Ataque de los Titanes Episodio 20: Revelaciones y el Camino hacia el Final

Los sacrificios son una constante en las historias ambientadas en épocas de conflicto. A pesar de que una de las características que definen a ‘Ataque a los Titanes’ es que Isayama no se corta un pelo a la hora de acabar con personajes (ni tampoco le tiembla el pulso a la hora de darles muertes cada cual más sangrienta que la anterior), una de las críticas más corrientes es que sus decesos suelen ser innecesarios y meramente guiados por el ánimo del autor a darle un estilo más sangriento a la serie.

El vigésimo tomo de ‘Ataque a los Titanes’ llega de mano de Norma Editorial, en una edición rústica con sobrecubiertas a un precio de 8€ y sin páginas a color. El cuerpo de exploración realiza una operación de recuperación del muro Maria para descubrir la verdad que se oculta en la casa donde nació Eren. En el camino, Reiner, Bertolt y el titán animal esperan para atacarles.

El Plan de Eren y la Verdad Oculta

El anterior especial acabó con los protagonistas descendiendo sobre la gigantesca y huesuda espalda del titán fundador con Eren a la cabeza. El objetivo inicial era acabar con Zeke y, sino se podía, matar a Eren. Sin embargo, con el secuestro de Armin, la cosa rápidamente se transforma en una misión doble. Por un lado hay que rescatar al titan colosal y, por el otro, acabar con Eren sin miramientos.

Tras la muerte de Eren todos los protagonistas recuperan los recuerdos que este les había bloqueado en el árbol que une a los eldianos. Sin embargo, el único encuentro que vemos es el de Eren y Armin. Eren le explica que al juntarse el tiempo, el pasado y el futuro, solo encontró esta manera de proceder. Su plan era brutal, pero pondría fin a los titanes, dejaría a sus amigos vivos y convertidos en héroes salvadores y haría que la población mundial y de Paradis quedase equilibrada, asegurando un equilibrio de fuerzas bastante duradero.

Como ya vimos en capítulos pasados, Eren tuvo que animar a su padre a matar a la familia real, pero aquí vemos que Eren incluso tuvo que salvar a Berthold y dirigir al titan de la primera mujer de su padre hasta su propia madre. Hasta este momento, desde que Eren parecía actuar viendo el futuro, el protagonista de Ataque a los titanes, parecía seguro y sabía. Sin embargo, toda esa inexpresividad era una coraza de lo que siempre fue. Eran sigue siendo un joven llorón, poco inteligente y débil. Mikasa siempre fue la fuerte, Armin el listo, y aún así Eren era el líder de los tres porque hace lo que cree que tiene que hacer hasta las últimas consecuencias.

Eren siguió con su plan, no porque fuese el mejor posible, sino porque es el único que pudo pensar en hacer. No dice que fuese la mejor opción posible, es la opción que él eligió, y puede que de manera egoísta. Eren, por supuesto, tenía fallos y seguía siendo un simple humano con miedos y ambiciones. Eren no quiere morir, Eren no quiere que Mikasa le olvide y se vaya con otro. Sin embargo, Eren dirige un plan que le lleva a su muerte y en los recuerdos a Mikasa le dice que, cuando muera, debe tirar la bufanda, olvidarlo y rehacer su vida. Eren, sin embargo, no quiere que Mikasa esté nunca con otro, o que al menos le llore diez años.

Eren irá, por supuesto, al infierno por matar a millones de personas. Lo hizo, sin embargo, para salvar lo que quería salvar. Hizo lo mejor que pudo, o lo único que pudo hacer. Armin, su amigo, el que le despertó la llama de la libertad, jura que cuando todo acabe, cuando asegure la paz en el mundo medio derruido que deja, le acompañará para siempre en el infierno. Mikasa, le dice, era la clave de todo.

Eren y Armin discutiendo en El Camino

El Combate Final y el Sacrificio de Mikasa

El anterior especial acabó con los protagonistas descendiendo sobre la gigantesca y huesuda espalda del titán fundador con Eren a la cabeza. El objetivo inicial era acabar con Zeke y, sino se podía, matar a Eren. Sin embargo, con el secuestro de Armin, la cosa rápidamente se transforma en una misión doble. Por un lado hay que rescatar al titan colosal y, por el otro, acabar con Eren sin miramientos.

La titán fundador (Ymir) se separa de la cabeza (lo único que queda de Eren, recordemos que un disparo de Gabi lo decapita) decide convertir a todos los eldianos supervivientes en titanes y enfrentarse de nuevo a los protagonistas. Solo los titanes y los dos Akerman, Levi y Mikasa, resisten en esta batalla final. Por un lado, tenemos a Reiner, Pieck y Annie sosteniendo a todos los titanes y al fundador, y por el otro al titán colosal de Armin luchando contra Eren mientras Levi y una Mikasa paralizada vuelan sobre Falco para darle a Eren el golpe de gracia.

