Antonio Martín: La polémica por el Gran Premio del Cómic Barcelona

La concesión del Gran Premio del Cómic Barcelona a Antonio Martín ha generado una profunda controversia en el mundo del cómic español, dividiendo a profesionales, autores y aficionados.

El Galardón y la Repudia Inicial

Antonio Martín, editor y teórico sevillano, recientemente reconocido con el gran premio del Salón del Cómic de Barcelona, ha provocado la repudia en forma de manifiesto de en torno a 300 dibujantes y guionistas españoles. Un galardón que ha provocado la repudia en forma de manifiesto de en torno a 300 dibujantes y guionistas españoles. La polémica que ha dibujado un incendio en el mundo del tebeo no se apaga. Al revés, crece. Primero, los miembros del jurado llegaron a un acuerdo para conceder el Gran Premio del Salón del Cómic de Barcelona a Antonio Martín. Luego, 300 autores firmaron un manifiesto en contra de que se galardone por primera vez a un editor en lugar de a un creador. La organización emitió entonces un comunicado adjudicándole toda la responsabilidad al jurado. Y ahora, sus miembros han empezado a compartir en sus redes sociales visiones muy distintas de lo sucedido. El crítico Álvaro Pons se ha mostrado arrepentido -“fuera quien fuera el galardoneado, el error es el mismo”-, comprensivo con las razones de los autores, ha defendido que solo la organización “puede actuar” y ha animado a buscar una solución consensuada. El guionista Antonio Altarriba se ha reafirmado en su elección, en declaraciones a El Periódico de Catalunya. Pero poco después ha borrado su cuenta, lo de que da una medida de cómo están los ánimos.

Imagen del Salón del Cómic de Barcelona

Las Bases del Premio y la Interpretación del Jurado

Las bases del galardón, dotado con 2.500 euros, señalan que este se otorga "en reconocimiento a la trayectoria profesional de un autor o autora español/a con un mínimo de 25 años de trabajo publicado”. El hecho de no especificar que deba ser autor 'de' historietas permitiría que pudiera serlo también 'sobre', según la interpretación del jurado. Este, independiente, ha estado formado por figuras respetadas y acreditadas dentro del mundo de la viñeta, varias de ellas autores de cómic. ¿Qué ha pasado? Vierte algo de luz sobre ello el guionista Antonio Altarriba, Gran Premio del Comic Barcelona 2019, Premio Nacional de Cómic (‘El arte de volar’) y reconocido estudioso y defensor del medio, que ha sido uno de los miembros del jurado junto con la autora Ana Galvañ, Ulises P. López (Asociación de Autores de Cómic de España), Álvaro Pons (Director de la Cátedra de Estudios del Cómic de la Universitat de València y crítico), Marika Vila (autora, técnica editorial y teórica de la historieta), Cristina Hombrados (de la Asociación de Críticos y Divulgadores de Cómic de España), Albert Mestres (librero especializado, Continuarà Còmics) y Antoni Guiral (crítico, guionista de historietas y comisario). "No tengo intención de cambiar mi voto -cuenta a este diario un rotundo Altarriba-. Considero el fallo inapelable y me ratifico en la decisión del jurado, que por otra parte es soberano. Y soy totalmente contrario a los argumentos que defiende esta nota de autores. El tema se ha desorbitado". Según el reconocido guionista, que también apunta que hay muchísimos autores que no suscriben el comunicado, cuando se barajó el nombre de Antonio Martín se hicieron consultas a la organización para certificar que el premio podía dársele "a este autor de obras sobre cómic con una probada trayectoria y una influencia decisiva en el cómic español". Y, ante la falta de objeciones, el jurado mantuvo "un debate largo y enriquecedor" y sin polémicas internas.

