Desde que Irra, seudónimo de Israel Gómez Ferrera, irrumpiera en 2016 con Palos de ciego (Astiberri), su trayectoria ha sido ascendente, consolidándose como una de las voces más potentes y personales del cómic actual. Su primer cómic largo, un personal noir sureño, ya adelantaba las características esenciales de su obra: el interés por mostrar la cruda realidad de las clases bajas y sus dificultades para subsistir. Este enfoque, que emana de su propia experiencia vital, se vería reflejado también en No te serviré (Spaceman), publicado en 2020, una obra que fusionaba el espíritu noir con una visión particular de las tradiciones sevillanas y el ocultismo en el contexto de una devastadora pandemia.
Estas obras le han permitido traspasar fronteras, publicándose en Francia y abriéndole las puertas al mercado estadounidense. Actualmente, prepara Perros Atados, la tercera parte de la trilogía del Vía Crucis iniciada con Palos de ciego. Sin embargo, antes de sumergirse de lleno en este proyecto, Irra se ha volcado en la publicación de Amor de hombre, una historia que gestaba desde 2006, inspirada en un guion de su hermano Dabi, Wentworth, basado en sus experiencias como cerrajeros en la Costa del Sol.
Al igual que en sus trabajos anteriores, Irra nos sumerge en un viaje por los rincones más oscuros del alma humana. Amor de hombre narra la historia de Saúl, un joven de escasos recursos que, tras la muerte de su madre, se traslada a Fuengirola para vivir y trabajar como electricista con su tío Simón y su primo Enrik. Pronto descubre que su nueva familia esconde una relación extraña y malsana que lo arrastrará a una espiral de paranoia y violencia.
La obra nos golpea con su visión cruda y visceral de la realidad. A pesar de ciertos elementos surrealistas, Amor de hombre es un cómic puramente noir que expone el instinto animal y sexual más salvaje y primario que reside bajo la capa de civilización humana. A lo largo de sus páginas, Irra teje una tensa narrativa sobre la homosexualidad masculina, la frustración de los deseos insatisfechos, los frágiles equilibrios de poder en las relaciones interpersonales y la masculinidad tóxica que resurge en España, influenciada por ideologías del pasado.
Los personajes de la obra son la personificación de una visión de la vida caduca y, en la actualidad, patética, pero que a su vez refleja la miseria cotidiana con un toque de sátira. Destaca la representación de Simón, cuyas facciones recuerdan al actor Alfredo Landa, icono del "macho alfa" que se comporta como un dios con poder de vida y muerte sobre los demás.

Narrativamente, la obra es soberbia, con una tensión que crece progresivamente y mantiene al lector absorto. Esto se logra no solo por el ritmo y la cuidada planificación, sino también por la acertada elección de la gama cromática, con tonos rojos y amarillos que subrayan la localía de la historia, aunque su mensaje sea universal. Si bien Amor de hombre, realizado en pocos meses, no alcanza el detalle y la fuerza gráfica de No te seguiré, mantiene la crudeza y la potencia de su trazo, especialmente en la violenta pelea entre Saúl y Enrik, que evoca el salvajismo primario de los textos bíblicos.
Irra confirma su estatus como uno de los autores más impactantes del cómic reciente, tanto por su estilo gráfico como por la profundidad y relevancia de los temas que aborda. Amor de hombre es el primer título de Phantaleon, el sello de cómic de la editorial Hojas de Hierba, y supone una excelente carta de presentación para el sello, no solo por la calidad del cómic sino por su estupenda edición y diseño.
El único aspecto que podría señalarse como un punto débil es la elección de la fuente para el rotulado, que resulta fría e impersonal, aunque con el avance de la lectura este detalle pasa a un segundo plano.
Israel Gómez Ferrera "El Irra" y su cómic "No te serviré" en Al Sur (2020)
Irra vuelve a demostrar su talento con un trabajo sobresaliente, lleno de fuerza y personalidad, que invita a la reflexión sobre modelos de masculinidad nocivos. Amor de hombre se erige como uno de los mejores cómics del año, destacando por su disección de un modelo de masculinidad nefasto y sus impactantes imágenes de relaciones masculinas tóxicas.
