Paco Roca: Un Autor de Cómics que Dibuja la Vida

Herme Cerezo. Publicado en SIGLO XXI, el 21 de enero de 2008.

Cuando uno intenta escribir, imagina. Si no imagina, para qué escribe. Al imaginar, vislumbra imágenes propias, muy personales, que sólo él comprende. Pero en ocasiones también desarrolla estereotipos. Uno de esos estereotipos, que me ha acompañado toda mi vida, se derrumbó sin estrépito una tarde de este mes de enero, cuando visité en su casa a Paco Roca, autor de cómics o tebeos.

Siempre creí que los dibujantes trabajaban en comandita, en una sala más o menos amplia, penumbrosa, con rácanas bombillas colgadas sobre sus mesas de dibujo, hostigados por el humo interminable de sus cigarrillos. Los veía gastándose bromas, eternos gamberros, proyectando aviones de papel unos contra otros, quitándose el bocadillo o escondiendo en el rincón más insospechado, una nevera por ejemplo, la página de sus últimas viñetas. Pues bien, todo eso se vino abajo como les decía, mis improbables lectores, aquella tarde. Paco Roca (Valencia, 1969), autor además de otras muchas historietas de los álbumes "El juego lúgubre", "Hijos de la Alhambra" , "El Faro" o "Arrugas", trabaja en solitario en su casa-estudio. Como un anacoreta o un farero de la imagen y el texto. La soledad y el silencio, interrumpido a veces por una música de fondo, son sus principales aliados y, me temo, que también sus máximos enemigos.

El cómic es un medio expresivo en sí mismo, no es una mezcla de cosas, aunque como cualquier otro medio bebe de muchas fuentes. Hay temas que sólo pueden abordarse con el cómic y eso lo convierte en un medio dotado de un montón de posibilidades. Un ejemplo claro lo tenemos con "Maus", que fue Premio Pulitzer en 1992. La técnica narrativa de este cómic consigue meter en tu cabeza que unos ratoncitos y un gato son judíos y nazis e inspirarte unos sentimientos muy crueles. Eso sólo puede lograrse a través del cómic. En cine sería otra cosa y en animación tampoco funcionaría. "Arrugas", mi último trabajo, en película quizá resultase demasiado dura.

Paco Roca (Valencia, 1969) es un versátil autor de cómic e ilustración. Comenzó a realizar trabajos de publicidad y acabó montando un estudio de ilustración en su ciudad natal. Pronto empezaría a compaginar los trabajos con los que se ganaba el sustento con la creación de relator de cómic. De este modo publica, entre otras novelas gráficas, El faro, Arrugas -por la que recibió el Premio Nacional del Cómic en 2006, los premios al mejor guion y mejor obra en el Salón del Cómic de Barcelona 2008 y el Goya al mejor guion en 2012 de la versión al cine dirigida por Ignacio Ferreras, que también se llevó la estatuilla a la mejor película de animación-, Emotional World Tour, Diarios itinerantes -junto con el también dibujante Miguel Gallardo-, El infierno del dibujante, obra merecedora de los premios al mejor guión y mejor obra en el Salón del Cómic de Barcelona 2011, o Memorias de un hombre en pijama, nominada a mejor obra nacional en la edición de 2012 de la citada feria de Barcelona, serie de la que se publicaría posteriormente un segundo taro, Andanzas de un hombre en pijama. Con Los surcos del azar y ya en 2015 con La casa Paco Roca se confirmó como un ilustrador de primer nivel internacional.

Paco Roca (Valencia, 1969) estudió en la Escuela de Arte y Superior de Diseño de Valencia. En el terreno de los cómics, su obra se ha traducido en trece países. Entre su bibliografía publicada por Astiberri destacan El juego lúgubre (2001); El Faro (2004); Arrugas (2007); Las calles de arena (2008); El invierno del dibujante (2010); el recopilatorio Memorias de un dibujante en pijama. El integral, que recoge las páginas aparecidas en el periódico Las Provincias y El País Semanal -que serían publicados en tres tomos: Memorias de un hombre en pijama (2011), Andanzas de un hombre en pijama (2014) y Confesiones de un hombre en pijama (2017)-; Los surcos del azar (2013); La casa (2015), La encrucijada (2017), colaboración con el músico José Manuel Casañ (Seguridad Social), El tesoro del Cisne Negro (2018), con guion de Guillermo Corral, Regreso al Edén (2020), y El abismo del olvido (2023), su última novela gráfica.