Ficomic, la entidad promotora de Cómic Barcelona, ha defendido que la concesión al editor y divulgador Antonio Martín del Gran Premio del Salón 2021 cumple las "bases vigentes" de los galardones, después de que un centenar de autores pidieran que se le retirase por considerarlo "inaceptable". La organización de Cómic Barcelona remarca que la decisión de otorgar este premio, que reconoce toda una trayectoria profesional, al veterano historiador Antonio Martín (Sevilla, 1939), fue adoptada por un jurado integrado por "personas acreditadas de los distintos ámbitos y voces del mundo del cómic y que actúa con total independencia de criterio y valoración", se recoge en un comunicado. En concreto, el jurado lo formaban Antonio Altarriba (Gran Premio Cómic Barcelona 2019), Ana Galvañ (autora), Cristina Hombrados (Asociación de Críticos), Ulises P. López (Asociación de Autores), Albert Mestres (librero), Álvaro Pons (director Cátedra de Estudios del Cómic de la Universitat de València), Marika Vila (autora y teórica de la historieta) y Antoni Guiral (crítico, guionista de historietas y comisario de exposiciones de Cómic Barcelona). La petición de un centenar de profesionales de retirar el galardón a Martín pilló por sorpresa a la organización y al jurado de estos premios, que se otorgaron el pasado viernes.

El galardón otorgado a Martín en el marco de la reciente edición (virtual) de la feria de historietas más importante de España fue contestado por un manifiesto en el que dibujantes y guionistas de cómic, entre ellos algunos de los nombres más conocidos del sector, consideraban “inaceptable” el premio al divulgador, historiador y teórico, pedían que se le retirara y amenazaban con boicotear el Salón en las próximas convocatorias. En resumen, perciben el reconocimiento como una falta de respeto: las bases del Gran Premio se refieren a un “autor o autora”. Y Martín no se dedica a crear viñetas, sino a estudiarlas o editarlas, además de publicar ensayos sobre los cómics. Si los historietistas ya se sienten el último eslabón de un sector que vive de sus obras, el premio fue la gota que colmó un enfado que viene de lejos.

La Denuncia de 2000: Un Punto Clave de la Controversia

La tercera circunstancia es que la sentencia nº 195/02 de la Audiencia Provincial de Palma de Mallorca del 9 de diciembre del 2002, tras recurso interpuesto contra la sentencia 244/2002 del juzgado de lo Penal nº 2 de Palma de Mallorca, da la razón al demandante, Antonio Martín, amparándose en que “La Constitución Española no reconoce un pretendido derecho al insulto, de modo que ante la colisión entre el derecho fundamental a comunicar libremente información o expresar opinión y el derecho al honor, no puede prevalecer el primer derecho cuando se trata de la emisión de apelativos formalmente injuriosos en cualquier contexto…” El dibujante David Ramírez fue condenado a pagar una multa de 720€ y una indemnización de 4.000, aparte de las costas de los juicios celebrados.

Justamente la denuncia que Antonio Martín interpuso al editor mallorquín Vicente García y al dibujante David Ramírez por una viñeta publicada en la revista Dolmen en el año 2000 ha sido utilizada como uno de los argumentos del manifiesto firmado por 300 autores que tildan de error otorgar el premio del Salón del Cómic al editor y divulgador sevillano. Los medios de comunicación y los foros temáticos están que echan humo con la decisión del jurado: Antonio Martín, ex director editorial de Forum -cargo que ocupó hasta el año 2000- ha sido galardonado con el Gran Premio del Cómic Barcelona. Pero… ¿es correcta y legítima su concesión? ¿Sus detractores tienen razón?

El manifiesto, en cambio, suma otra razón de protesta: Martín denunció en 2000 a un joven dibujante, David Ramírez, a causa de una viñeta que le pareció ultrajante. En la viñeta, inspirada en El imperio contraataca, el autor Cels Piñol, que sostenía entonces una disputa con Martín, le espetaba a un monigote del divulgador los insultos “viejo nazi, borracho, ladrón, pederasta y cabrón”. Ramírez explicó sucesivamente que pretendía reírse de Piñol, quien prometió no decir nada públicamente sobre su pelea con Martín pero terminó haciendo lo contrario. El autor también declaró que le pidió disculpas al editor, pero este decidió seguir adelante con la denuncia. Finalmente, Martín ganó el juicio y una compensación económica.

