La definición de los géneros literarios ha resultado complicada desde la Antigüedad. La teoría clásica nace con la Poética de Aristóteles, obra escrita entre el 335 y el 323 a. C. Los géneros literarios son las distintas categorías en las que podemos clasificar las obras de la literatura, atendiendo a su forma y su contenido. Visto de esta manera, los géneros literarios pueden ser tomados como una guía por el escritor y el editor. Es importante destacar que, en la actualidad, es difícil definir géneros, debido a que los límites entre uno y otro son, con frecuencia, muy difusos.
La Jerarquía Aristotélica de los Géneros Literarios
Aristóteles establece una clara jerarquía en donde el arte que muestra lo más noble o extraordinario, es decir el “arte serio”, está por encima del humor, el sarcasmo o la broma que sería una imitación “baja”. Según el filósofo heleno el arte tiene como fin imitar, nos agrada contemplar una obra porque genera placer observar una imitación bien realizada y que nos permite aprender de la realidad. La valoración que hace Aristóteles del humor como un arte “de segunda” ha sido contestada, sobre todo desde el Romanticismo.
Según Aristóteles, la palabra narrada corresponde al género épico. En su origen, fue un género literario en el que el autor presentaba hechos legendarios, generalmente haciéndolos pasar por verdaderos o basados en la verdad. Este género fue luego asimilado por la narrativa y pasó a formar parte de esta. La narración consiste en contar una secuencia de acciones, realizadas por unos personajes, en un espacio y un intervalo de tiempo determinados.
El género dramático, según Aristóteles, se define por la palabra representada. Los textos dramáticos están destinados a ser escenificados, en forma de tragedia o de comedia. Interpretan algún episodio o conflicto de la vida de los seres humanos.
El género lírico, según Aristóteles, es la palabra cantada. Recibe su nombre del instrumento musical con el que los antiguos griegos acompañaban los cantos: la lira. Son textos a través de los cuales el autor transmite sentimientos, emociones o sensaciones respecto a una persona u objeto de inspiración. La expresión habitual de este género es el poema.
De esta clasificación inicial han derivado diferentes modelos y propuestas, hasta incluir en la clasificación moderna el género didáctico, cuyo objetivo principal es transmitir algún conocimiento. Este género no se centra en cómo se narra, sino en la enseñanza que implica lo narrado. Para Aristóteles, los subgéneros corresponden a «formas literarias». Es decir, maneras estilísticas de abordar cada género, cada tipo de expresión.

La Comedia según la Poética de Aristóteles
La comedia es, tal como dijimos, imitación de personas de baja estofa, pero no de cualquier defecto, sino que lo cómico es una parte de lo feo. Mientras que la épica o la tragedia se encargan de imitar actos, situaciones o personas excelsas, la comedia, y por extensión el género humorístico, pretende imitar lo defectuoso, lo imperfecto, que para el racionalismo heleno se asociaba a lo “feo”.
Dice acertadamente Aristóteles que lo defectuoso de lo cómico no debe ocasionar dolor. La comedia imita lo risible y feo de hombres inferiores, de manera que en ella se representa “un defecto y una fealdad que no causa dolor ni ruina”, pero tiende a presentar los hombres peores de lo que son, a diferencia de la tragedia.
Aristóteles, en su Poética, distingue los matices de lo cómico en distintos géneros literarios: por un lado, identifica el humor hostil, presente en el yambo y la comedia antigua; por otro, el humor moderado, propio de la comedia media o nueva. Pero las dos formas de lo cómico que delimita Aristóteles no solo diferencian comedia antigua y media, sino que son dos formas de humor presentes en Aristófanes. En la obra temprana del autor, el héroe cómico suele recibir un humor atemperado, mientras que el antagonista suele ser blanco de un humor hostil. Aristófanes manipula en su comedia temprana los matices del humor para orientar la interpretación de sus espectadores y favorecer la postura propiciada por el héroe.