Entonces es cuando a Mikasa le vuelve a doler la cabeza, es cuando ve su alternativa si le hubiese dicho a Eren que lo quería, que escapasen juntos para disfrutar de los cuatro años de vida que le quedaban. Entonces, es cuando Mikasa lo comprende. Mikasa llega a la boca del titan y con la sonrisa más triste de la historia le rebana el cuello a un Eren que abre los ojos para verla por última vez. Así, llega un beso tan sórdido como significativo con una Ymir que observa el desenlace que buscaba.

Mikasa decapitando a Eren

El Legado y el Ciclo Infinito

Mientras tanto, ¿cómo va a asimilar Eren toda esta información? Una cosa sí que está clara y es que, una semana más, Wit Studio nos ofrece una adaptación brillante de uno de los capítulos más reveladores del manga de Ataque a los titanes. El estudio se salta todas las viñetas escabrosas, que llegan a revolver el estómago al lector y, a cambio, omite partes que prefiere dejar a la imaginación del espectador. Con esto, por supuesto, no le quitamos ningún mérito a Hajime Isayama, creador del material original.

«Aquel día» demuestra que el mangaka no es uno de esos autores que deja cosas a la improvisación. Si bien este episodio presenta más dudas de las que inicialmente se tenía, no es menos cierto que las piezas poco a poco empiezan a encajar. Es asombroso que los compañeros de Grisha fueran precisamente los mismos titanes que arrasaron con Trost. Qué ironía que fuera la primera mujer de Grisha, aquella que le prometió antes de ser transformada que no importaba que los separaran porque ella lo encontraría, la que acabara con la vida de su segunda mujer. Menos casualidad es todavía que Zeke de pequeño jugara con un muñeco exactamente igual que él en su forma de titán.

Tras este episodio, se produce un punto de inflexión y Ataque a los titanes da un salto de calidad. Aquellos que sigan el anime estarán confusos y se harán muchas preguntas, pero esa es también la magia de esta historia. Hajime Isayama la reinventa y da un giro inesperado a la trama de manera sublime. Ya no es la historia que muchos creían conocer, todo eso ha llegado a su fin.

Como Eren preveía, la paz en Paradis duró mucho. Vemos como alrededor de su árbol se desarrolla la civilización hasta un futuro en el que la guerra finalmente llega. Todo explota y, tras la batalla, la naturaleza vuelve a tomar su lugar. En el árbol de Eren aparece lo que aparenta ser un descendiente de Mikasa, a juzgar por su pelo, su rostro y esa bufanda al cuello. Allí, este personaje, parece estar a punto de entrar al árbol en una clara referencia a cómo la joven y maltratada Ymir adquirió el poder de los titanes. Allí le esperan Eren y Mikasa, la pareja que podría haber trasladado el poder de los titanes, y el amor oculto en su brutal violencia. Puede que el ciclo vuelva a empezar, puede que sea necesario para que ese amor vuelva a revivir. Es un final bastante descorazonador, pero coherente, en torno al inevitable ciclo de violencia que el sacrificio brutal de Eren solo consiguió retrasar. Es, sin embargo, un final definitivo. Sí, podemos entender que los titanes pueden volver al mundo, pero no es labor de esta historia contarlo. No es un continuará, sino un "la historia se repite". La historia, sin embargo, ya la hemos visto y con una vez es más que suficiente.

El árbol y la tumba de Eren

EREN | ANÁLISIS COMPLETO: El Héroe Condenado al Infierno (SHINGEKI NO KYOJIN)

El principal misterio que la serie no aclara del todo es Ymir. Eren le dice a Armin que si Ymir obedeció las ordenes de Fritz tras maltratarla, serle infiel e incluso cortarle la lengua fue por amor. Quizás solo ver el mismo amor en Mikasa, ese que le hizo ser capaz de acabar con Eren, hizo que ella también le pusiera fin a la vida del Rey Fritz. Hizo que ella decidiese despedirse y dejar así a los titanes fuera de la humanidad. Mikasa, sin embargo, es esa misma semilla que podría hacer repetirse la historia. Su amor por Eren es el final, pero también puede que el principio.

Con Mikasa llevándose la cabeza de Eren de vuelta a Paradis, el resto de protagonista se queda para lidiar con Marley y el resto del mundo, haciendo que perdonen la vida a una eldianos que ya no tienen el poder de los titanes. Armin, como había predicho Eren, lo logra con un "yo soy el que mató a Eren Yeager, el titán de ataque". Es entonces cuando vemos un montaje bastante rápido de lo que ocurrió en el mundo inmediatamente después. Paradis, bajo el liderato de una feliz Historia, siguió adorando a Eren y se armó en post de intimidar a sus rivales y que nadie atacase la isla. Sin embargo, no olvidemos que Historia también era amiga de Eren y sabe que, aunque no podía ver más allá de su muerte, acertó al predecir el futuro de la humanidad: "Los titanes han muerto, pero los conflictos no". Ahora les toca a Historia y el resto intentar que la paz permanezca lo máximo posible. Así, tres años después de la muerte de Eren, Armin, Jean y el resto acuden a Paradis como emisarios de paz. Levi, ya habiendo cumplido su promesa ante todos sus compañeros, parece que no vuelve y se queda por el mundo, ayudando.