Mira, yo he tenido la suerte de haber convertido en realidad mi sueño. De siempre me gustó dibujar y contar mis relatos. De pequeño leía a Astérix, Tintín y Blueberry. Después pasé a Carlos Giménez, a Corben, a "1984" y a muchos más. Fue difícil al principio porque no tuve mucha etapa de fanzine. Estudié Bellas Artes y comencé a trabajar en publicidad. Sí. Tenía un amigo, Rafa Fonteriz, que dibujaba para esta revista, que en aquella época era uno de los pocos caminos para acceder a este mundo. Trabajar en "Kiss Cómix" significaba comenzar por el porno, pero La Cúpula era una editorial muy importante. Me planté en Barcelona y me recibió el propio editor, José María Berenguer, un hombre venerable. Se puso a mirar con sus gafitas de vista corta las páginas que le había llevado. Al acabar me dijo: "Todo bien, pero las pollas tienen que ser más venosas y los coños tremendamente húmedos". Mientras yo alucinaba, añadió que si cambiaba eso pues que adelante. Y así empecé en "Kiss Comix", con historias de cuatro a siete páginas cargadas de sexo duro y sin muchos más matices. Era algo muy limitado, lo que hacía difícil contar un relato que es lo que a mí me gustaba.

Sí porque al principio, el dibujo es una afición pero luego, si te gusta, se convierte en un trabajo. Y ése es el salto que has de dar. En cuanto te dedicas a esto ya no eres un aficionado, eres uno más que tiene competir con los otros artistas. Mis padres se oponían a que dibujara, claro. De hecho, ahora que ya son mayores, siguen sin saber muy bien cómo se gana la vida su hijo. Mi padre era electricista y quería que yo continuase la tradición familiar.

No, hubo un tiempo que trabajé con Juan Manuel Aguilera, un escritor de novela histórica que es muy bueno y sabe cómo contar una historia. Lo importante es el guión, que te atrape la historia.

Para algunas cosas muy realistas, sobre todo portadas o para alguna pose complicada, utilizo la máquina de fotografiar, pero en la mayoría de casos no te da tiempo. También trabajo con ordenador, que me ayuda a colorear mis historietas. Es una herramienta muy útil porque permite hacer ampliaciones y travellings. Primero dibujo a mano, luego escaneo y, por último doy color.

Hasta hace poco colorear era algo mecánico, que carecía de creatividad. Depende. Creo que hay historias a las que el color no les afecta para nada. "Arrugas", por ejemplo, hubiese funcionado igual con color o sin él. Lo que ocurre es que el color la vuelve más comercial. Primero pensé en hacerla en blanco y negro, incluso con más páginas, pero el editor francés, Delcourt, que la publicó primero prefirió el color. En "Arrugas" lo difícil era hacer una historia sobre el aburrimiento. Con el color intenté imprimirle un poco de dinamismo a la narración. El escenario siempre era el mismo y únicamente podía jugar con los cambios horarios y el color me sirvió para crear sensaciones de día, noche, frío o calor. La doble página del reloj sería el resumen de la vida en una residencia. Un día allí se hace duro, de una monotonía increíble. Y hay gente que llega a vivir veinte años en uno de estos centros.

Estuve como espectador y pude analizar las cosas desde fuera y pienso que todos deberíamos pasar un tiempo en una de ellas, como una especie de trabajo social o algo así, porque esa experiencia te permite valorar y comprender una serie de situaciones que antes ni te planteabas.

Cuando era niño pensaba que en el año dos mil tendría treinta años, que sería un viejo y quería saber qué pensaría entonces. Al llegar a esa edad, me di cuenta que seguía pensando igual que a los catorce. Eso significa que cuando sea más viejo tampoco habrá muchos cambios. Cela decía que de pequeño, cuando regresaba a su casa, se encontraba con un banquito cerca del Retiro. Y siempre tenía que saltarlo. Y lo hacía, hasta que cumplió los sesenta y, aunque la cabeza le decía que lo saltase, ya no lo saltaba. Por eso me he atrevido a hacer una historia sobre ancianos porque, con matices, sabemos cómo piensa una persona mayor.

"Arrugas" está basada en la historia del padre de mi amigo MacDiego, al que conozco desde hace muchos años. Cuando iba a casa de mi amigo siempre lo encontraba encerrado en su biblioteca, leyendo. Personificaba un poco lo que a mí me gustaría hacer de mayor. Un día MacDiego me dijo que su padre tenía Alzheimer. Su decadencia fue muy rápida, muy fuerte. Me contaba los síntomas de la enfermedad, por ejemplo que de madrugada se levantaba y se vestía para ir a trabajar y que, cuando volvía a la realidad, se producía un choque brutal porque sentía miedo. Y se enfadaba, porque no asumía que se le iba la cabeza.

