La Guerra de Mina Boracha con Kakashi: Un Conflicto de Universos

La sala estaba envuelta en un barullo mientras los presentes daban sus opiniones acerca de Perseo y en menor medida de Millicas. Dos jóvenes, ambos guerreros de buena casta, o al menos uno lo era, dado los genes heredados de su madre.

Minato: al menos ellos estarán en paz

Kushina: si

Zagreo: se ganaron el Elíseo, dado que defendían su patria, su hogar, además de que jamás faltaron el respeto de los dioses, por lo que con esa gloria en batalla, los 2 se ganaron ese lugar.

Madara: sin dudas, me gustaría ver si lograron pelear contra mí, de seguro sería una buena pelea

Hashirama: le habrías dado la opción de pelear con o sin Susanoo, dado que no dejarías de usar chakra ni muerto

Madara: soy Shinobi, es mi forma de vida, y en la que morí y fui resucitado

Tobirama: estoy de acuerdo con él, aunque me disguste

Mito: bien, creo que fue demasiado por ahora

Hiruzen: si, hay una guerra que debe resolverse

Kakashi: podría

Zagreo: de acuerdo, ojos a la pantalla -diría enviando un orbe de poder nuevamente

Jiraiya: por lo menos en el futuro estaremos muertos............... casi siento lástima por tí amigo

Orochimaru: púdrete......

Personajes de anime reaccionando a una pantalla

El Ataque a Olimpia y la Declaración de Guerra

La noticia del ataque perpetrado por Óbito Uchiha, uno de los últimos miembros vivos de Akatsuki, junto con Kisame Hoshigaki, se propagó con rapidez por todo Olimpia. Pero más allá del horror, había algo que nadie dudaba: Olimpia clamaba sangre. La mártir caída por sus manos se convirtió en símbolo de resistencia, y su muerte marcó el límite de lo que Olimpia estaba dispuesta a tolerar del modelo arcaico de las ciudades shinobi.

Los tambores de guerra comenzaron a resonar. Olimpia no solo estaba preparada: exigía justicia. Roma, por su parte, ya había iniciado su avance contra Iwa y el Sonido, y las naciones menores, hartas del desorden shinobi, se unían a su estandarte, formando una nueva extensión bajo el modelo romano. A ese movimiento se sumaba Sakura Haruno, reina de las Amazonas, quien junto a sus guerreras ya navegaba hacia el continente.

Iwa, Konoha, Akatsuki y sus aliados estaban rodeados. Y esta vez, no habría tregua. Cada gota de sangre derramada sería cobrada. Cada crimen, respondido. La guerra no era una posibilidad: era el único camino que quedaba.

Mapa de las naciones shinobi y territorios aliados

La Recuperación de Orfeo y la Solidaridad Familiar

En el Hospital de Olimpia, Orfeo despertaba lentamente, con todo el cuerpo vendado. Cada movimiento le arrancaba una mueca de dolor, pero sus ojos comenzaban a enfocarse.

Boruto: qué bien que estés despierto, hermano

Orfeo: hermano...

Eneas se acercó con algo entre las manos, su expresión era solemne. Eneas: supongo que esta es tuya -diría entregando la Lira que Naruto le había regalado.

Orfeo la tomó con cuidado, como si el instrumento pesara más por su historia que por su materia. Orfeo: gracias -diría para bajar la mirada- cómo está padre.

Boruto: se está reuniendo con Gaara, el tío Konohamaru y Lord Zeus. El ataque de Óbito no fue más que una declaración de guerra.

Orfeo: ya veo -diría tratando de incorporarse, con esfuerzo.

Eneas: ey, qué haces -diría frenando, colocando una mano firme sobre su hombro.

Orfeo: qué creen que haré... levantarme para pelear.

Boruto: aunque quisiera dejar que lo hagas, no puedes -diría usando fuerza para recostarlo- tus heridas aún no terminan de sanar.

Orfeo: aún puedo pelear -diría igual de terco que los Uzumakis.

