Hablar de Dragon Ball no es solamente hablar de un mero manga o un mero anime. Es hablar de historia de la ficción que se convirtió en sueños de mucha gente; es hablar de la infancia de mucha gente; de miles de recuerdos de mucha otra. Es hablar de un fenómeno de masas, de una obra que cambió la manera de entender el entretenimiento japonés en occidente. Dragon Ball es pura emoción, es una obra irrepetible, porque muchos han intentado imitarla, pero ninguno lo ha conseguido.
Hay cosas que están destinadas a vivirse de una sola forma y en un solo momento. La obra que hoy nos ocupa llegó cuando tenía que llegar, en el modo en el que debía hacerlo y quedó para siempre en nuestras mentes y en la cultura popular. Hoy es para mí un placer poder dedicar un pedacito de esta humilde mansión a una obra que no me despierta otra cosa que pasión y respeto. Nos espera un largo camino, aventureros, porque tratar una obra cumbre del manga/anime japonés no es nada fácil. Pero no tratarla sería aún peor. Temo no poder comunicar el entusiasmo que cada capítulo me trasmitía, porque es imposible traspasar las emociones a palabras.
Es complicado, como digo, hablar de ciertas cosas. Muchas veces, en este blog, he evitado hablar de sagas, películas, juegos, libros o series que me gustan mucho. ¿Por qué? No por falta de ganas, lo garantizo. Pero no he escrito acerca de muchas cosas porque me duele no estar a la altura. Porque soy consciente de que es un proceso tan complejo el hablar de ello, que sé que será inabarcable y que siempre me dejaré algo, que jamás podré hacer justicia. Pero habrá que aventurarse a hablar, poco a poco, de todas estas cosas, porque si al final no me meto (de mejor o peor forma), jamás lo haré. Y solo me queda intentar hacerlo lo mejor que pueda dentro de mi posibilidades (y teniendo en cuenta que tampoco es plan de estar un año escribiendo y que en algún momento debo parar XD). Así que ya llegó el momento de adentrarme con Dragon Ball, ya que para mí (y para tantos millones de personas) esta es una absoluta serie de referencia en ambos medios en los que estalló su popularidad.
Los orígenes de una leyenda
Hablamos, amigos y amigas, de la serie de manga más famosa de todos los tiempos, es la más reconocible en todo el mundo, y responsable, en gran parte, de que hoy en día el anime sea lo que es. Así que vamos con afán… ¡todos a la vez! La historia de Dragon Ball nos lleva directamente hacia otro manga del mismísimo Akira Toriyama, el cual podría considerarse la génesis de todo lo que vino después. Estoy hablando de Dragon Boy, una especie de “experimento” (si me permitís la palabra) en la que Toriyama comenzó a probar las bases de lo que luego sería Dragon Ball. Dragon Boy era un manga de un único número, y si le echáis un vistazo veréis que en él hay ciertas ideas base que luego estarían presentes en nuestra querida Dragon Ball. Toriyama también cogió varias ideas de otro manga suyo, Dr. Slump. De esta forma, los aficionados a todo tipo de ficción pueden encontrar cientos de referencias a todo tipo de películas, series o videojuegos. Toriyama es un gran amante de todas esas cosas, y su manga está influenciado por ello a muchos niveles.
Dragon Ball es, indiscutiblemente, la serie más famosa de anime y manga hasta la fecha. La explosión de popularidad que vivió el mundillo gracias a esta serie no ha visto nada igual. Y es que la serie de Toriyama podrá tener muchos fallos (yo no digo que no), pero pienso que el cúmulo de virtudes es tal que sobrepasa cualquier pequeña pega que pueda tener. A mí me parece una de las mas grandes series de cómics de todos los tiempos.

El flechazo de una generación
Yo conocí a Goku, como mucha gente en España, mediante la serie de animación (calculo que a principios de los 90). Yo era solamente un niño y no sabía nada de ella hasta que, un buen día, un amigo de mi clase (que curiosamente era ciego) me dijo que estaba siguiendo una serie que le encantaba (él la seguía escuchándola y se imaginaba lo que ocurría en pantalla). Me invitó a que, cuando esa tarde llegase a casa, pusiese Canal Sur a una hora específica. Fue un flechazo inmediato. La energía de la serie atravesó instantáneamente mi cerebro y mi corazón como un Kame Hame disparado sin piedad. El sentido del humor, los curiosos personajes, las escenas de peleas, el derroche de fantasía, el estilo de dibujo y el sabor a aventura que destilaba, me engancharon en apenas unos segundos. Incluso la música me golpeó como un mazazo que me dio una descarga de adrenalina.
