La relación entre Bulma y Vegeta es una de las más icónicas e insólitas de Dragon Ball, causando un gran impacto entre los fanáticos del anime.
Existen tres relaciones importantes que se han visto a lo largo de Dragon Ball: la de Gokú y Milk, quienes sellaron su amor en una boda en la que el mismo guerrero estaba totalmente despistado; la de Krilin y Androide 18, tras la derrota a Cell en Dragon Ball Z; y finalmente, la más insólita, ya que los personajes eran como el agua y el aceite, la de Bulma y el príncipe de los guerreros saiyajin, Vegeta.
Según el autor del anime manga, Akira Toriyama, no se le daba bien las historias de romance dentro de su obra. Pese a ello, no hay duda alguna que han existido momentos muy significativos durante todo el desarrollo de Dragon Ball, sobre todo por parte de la última pareja.
Los Orígenes de una Relación Improbable
Antes de Dragon Ball Z, Bulma tuvo una relación con Yamcha, uno de los personajes principales al principio de la era del anime. Sin embargo, esta relación no era muy estable y estaba llena de conflictos. Bulma se caracterizaba por ser muy engreída y caprichosa, mientras que Yamcha, luego de perder la timidez al hablar con las mujeres, se convirtió en un mujeriego. Estos dos no podían terminar juntos, aunque los fanáticos esperaran eso.
El primer acercamiento entre Bulma y Vegeta ocurrió durante los eventos en el planeta Namek. Al culminar el enfrentamiento contra Freezer, todos los guerreros Z volvieron al planeta Tierra junto a los pocos sobrevivientes del extinto pueblo de los Namekianos. Los Namekianos varados son invitados por Bulma a quedarse en su enorme casa de la Corporación Cápsula, y ella ofrece también hospedaje al "pequeño" Vegeta dentro de su lujoso hogar, con la propuesta de darle mucha comida tal como lo hacía con Gokú.
El orgulloso guerrero, asombrado por la "vulgaridad" de la joven, accedió a vivir en las instalaciones del hogar de la científica. Vegeta se quedó con la esperanza de enfrentarse a Gokú nuevamente, quien sería resucitado junto a Krilin tras el enfrentamiento con el emperador del mal. Claro, nadie esperaba que Gokú estuviese vivo, luego de la explosión del planeta Namek.
En el año 762, era Diciembre. Bulma tenía 29 años al igual que Yamcha. Después de haber sido eliminado por Freezer, los Namekianos fueron llevados a la Tierra. Bulma le invitó a quedarse en su casa... sin más nave, ni perspectivas, ni donde ir... "si quieres te puedes venir con nosotros..." dijo a un grupo, y luego a Vegeta: "No os preocupeis, muy pronto resucitaremos a Goku!". Vegeta respondió con un "Hmp!". A pesar de su actitud, Bulma ingenuamente le dijo: "No te preocupes, vegeta, te invitamos a quedarte en nuestra casa...". Este diálogo es verídico.
El príncipe Vegeta nunca antes había estado con una mujer. No por falta de una, porque adonde quiera que iban sobraban candidatas, ya sea voluntarias o por la fuerza, ya que Raditz y Nappa cuando sentían la urgencia de satisfacer sus deseos se enredaban con cuanta mujer fuese posible. El príncipe nunca fue partícipe de eso, ya que para él, ceder ante sus instintos era bajo y peor aún, no lo haría con cualquiera. Para él, todo era guerra y destrucción, así que omitió esos deseos para no ser débil.