Puede ser. A mí me gusta mucho Tintín, sobre todo sus fondos que son auténticos decorados. Parece que los personajes no estén allí y eso le otorga un aspecto mágico a las viñetas. La verdad es que creo que tengo un estilo franco-belga, muy de línea clara. Me gusta así.

En Francia la tirada inicial fue de diez mil ejemplares y ya va por la segunda edición. Eso es importante porque allí se publicó en una colección minoritaria, de cómic de autor. El éxito es relativo porque cualquier cosa creativa, más que una bendición, es un castigo. No disfrutas de las cosas, porque cuando ves una película o un cómic que te apasiona dices "esto podría haberlo hecho yo". Y si encuentra algo que no te gusta piensas qué harías para mejorarlo. Además, después de todo el trabajo que lleva un álbum, sólo está un mes en la mesa de novedades de las librerías.

Dibujo para el extranjero, en concreto para Francia porque allí, por tradición y cultura, el cómic es algo consubstancial. Las familias leen tebeos en sus casas sin ningún pudor y han asumido que cada edad tiene su cómic. Por tanto, su mercado es enorme y por eso los editores franceses pueden pagar mucho más que los españoles. Si quieres dedicarte exclusivamente al cómic tienes que publicar en Francia o en Estados Unidos. En España se sigue pensando que el cómic es "Mortadelo y Filemón" y que es algo infantil, aunque gracias a FNAC, el tebeo ha salido ya de las tiendas especializadas.

No, no, gracias a que publico en Francia puedo dedicar media jornada a mi estudio de ilustración y la otra media a los cómics. Mi faceta publicitaria también me gusta. Hago de todo: trabajo para agencias, editoriales, empresas. Cualquiera que me pida una ilustración yo se la hago. Mis amigos que se dedican sólo al cómic se quejan de su soledad y están un poco aburridos porque, excepto el momento de entregar las páginas, no tienen mucho contacto con la gente. A mí la publicidad me permite relacionarme con otras personas. Además, la ilustración publicitaria es un reto constante, cada día tienes un trabajo distinto, visitas a clientes, etcétera.

En Valencia, ahora comienza a hablarse de la creación del un Salón del Cómic. Hay muchos dibujantes y guionistas pero les ocurre lo mismo que a mí: todos trabajan para fuera. Daniel Torres para Estados Unidos; Salvador Larroca para la Márvel; Francisco Ortiz para una editorial francesa, igual que Sergio Bleda. Sergio Córdoba, por su parte, publica en Astiberri. Ahora, en España los focos principales del cómic son Bilbao, Barcelona o Palma de Mallorca.

¿Has trabajado alguna vez para las Fallas? Yo no, aunque otros dibujantes, por ejemplo Sento, sí lo han hecho. Participé en una exposición de caballos de Jaime I, que se celebró para conmemorar el XXV aniversario de Nuevo Centro. Eso es lo más parecido a una Falla que he hecho. Lo que sí tengo claro es que a los valencianos las Fallas nos influyen. Quizá por eso hay tantos dibujantes. Desde pequeños durante esos días contemplamos monumentos llenos de colorido y de dibujo.

Terminamos, después de "Arrugas", ¿qué llevas entre manos? Al terminar "Arrugas" sentí un poco de temor, porque no tenía muy claro por donde tirar. Pero, superado ese miedo inicial, ahora ando metido en varios proyectos. Mi siguiente álbum, que se editará por Delcourt, titulado "Las calles de arena", es una historia un poco kafkiana sobre si podemos cambiar el mundo o no. También ando recopilando las historietas que hice para "Humo" sobre relaciones de pareja, añadiendo algunas nuevas que publicaré en Astiberri. Por último, el siguiente cedé de Iván Ferreiro del grupo "Los Piratas" incorpora un cómic que incluye una historieta para cada tema.

«Parecerá increíble, pero hay veces que incluso me da pereza dibujar». ¡Tanto como increíble! Todos tenemos algún día malo, desde luego, pero lo que hace realmente sorprendente esta declaración es que sale de la boca de Paco Roca, Medalla de Oro al Mérito en las Bellas Artes 2021, concedida por el Ministerio de Cultura. También es ganador del Premio Nacional de Cómic en 2008 con su novela gráfica Arrugas, por cuyo guion adaptado obtuvo un Goya. Archipremiado y reconocido nacional e internacionalmente como uno de los autores más importantes del cómic europeo, Paco Roca comenzó publicando en El Víbora. Roca se reconoce un privilegiado, no solo por el gran éxito alcanzado, sino porque «una de las pocas cosas que he tenido clara desde pequeño es que quería ser autor de cómic. Me gustaba dibujar, pero también contar historias, y esas dos cosas solo se unen en el cómic. Los referentes de los que ha bebido son muchos, pero reconoce la importancia de los clásicos para su trabajo. «Por ejemplo, el Tintin de Hergé. Me gusta por cómo se documentaba, aunque estuviera haciendo cómic infantil y juvenil, y por su estilo gráfico. Mi estilo, como el suyo, es la línea clara. Funciona muy bien para contar cualquier tipo de historia, es mas aséptico, no un lastre para narrar.