La actuación de Antonio Martín, aunque ya hemos visto que conforme a Derecho es totalmente legal, puede considerarse como humanamente reprobable. ¿Por qué? Sobre la juventud de David Ramírez debemos indicar que, en el momento de la denuncia, contaba con 26 años y solo 5 de experiencia como artista vinculado al cómic. Si a ello añadimos que la sección Haciendo Amigos de la revista “Dolmen” -que él dibujaba y en la que apareció la historieta por la que se cursó la denuncia- se caracterizaba por un humor cruel, destructivo y descarnado sobre personajes de cómic y el mundo editorial en general, parece evidente que el contexto de los insultos se circunscribe a un ambiente caricaturesco formando parte del marco de la temática de la publicación. A ello añadiremos que Antonio Martín, en cambio, contaba en esa época con 31 años de experiencia en el mundo editorial (considerando que es en 1969 cuando ingresa como editor en “Gaceta Junior” -creo recordar-). Entiendo que un profesional de su talla y su experiencia en ese momento debería poder ser capaz de diferenciar cuando la intención de un autor es injuriar o, simplemente, jugar con una broma -aunque, como es el caso, sea de mal gusto-. El hecho de que estuviese recogida en una publicación temática cuyos lectores conocían perfectamente el contexto en el que se encuadraba la historieta, agrava las circunstancias de la reacción, que se me antoja excesiva. Además, lo temático de la publicación también implicaba que el daño causado a la imagen pública de Antonio Martín era, como mínimo, relativo, dado que -insisto de nuevo- los lectores conocían más o menos por dónde iban los tiros.

En cuanto a lo de no dejar salida honrosa para David Ramírez, nos basaremos en varias circunstancias. Independientemente de que Antonio Martín, aunque sea en el ejercicio de sus derechos, siguiese adelante con la querella y los juicios subsiguientes -al no llegar a un acuerdo de conciliación que sí fue ofrecido-, en la sentencia del recurso que presentó en la Audiencia Provincial de Palma de Mallorca (nº 195/02 del 9 de diciembre del 2002), los magistrados, aun considerando de oficio las costas causadas, ofrecieron nuevamente la posibilidad de una salida honrosa: “Óigase al ofendido con carácter previo a la ejecución de la pena, por si otorgase perdón que extinguiría la responsabilidad criminal.” Es decir: tras haberle pegado el susto a David Ramírez y -suponemos- haber aprendido la lección, Antonio Martín dejó pasar esta oportunidad de terminar el proceso en buenos términos con la parte denunciada, y siguió adelante. Obviamente, esa decisión llevó a dos cosas: no se ganó precisamente la simpatía de autores y lectores, y dio lugar a una iniciativa solidaria por parte de los primeros para recaudar fondos para cubrir la multa y la indemnización impuesta al entonces joven artista. Es evidente que ello ha supuesto una losa en la reputación del ya veterano divulgador y editor, y a la vista está que, 21 años más tarde, no ha quedado olvidado.

Viñeta de cómic satírica

La Editorial Dolmen y la Publicación de Antonio Martín

Es curioso porque el sello mallorquín Dolmen va a publicar la semana que viene un libro del divulgador, 21 años después de que éste denunciara a su fundador, Vicente García, y a uno de los dibujantes de la revista homónima, David Ramírez, por una viñeta donde «de manera humorística», según García, un personaje que se llamaba como el dibujante Cels Piñol tildaba a Martín de «viejo nazi, borracho, ladrón, pederasta, cabrón». «A mí al final me absolvieron porque yo no tuve nada que ver en la elaboración de la viñeta», cuenta García. «Ahora algunos, en petit comité, nos afean que editemos a Antonio Martín, pero cada uno lleva los duelos a su manera y ya han pasado muchos años. Además, somos la editorial que más libros de ensayo publica. Y si le tenía que dar explicaciones a alguien era al dibujante denunciado, David Ramírez, y ya lo hice», argumenta el editor, quien cuenta que la relación con Martín se retomó diez años después de aquel juicio. «Se me acercó en un Salón del Cómic de Barcelona y me propuso la idea de hacer algún libro juntos. Estas conversaciones sobre proyectos de futuro siempre las hacíamos con carabina, con Jaume Vaquer por en medio», confiesa García.