La Estructura de la Tragedia y sus Implicaciones para la Comedia
La Poética de Aristóteles es el primer tratado de teoría literaria y es, sobre todo, un estudio de la tragedia, entendida ésta como un conjunto que incluye el texto y el espectáculo. Según Aristóteles, la tragedia es imitación de una acción esforzada y completa, de cierta amplitud, en lenguaje sazonado, separada cada una de las especies [de aderezos] en las distintas partes, actuando los personajes y no mediante relato, y que mediante la compasión y el temor lleva a cabo la purgación de tales afecciones.
Aristóteles habla de cuatro clases de tragedia: la compleja, “que es en su totalidad peripecia y agnición”; la patética; la de carácter; y una cuarta cuyo nombre no conocemos.
Las partes cualitativas o esenciales de la tragedia son el espectáculo, la elocución, la fábula, los caracteres y el pensamiento.
- El espectáculo: presente en toda tragedia, “es cosa seductora, pero muy ajena al arte y la menos propia de la poética”. Aristóteles lo considera un aspecto no literario, por tanto es preferible que sea la fábula la que provoque los efectos de la tragedia, no el espectáculo.
- La elocución: es la parte de la tragedia relacionada con la forma de imitación o actuación. Tiene que ver con el pensamiento, que es expresado con el lenguaje.
- La fábula o estructuración de los hechos: es la parte principal de la tragedia (seguida de los caracteres y del pensamiento). Debe imitar una acción sola y completa, y sus partes deben estar ordenadas. La fábula se ha de estructurar de forma que la sucesión de los hechos sea verosímil, y sin cabida para lo irracional. Puede ser simple (cuando hay cambio de fortuna “sin peripecia ni agnición”) o compleja (si “el cambio de fortuna va acompañado de agnición, de peripecia o de ambas”).
- Los caracteres o formas de ser y comportarse de los personajes: se reducen al del hombre esforzado y al del hombre de baja calidad, siendo el primero el que domina en la tragedia, aunque puede haber tragedia sin caracteres -no sin fábula. Para Aristóteles las cualidades de los caracteres son la bondad (la tragedia imita personas mejores que nosotros), la propiedad o conveniencia, la semejanza y la consecuencia o coherencia en la conducta.
- El pensamiento: si el carácter se situaba en el nivel de la decisión, el pensamiento se sitúa en el de la opinión.
Las partes cuantitativas de la tragedia se refieren al tipo de tragedia que conoció Aristóteles: el prólogo, el episodio y el coro.
El objetivo de este artículo es proponer una teoría del género cómico a partir de algunas hipótesis sobre el contenido del libro segundo, hoy perdido, de la Poética de Aristóteles. La premisa mayor es que la teoría aristotélica de la comedia debía ser análoga a la de la tragedia, es decir, consideraría el argumento como su primer principio y el placer causado por determinadas pasiones como su finalidad. Las premisas menores son algunas observaciones sobre la comedia que Aristóteles vierte en el libro conservado, y que orientan para precisar la analogía. De esto resulta lo siguiente: los argumentos deberían desarrollarse con verosimilitud, aun admitiendo desenlaces inesperados, pero no ilógicos; habría cierto margen para la arbitrariedad que permite, en el último momento, un final feliz; correspondería un papel decisivo a los personajes disimuladores y fanfarrones; el final cómico tendería a ser lo más inclusivo posible, favoreciendo la reconciliación de personajes antagonistas; las pasiones que provocan el placer cómico serían: confianza, indignación, y satisfacción en el final merecido, o bien, ocasionalmente, una benevolencia más amplia.