La medalla de las Bellas Artes le pilló trabajando en un nuevo cómic, ambientado en los años 40. Ya tiene el guion y está en la fase de los bocetos. «Cuando estoy con una nueva historia me puedo pasar hasta un mes sin dibujar, más allá de los encargos como ilustrador. Hay veces que incluso me da miedo y me digo: “¡Pero si hace semanas que no dibujas!”. El historietista valenciano sigue centrado en la búsqueda de la memoria sentimental con una mirada social. «Todo empezó cuando murió mi padre y me di cuenta de lo poco que sabía de mi familia». La casa fue el fruto de ese viaje interior. Los protagonistas de este libro mágico son tres hermanos que regresan un año después de la muerte de su padre a la casa familiar donde crecieron. Su intención es venderla, pero con cada objeto que tiran se enfrentan a los recuerdos. «Para construir tu propia identidad tienes que mirar atrás -reflexiona Roca-. Saber cuál es tu papel en una sociedad que está llena de silencios o de combates por reescribir la historia. Esas anormalidades fueron las que despertaron mi interés por la memoria. Nuestra labor como creadores es ponerle cara a toda esa gente que vivió eso, incluso a la gente más normal. Eso es lo que los lectores y la sociedad entienden. Cuando le pones cara a la República, a la miseria de la posguerra, a la dictadura… cuando les pones vivencias, es cuando te empiezas a hacer una idea. El papel del cómic, del cine y las novelas es transmitir y que puedas empatizar. Creo que es la mejor manera de reconstruir la historia». Para Roca «hacer comic es una forma de reflexionar. A pesar de que el autor y dibujante cree que el cómic no está tan cerca del cine como muchos piensan y él prefiere vincularlo más a las novelas, su relación con las pantallas es muy estrecha.

Álvaro M. Pons (Barcelona), doctor en Física y desde 2019 director de la Cátedra de Estudios del Cómic Fundación SM-UV y del Aula de Cómic de la Universidad de Valencia, cree que «el género del cómic en España atraviesa en la actualidad un instante de efervescencia creativa, influenciada por un cambio generacional, la reivindicación de antiguos autores y la generación de un nuevo discurso». Paco Roca fue uno de los protagonistas del Programa 2021 de España en la Feria del Libro de Fráncfort.

Todo comienza con una anécdota, una vieja foto de su madre o un recuerdo. Paco Roca parte de la vida para trazar vida con su lápiz. Como una segunda ventana a través de la cual mirar de cerca lo más cotidiano y entender mejor el mundo que le rodea, su pasado y su conciencia como artista. Su lápiz es capaz de dibujar historias sencillas y transformarlas en grandiosas epopeyas. Desde el aspecto profesional al personal, el nuevo documental de Imprescindibles Paco Roca, dibujando la vida (2024), se sigue el camino aquel joven amante de los tebeos Bruguera que terminó siendo admirado por los más grandes, convertido en referente y viendo como el cine daba vida y movimiento a sus comics más icónicos.

Arrugas, con el que ganó el Premio Nacional del Comic en 2008; Regreso al Edén; Andanzas de un hombre en pijama; su reciente El abismo del olvido o La casa, que este año se convertirá en la nueva adaptación al cine de una de sus obras, son algunas de las novelas gráficas más aclamadas de su extensa carrera de dibujante. En el 2020, su novela gráfica El tesoro del Cisne Negro fue adaptada en formato serie por el cineasta Alejandro Amenábar. Su trayectoria profesional está llena de éxitos, forjados desde la humildad, el respeto y el trabajo constante.

