El uso de mascarillas se ha convertido en una medida fundamental para prevenir contagios y proteger la salud pública. El Ministerio de Sanidad ha publicado una guía detallada para la desinfección de mascarillas reutilizables, ofreciendo tres métodos efectivos para su limpieza.
Métodos de desinfección de mascarillas reutilizables
Desde el Ministerio de Sanidad se recomienda lavar y desinfectar las mascarillas con detergente normal y agua a una temperatura entre 60 y 90 grados. Como alternativa, se puede sumergir las mascarillas en una dilución de lejía 1:50 (20 ml de lejía por 980 ml de agua) con agua tibia durante 30 minutos. Una vez finalizado el remojo, es importante lavar las mascarillas con agua y jabón para aclarar y eliminar cualquier residuo de lejía.
El tercer método consiste en desinfectar la mascarilla con productos virucidas autorizados por el Ministerio de Sanidad para uso ambiental. Es crucial seguir las recomendaciones del fabricante en cuanto al uso diluido o no del producto y los tiempos de contacto necesarios para una desinfección eficaz. Ejemplos de estos productos incluyen Bactoclean, Ecodyl, Vaprox o rely+On Virkon.
Tras aplicar cualquiera de estos métodos de desinfección, se recomienda lavar las mascarillas con abundante agua y jabón para eliminar cualquier resto químico y dejarlas secar. De esta manera, se asegura una limpieza y desinfección óptimas para su reutilización.

Tipos de mascarillas y sus características
Existen diversos tipos de mascarillas diseñadas para diferentes propósitos y niveles de protección. Las mascarillas con filtro, por ejemplo, son lavables y reutilizables, confeccionadas con tejidos delicados con la piel y con un tratamiento antibacteriano y acabado hidrófobo para repeler el agua.
Las mascarillas higiénicas reutilizables, que cumplen normativas españolas y europeas, son una opción práctica y económica. Algunas mascarillas están diseñadas específicamente para la protección contra partículas y tóxicos, siendo ideales para personas alérgicas o con problemas respiratorios, así como para trabajos con materiales o sustancias tóxicas de baja intensidad. Estas mascarillas pueden tener una vida útil de aproximadamente 8 horas y sirven como protección contra alérgenos volátiles, olores y bajas concentraciones de tóxicos.
Mascarillas especializadas
Dentro de las opciones disponibles, encontramos mascarillas reutilizables de grado médico que ofrecen protección contra virus y bacterias. También existen mascarillas con doble uso, diseñadas para protegerse de gérmenes y de radiación electromagnética. La mascarilla de Lyocell destaca por su suavidad y transpirabilidad, y se sujeta fácilmente a la cabeza mediante cintas.
Para quienes buscan una protección más específica, las mascarillas desechables FFP1 y FFP2 de marcas como 3M ofrecen una protección eficaz contra partículas contaminantes, alérgenos y gérmenes. Las mascarillas quirúrgicas, fabricadas en Alemania, cumplen con normativas europeas y se caracterizan por ser cómodas y transpirables.

Uso seguro de la lejía
La lejía líquida puede ser un limpiador y desinfectante eficaz si se utiliza correctamente, pero su mal uso puede ser perjudicial. Es fundamental leer y seguir las instrucciones de la etiqueta del producto. La Agencia de Protección Ambiental de Estados Unidos (EPA) aconseja verificar que la lejía esté destinada a la desinfección, tenga una concentración de hipoclorito de sodio de entre el 5% y el 6%, y no haya pasado su fecha de vencimiento.
La lejía debe usarse sola, sin mezclarla con otros productos de limpieza, ya que la mezcla puede generar gases tóxicos. Los síntomas de exposición al gas de cloro incluyen quemaduras en los ojos, la garganta y las vías respiratorias. Es importante recordar que la lejía no es eficaz para desinfectar el cuerpo humano y su ingestión o gárgaras pueden causar quemaduras graves.
Para la desinfección de superficies duras no porosas, Clorox recomienda prelavar la superficie, aplicar una solución diluida de lejía (1/2 taza de lejía por galón de agua) y dejar actuar durante cinco minutos antes de enjuagar. Los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC) indican que es seguro lavar a mano una mascarilla de tela en una solución diluida de lejía, remojándola durante cinco minutos en una solución de 4 cucharaditas de lejía por cada cuarto de galón de agua, y luego enjuagarla y secarla bien.

Consideraciones adicionales para el uso de mascarillas
Al colocarse la mascarilla, es esencial lavarse las manos previamente y ajustarla bien al rostro. Las mascarillas de tela reutilizables, si se lavan adecuadamente, pueden tener una vida útil de hasta 66 lavados. Es recomendable llevar un registro de los lavados para controlar su mantenimiento y desechar la mascarilla al finalizar su vida útil para garantizar la seguridad.
Algunas mascarillas están diseñadas con tallas específicas, como la talla L, que se adapta perfectamente a rostros de hombres adultos o mujeres con facciones más voluminosas. Estas mascarillas suelen estar fabricadas con tejidos orgánicos e hipoalergénicos.
¿Cómo elegir mascarillas "de tela"?
Es importante recordar que, además del uso de mascarillas, otras medidas como el lavado frecuente de manos y el mantenimiento de la distancia de seguridad son igualmente cruciales para prevenir contagios y evitar la propagación del virus.