Vegeta no ignoraba que tarde o temprano esos deseos terminarían por dominarlo, pues todos los Sayayines, llegada su hora, sentían el deseo de aparearse. En la cultura Sayayín, los Sayayines podían aparearse con cuantas mujeres fuese posible siempre y cuando no sintieran ningún sentimiento hacia ellas. Pero una vez que el Sayayín sintiera amor por esa mujer y ella le correspondiera, esa mujer sería su pareja para toda la vida, porque él ya no sentiría ningún deseo por otras mujeres. La mayoría de Sayayines optaban por no amar a ninguna Sayayina y solo saciar sus necesidades, pues amar a alguien los hacía débiles ante su oponente. Sabían que si algo le pasaba a su pareja, ellos ya nunca serían los mismos. El padre de Vegeta, el gran rey, había estado unido a la madre de Vegeta por ese vínculo de amor, pero una vez muerta la madre de Vegeta, decidió tener un harén con Sayayinas que se dedicaran a satisfacer sus necesidades; él no sentía ninguna clase de afectos hacia ellas. El rey se sentía incompleto siempre, ninguna Sayayina podía llenar el vacío de su pareja, la Reina. Mientras la reina estaba con vida, él solo tuvo ojos para ella.
El príncipe Vegeta, con 33 años, era virgen. La verdad es que, con 33 años, ¡por favor, seriedad! Mmmm, como que no... Lo que pasa es que, seamos claros... causa... vamos, que era un poco barriobajero el chiquito... con un encanto especial para Bulma. ¡Dinamita! Al principio solo era curiosidad... morbo... excusa...) pero luego... numerosas veces... tenía una mente algo 'Mutenroy'... salidito, veía una falda y se le caía la baba... chicas encima lo encontraban muy atractivo...

El Comienzo de una Conexión Inesperada
Vegeta se quedó un poco perturbado por lo que acababa de suceder: *¿Por qué no sentí el deseo de matarla? ¿Por qué hice lo que hice? Soy un estúpido debilucho, en primer lugar, nunca debí dejar que esa mujer me hablara así, la debí de haber puesto en su lugar desde un principio.* *¿Por qué estar tan cerca de ella me irrita?* "Mi único objetivo en la vida debe de ser convertirme en el más fuerte del universo, no tengo tiempo para estas estupideces", se decía a sí mismo, pero en realidad, ya eran dos veces que él había actuado de manera extraña frente a ella.
Al día siguiente, Bulma estaba decidida a no volver a ver a Vegeta porque era consciente de que estando frente a él, ella era frágil. Se sentía tan atraída a él y ella tenía que evitar eso. Se la pasó en el laboratorio trabajando en un nuevo proyecto, ya no quería salir ni a comer por temor de coincidir con Vegeta, pero a la misma vez extrañaba verlo.
Así pasó una semana: Vegeta concentrado en entrenar, Bulma enfocada en sus proyectos, y les habría funcionado hasta que algo pasó: una nueva explosión en la cámara de gravedad. Vegeta había alcanzado ya los 500 grados de gravedad, pero él había querido incrementarla a los 600 grados. La cámara de gravedad se sobrecalentó, pues no estaba diseñada para tanta presión, y por segunda vez, esta explotó.
Vegeta quedó nuevamente entre los escombros. Bulma, tan pronto escuchó la explosión, corrió temiendo lo peor. La Sra. Brief y el Dr. Brief también llegaron al lugar de la explosión. Vegeta estaba inconsciente entre los tres y con ayuda de invenciones del Dr. Brief, lo llevaron nuevamente a la enfermería.
Bulma se había prometido a sí misma no volver a cuidar de Vegeta, a no mostrar interés en él nunca más, sin saber que más rápido de lo que canta un gallo se tendría que tragar esas palabras.
Bulma, una vez más, se encontraba mirando al hermoso Sayayín, como ella le decía secretamente en sus momentos de vulnerabilidad. Solo que en esta ocasión era diferente, porque ella ya había probado el sabor de sus labios. Algo que la perturbaba aún más: la memoria de aquel beso. Nuevamente lo cuidó al extremo, se olvidó de sí misma para dedicarse a él.
Vegeta abrió los ojos una vez más y sintió un déjà vu. Estaba tan cansado y adolorido que intentó levantarse y no pudo, sus piernas habían sufrido casi todo el golpe. Eran las doce de la noche y se quedó mirando por un momento a Bulma, que estaba acariciando su frente.
Vegeta tenía fiebre, fiebre que las heridas le habían causado. Había estado delirante toda la noche y no pudo resistirse a las caricias de los ojos azules. Ella le acariciaba la frente mientras le decía que todo iba a estar bien.