Recuerdo que la serie estaba cerca del comienzo, en un capítulo donde Goku, Bulma, Yamcha y compañía estaban atrapados en el castillo de Pilaf intentando salir de allí. Desde ese día no me perdí ni un solo capítulo. Es más, si estaba en algún lugar con mis padres, o en la piscina en pleno verano, sufría por llegar a casa a tiempo para no perderme el capítulo y le daba la tabarra a mis padres para regresar lo más pronto posible. Para mí Dragon Ball era más que un simple entretenimiento, necesitaba mi capítulo diario y soñaba, como muchos niños de la época, en ser como Goku.

Recuerdos imborrables: La piscina y el fútbol
Para el recuerdo queda la época en que Canal Sur emitió un verano (el del 92, exactamente) la serie a las 19:05 de la tarde y ocurrió algo que no voy a olvidar. Mi primo y yo íbamos casi todas las tardes con nuestras madres a una piscina de pago del pueblo, en la que los padres nos sacaban bonos para que fuese más barato. Aquella piscina era genial, pues tenía un tobogán acuático donde hacíamos el ganso. Recuerdo como intentábamos lanzar «ondas vitales» en la piscina, poniendo la posición de las manos que usaba Goku y empujando el agua para lanzarla del uno al otro, a ver quien lanzaba más agua. La cuestión es que aquella piscina tenía una sección de bar-restaurante. Si algún día el canal que había puesto era otro, amablemente pedíamos al camarero que nos pusiese Canal Sur para ver «Bola de Dragón» y el hombre accedía sin problemas. Bien, pues una calurosa tarde de Julio de aquel 1992, mientras los rayos del sol bailaban en las aguas al ritmo de las risas de chicas que retozaban con amores de juventud, acudimos al bar como siempre. Nuestras madres aprovechaban aquel momento para colocarnos el bocadillo en una mano y el batido de chocolate en la otra, porque estábamos tan locos con la idea de jugar en el tobogán, que se nos olvidaba merendar.
El comentarista que surgía por el altavoz del televisor y que se oía en la instancia nos puso mal cuerpo a mi primo y a mí. Peor fue el asunto cuando miramos a la pantalla y vimos que estaban retransmitiendo algo que no podíamos creer: un partido de fútbol. Ahora entendíamos por qué había tanta gente en la barra tomando cervezas, cubatas y cafés. Y por qué todos tenían clavadas sus miradas en el televisor. Mi primo y yo nos miramos con tristeza. Quedaban solo cinco minutos para que nuestro amigo Goku viviese alguna de sus aventuras.
-Por favor, ¿podría poner Canal Sur? Cientos de ojos asesinos se clavaron en nosotros. Los hombres (muchos de ellos trabajadores cansados y que aún tenían las ropas sucias y se tomaban una última copa antes de volver a casa a ducharse) sentados en los taburetes carraspearon mientras contemplaban la escena, pues por nada del mundo querían que les cortasen su partido de fútbol, el cual debía de estar de lo más emocionante. Pero a mi primo y a mí, sinceramente, nos importaba tres pimientos el destino de aquel balón que botaba por la pantalla. -Pero es que… Esta gente está viendo el partido de fútbol. No puedo cambiar el canal. Y nosotros nos sentimos tremendamente defraudados, decepcionados. Jamás nos habíamos perdido un capítulo de Bola de Dragón. Ni estando en la piscina en verano. ¿Y por culpa del fútbol íbamos a perdernos el primero? No podíamos creerlo. -Era para ver Bola de Dragón. -Estos dos caballeros vienen todas las tardes a sentarse aquí para ver el capítulo de Bola de Dragón. Y hoy no han faltado a su cita. Mi primo y yo no nos lo creíamos. A día de hoy aún no me lo creo. Pero sucedió. El hombre se atrevió a pulsar el botón y Canal Sur entró en acción. La muchedumbre comenzó a quejarse, pero aquel camarero zanjó el asunto asegurándoles que solo serían unos minutos.
