connotaciones ambiguas.
Otro relato encontrado en un papiro en El-Lahun (Imperio Medio, hacia 1700 a. C.), cuyo texto completo se ha conservado en una copia del Imperio Nuevo (hacia 1200 a. C.). Cuenta otra versión del mito de Horus y Seth. En él se describe como Seth viola a Horus e intenta humillarlo. Llama a los jueces para que dieran constancia del hecho, pero Horus había recogido el semen de Seth por consejo de su madre Isis, que lo puso en una lechuga, la comida favorita de Seth, y este se lo comió sin darse cuenta. Cuando los jueces llamaron al semen para constatar la fecundación, todos se sorprendieron al encontrarlo en el estómago de Seth, siendo este el deshonrado y exonerando a Horus. La interpretación de este fragmento vuelve a ser problemático. No se conoce el motivo de la humillación de Horus, si es por ser sometido a un acto homosexual, por ser una violación en sí o por los dos motivos. La historia de Horus y Seth podría indicar que en el antiguo Egipto existía una imagen de la homosexualidad similar a la existente en muchas culturas orientales.
Del Imperio Antiguo (dinastía V, hacia 2500 a. C.) proviene la mastaba decorada de Nianjjnum y Jnumhotep, altos funcionarios de la corte. Ambos hombres estaban casados y tenían hijos, pero están representados varias veces íntimamente abrazados. Mientras una parte de los investigadores ve en la pareja una relación homosexual, estudios más recientes hablan de que se trata de gemelos, e incluso de siameses.
Del Imperio Medio (c. 2000 a 1700 a. C.) provienen dos obras literarias que tienen claramente como tema la homosexualidad. El texto de El demandante de Menfis, conservado de forma fragmentaria, sólo en copias posteriores, cuenta la historia del general Sasenet y el rey Neferkara (nombre de trono, el nombre de nacimiento era Pepy). El rey iba todas las noches a la casa del general y tiraba una piedrecilla, el general descendía una escalera, tras lo que «su Majestad hacía lo que quería», lo que en textos egipcios antiguos es una perífrasis para la actividad sexual. El rey es observado por alguien en sus correrías nocturnas. No se conserva más de la historia, pero da la impresión de que el texto critica la actuación del rey.
No existen otras fuentes claras para la homosexualidad en el antiguo Egipto. En el Libro de los muertos hay un fragmento que se puede interpretar como una condena a la homosexualidad («no yazcas con un yacedor»), pero la traducción y la interpretación es demasiado vaga para extraer conclusiones seguras. Este fragmento del Libro de los muertos, que pertenecía a una mujer, ha sido interpretado como una condena al lesbianismo, pero la interpretación no es demostrable. Una indicación de una opinión despectiva de la homosexualidad podría ser la palabra Jem, ḥm, que quizás se pueda traducir como marica. El significado sexual de la palabra parece seguro, debido al falo con el que está escrita. La palabra es generalmente empleada en los textos para difamar a alguien.

Deidades Queer en el Panteón Egipcio
Aunque muchos expertos aseguran que, en general, la sexualidad en el Egipto de aquel entonces era un tema tabú, no hay pruebas de que la homosexualidad fuera algo prohibido. Además, existen varias figuras y deidades intersexuales que, de acuerdo con los historiadores, no solo eran aceptadas, sino también veneradas. Son muchas las deidades egipcias que entran dentro del espectro LGBT+. Por ejemplo, Set -también conocido como Seth-, el dios del caos, el desierto, las sequías, las tormentas y las desastres naturales, mantenía relaciones sexuales con otros hombres. También las mantenía con otros dioses, como Horus, quien era su enemigo. Aunque la mayoría de las historias presentan a Set como un villano, su posible homosexualidad no era la razón por la que se le percibía como un dios vengativo y tenebroso.
Set y Horus no son los únicos dioses LGBT+ del Antiguo Egipto. También está Atum, el dios solar, que era tanto hombre como mujer. O Neftis, pues a pesar de estar casada con Set, muchos consideran que en realidad era lesbiana. Y tiene sentido: su esposo también tuvo sus aventuras gays, ¿no? Isis, diosa egipcia -y también griega- protectora de los niños, no era precisamente LGBT+, pero sí era aliada. Resulta que Isis apoyó a Iphis con su transición, pues, aunque le asignaron el género femenino al nacer, fue criado como un hombre y posteriormente recurrió a la diosa para que lo convirtiera completamente en uno.
Otro de los dioses queer del Antiguo Egipto es Ra -o Rat-, deidad del sol, quien tenía una naturaleza con dos géneros, masculino y femenino. El faraón trans, Hatshepsut, también es importante de mencionar, pues es posiblemente la primera figura trans registrada en la historia. Por último, la deidad del destino, Shai, también se representaba tanto con la forma femenina como masculina.

Evidencia Arqueológica de Relaciones Homosexuales
La prueba más contundente de que la homosexualidad y bisexualidad existían en el Antiguo Egipto es la historia de Niankhkhnum y Khnumhotep, amantes gays -o quizá bisexuales-. Dentro de su tumba compartida se encontraron múltiples jeroglíficos que señalan que pudieron haber sido amantes. Pero también parece ser que estaban casados con mujeres y tenían hijos. Algunos creen que posiblemente eran hermanos, pero hay suficiente evidencia de que su relación era mucho más que fraternal.
Aceptémoslo, el Antiguo Egipto era muy queer. Existen un sinfín de alusiones que indican que la homosexualidad, la queerness y el gender-bending de los egipcios son una realidad, y que no puede ser simplemente una malinterpretación.
EL ANTIGUO EGIPTO EN LA ALHÓNDIGA - JOSÉ MIGUEL SERRANO DELGADO "LA SEXUALIDAD EN EL EGIPTO"