Vegeta quiso levantarse, pero no pudo, y no pudo negar que las palabras de Bulma le estaban causando un impacto, sentía una sensación de calidez que nunca antes había experimentado. No pudo hablar y se volvió a quedar dormido.
A la mañana siguiente, despertó y Bulma no estaba en el cuarto. Había ido a buscar algo de comer. Vegeta se recordó de lo que había pasado en la madrugada.
Bulma llegó y, al verlo con los ojos abiertos, le sonrió.
Bulma: Veo que estás despierto. ¿Cómo te sientes?
Vegeta: Me sentía mejor antes de que llegaras, le dijo queriendo sonar prepotente.
Bulma: Tú no puedes aceptar un poquito de amabilidad, ¿verdad? ¿Siempre eres así, de grosero?
Vegeta: ¿Por qué haces esto? ¿Por qué me ayudas? ¿Qué no tienes dignidad? ¿Qué no entiendes que te detesto? No soporto que estés cerca de mí, ¿por qué eres muy estúpida? Detesto que haya personas a mi alrededor.
Bulma se sintió ofendida por sus palabras: "Sabes, no lo hago por ti, lo hago porque tú le ayudarás a Goku a derrotar a los androides y sabes una cosa. Tú nunca besarías a alguien que detestas, ¿verdad? Ahh, y si besas a una estúpida, ¿eso a ti en qué te convierte?" Le dijo ella en tono burlón.
Vegeta se sonrojó por ese comentario.
Vegeta: No te soporto. Y volvió su cabeza hacia otro lado.

Evolución de Sentimientos
Por un día más, Vegeta estuvo en cama sin poderse levantar. Bulma le trajo comida, como tenía las manos vendadas, le dio de comer como a un bebé, le cambió las vendas.
Vegeta podía sentir su olor. Aunque no hacía más que ofenderla, Bulma no parecía conmovida por sus palabras, parecía que ya se había acostumbrado, además, ella tampoco se quedaba callada.
Vegeta, por su parte, no podía negar que se sentía bien cuando ella estaba cerca cuidando de él. Pero eso nunca lo iba a reconocer.
Bulma se quedaba con él leyéndole un libro hasta que Vegeta se quedaba dormido. Le contaba historias como a un bebé, lo que él odiaba, pero como estaba sin poder moverse, no le quedaba de otra que soportar que ella lo tratase así.
Así pasó otra semana.
Bulma: Buenas noches, Vegeta, duerme bien.
Bulma le dio un beso en la frente. Vegeta se sorprendió.
Ella solo sonrió. Y como él se lo había pedido esa noche, ella no se quedaría con él. De hecho, Vegeta se lo había pedido todas las noches, que se fuera y lo dejara solo, pero ella nunca hacía caso.
Bulma: Sabes, me quedaré hasta que te duermas.
Vegeta: Solo me interrumpirás.
Bulma: Oye, como sé que mi presencia te molesta, sé que harás tu mejor esfuerzo por dormirte pronto, así que me quedaré para que puedas descansar.
Vegeta: No dijo nada más y poco a poco se quedó dormido.
A la medianoche, despertó y vio a Bulma dormida en la silla nuevamente, no se había ido como ella había dicho que lo haría tan pronto él se durmiera.
Vegeta ya estaba mucho mejor y se levantó. Sabía que hacía ya semanas que Bulma lo había estado cuidando y que no había estado durmiendo bien, así que la cargó en sus brazos hacia su habitación. Cuando la estaba poniendo en la cama, Bulma despertó y quiso gritar. Vegeta le tapó la boca.
Vegeta: Despertarás a tus padres.
Bulma estaba en shock de ver a Vegeta levantado.
La luna estaba llena, eran las doce de la noche. Bulma y Vegeta se vieron por un instante. Bulma acarició la cara del Sayayín y, aun sorprendida, le dijo: "Estás bien, no lo puedo creer" y lo abrazó.
Bulma y Vegeta estaban todavía en la cama. Bulma quería abrazarlo y besarlo. Vegeta, por su parte, tenía una mirada de deseo que no podía esconder.
