Pedro Vera: Un Cómic, la Vida y el "Cuñadismo"

El mundo del cómic es vasto y diverso, abarcando desde las historias más épicas hasta las observaciones más cotidianas de la vida. En este contexto, la figura de Pedro Vera emerge como un cronista agudo y a menudo hilarante de la sociedad española, especialmente a través de su trabajo en la revista El Jueves y sus libros. Su obra, que oscila entre la crítica social y el humor más irreverente, nos invita a reflexionar sobre nuestras propias vidas y las peculiaridades que nos rodean.

Pedro Vera, nacido en San Pedro del Pinatar en 1967, es un autor cuya obra en El Jueves ha dejado una huella imborrable. Sus personajes, a menudo brutales y "gañanes", contrastan con su propia personalidad educada y amable. Esta dualidad es precisamente lo que hace su trabajo tan fascinante. Vera no solo dibuja, sino que observa y cataloga las excentricidades de la vida moderna, especialmente aquellas que caen bajo el paraguas del "rancismo".

El concepto de "ranciofact" es central en la obra de Vera. Se refiere a comportamientos, situaciones y expresiones anticuadas, tópicas y manidas que, a pesar de su obviedad, siguen provocando la risa. Esta idea se materializa en su exitosa serie Ranciofacts (Astiberri Ediciones, 2014-2015), donde expone y cataloga estas peculiaridades. Sin embargo, Vera también reconoce que la línea entre lo rancio y lo entrañable puede ser muy fina. Por ejemplo, la tradición de ver películas péplum en Semana Santa es una "ranciedad" que, para él, tiene su encanto.

Viñeta de El Jueves con personajes de Pedro Vera

Una de las figuras que más ha explorado Vera es la del "cuñado". Lejos de la acepción de parentesco político, un cuñado es, para él, "ese ser de luz que, todopoderoso en su sabiduría, lo sabe todo y opina de todo sin saber de nada". Esta figura, omnipresente en reuniones familiares y sociales, se convierte en un blanco perfecto para el humor de Vera. Su libro Mi puto cuñado profundiza en esta figura, describiendo su necesidad de ser gracioso, de imponer su opinión y de demostrar que siempre sabe más que los demás. Las Navidades, según Vera, son el hábitat preferido del cuñado, un caldo de cultivo para conversaciones terribles y opiniones infundadas.

El Debate sobre el Término "Cómic"

En sus conversaciones, Pedro Vera aborda también las peculiaridades del lenguaje utilizado para referirse a su medio. Le resulta particularmente "rancio" el término "noveno arte" para el cómic, mientras que el "séptimo arte" para el cine siempre le ha chirriado. Es estricto al señalar que el cómic es anterior al cine en su concepción artística. Además, detesta frases hechas como que le llamen "viñetista" o que se refieran a una página completa como "viñeta".

La confusión terminológica entre "cómic", "novela gráfica" y "tebeo" también es un tema recurrente. Vera aclara que la novela gráfica es un tipo de cómic, y que "tebeo" es un término propio de España, derivado de la publicación TBO. Critica las bromas sobre el supuesto "elitismo" de la novela gráfica, comparándolo con las burlas hacia la fuente Comic Sans. Para él, el cómic debe llamarse simplemente "cómic", aunque reconoce la existencia de otras denominaciones como "arte secuencial" o "bande dessinée" en Francia.

Influencias y Evolución Artística

La trayectoria de Pedro Vera como dibujante está marcada por diversas influencias. Aunque reconoce haber leído poco cómic en su juventud, menciona a Jack Kirby como una figura clave. La experiencia de leer el cómic 2001: Una odisea en el espacio de Kirby durante una convalecencia hospitalaria le dejó una profunda impresión estética. El poderoso dibujo de Kirby, lleno de dinamismo y fantasía, le inspiró a imitar su estilo.

Portada del cómic 2001: Una odisea en el espacio de Jack Kirby

Sin embargo, su estilo evolucionó. La influencia de Kirby se mezcló con la de Charles Burns, dando lugar a un estilo más "relamido" que fue simplificando para acercarse al humor. Esta evolución culminó en personajes como Nick Platino, embrión de Ortega y Pacheco, hasta llegar a su estilo definitivo. Vera define su obra en El Jueves como "punk" en sus inicios, evolucionando hacia el "rock sinfónico" en su etapa final. A diferencia de la catarsis que ofrecían Ortega y Pacheco, su serie Ranciofacts adopta un rol más de cronista, documentando lo detestable sin destruirlo, aunque sin dejar de lado la crítica mordaz.

La Importancia de la Educación y los Límites del Humor

Pedro Vera es un firme defensor de la educación pública, considerándola un pilar fundamental para la evolución de la sociedad. Cree que la inversión en educación es crucial para evitar la degeneración social y la creación de un "rebaño dócil". La calidad de la educación pública, argumenta, influye directamente en los límites del humor y en la capacidad de la sociedad para comprender y apreciar la cultura.

En este sentido, Vera reflexiona sobre los "límites del humor". Sostiene que no ofende tanto el texto como el dibujo. Un ejemplo claro es que una imagen explícita de los Reyes de España manteniendo relaciones sexuales sí generaría polémica, mientras que una portada con personajes infantiles diciendo algo inapropiado podría pasar desapercibida porque la gente no lee el texto. La educación, por tanto, es clave para una apreciación más profunda y crítica del contenido.

Infografía sobre la importancia de la educación

El Legado de Zipi y Zape

La obra de Pedro Vera no puede entenderse sin mencionar la rica tradición del cómic español. Un ejemplo paradigmático es la serie Zipi y Zape, creada por José Escobar. Estos gemelos, Zipi (rubio) y Zape (moreno), son conocidos por sus travesuras y su buen corazón. Sus nombres provienen de la palabra "zipizape", que significa alboroto. La serie, que comenzó en 1948, ha pasado por diversas etapas y adaptaciones, incluyendo películas de imagen real y animación.

Los personajes secundarios de Zipi y Zape también son memorables: Don Pantuflo Zapatilla, el padre catedrático y forofo del Barça; Doña Jaimita Llobregat, la madre ama de casa; Sapientín Empollinez, el primo superdotado; y Don Minervo, el maestro de escuela. La evolución gráfica de los personajes a lo largo de las décadas refleja los cambios en las modas caricaturistas. La serie ha sido adaptada al cine en varias ocasiones, siendo la película de 1981 dirigida por Enrique Guevara y la más reciente de 2013, Zipi y Zape y el club de la canica, dirigidas por Oskar Santos.

La Historia del Cómic: Desde sus Orígenes hasta los Superhéroes

Ilustración de Zipi y Zape

Pedro Vera, a través de su humor y su aguda observación, nos recuerda la importancia de la educación, la complejidad del lenguaje y la riqueza de la cultura del cómic. Su obra es un espejo de la sociedad, a veces incómodo, pero siempre honesto y, sobre todo, profundamente divertido.

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