En el universo de Kimetsu no Yaiba, los demonios representan una amenaza constante para la humanidad, y entre ellos, algunos destacan por su crueldad y habilidades únicas. Susamaru, también conocida como la "Demonio de las Bolas", es uno de esos personajes memorables. Apareciendo por primera vez en el capítulo 16 del manga, Susamaru se presenta como una subordinada directa de Kibutsuji Muzan, el rey de los demonios.
Su apariencia adorable, con cabello corto a la altura de las orejas y un atuendo infantil de estilo antiguo, contrasta fuertemente con su naturaleza cruel y sedienta de sangre. Esta dualidad la convierte en un personaje intrigante, que encarna la maldad y la tragedia inherentes a la condición demoníaca.

El Engaño de Muzan y la Lealtad Inquebrantable
Engañada por Muzan Kibutsuji, Susamaru cree firmemente que pertenece a las Doce Lunas Demoníacas, la élite de los demonios bajo el mando de Muzan. Esta creencia infundada alimenta una lealtad extrema hacia su supuesto maestro, quien la manipuló para que luchara y matara a innumerables personas.
Antes de su transformación, Susamaru era una niña que disfrutaba jugando con bolas temari. Muzan aprovechó esta inocencia para moldearla a su voluntad, inculcándole el deseo de ascender en la jerarquía demoníaca.
Habilidades de Combate: La Técnica de Sangre "Bola"
La principal arma de Susamaru son las bolas que manipula con su Técnica de Sangre Demoníaca, denominada "Bola". Estos proyectiles son extremadamente poderosos, capaces de destruir edificios y herir gravemente a sus oponentes. En combate, Susamaru puede materializar hasta seis brazos, lo que le permite lanzar una mayor cantidad de estas mortíferas esferas de forma continua.

Su habilidad se complementa a la perfección con la de Yahaba, su compañero en la misión encomendada por Muzan. Juntos, coordinan sus ataques, con Yahaba utilizando sus flechas para dirigir las bolas de Susamaru, aumentando su letalidad y precisión.
Enfrentamiento con Tanjiro y Nezuko
Siguiendo las órdenes de Muzan, Susamaru y Yahaba atacan a Tanjiro Kamado y sus compañeros. Durante la batalla, Susamaru demuestra su brutalidad al aplastar la cabeza de Yushiro y romper el pie de Nezuko con sus bolas. A pesar de que Tanjiro logra cortarle una mano, su capacidad de regeneración demoníaca le permite recuperarse rápidamente.
Sin embargo, Nezuko, demostrando una fuerza y determinación crecientes, logra devolverle una de las bolas con una patada. Esta acción frustra a Susamaru, quien insulta a Nezuko y la confronta directamente. La batalla se intensifica con ambas intercambiando golpes a una velocidad increíble, hasta que Nezuko patea la bola con tal fuerza que destruye parte de la casa.

El Desenlace Trágico: La Maldición de Muzan
Durante el clímax de la pelea, y afectada por la Técnica de Sangre Demoníaca de Tamayo, "Perfume Demoníaco del Día Blanco", Susamaru pronuncia accidentalmente el nombre de Muzan. Este desliz activa la maldición impuesta por su maestro, provocando una muerte espantosa.
Tres brazos siniestros brotan de su cabeza, destrozando su cuerpo por completo. Tamayo, al observar los restos, confirma que Susamaru no era una de las Doce Lunas Demoníacas, evidenciando la manipulación de Muzan.
Tras su muerte, se escucha una voz infantil que dice: "Pelota... vamos a jugar...". Tanjiro, al acercar una de las pelotas a sus restos, reflexiona sobre la personalidad infantil de la demonio, a pesar de la violencia que había infligido. Al salir el sol, el último brazo restante de Susamaru se convierte en polvo, marcando el fin de su trágica existencia.
Este personaje secundario es crucial para ilustrar la crueldad de Muzan y la naturaleza engañosa de las promesas demoníacas, así como para profundizar en el conflicto central entre humanos y demonios en Kimetsu no Yaiba.
Datos Adicionales
- En la Primera Encuesta de Popularidad de JUMP, Susamaru obtuvo el puesto 30 con 53 votos.
- En el manga extra oficial Kimetsu Gakuen, Susamaru es estudiante de tercer año de instituto y capitana del club de voleibol. Su nombre completo en esta versión es Maru Susa.
- Su técnica de sangre, "Hiasobi Temari", le permite invocar pelotas de temari muy resistentes, capaces de destruir superficies y arrasar con todo a su paso.