Tras siete u ocho años intentándolo, al fin verá la luz la semana que viene Desde la penumbra. «Es un libro de Antonio que versa sobre los tebeos de la editorial independiente Eclipse que publicó el sello de Planeta Còmics Forum entre 1989 y 1992». No será el único libro de Martín en Dolmen. «La idea es que cuente todo lo que sucedió en el departamento de cómics de Planeta cuando él estuvo al frente», desvela. «Todo el mundo está esperando ese libro de Antonio y lo tenemos firmado con él», asegura el mallorquín.

'Desde la penumbra' es el pirmer título de una serie de libros sobre el sello Còmics Forum de Planeta. En Desde la penumbra hay comentarios sobre los distintos títulos publicados de Eclipse. «Pero también está trufado de anécdotas de lo que sucedía en la editorial, el tema de los formatos, algunas interioridades de los jefes, las dificultades que había con ciertas cuestiones, etc. Hay también un prólogo de Carlos Pacheco y un epílogo muy acertado de Jaume Vaquer», apunta García, quien subraya la gran importancia que tuvo en España Còmics Forum. «Fue un sello mítico para los que crecimos con esos tebeos, fue la base sobre la que ahora se cimenta la industria del cómic en España», sostiene.

Portada del libro

El Debate sobre la Representación y el Futuro del Cómic

“El principal asunto es que los autores somos los generadores de la materia prima de la industria del cómic. Sin nosotros, editores, maquetadores, distribuidores (por cierto, los que más se llevan) y libreros no tendrían con qué trabajar. Ni los eventos podrían celebrarse. ¿Cómo es posible que, siendo la parte más importante, somos los que menos beneficios recibimos? ¿Y por qué en España en el mejor de los casos el autor cobra un 10% del precio del libro?”, plantea David Rubín, uno de los firmantes de un manifiesto que cuenta con el apoyo de Paco Roca, Alfonso Zapico, Ana Penyas, Flavita Banana, David Aja, Santiago García, Javier Olivares o Sara Soler. El creador subraya además que precisamente estos grandes nombres conforman una excepción privilegiada, en un sector donde “el 90% de los autores y autoras cobra un adelanto miserable que muchas veces no supera los 1.000 euros y pocas los 3.000 para hacer un trabajo de seis meses a un año. Vive tú con eso”.

Frente a ello, el comunicado de Galvañ explica que varios miembros del jurado defendieron la figura de Martín “de forma razonada y entusiasta, alegando que era alguien que había dado la vida por los tebeos y que era el momento de premiarle antes de que fuera demasiado tarde”. La dibujante reconoce que “no conocía la trayectoria de Martín y mucho menos la polémica de 2000″. Un centenar de autores y autoras de cómic han suscrito un comunicado en el que rechazan el Gran Premio de Comic Barcelona 2021 otorgado al editor Antonio Martín el pasado viernes, galardón que creen "inaceptable", tanto porque no es un creador de historietas como por haber denunciado en 2000 a un joven por un chiste. El dibujante era David Ramírez y el chiste se publicó en la revista Dolmen "parodiaba a través de Darth Vader y Luke Skywalker en El imperio contraataca las desavenencias entre Martín y el dibujante Cels Piñol". En la sentencia, se condenó al dibujante a pagar "al editor 4.000 euros, una multa de 720 y las costas del juicio", ha publicado El Periódico.