La leyenda trasciende la pantalla
La fama se dejaba notar, pues en todos sitios veías como la gente seguía la serie. Los padres acabaron conociendo a Goku y sus amigos por narices, ya que sus hijos se aficionaron a la serie. Es curioso como, dentro de la serie, Goku se convertía en una leyenda, conocido por todos sitios por ser “el niño que tenía rabo y una fuerza tremenda”. Esa leyenda se extrapoló fuera de la pantalla, siendo conocido, igualmente, en el exterior de la ficción y llegando a ser tan famoso como dentro de ella. Recuerdo como en la piscina que frecuentaba los veranos hice muchos amigos que también seguían las aventuras de tan singular grupo de amigos en busca de las siete bolas mágicas. En el colegio podías ver, a menudo, discusiones entre quien era más fuerte, si Goku o Piccolo Jr. En fin, una maravilla de obra de esas que se disfrutan cuando uno es niño, pero que de grande se le puede sacar aún más jugo si cabe.

La colección de los cómics
Posteriormente, un primo me enseñó los cómics de Dragon Ball (los cuales él llamaba «los cuentos del Goku» y pensaba que eran para colorear por aquello de que venían en blanco y negro), los cuales yo desconocía por completo, y comencé a coleccionarlos. Ir todas las semanas al kiosco para preguntar por mi número semanal se convirtió en toda una peregrinación religiosa para mí. Sufría cada semana, esperando a que llegase el nuevo ejemplar, e iba ahorrando con mi paga para poder comprarme todos los números. No fueron pocas las veces que faltaron números por traer el kiosco y tardé años en conseguirlos a base de espera, esfuerzo y hablar con diversos quiosqueros. Esa serie que coleccionaba de cómics era la Serie Blanca, que seguro que la recordáis (luego hablaremos de ella más en profundidad). Posteriormente fui coleccionando también la Serie Roja e incluso me hice con algunos números de la Serie Amarilla. Es que la distribución en España fue algo caótica, algo lógico si tenemos en cuenta que el manga y el anime era casi cosa de unos cuantos “raritos” en aquellos años y que estaba despegando.
A propósito, estoy disfrutando mucho (y os lo recomiendo) las entregas de pioneros del manga de El Frikerío. Cuando ni siquiera existían términos como “friki” en mi entorno, yo ya era un enganchado a Bola de Dragón que se pasaba las tardes encerrado en su cuarto, releyendo los cómics junto a la ventana del balcón, tomando el aire, y viviendo en aquel mundo imaginario que Papá Tori nos proponía. Soñaba con tener mi propia Nube Kinton para ir por delante del coche de mi padre en los viajes y marcar el camino. Imaginaba que mi abuelo guardaba Bolas de Dragón en su desván. Soñaba con poder saltar tan alto como Goku y alcanzar su velocidad corriendo. Era un “Dragonballmaníaco” más que respiraba intensamente cada viñeta y cada segundo de capítulo. Me sabía los diálogos de la serie, los grababa con la grabadora en cinta de casette y luego reescuchaba los capítulos una y otra vez. Y, por supuesto, tenía a mi madre hasta el moño, ya que tuvo que tragarse el interminable combate de Goku contra Freezer en Canal Sur después de comer cada día. Incluso mis padres tuvieron el detalle de descubrir, una noche que yo estaba durmiendo, que estaban emitiendo los OVA’s por televisión. Llegué a aficionarme a dibujar cómics caseros, cómo no, basados en Dragon Ball, pero inventando mis propias historias. Goku y su mundo han sido mucho para mí. Aún a día de hoy disfruto de sus aventuras, juego sus videojuegos, revisiono sus capítulos y releo el manga.