Boruto: ¿de verdad? -diría mientras tocaba las vendas, provocando que Orfeo se doblara del dolor- a mí no puedes engañarme, soy tu hermano mayor, y mi deber es preocuparme por mis hermanos menores. Si a mí no me engañas, ¿qué piensas que pasará con padre? -diría en tono serio.

Orfeo: tsk... bien -diría recostándose con resignación.

Boruto: es por tu bien que me preocupo -diría mientras se retiraba- Eneas, Orfeo, los quiero a ambos, ¿saben? Y saben que, al igual que con Hima, no dejaría que nada les pasara -diría antes de salir de la sala.

Eneas: no tienes que ser tan duro con él.

Orfeo: lo sé... es que extraño al alegre hermano mayor que teníamos.

Eneas: oculta su dolor con esa seriedad. Perder a madre nos afectó a todos, pero a padre y a él mucho más. Ambos son los más sedientos de venganza de la familia. No digo que yo no la quiera, pero...

Orfeo: te entiendo. Además, creo que Nike lo va a regañar.

Ambos empezarían a reírse, mientras Boruto, que había estado tras la puerta escuchando la conversación de sus hermanos menores, se alejaba con una media sonrisa. Internamente quería matarlos por burlarse de él y sus andanzas, dado que era alguien querido entre varias diosas y ninfas, cosa que aprovechaba sin hacer nada de lo que pudiera arrepentirse. Aún permanecía casto, aunque con Nike, Diosa de la Victoria, estaba cerca de cruzar ese umbral.

Familia reunida en un hospital

Kushina: qué alivio, está vivo.

Minato: sin dudas.

Jiraiya: y parece que hereda su terquedad.

Mito: así somos los Uzumakis.

Hashirama: tercos como mulas en la mañana.

Tobirama: y parece que su hermandad es sólida, pese a que de sangre sólo comparten al padre.

Tsunade: la hermandad está, y Némesis no es su madre, porque madre no es quién engendra, sino quién cría.

Madara: en efecto.

Kakashi: parece que Boruto es querido -diría divertido.

Kushina: es algo mujeriego......... pero eso significa más familia, más Uzumakis.

Orochimaru: kukuku interesante.

Hiruzen: se llevan bien, incluso cuando bromean haciéndose algo de daño.

Hashirama: si no te golpeas con tu hermano, no sabes lo que es la hermandad.

Estrategia de Guerra y Alianzas Divinas

En el Ágora, Naruto, Gaara, Zeus y Konohamaru se encontraban reunidos en el salón de deliberaciones, buscando una estrategia para afrontar la crisis y castigar a los mortales que se habían atrevido a mancillar y atacar a la familia de un Dios, provocando así la furia de un pueblo pacífico como lo era Olimpia.

Gaara: Perseo y sus Mirmidones flanquearán cualquier intento de apoyo a Iwa desde el País de la Ola, mientras que Konohamaru y sus tropas avanzarán desde las tierras del País del Fuego.

Naruto: debemos detener a Danzo y a Óbito antes de que sea demasiado tarde.

Zeus: ambos serán enviados al Tártaro, llevados a lo más profundo. Gracias a Hades, hemos descubierto que están resucitando a los muertos, y eso altera el orden natural.

Konohamaru: ¿Hades-sama dijo quiénes fueron resucitados?

Zeus: salvando a Minato Namikaze, Kushina Uzumaki y Tobirama Senju, que están bloqueados en los Elíseos y los Campos de Castigo, los revividos son muchos. Hiruzen Sarutobi, por ejemplo, está actualmente como uno de los jueces, reemplazando a Minos durante su descanso, así que el viejo mono de Konoha no está entre sus fuerzas.

Gaara: eso es un alivio, pero según Guy, entre los resucitados están Madara Uchiha... y mi padre.

Naruto: Madara debe ser llevado a los Campos de Castigo. Según Sasuke, hay algo en la tabla del clan Uchiha llamado Tsukuyomi Infinito. Los espías que enviamos confirmaron que el plan se llama Ojo de la Luna. Quieren sumir al planeta en un sueño eterno, conquistar sin resistencia y, al mismo tiempo, traer de regreso al Juubi.

Zeus: el Juubi está catalogado como una amenaza superior incluso a Typhon. Por nada del mundo debe ser despertado.