En esas milésimas de segundos, ambos tuvieron que hacer un esfuerzo colosal para no ceder ante la pasión que sentían en sus adentros.
Vegeta se despertó y pudo ver a Bulma (o sea, a la mujer) que estaba dormida en una silla. La postura se veía muy incómoda y solo pudo pensar: *¿Qué hace aquí?* Cuando se levantó, intentó levantarse sin despertarla. Observó cómo él estaba muy limpio, sus vendajes estaban limpios también y muy bien puestos. Por un momento, se sintió extraño de pensar que alguien había estado cuidando de él. Se fue y prontamente se dirigió a la cámara de gravedad, que curiosamente ya estaba nuevamente reconstruida. No quería saber cómo había eso ocurrido, se preguntaba cuántos días habían pasado desde el accidente que tuvo en la habitación de gravedad.
Bulma despertó y, al no ver a Vegeta, lo buscó por todas partes y no lo encontró.
Vegeta: ¿QUÉ DEMONIOS SE SUPONE QUE ESTÁS HACIENDO? ¿QUE ERES CIEGA O QUÉ? DEJA DE INTERRUMPIRME, MUJER ESTÚPIDA. SI lo que quieres es morir tú y tu planeta, sigue interrumpiéndome.
Bulma se sorprendió con esas palabras.
Bulma no estuvo conforme con la respuesta del Sayayín, así que decidió ir a buscarlo personalmente. Tocó fuertemente la puerta.
Vegeta escuchó perfectamente que alguien tocaba a la puerta, pero hizo caso omiso al llamado. Aunque sus golpes no eran la gran cosa, hacían el suficiente ruido para desconcentrar al Sayayín. Vegeta abrió la puerta y le dijo: "¿QUÉ DEMONIOS QUIERES? DÉJAME EN PAZ."
Bulma le dijo: "Yo solo quiero ayudarte. ¿Qué eres, estúpido o qué? Todos estos días he estado cuidándote, solo para que recaigas nuevamente. Está bien que quieras entrenar y ser más fuerte, pero primero deberías recuperarte del todo. ¿No crees?"
Vegeta le respondió: "En primer lugar, no recuerdo haberte pedido ayuda, y en segundo lugar, tú no eres nadie para darme órdenes."
Bulma: "Sabes, eres imposible. Yo solamente quiero ayudarte."
Vegeta: "No me interesan en lo más mínimo tus intenciones. ¿Tú ayudarme a mí? ¿Tú, una débil? Si quieres ayudarme, entonces CÁLLATE, ALÉJATE DE MÍ Y DÉJAME SOLO. AHH, Y ALGO MÁS: CERCIÓRATE QUE MIS COMIDAS ESTÉN EN LA MESA A TIEMPO, Y REPARA LA MALDITA CÁMARA DE GRAVEDAD CADA VEZ QUE SE ARRUINE. Ves que sí puedes ayudarme después de todo", dijo el príncipe con una sonrisa malévola.
Bulma se sintió ofendida, terriblemente ofendida, y le dijo: "SABES, ERES UN MONSTRUO, UN ESTUPIDO PREPOTENTE. TE CREES TAN GENIAL. TE VES MEJOR DORMIDO, ASÍ TE DEBERÍAS DE QUEDAR PARA SIEMPRE." Se dio la vuelta.
Bulma: *Estúpido, ¿cómo se atreve a hablarme así? ¿Cómo pude pensar que era lindo? ¿CÓMO? Bulma, debiste haber estado drogada al pensar eso. Amor, ese hombre no necesita amor, lo que necesita es que alguien lo ponga en su lugar. ¿Cómo se atreve a hablarme así, a mí, la gran Bulma, un genio?*

Un Giro Inesperado y la Llegada de Trunks
Al día siguiente, Bulma se propuso no prestarle más atención a Vegeta. No, él no se merecía ni un tan solo pensamiento de ella. Ese día iba a salir con Yamcha en la noche. Pero en la mañana, ella decidió ir de compras, le agarró la tarde en el centro comercial, así que decidió almorzar ahí. Estando en el área de comida (food court), observó que Yamcha estaba abrazando y dándole besos en la mejilla a una mujer muy hermosa, más joven que ella. Yamcha se la comía con la mirada y cada vez los besos eran más cercanos a la boca. Parecía que Yamcha estaba de cacería.