Más que entretenimiento: Un manual de valores
Podría decirse que es también una serie que me ha influido mucho. Muchos de los valores de Goku me han marcado y, lejos de la violencia con la que se quedaban los que eran ajenos a la obra, pienso que prevalecen los mensajes que la serie mandó a los niños de aquella generación. Hablamos de algo más que una serie de entretenimiento, estamos poniendo sobre la mesa un auténtico manual de valores para los críos de aquella época, pese a que a muchos padres de la época (que intentaban que cancelasen la serie) les pudiese parecer mentira. De hecho, la serie se criticó muchísimo por su violencia y sus escenas eróticas. Incluso hubo colectivos que alegaron que la serie tocaba temas satánicos (imagino que vieron de refilón el tema de Piccolo, Rey de los Demonios y lo asociaron a eso XD). Críticas que surgieron de la ignorancia y de un arte que se estaba introduciendo poco a poco en nuevos países y se veía como algo peligroso, tal como en su época le pasó al rock and roll, al heavy metal o incluso a los videojuegos (que todavía están pillando repaso en según que sitios y situaciones, me temo). Críticas que, a día de hoy, y con nueva perspectiva, se ven casi ridículas, aunque llegaron a poner en peligro a la serie (en Canal Sur llegó a cancelarse incluso y a mí me fastidiaron mucho, luego comentaré más sobre ello). Pero, por suerte, no lograron hundirla y esta resurgió por encima, reflotando y perdurando entre todos los que vivimos aquella generación como algo muy especial.
El manga: La semilla de todo
El producto original que lo inició todo (como suele suceder con estas cosas) surgió en papel. Es, nada más y nada menos, que el manga de Dragon Ball. Se dice que Toriyama se inspiró muy levemente en la novela china Journey to the West para iniciar los primeros compases de Dragon Ball. Lo cierto es que Dragon Ball, con el tiempo, acabaría siendo algo muy diferente de aquello que comenzó siendo. El manga comenzaría como una mezcla de humor, aventura, acción y amor, sin tomarse muy en serio a sí mismo, pero iría derivando hacía tramas más serias con el tiempo, generando todo un mundo propio que levantaría auténticas pasiones. Lo que comenzarían siendo las inocentes aventuras de un niño que buscaba con una amiga unas bolas mágicas viviendo pequeñas aventuras, terminaría siendo toda una trama de proporciones cósmicas que involucraría a más mundos de los que pudiésemos imaginar en un principio.
Es de alabar, también, como Toriyama fue conduciendo la historia, improvisando magistralmente y desarrollando cada pequeño detalle en nuevos arcos argumentales a cada cual más interesante. Por ejemplo, en principio colocó a Goku un rabo de mono, pero como homenaje al Rey Mono, aunque no tenía nada más pensado sobre ello. Y es que es un manga que me encanta porque agrupa una gran diversidad de géneros. Digamos que nunca se mantiene estático. A veces camina por la fantasía (dinosaurios que hablan y un largo etc), el amor (los romances que hay por la serie), la ciencia ficción (tramas como los viajes en el tiempo están presentes en la etapa de Trunks), la magia (Babidí y todo lo que conlleva) y un sin fin de palos que se tocan de una u otra forma. Pero, sobretodo, en Dragon Ball flota un enorme sentido de la aventura, del constante viaje, de la búsqueda (que siempre termina en una búsqueda personal, más allá de encontrar o no la... «Lunch» redirige aquí.

Personajes icónicos del universo Dragon Ball
La lista de personajes de Dragon Ball incluye aquellos personajes que aparecen en el manga y anime creado por Akira Toriyama.
Protagonistas y Guerreros Legendarios
- Gokū: El principal protagonista de la serie, hijo de Bardock y Gine. Su nombre completo es Son Gokū. En un inicio aparece como un joven artista marcial con cola de mono y fuerza sobrehumana, más adelante en la historia se revela que es un extraterrestre de la raza ficticia Saiyajin y que su nombre originalmente era Kakarotto. Su nombre proviene de Sun Wukong, un personaje de la historia china Viaje al Oeste, y su nombre como Saiyajin, Kakarotto, proviene de una deformación del inglés Carrot (Zanahoria).
- Vegeta: Su nombre proviene de su padre, el Rey Vegeta, así como de su planeta de origen, el cual recibió su nombre tras su conquista por parte de los saiyajin. Dada su peculiar personalidad, repleta de orgullo y soberbia, se vio inmerso en una constante disputa con Son Gokū. Otra característica es que con todos sus enemigos siempre emplea fuerza letal, hasta con los mismos Guerreros Z. Es el primer enemigo en Dragon Ball Z, aunque después de los acontecimientos posteriores a la saga de Freezer, se convierte en el antihéroe más destacado de la serie. Cabe señalar que la saga de los saiyajin no es considerada por algunos como una saga distinta a la de Freezer ya que cuando Vegeta y su compañero Nappa llegaron a la Tierra eran sirvientes de Freezer.