Los firmantes, entre ellos diversos autores galardonados con el Premio Nacional del Cómic del Ministerio de Cultura y con el propio Gran Premio del Salón de Barcelona otorgado en ediciones anteriores, "repudian" el galardón a Antonio Martín y piden a la organización que "lo retire y conceda a una persona que cumpla los requisitos y tenga los méritos suficientes". En caso de que no se retire el premio a Martín, los firmantes amenazan con no volver a participar en estos galardones.

En un comunicado, los críticos a este galardón señalan que durante 32 ediciones el Gran Premio del Salón ha distinguido la trayectoria de una autora o autor de cómics y que este criterio "se ha alterado de forma sorprendente en esta edición para otorgarlo a una figura que se ha distinguido en el campo de la edición y la divulgación, sin que se haya justificado dicho cambio de opinión con argumentos convincentes". "Más allá de los méritos contraídos por Antonio Martín en su carrera como teórico o editor -añaden- permanece el hecho de que en el año 2000, cuando ocupaba un cargo directivo en la empresa editorial más importante del sector en España, emprendió acciones legales contra un joven autor a causa de un chiste". Recuerdan que el Gran Premio del Salón, que reconoce toda una trayectoria, ha recaído siempre en dibujantes y guionistas de este medio y que muchas autoras y autores veteranos todavía no lo han podido recibir. La decisión del jurado "no solo no nos representa, sino que se entiende como un desaire hacia quienes han pasado incontables horas de su vida en su mesa de trabajo para que los cómics puedan existir", indican. "No solo se nos ignora -aducen- sino que además se premia a alguien que en su día utilizó una posición de poder para atacar a un autor que estaba en una situación de indefensión legal y económica", señalan en el comunicado. "Este Gran Premio es inaceptable, no cumple las reglas y no nos representa. Si este es el tipo de imagen que quiere proyectar el Salón, entenderemos que solo le interesa nuestro nombre para explotarlo, mientras recompensa actitudes que perpetúan la precariedad de unos autores que ya han sacrificado demasiado por este sector", continúan. Si la organización de Comic Barcelona no actúa en consecuencia, advierten, "nos veremos obligados a retirar nuestro nombre de futuras nominaciones a unos premios que quedan desprestigiados y a evitar futuras colaboraciones con un Salón que no nos tiene en cuenta". Entre los firmantes del comunicado figuran el exdirector de El Jueves Manel Fontdevila, el fundador de "Mongolia" Darío Adanti, Alfonso Zapico, Premio Nacional de Cómic 2012; Miguel Gallardo, Gran Premio del Salón del Cómic de Barcelona en 2014; Laura Pérez Vernetti, Gran Premio del Salón en 2018; Albert Monteys, mejor obra nacional del Salón en 2019, o Aroha Travé, autora revelación de este mismo año.

El prestigioso Gran Premio del Cómic Barcelona, en sus más de tres décadas de existencia, siempre ha recaído en un dibujante y/o guionista. Rompiendo esa tónica, la sorpresa saltaba, incluso para el propio galardonado, cuando el pasado viernes, en el marco de la celebración ‘online’ del festival, se reconocía con él a Antonio Martín, a sus 81 años, veterano divulgador, historiador e investigador del cómic. Ello desató un runrún que este lunes ha acabado en polémica tormenta, amplificada por las redes, cuando se ha hecho público un comunicado donde un centenar de autores y autoras (por la noche la cifra ha alcanzado los 200), muchos galardonados y Premios Nacionales, entre ellos Paco Roca, Albert Monteys, Alfonso Zapico, David Rubín, Javier Olivares, Santiago García o Miguel Gallardo, "repudian" el premio a Martín por no ser autor de cómic. Esto, añaden, ha "alterado de forma sorprendente" el criterio de distinguir "la trayectoria de una autora o autor de cómics", como ha pasado hasta ahora.

Entrega de premios 🏆🏆🏆 40ª Comic Barcelona #40ComicBCN | Underbrain

La decisión del jurado "no solo no nos representa, sino que se entiende como un desaire hacia quienes han pasado incontables horas de su vida en su mesa de trabajo para que los cómics puedan existir". "No solo se nos ignora -aducen- sino que además se premia a alguien que en su día utilizó una posición de poder para atacar a un autor que estaba en una situación de indefensión legal y económica".