Bulma en otros tiempos hubiese golpeado a Yamcha y a la joven mujer con la que departía. Pero ahora ella ya no sentía tal emoción para pelear por él. Una lágrima rodó en su mejilla al ver que su corazón ya no podía estar más destrozado. Se sentía sola, ya no se sentía atractiva, a pesar de que lo era en extremo.
Solo se marchó y se reprochaba a sí misma cómo había podido ser tan ciega y estúpida de pasar tantos años con alguien como Yamcha. ¿Realmente eso era lo mejor que ella había podido conseguir? Nunca se dio la oportunidad de conocer más candidatos a ser su pareja. Estaba muy ocupada tratando de cambiar a Yamcha, que era un alma indomable. Ante sus ojos, ella era un idiota.
Esa misma noche, Bulma terminó su relación con Yamcha.
Así transcurrieron los días y Bulma se encerró por completo en su laboratorio. Ya no salía a la piscina a tomar el sol.
Bulma: "Ve... estoy... ¿cómo? vamos a ser padres!"
Vegeta: "¡NO ES POSIBLE!" gritó trastornado.
Bulma: "Ve... Vegeta..." cínicamente, "¿qué no es posible? ¿qué creías? ¿hacían los niños?" muy enojada.
Vegeta: "¡No seas necia! Genéticamente, mi raza es pura y no puede mezclarse! ¡Deshonor! Apenas vivían unas horas... ilusiones de ser tu... deshacerte del problema... ahora te preocupas de que me muera... JA, ¿y Gohan? no había pensado en el... ¿estúpido de no pensar en eso? los que conocían los de mi raza... anclados en el pasado, quizás... hibridación con la raza humana... de hecho, ¡es posible! ¡que me importa un carajo lo que pienses! ¡me gusta morirme! ¡MALDITO! ¡DARME ORDENES Y MUCHO MENOS A INSULTARME! ¿por haberte acostado conmigo puedes tomarte esas confianzas? ¿eh?"
Bulma: "la que le enseñó a amar, sí... su estirpe... pero ¿y si el niño moría? ¿si era más débil que el hijo de Kakarotto! Aún mayor deshonor... tendría que eliminarlo. con la estirpe Real del planeta Vegeta. Caso contrario era eliminado... ¿su hijo? ella jamás le perdonaría por eso..." abrazando a Bulma, acariciaba el pelo casi automáticamente.
Vegeta: "noticia. ella, si llegaba el caso, tendría que eliminar al bebe... que decidió alejarse de Bulma lo más que pudiera. relación. la CC. viviendo. Trunks. su raza... como todos sabemos. y recordando..."

FLASH
De pronto, en la CC., los enemigos provocaron que se desplomase un edificio. Trunks estaban en la trayectoria del edificio.
Vegeta: "¡Si, el chico de la espada! ¿contigo? ¿no pensabas salvarles? ¡son tu familia! ¡maldita sea! ¿te importan?"
recordando...
FLASH:
Goku: "Mirad, ¡es Trunks! venido. hola Trunks!"
Vegeta: "¿Trunks? ¿guerrero tan poderoso es mi hijo? pero... ¿cómo?"
Acontecimiento históricos, importantes... encerrados entrenando... sala, jeje, tenedme paciencia que será un fic aparte. vuelo, fue directo a la CC. que por fin aterrizó alejado de todos en un árbol cercano. Victoria. la habitación de Trunks dándole el pecho. por la ventana y se ocultó un poco observando la escena...
Bulma: "¡Trunks! el mundo está a salvo... para salvar al mundo! ¡muy inteligente! me vas a dejar sequita hijo mío! con lo pequeño que eres? sabelotodo apareciendo de pronto."
Bulma: "¡Vegeta! mi hijo que lo sea."
Bulma: "oh! hijo! ¿estás diciendo que quieres ser un padre para Trunks?"
Vegeta: "Hmp! ya lo sé!"