- Bardock: Es un guerrero Saiyajin de clase baja, emparejado con Gine, con la que tuvo dos hijos (Raditz y Kakarotto -Son Gokū-). Se revela como un guerrero estratega y compañero, siendo incluso afectuoso con Gine, cosa no muy común entre los Saiyajin. Al presentir el peligro que era la presencia del emperador del universo Freezer, decidió enviar a Kakarotto a un planeta recóndito para protegerlo del tirano. Al cumplirse su presentimiento, Bardock intentó resistir el ataque de Freezer y cayó derrotado.
- Rey Vegeta: Es el Rey de los Saiyajin y el padre de Vegeta. Solamente apareció en menciones y recuerdos. En la película Dragon Ball Super: Broly, el rey deseaba que su hijo fuera el que derrote al emperador Freezer, sin embargo había nacido un saiyajin con más poder que su hijo. Por celos, desterró a este pequeño, Broly y a su padre, Paragus.
- Nappa: Es un saiyajin muy alto y musculoso de unos 2.15 metros, a diferencia de la mayoría de su raza es calvo. Aunque sus genes le dan el aspecto de alguien de 30 años, en realidad Nappa tiene 50 años, y es visto por primera vez con el príncipe Vegeta después de oír hablar de la muerte de Raditz en las manos de Piccolo y de Gokū (aunque también se le ve en el especial de TV sobre la destrucción del «Planeta Vegeta» junto a Vegeta niño, durante su entrenamiento). Viaja a la tierra con Vegeta para recolectar las Dragon Balls y así poder desear la vida eterna. Es un guerrero del ejército de Freezer y divulga sus logros a Freezer directamente, junto a Raditz y a Vegeta. Un tiempo después hace un breve cameo en Dragon Ball GT, durante los acontecimientos de Super #17, el mismo Nappa junto a otros villanos escapan del infierno, resucitando en cierto modo y comienza a destruir una ciudad terrícola como el resto de los demás villanos que escaparon previamente, pero luego de destruir una ciudad entera con sus poderes, en esos momentos se topa nuevamente con Vegeta, quien le menciona de forma despectiva que su estancia en el infierno no lo hicieron cambiar para nada, ya que sigue destruyendo las cosas como siempre, al escuchar la voz de Vegeta, el propio Nappa se enoja con él, debido a que no ha olvidado lo que su antiguo compañero le hizo en el pasado, además Vegeta como acto piadoso le insiste a Nappa que desaparezca y viva su nueva vida o de lo contrario lo asesinara de nuevo, sin embargo Nappa queriendo venganza de Vegeta por haberlo matado la última vez trata de atacarlo, sin embargo Vegeta sin mucho esfuerzo lo asesina nuevamente con un ataque de Ki y lo regresa devuelta al infierno. Horas más tarde, Nappa se aparece nuevamente en el infierno donde este junto con el General Blue, el Asistente Black y otros villanos tratan de escapar otra vez a la Tierra por medio del portal que abrieron previamente, sin embargo estos descubren que dicho portal ha sido sellado por Piccolo, quien había ayudado hace poco a al propio Goku a escapar de aquel lugar, donde este namekiano les menciona que mientras él este en el infierno con ellos, se encargara de que ninguno de los villanos se salga con la suya o altere el orden.
- Raditz: Hermano de Gokū, primer hijo de Bardock y Gine. Tenía un poder de 1220 unidades. Asignado a muy temprana edad al grupo del príncipe Vegeta, Raditz creció como un guerrero de élite. Décadas después decidió ir por su hermano, pero se decepcionó al ver que congenió con los humanos.
- Toma: Es un Saiyajin de clase baja, que formaba parte del escuadrón de Bardock y era el mejor amigo de este último. Se dedicaban a la conquista de planetas, los cuales una vez conquistados, eran vendidos a Freezer. Hasta que un día Freezer decide traicionar a los Saiyajin porque tenía miedo de que esta raza guerrera se rebelaran en contra del malvado emperador del mal, ya que Freezer conocía una leyenda en que un Saiyajin se convertiría en Super Saiyajin y acabaría con él y su ejército.