La Poética de Aristóteles: Un análisis extenso
La Perspectiva Moderna sobre el Humor en el Arte
Desde esta misma perspectiva podríamos considerar el humor como una faceta imprescindible del arte ya que la naturaleza humana no se manifiesta solo en sus grandes logros sino también en sus sinsentidos, tropiezos y deficiencias. Mientras los trágicos mostraban grandes héroes con grandes valores y sentimientos, Aristófanes retrataba felizmente la estupidez, barbarie y vulgaridad de su sociedad. ¿Quién mostraba con más rigor la naturaleza humana? Si uno de los fines principales del arte es enseñarnos y otro permitir la catarsis ¿diremos que el humor nos enseña menos de nosotros mismos y de la sociedad que nos rodea que el “drama” o la película seria?
En los tratadistas del siglo XVII, la tragedia se estudia según los planteamientos aristotélicos, y es González de Salas el que realiza el comentario más amplio (1633). El Pinciano dedica la epístola VIII y Cascales la tabla VIII.
Lukács (Teoría de la novela, 1920) dice que la gran poesía épica da forma a la totalidad extensiva de la vida, mientras que el drama conforma la totalidad intensiva de la esencialidad. Emil Staiger (Conceptos fundamentales de poética, 1946) caracteriza el estilo dramático por la tensión frente a los otros géneros.
Tadeusz Kowzan, escribió Literatura y espectáculo (1975), un estudio clásico en el que el teatro es considerado como una clase más dentro de las artes del espectáculo, es decir, las artes cuyos productos son comunicados obligatoriamente en el espacio y en el tiempo, en movimiento; además, están dotados de fabulación porque cuentan algo y tienen un alto grado de sociabilidad en el plano de la producción, de la comunicación y de la percepción. Teniendo en cuenta la clasificación entre artes del tiempo y artes del espacio (cf. Laocoonte, de E. Lessing, 1766), T. Kowzan distingue en el teatro trece sistemas de significación: 1. palabra, 2. tono, 3. mímica, 4. gesto, 5. movimiento, 6. maquillaje, 7. peinado, 8. vestuario, 9. accesorios, 10. decorado, 11. iluminación, 12. música, y 13. efectos sonoros.
El género teatral ha sido comparado, desde las teorías clásicas de Platón y Aristóteles, con otros géneros, y se distingue de ellos porque imita presentando a los mismos personajes en acción y sin la aparición del narrador. Así, en el teatro se establece una situación de comunicación especial que Mª Carmen Bobes Naves (Semiología de la obra dramática, 1997), describe como “un proceso de comunicación complejo”, porque tiene más emisores (autor-director-actores) y receptores (lector individual, espectador colectivo) que otros géneros, y porque las competencias del director han ido cambiando histórica, social e ideológicamente. Se refiere al aspecto del teatro que la antigua poética caracterizaba como de imitación pura, sin elementos narrativos.
Mª C. Bobes Navas (Semiología de la obra dramática, 1997) distingue el texto literario del texto espectacular (también llamado texto secundario). El texto literario, caracterizado por los diálogos, presenta una narración dramática (con acción, personaje, espacio, tiempo y forma dialogada), que podría ser analizada con los mismos criterios que utiliza la narratología. En este sentido, Mª Carmen Bobes considera cuatro categorías del texto dramático: la fábula, el personaje dramático, el tiempo en el drama y los espacios dramáticos.
Aristóteles, Lukács, Kayser o Staiger caracterizan la tragedia y la comedia como clases fundamentales de la poesía dramática; mientras que en las historias de la literatura (o del teatro) pueden encontrarse descripciones de subgéneros o formas dramáticas concretas correspondientes a distintas épocas, imposibles de reducir a una tipología. Tadeusz Kowzan describe la variedad temática de los diecisiete siglos de existencia del teatro europeo. Y en España, Francisco Ruiz Ramón (Historia del teatro español, 1967) habla de subgéneros tan distintos como comedias, farsas, tragicomedias, tragedias, entremeses, drama nacional del siglo de oro, drama del poder injusto, comedia del amor, drama heroico-nacional, dramas bíblicos, drama histórico, drama mitológico, auto sacramental, comedia moratiniana, drama romántico, “alta comedia”, sainete…