Bulma: "¿quieres cogerlo?"
Vegeta: "¿cómo? ¿le coja? ¿estás loca? no, sólo eres su padre..."
Vegeta: "hmm! cansada, sabes? voy a acostar a Trunks... tan difícil acercarte a tu hijo."
amistad... media mañana. Y la pareja estaba dando una vuelta por los alrededores de la CC. saber que quieres? sabes que te quiero sólo a ti. yo de que me vean atractivo? pero ella no tienen esto... sabandija. ante una mirada que los veía de reojo con celos...
la CC. Era la hora del almuerzo y Yamcha estaba invitado. delicioso. que ya terminaste de entrenar. contestó contundentemente: "Yo no tengo ningún amigo. se de donde has sacado esa estúpida idea."
Yamcha: "valiente... Yamcha, será mejor que nos marchemos, almorzaremos fuera..."
Yamcha: "si, es mejor..." rabia pero no podía demostrarlo. provocar una discusión para partirle la cara. con las ganas y encima el se fue con ella. reconocer sus celos ni siquiera a sí mismo...
Bulma habían salido. vuelta por el centro comercial. Luego una cena... un minuto, voy al servicio, ¿quieres?
Yamcha: "Por supuesto... le guiñó un ojo - no tardes preciosa."
Bulma se alejó. detrás. Le tapó los ojos. en los labios apasionadamente. separó de la muchacha: "Bu...Bul...Bulma... que... por favor... disculpa..." a toda velocidad hacia su casa. por sus mejillas a mares. inconsciente. conduciendo de nuevo, aunque más moderadamente. las escaleras. caliente para acostarse en breve. nevera y se lo puso en la frente. sintió que su alma se partía en pedazos... ¿me pasa esto a mi? ¿cómo puede preferir a esas? mientra decía esto lloraba sonoramente. de la cama y fue a pegar a la puerta de la chica.
POM POM POM
Bulma: "¿quien es? pasa... ¿que quieres? ¿no es un poco tarde?"
Vegeta: "a decirte yo... tanto escándalo?"
Bulma: "¿como dices?"
Vegeta: "Por favor... a decirme? ¡Pues tápate los oidos! parar ya! ¿QUIERES CALLARTE YA? golpe estás armando todo este escándalo? golpeado la sabandija cobarde de tu novio acaso?" preocupaba que Yamcha le hubiera golpeado... besándose con una chica.
Vegeta: "he tenido un accidente, pero no es nada grave."
Bulma: "¿corazón? sonrojara enormemente."
Bulma: "Eh! OYE! haces? que ahora estaba más confundido aún. me duele el haberme sentido traicionada."
Vegeta: "Ah, es por eso. ¿porque esa sabandija te traicionó?"
Bulma: "sentimientos, no puedo evitarlo... VOLVER A LLORAR ¿ME ESCUCHAS?"
Vegeta: "frente. calor en su cuerpo que lo invadía por completo. era tan simple. piel delicada... mientras ella estaba desmayada en sus brazos. allí. Se disponía a marcharse cuando Bulma le dijo:"
Bulma: "Vegeta! llorar por alguien tan bajo. amor... pero sólo era eso... un sueño..."

Vegeta y Bulma la mejor historia de amor
Una Relación Fortalecida por la Adversidad
Las cosas no marchaban bien entre Yamcha y Bulma. Ella estaba cansada de esperar a Yamcha, de esperar a que él se formalizara en su relación. Estaba consciente de que él no era el tipo de hombre de familia que se ocuparía de sus hijos o que pudiese establecerse en un solo lugar.
Ya nada quedaba entre él y ella, solo los unía una gran amistad. Cada vez se veían menos, y si se veían, rara vez se daban un beso. Era una amistad la que los unía y un gran cariño. Ya eran tantos años y la costumbre los había dominando.
En los días en que los Namekuseis se hospedaron en casa de Bulma.
Bulma: "Toma Vegeta, aquí tienes las toallas que le solicitaste a mamá."
Vegeta solo gruñó y no le dijo nada más.
Bulma no dijo nada más, pero pensó: *Qué geniecito el del principito.* sin decir nada más, se marchó de la habitación.