- Selypar: Es una guerrera Saiyajin de Clase Baja que está al servicio del Ejército Saiyajin, estando ella en el Escuadrón de Bardack. No era considerada una guerrera por el bajo nivel de pelea que tenía, por lo que trabajaba ayudando en los quehaceres del planeta Vegeta.
- Broly: Fue creado en un principio por Toei Animation como el Saiyajin Legendario, con una personalidad psicótica y megalómana, alimentado por su odio innato a Gokū. Años más tarde, Akira Toriyama rediseñaría el personaje de Dragon Ball Super, manteniendo su descomunal poder, pero en este caso, como el brazo ejecutor de su padre Paragus, quien se sintió traicionado por el Rey Vegeta al ser desterrados del planeta Saiyajin.
- Paragus: Es un saiyajin nacido en el planeta Vegeta y es el padre de Broly. Al conocer el poder de Broly, el Rey Vegeta decretó la muerte del niño, Paragus trató de defenderlo pero fue eliminado junto con él, ambos fueron descartados, moribundos, a un lugar de desechos. Unos minutos después Freezer destruye el planeta Vegeta, pero Paragus y Broly se salvan ya que el niño crea un escudo con su Ki.
Los hijos y descendientes de los guerreros Z
- Gohan: El primer hijo de Son Gokū y Chi Chi. A temprana edad Gohan demostró un poder oculto sorprendente, el cual fue moldeado gracias a sus entrenamientos con su padre y con Piccolo (a quien considera su mejor amigo), y a las duras batallas contra los Saiyajin y con Freezer. Es quien derrota al androide Cell al alcanzar el Super Saiyajin 2. Sin embargo, dejó de entrenar al haber una época de paz. Sin embargo, toma partido en la batalla contra Babidi y Majin Buu, en donde logra el Estado Místico gracias al Kaio-shin Anciano. Se casa con Videl, la hija de Mr. Satán.
- Trunks del futuro: Originario de un mundo en el que Gokū muere por una enfermedad, y los Guerreros Z son aniquilados por los Androides 17 y 18, Trunks regresa al pasado gracias a su madre, para aunque sea advertir a los Guerreros Z del destino del planeta, incluso asesinando finalmente a Freezer y dándole a Gokū un remedio para su enfermedad. Participa de la pelea con los androides y Cell del presente (en la que es asesinado y revivido), lo que lo anima a derrotar a los androides del futuro, para luego también derrotar al Babidi de su futuro. Por haber roto la continuidad del tiempo, es encarado por una figura oscura y maligna: Gokū Black, quien resultó ser Zamas, quien tomó el cuerpo del Saiyajin. Trunks le hace frente siendo derrotado y obligado a volver al pasado por la ayuda de los Guerreros Z. Zamas es vencido pero con el costo de la desaparición del futuro a manos de Zeno-Sama.
- Trunks del presente: Nace dos años después de la primera visita del Trunks del futuro. Presencia junto a su madre las batallas contra los Androides. Luego, 7 años después, se inscribe al Torneo de Artes Marciales infantil, en donde vence a Son Goten en la final. Ambos luego son entrenados por Gokū para usar la Fusión Metamoru y detener a Babidi y Majin Buu. Al fusionarse en Gotenks, ambos al principio tienen problemas, pero luego logran controlar a Buu, sin embargo el tiempo de fusión se termina y son derrotados y absorbidos. Tras la derrota de Buu, Trunks y Goten intentan detener al dios de la destrucción Bills como Gotenks pero son humillados. Tiempo después, el Trunks del futuro regresa impactando al Trunks niño.
- Goten: Es el segundo hijo de Son Gokū y Chi-Chi, nacido meses después de que su hermano Gohan derrotara a Cell. Durante su infancia entrenó ocasionalmente con su madre, lo que facilitó que lograra el estado Super Saiyajin precozmente, al igual que Trunks. Goten participa de un Torneo de Artes Marciales infantil en donde después de una excelente pelea es derrotado por Trunks. Ese mismo día es entrenado por su padre para poder hacer la Fusión Metamoru con Trunks y detener a Majin Buu. Sin embargo fueron derrotados y absorbidos por el monstruo, rescatados luego por su padre y Vegeta.
- Pan: Nacida en el año 779, es la hija de Son Gohan y Videl, nieta paterna de Chi-Chi y Gokū, y materna de Mr. Satán, saliendo por primera vez en el apartado de Dragon Ball GT como una de los protagonistas, teniendo 10 años al viajar con Trunks y Gokū. Pan es muy parecida a su abuela paterna, Chi-Chi. Es una niña de piel clara y ojos negros al igual que su cabello.