Naruto: y no lo hará. Necesitan a los nueve Bijuus para lograrlo. Hace años liberé al mío y lo confiné en una isla de la que no escapará. Los humanos no pueden acceder, está segura, y allí disfruta de su libertad. Es una isla con el mismo resguardo que el hogar ancestral de las Amazonas.

Zeus: eso fue un gran plan, nieto mío -elogió con solemnidad- pero el intento de regresar a esa diosa, Kaguya, representa una amenaza directa al Olimpo. Es por ello que... -diría tratando de meter a un joven detrás de ellos que se mantenía al margen.

Naruto: ¿engendraste a un semidiós en esta época? -diría incrédulo, interrumpiendo.

Zeus: bueno...

Gaara: tu hijo podrá ayudar, Lord Zeus.

Zeus: lo hará. Heron es mi sangre, pero sin la arrogancia de Herácles -diría justo cuando un joven de no más de quince años ingresaba al recinto, con paso firme y mirada decidida.

Heron: es un placer estar aquí.

Konohamaru: el placer es nuestro.

Naruto: en ese caso......... Así se inicia esta guerra.

Madara: bueno, esto es típico.

Hashirama: una reunión de líderes para planificar qué acción tomar, sí.

Hiruzen: sin dudas, era algo esperable que sucediera.

Tobirama: se les observa coordinados, dispuestos a seguir este curso de acción.

Tsunade: Edo Tensei, salvando mi abuelo, el sensei, Minato y Kushina.......... y el tío por estar haciendo cosas.

Kushina: Mina-kun y yo en el elíseo, Hiruzen como Juez en lugar de Minos.

Hashirama: y mi hermano y yo castigados............ suena justo.

Madara: al menos no los resucitaron.

Mito: y Zeus teniendo otro hijo................. no sé por qué me sorprende.

Zagreo: sin Zeus y sus infidelidades en sí....... no hay historia griega.

Kakashi: parece que pensaba con la de abajo.

Jiraiya: y aquí se demuestra quién es el superpervertido......... he sido superado por él.

La Batalla Naval en el País de la Ola

En el País de la Ola, numerosas embarcaciones con la Insignia de la Hoja estaban partiendo rumbo a las costas del antiguo País del Rayo. El cielo, encapotado por nubes densas, parecía presenciar en silencio el avance de una fuerza que no buscaba reconciliación. Desde los muelles de Konoha, los escuadrones embarcaban sin ceremonia, con rostros endurecidos por años de conflicto. No era una misión diplomática ni una operación de rescate: era una declaración de guerra.

El antiguo País del Rayo, ahora bajo la influencia de Nueva Roma, se había convertido en un bastión de los descendientes divinos. Su alianza con Nueva Uzu, enemigos de Konoha, representaba una amenaza directa para la Hoja, que no toleraría la expansión de ese poder. Las embarcaciones, cargadas con armamento especializado y unidades de combate, avanzaban con precisión hacia un territorio que alguna vez fue neutral, pero que ahora albergaba templos, santuarios y guardianes vinculados a los dioses.

El estandarte de Konoha ondeaba en lo alto, no como símbolo de justicia, sino como advertencia: la era de los pactos había terminado. La ofensiva estaba en marcha, y el rugido de las olas acompañaba el inicio de una campaña que no prometía redención.

Flota de barcos de Konoha navegando

Desde uno de los flancos de la Ola, comenzó a divisarse una gran flota de embarcaciones marcadas con el símbolo del remolino. Eran los Mirmidones, comandados por Perseo Haruno, una de las unidades más letales y disciplinadas de Olimpia. Su reputación en combate era legendaria, y cada uno de sus soldados cargaba con una historia de pérdida: un ser querido, un recuerdo difuso de un hogar arrasado por bandidos y renegados, financiados desde las sombras por un tuerto hambriento de poder.