De los tebeos porno a la gran pantalla. Desde sus primeros trabajos en tebeos porno, con Kiss Comix, revista muy popular en los 90 donde dibujó varias historietas eróticas protagonizadas por personajes infantiles como Peter Pan o Aladino, sus pasos han ido creciendo hasta que aquellos a quienes admiraba, también le admiren a él. En una ocasión, durante la firma de libros de uno de su comics se descubrió preguntándole el nombre -como si de otro fan cualquiera fuese- a Matt Groening, el mítico creador de Los Simpson. En ese momento, él no fue consciente de a quién tenía delante. Cuando lo descubrió no pudo dejar de disculparse ante uno de sus ídolos. Es una de las muchas anécdotas y vivencias que se plasman en el documental Paco Roca, dibujante de la vida, en la que artistas y amigos suyos como el músico José Manuel Casañ, los actores Carlos Areces y Joaquín Reyes o autores como Alejandro Amenábar y Elvira Lindo nos descubren los matices más sorprendentes de su obra.

La casa, una nueva adaptación de sus obras en el cine. Protagonizada por David Verdaguer, este año llegará a los cines el nuevo largometraje dirigido por Álex Montoya, adaptación de la novela gráfica que Paco Roca dedico a la memoria de su padre fallecido. Óscar De la Fuente, Luis Callej o Miguel Rellán, también se suman al reparto de una historia de familia, muy coral. En el documental pueden verse algunos de los momentos del rodaje. Una de las adaptaciones más especiales para el autor valenciano que reconoce que aquella historia fue un ejercicio muy profundo. "Para mí, hacer un cómic es reflexionar sobre un tema, poner en orden lo que en ese momento estaba sintiendo, y por eso es uno de los cómics más especiales que he hecho, porque me ha cambiado la vida, profesionalmente y personalmente", apunta.

Sus inicios como historietista fueron en 1994 en "Kiss Comix", donde ya trabajaba su amigo Rafa Fonteriz. En esta revista dibujó historietas eróticas, que era lo que se le demandaba, con personajes infantiles como Peter Pan o Aladino de protagonistas. Cuatro años más tarde comenzó a publicar para "El Víbora": Junto al guionista Juan Miguel Aguilera, con quien había trabajado en "Kiss Comix", crearon Road Cartoons, un experimento que mezclaba dibujo y 3D. En 2000 publicaron juntos GOG, comic-book inspirado en los mundos virtuales de Road Cartoons. Con El juego lúgubre (La Cúpula, 2001) busca el paralelismo entre Drácula y Dalí: Dos seres que viven aislados (uno en Transilvania y otro en Cadaqués) y tienen atemorizados a sus vecinos porque están por encima de la moral. El álbum fue editado en Francia, Italia y Holanda. En 2003 publicó en Francia la primera entrega de su serie Las aventuras de Alexandre Icaro, con el título de Hijos de la Alhambra, sobre un misterio en torno al palacio moro que fascinó a muchos viajeros. Al mismo tiempo, había empezado a participar en una tertulia de radio junto a los diseñadores gráficos MacDiego y Modesto Granados, y al periodista y escritor Ramón Palomar. En marzo de 2007, la editorial francesa Delcourt lanzó su novela gráfica Rides, la cual fue considerada como uno de los 20 mejores cómics editados anualmente en el país galo. En 2020, el autor recibió el Premio Eisner a la mejor edición de material internacional, durante la Comic Con de San Diego, que no pudo realizarse presencialmente por la pandemia de COVID-19. Los ganadores se conocieron en una ceremonia virtual presentada por el actor Phil Lamarr.

2012. Adaptación de su obra Arrugas como película de animación. En el 2020 el cineasta Alejandro Amenábar comenzó el rodaje de una miniserie titulada La Fortuna basada en su novela gráfica El tesoro del Cisne Negro. 2024. Adaptación de su obra La casa, con guion de Álex Montoya y Joana M. al público en general, a gente que no suele leer cómics. Esa es la gente que tengo en la cabeza a la hora de escoger el tema y al darle forma a la historia. Hay que seguir luchando y recordando, por nosotros y las generaciones que vengan después.

Paco Roca investiga en El invierno del dibujante la vida en Bruguera con la dictadura de Franco como telón de fondo y la salida de sus dibujantes estrella para fundar Tío Vivo, una nueva revista que les permitiera conseguir mayores recursos, mantener el control creativo de sus personajes, etc.

Paco Roca dibujando

PACO ROCA esta a OTRO NIVEL | ARRUGAS y LAS CALLES DE ARENA | Utopia Editorial

Obra Año Premio/Reconocimiento
Arrugas 2007 Premio Nacional del Cómic 2008, Goya al mejor guion adaptado 2011
El tesoro del Cisne Negro 2018 Adaptación a miniserie por Alejandro Amenábar (2020)
La casa 2015 Adaptación cinematográfica (2024)
El invierno del dibujante 2010 Investigación sobre la vida en Bruguera

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