- Bra (Bulla): Es la segunda hija de Bulma y Vegeta por lo tanto es mitad saiyajin y mitad humana, nacida en el Año 778 o 780. Bra es muy guapa y femenina, ajustándose a su madre aunque con un carácter que recuerda al de su padre. Es generalmente alegre, impaciente y muy encariñada con su padre. De hecho, Bra es la única persona en el universo a la cual Vegeta no le contestará (únicamente en una ocasión -y por mero acto de protección- la lanza dentro de un coche y le ordena que se marche, para pelear libremente contra Gohan y Goten, que se encontraba bajo el control de Baby), doblegándose a menudo a sus deseos, tales como insistir en el afeitado del bigote de Vegeta. Su padre no parece animado a que entrene (como él hace con Trunks, su hermano). Los dos están absolutamente cercanos, pues llega a ser evidente en Dragon Ball GT, donde Vegeta demuestra ser muy protector con su hija. Bra ama a su padre demasiado y aparece abrazándole con bastante afecto. Durante la saga de Baby, Bra, junto con el resto del mundo, es poseída por Baby. Ella es uno de los cuatro personajes que ayudan a Baby para llegar a ser más fuerte demostrando su gran poder saiyajin; después de esto, su papel se reduce grandemente. Más adelante, ella junto con Videl, Bulma, y Chi-Chi desean luchar en la saga de Super Androide #17, sin embargo, Son Gokū y #18 han hecho el trabajo ya. Bra es vista por última vez en la saga del Super Androide #17, estando parada con los otros en la Capsule Corp., cuando aparece Shenlong malvado, pero por alguna razón Bra no aparece en el episodio siguiente con ellos, y no se le vuelve a ver en el resto de la serie.
Fuerzas fusionadas
- Gotenks: Es el producto de la Fusión Metamoru entre Son Goten y Trunks. Durante la pelea contra Majin Boo, Gokū debe volver al Otro mundo, por lo que les enseñó a los niños y a Piccolo la Danza Metamoru y la transformación del Super Saiyajin 3 (Goten y Trunks por separado no son lo suficientemente fuertes como para lograrla, pero fusionados sí pueden). En los dos primeros intentos salió mal la fusión, hasta que salió Gotenks, el guerrero es muy egocéntrico, su punto débil es que no utiliza su poder con inteligencia, no hace caso de nada y confunde realidad con las películas de cine. Cuando Majin Boo logra sentir energía y llega al Palacio de Kamisama, Piccolo le dice que espere y mete a Goten y Trunks a entrenar a Cuarto de la mente y tiempo, poco después Majin Boo se cansa de esperar y Piccolo lo lleva con los niños. Al entrar al cuarto, los niños se fusionan en su estado normal y atacó con una gran cantidad de técnicas, que no eran más que golpes normales con nombres, al ver que no podía hacer mucho así se transformó en Super Saiyajin. Aún en Super Saiyajin, Gotenks parece no poder destruir a Majin Boo por lo que Piccolo destruye la puerta de la habitación para encerrarlos a todos dentro, Gotenks entonces le regaña ya que estaba bromeando para tomar a Majin Boo por sorpresa y mientras discuten Majin Boo gritan enojado y hace accidentalmente un agujero dimensional y se escapa. Piccolo y Gotenks intentan hacer lo mismo pero no pueden, al ver la situación en la que estaban Gotenks se transformó en Super Saiyajin 3 y hace otro agujero. Estando afuera combaten y acaban destruyendo el Palacio de Kamisama y lanzando a Boo a la tierra, donde continúan peleando hasta que cuando Gotenks está a punto de rematarlo se queda sin energía, por suerte Gohan llega a salvarlos. En la película Fukkatsu no fusion!! Y en la película Dragon Ball Z: El Ataque del Dragón, pelea contra Hildegarn y logra vencerlo, pero solo para hacerlo pasar a su segunda forma, que deshace la fusión de un golpe. En Dragon Ball GT son Son Goten y Trunks los que se iban a fusionar, pero Gokù le dice que no porque Baby estaba fuera del límite del ssj4.