Se ha afeado a los autores que sacaran a colación la demanda que Antonio Martín interpuso contra David Ramírez hace veinte años a raíz de una historieta satírica de este último. Y esto, después de mucho reflexionar, me parece profundamente español: seguimos teniendo unos reparos importantes a la hora de recordar episodios desafortunados de la biografía de figuras canonizadas. Se considera de mal gusto recordar las cosas no tan bonitas de la trayectoria de una de ellas. Pero yo soy historiador, no hagiógrafo, y considero que esto no es solo una obligación moral, sino que además es totalmente lícito que cualquiera aluda a unos hechos públicos y conocidos y los valore como considere oportuno. Solo faltaría. Si algunas personas se han expresado estos días valorando que aquello no puede ser suficiente para negarle su reconocimiento a toda una vida, se debe respetar que otros no opinen así. Yo, lo dije y lo repito, considero que aquello fue lamentable. Que no se justificaba en absoluto la demanda, aunque legalmente tuviera derecho a ella. No insisto más porque tengo pensado hablar de ello próximamente.

Al margen de eso, repito que cada cual tiene derecho a valorar ese hecho, y otros de la trayectoria de Martín, como considere mejor. No obstante, y ya que se ha hablado tanto del tono de comunicado de los autores, estaría bien fijarse en el que habitualmente usa el premiado en redes sociales, y que muchos hemos sufrido en mayor o menor medida. O el que están empleando algunos de los defensores de su premio en estos últimos días -no todos, por supuesto-. De lo contrario, se podrá pensar que el tono solo importa en los casos en los que el contenido no nos gusta.

Al margen de la valoración que haga cada uno de estas cuestiones, el problema sigue estando ahí. Tenemos a trescientos autores dispuestos a no volver a colaborar con el evento de cómic más importante de España. Tenemos una situación en la que la falta de explicaciones y el tremendo embrollo que ha generado Ficomic ha perjudicado a todo el mundo: la organización de Comic Barcelona, el propio jurado, al que de entrada se lo dejó solo ante el peligro, los autores, el sector en su conjunto e, incluso, el propio premiado, Antonio Martín. Lo que debería haber sido una celebración se ha convertido en una crisis tremenda y muy dolorosa.

Desde fuera -pero sabiendo como sé, a estas alturas, bastantes cosas-, considero que habría habido muchas maneras de arreglar esto antes de llegar hasta aquí. Creo que el deseo bienintencionado de reconocer la carrera de Antonio Martín no se ha canalizado bien. No era la forma. Se podría haber sugerido la recuperación de la categoría del premio a la divulgación o la creación de un nuevo galardón a toda la trayectoria profesional para investigadores o críticos. Dudo mucho que, de haberse hecho así, nadie hubiera reaccionado como se ha reaccionado de esta otra manera, hubiese estado o no de acuerdo con el fallo del jurado.

Soy crítico e historiador de cómics. Dedico gran parte de mi vida a este medio. Por supuesto que creo que mi trabajo, como el de mis colegas, merece reconocimiento. Pero pienso que este debe articularse con acciones y galardones específicos, sin generar la sensación de estar usurpando el espacio de los autores de cómic, aunque esa no fuera la intención. Dentro o fuera de Ficomic, pueden generarse muchos espacios para ello. El sector ya no es el de hace cuarenta años: existe una Cátedra del cómic, asociaciones profesionales, fundaciones y otras instituciones académicas que podrían albergarlas.

¿Cuál es, a mi entender, la solución? No soy original, porque ya lo han dicho otros, pero creo que, ahora mismo, el mal menor es o bien reconvertir el premio a Antonio Martín en una categoría de nueva creación orientada al reconocimiento de la crítica y la teoría y fallar de nuevo el Gran Premio par...

Gráfico de la industria del cómic

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