A Bulma le era totalmente indiferente la presencia de Vegeta en la casa y había ido a dejarle las toallas solamente porque su madre le había pedido encarecidamente que se las fuese a dejar sin falta. Después de que los Namekusei partieron, Bulma se empezó a sentir muy sola, pues ya no quedaba nadie con quien platicar. Yamcha ocasionalmente llegaba a visitarla y la verdad, ya no le emocionaba en lo más mínimo su presencia.
Una noche, Bulma estaba en su cuarto durmiendo profundamente cuando de repente abrió los ojos y apareció Vegeta en sus sueños. Estaba vestido con una capa roja y el sello del planeta Vegeta. De repente, ella estaba vestida con ropas muy finas, su vestido era largo color vino. Estaban como en una ceremonia. A lo lejos, escuchó una voz de mujer que estremeció su cuerpo. La voz pronunció con suavidad las siguientes palabras: "Estaba escrito que las cosas sucedieran de esta manera, están destinados el uno para el otro desde que nacieron".
Cuando la voz terminó de hablar, en ese momento Bulma podía estar en dos lugares al mismo tiempo. Se veía a ella y a Vegeta en el estrado y, a la misma vez, ella era espectadora desde lejos de lo que ocurría. Parecía que estaban en una ceremonia muy solemne. Bulma podía ver que el lugar, que era como un palacio, estaba repleto de personas que observaban atentamente el acto. Bulma no podía distinguir lo que hacían y decían. De repente, Bulma ya no estaba en dos lugares al mismo tiempo. Ella ya era solo una. Era la que estaba al frente del estrado junto a Vegeta. Y vio como él la miraba fijamente sin reflejar ningún sentimiento. Ella, al ver que él la miraba atentamente, no pudo hacer más que mirarle también. Pero al perderse en los ojos azabaches del príncipe, pudo ver lo hermoso que era.
En un instante, ambos se unieron en un beso que estremeció todo su cuerpo.
Bulma despertó agitada y confundida de su sueño. Se decía para sí misma: *¿Por qué habré soñado con él, si él era en lo último en lo que habría imaginado soñar?* Esa mañana estuvo pensativa, mirando hacia el cielo, preguntándose adónde podría estar ese testarudo príncipe. Nunca lo había hecho antes, nunca antes le había importado. Pero la perturbaba la imagen que tenía plasmada del hermoso príncipe besando sus labios. Nunca antes lo había mirado como "hombre" (como un hombre atractivo para ella, por supuesto). Y ese hecho la había perturbado desde la mañana, al punto de decírselo al propio Yamcha, que solo la observaba pensativo.
Curiosamente, ese día Yamcha había pasado a visitarla. Bulma se lo dijo, pues lo miraba ya más como un amigo que como a su novio, que todavía era.
Yamcha no le tomó importancia a ese hecho, pues sabía cómo era Bulma de descarada. Si miraba a un hombre atractivo en la televisión, no dudaba en decirlo. Era su naturaleza ser muy sincera. Eso estaba pensando Yamcha cuando, de repente, aterrizó una nave espacial que venía con nada más y nada menos que el príncipe Vegeta. Yamcha estaba muy preocupado al verlo, no sabía si venía en son de paz o de guerra, pues Vegeta era muy impredecible.
Bulma logró calmar al enojado príncipe con sus palabras, algo que los presentes no podían comprender. Bulma nunca le había tenido miedo a Vegeta; con todo y todo, él había vivido ahí por tres meses y nunca había lastimado ni a ella ni a sus padres, así que hasta cierto punto sabía que él podía controlar sus emociones.
Cuando Vegeta se estaba bañando, tuvo un leve altercado con Bulma por llamarla "mujer" y no por su nombre. Pero cuando ella vio al príncipe casi desnudo, se quedó perpleja al ver lo bien formado que estaba. Pero intentó redirigir su atención a burlarse del color de su ropa. Ella ya estaba algo perturbada, ya que debido al sueño que había tenido con el príncipe, algo había despertado en ella que no sabía cómo llamarlo.