- Vegetto: Es el resultado de la fusión entre Vegeta y Son Gokū (Kakarotto) con los pendientes Pothara. Es la única fusión entre estos personajes que aparece en el manga. Después de que Gotenks y Piccolo son absorbidos, Majin Boo aumenta su poder nuevamente, superando el de Gohan. Viendo que la única opción restante es devolverle la vida a Son Gokú para que vaya a ayudar a Gohan, el Rō Kaiō Shin se sacrifica y le da su energía vital a Gokú para que este regrese a la vida. Antes de que Gokú regrese a la tierra, el Rō Kaiō Shin le entrega un par de pendientes Pothara puesto que la intervención de Gokú en la pelea no cambiaría mucho las cosas. Gohan es absorbido por Majin Boo, Gokú cuando está a punto de fusionarse con Mr. Satán siente el ki de Vegeta que ha sido enviado por Enma Daiō para ayudar en la pelea. Gokú se teletransporta al lugar donde está Vegeta, y trata de convencerlo de que se fusionen, pero a Vegeta es demasiado orgulloso. Majin Boo no tarda en encontrarlos y Vegeta acepta fusionarse cuando Son Gokū le dice lo que ha sucedido con su familia. Vegetto se transforma en Super Saiyajin y Majin Boo tiene dificultades peleando contra él. Vegetto es más fuerte que él, cualquier ataque que Majin Boo intenta, es regresado con el doble de fuerza. Majin Boo es casi destruido por la demoledora fuerza de Vegetto, cuando logra convertirlo en un Chocolate relleno de café. A pesar de esto, Vegetto mantiene sus poderes e...
Otros personajes notables
- Bulma: Una chica de clase, científica y creadora del Radar del Dragón.
- Yamcha: Un desértico que se convierte en amigo de Goku.
- Maestro Roshi (Mutenroshi): Un anciano maestro de artes marciales, conocido por su perversión y sabiduría.
- Oolong: Un cerdo transformista que acompaña a Goku y Bulma en sus primeras aventuras.
- Piccolo: Un Namekiano que inicialmente es un villano, pero se convierte en un aliado y mentor.
- Androides 17 y 18: Creaciones del Dr. Gero, con poderes increíbles.
- Cell: Un bio-androide creado a partir de las células de los guerreros más fuertes.
- Majin Buu: Una criatura mágica con múltiples formas y un poder destructivo.
- Bills: El Dios de la Destrucción del Universo 7.
- Whis: El ángel y maestro de Bills.
- Zamas: Un Kaio-shin del Universo 10 con intenciones destructivas.
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El universo de Dragon Ball en la cultura popular
Dragon Ball no solo marcó a una generación, sino que su influencia se extendió a través de diversos medios. Los videojuegos de Dragon Ball han sido un pilar en la industria, ofreciendo a los fans la oportunidad de revivir las batallas icónicas y crear sus propias sagas. Desde los primeros títulos de lucha hasta los más recientes RPG de acción, la franquicia ha sabido adaptarse a las nuevas tecnologías, manteniendo siempre la esencia de sus combates y personajes.
La música de Dragon Ball, con sus icónicos opening y ending, ha resonado en millones de hogares. Canciones como "Cha-La Head-Cha-La" o "We Gotta Power" se han convertido en himnos para los seguidores de la serie, evocando nostalgia y emoción con solo escucharlas. La banda sonora general, compuesta por Shunsuke Kikuchi, complementa perfectamente la acción y el drama, elevando la experiencia del espectador.
El merchandising de Dragon Ball es otro aspecto fundamental de su éxito. Figuras de acción, ropa, accesorios y una infinidad de productos con los rostros de Goku, Vegeta y compañía inundan el mercado, permitiendo a los fans llevar su pasión por la serie a su día a día. Esta presencia constante en la cultura popular demuestra la perdurabilidad y el alcance de Dragon Ball.

La serie ha inspirado también a numerosos artistas y creadores, influyendo en el diseño de personajes, las técnicas de animación y las narrativas de otras obras. El impacto de Dragon Ball en el anime y manga moderno es innegable, sentando las bases para muchos de los shonen que vendrían después y popularizando el género a nivel global. Su legado perdura, demostrando que Dragon Ball es mucho más que una simple serie de televisión, es un fenómeno cultural que ha marcado a varias generaciones.