Los aparejos fueron soltados, y las velas se desplegaron para ganar velocidad. En el centro de la formación, el remolino carmesí giraba con intensidad, provocando un escalofrío entre los shinobis de Konoha. Para Danzo, aquello era una confirmación: sólo los shinobi debían gobernar el territorio que él consideraba predestinado. Por eso, tras asesinar al Daimyo, tomó sus fuerzas y las puso a su servicio, preparándolas para la guerra que, según él, restauraría el lugar legítimo de Konoha. Lamentablemente, entre todos los edo Tensei que había convocado, los más poderosos estaban bloqueados. A sus ojos, haber utilizado a los padres del Uzumaki habría sido una ventaja definitiva.

El grito ensordecedor de los 1500 soldados de Olimpia sacudió las aguas, sembrando terror entre los 15000 hombres que Danzo había apostado en la Ola. Incluso aquellos que habían sido reclutados por la Raíz, muchos de ellos ciudadanos de Konoha entregados por sus propios padres, sintieron cómo el miedo se infiltraba en sus corazones.

Un minuto de silencio se apoderó del mar. Luego, el sonido de madera astillándose, siendo golpeada y perforada, marcó el inicio del combate. Los Mirmidones de Perseo se lanzaron al abordaje, desatando una auténtica carnicería.

Los soldados con la insignia de la Hoja, a pesar de su abrumadora superioridad numérica, no lograban igualar la destreza de sus enemigos. Intentaron recurrir a los jutsus, pero el tiempo necesario para formar los sellos era demasiado largo. Los arqueros de Olimpia, implacables desde sus barcos, hacían llover flechas con precisión mortal. Cuando la lucha en las embarcaciones terminó, los combatientes en tierra intentaron subir a ellas, solo para encontrar una muerte segura ante la valentía, la audacia y la ferocidad de los mejores guerreros de Olimpia.

Perseo se movía con una gracia sobrehumana. Su figura parecía la de un hijo de Dios y mortal, y su audacia no había sido vista en siglos. Solo su amante, Millicas, lograba igualarlo, formando una dupla guerrera sin precedentes.

Batalla naval entre Mirmidones y Shinobis de Konoha

Jiraiya: País de la Ola....... si allí no había nadie ya......

Tsunade: será un campo de batalla.

Hiruzen: el punto de acceso al continente desde Olimpia.

Madara: asique no sólo habrá guerra en el mar, sino también en tierra.

Kushina: Remolino......

Mito: Uzu......

Minato: los Mirmidones de Uzu contra los de Konoha, su primera sangre en la guerra.

Hashirama: y parece que Danzo quería atacar Nueva Roma....... limitar la respuesta romana a Iwa.......... es en extremo un acto de diplomacia obligada.

Tobirama: están aliadas por los enemigos que poseen, no por gusto.

Kakashi: sí que son sanguinarios.......... y por cómo veo, no sólo hay shinobis, sino samuráis y soldados rasos también.

Orochimaru: kukuku un lindo choque cultural, pero quién prevalecerá........

La Humillación de Danzo y la Caída de Kakashi

En las costas del País del Fuego, humillado, vencido, derrotado. Danzo Shimura, actual Daimyo del territorio que él mismo había renombrado como Konoha, descendía de sus barcos con el rostro endurecido por la furia. Había soñado con una nación moldeada a su imagen, donde todos se arrodillaran ante su voluntad, donde nada escapara a su control. Una tierra sin secretos, salvo los que él mismo decidía ocultar del conocimiento público.

Su último intento de someter a las guerreras de Sakura Haruno había fracasado. Había asesinado a Mebuki por no cumplir su parte del trato, por no convencer a su hija de convertirse en madre de una nueva generación de Uchihas. Pero todo se había derrumbado: la pelirrosada lo había traicionado, y la antigua celda 7 había escapado, desertando de Konoha.

Kakashi Hatake, su antiguo sensei, portador de un recurso que Danzo codiciaba, había muerto años atrás, convertido en un árbol por fuerzas que ni él comprendía del todo. Desde entonces, su odio hacia el hijo de Minato no había hecho más que crecer. Odiaba al linaje Uzumaki-Namikaze con cada fibra de su ser.

Odiaba a Kushina, por negarse a entregar los secretos del clan del Remolino, por protegerlos bajo las leyes de los clanes, por no...

Danzo Shimura derrotado y furioso

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