Allí, además de Historia, los espera una Mikasa que enterró a Eren junto al árbol en el que se dormía de niño. Mikasa, con la bufanda aferrada al cuello, llora y recuerda al amor de su vida. Entonces, llega un pájaro que le afloja le afloja la misma, una metáfora de que Eren sigue allí, pero no para esclavizarla sino para que sea libre. Tras la visita de los amigos de Eren junto con Mikasa a su tumba vemos como pasan los años. Concretamente, al año 11, Mikasa vuelve junto con un hombre (se ve desde demasiado lejos pero todo apunto a Jean, aunque se deje abierto) y un bebé. Mikasa esperó diez años, pero rehízo su vida. Tuvo descendencia, pero nunca olvidó a un Eren que verá como también entierran a Mikasa a su lado, en un árbol que ahora tiene las dos tumbas de los niños que crecieron bajo sus hojas.

El capítulo comienza con la narración de Grisha siendo pequeño, cuando lleva a su hermana Faye a pasear por Liberio, su ciudad. Ambos llevan bandas en sus brazos que los identifican como eldianos, al tiempo que su madre les advierte no cruzar el perímetro que les corresponde. Ignorando las instrucciones de su madre, Grisha lleva a su hermana fuera de su gueto luego de ver un dirigible y escuchar el deseo de Faye de tener uno propio. Esto se observó en la escena post-créditos del anterior episodio. Lastimosamente, los niños se encuentran con dos soldados de Marley, Kruger y Gross, quienes les piden el permiso que necesitaban para salir de Liberio. Cuando Grisha responde que no tenían el permiso, Kruger lo golpea ferozmente mientras Gross lleva a Faye de regreso a su casa. Mientras se recupera, a Grisha se le es permitido quedarse un poco más para ver el dirigible. De vuelta a casa, la peor noticia lo espera: su hermana fue encontrada muerta en el río del pueblo.

Gross visita a los padres de Grisha, diciéndoles que no le había hecho daño a Faye y obliga al Sr. Jaeger a contarle la historia del origen de todo a su hijo. Aquí Grisha descubre el origen de los poderes de los titanes, el pacto que hizo Ymir Fritz para conseguir la transformación en un titán y las atrocidades que supuestamente el pueblo de Eldia cometió contra Marley. Por ese motivo, los eldianos ahora son maltratados tras perder el conflicto contra el otro gobierno.

A sus 18 años, Grisha hereda la clínica de su padre, al que un día llega un hombre llamado Grice, quien le cuenta la verdad sobre lo que sucedió "ese día": Faye fue asesinada por las autoridades de seguridad, quienes le lanzaron perros encima. Luego, Grice recluta a Grisha para la resistencia llamada los "Restauradores de Eldia", donde aprende cómo Ymir Fritz utilizó los poderes de los titanes para mejorar la calidad de vida de su pueblo. Lastimosamente, luego del conflicto con Marley, algunos de ellos escaparon y se refugiaron en la Isla de Paradis, donde se mantienen juntos con algunos poderes de los titanes como el del "Titán Fundador".

Además, la resistencia tenía a un infiltrado denominado "El Búho", quien envía a una nueva integrante que tiene sangre real: Dina Fritz. Ella y Grisha desarrollan un romance dentro de la resistencia y finalmente se casan, teniendo un hijo al que llamaron Zeke. Años más tarde, el gobierno de Marley anuncia que el Rey Fritz les habría declarado la guerra, así que reclutarían a niños eldianos para obtener los poderes titanes, siendo reconocidos como "honorables ciudadanos de Marley". Grisha ve la oportunidad de recuperar el poder del Titán Fundador si Zeke obtiene uno de los poderes titanes, así que comienza a presionar a su hijo a convertirse en un guerrero, inculcándole sus pensamientos radicales sobre Eldia y entregándolo a las autoridades de Marley. Más adelante, Grisha entendería que había cometido el mismo error que su padre al tratar de hacer esto, debido a que su hijo, al cumplir los 7 años, los delata junto a toda la resistencia. Los "Restauradores de Eldia" son condenados a vagar por la Isla Paradis convertidos en titanes. Pero antes Grisha es torturado para conocer la identidad de "El Búho", pero no logran sacarle nada de información.

Todos los rebeldes son transformados en titanes en la frontera con Paradis, incluyendo a Dina Fritz, quien toma la forma de la misma titan que devoró a la madre de Eren. Cuando ella se transforma, Grisha grita y Eren despierta de su sueño, revelando que sus memorias se conectaron con las de su padre ahora que ya conoce toda la verdad. Al volver con Grisha, este enfrenta al guardia de seguridad que asesinó a su hermana, por lo que es sentenciado a morir luchando contra un titán en lugar de ser transformado en uno.

Grisha Jaeger y su hermana Faye

El Ataque de los Titanes episodio 20, titulado "Aquel día", se adentra en los recuerdos de Grisha Jaeger, revelando aspectos cruciales de su pasado y la verdad detrás de la existencia de los titanes. Este episodio marca un punto de inflexión en la narrativa, desentrañando misterios y sentando las bases para los eventos finales de la serie.

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