En un mundo donde las leyes morales y sociales dictan el comportamiento, los deseos más profundos a menudo permanecen ocultos, anhelando ser liberados. La Edad Media, un periodo de fuertes convicciones y estrictas normas, no fue la excepción. En este contexto, exploraremos las complejas emociones y las desenfrenadas pasiones que pueden surgir, incluso en los lugares más inesperados.
El Peso del Amor y la Confusión
A veces, las acciones más impulsivas nacen de un amor profundo y no correspondido. "Hice todo aquello porque estoy enamorado... Kajou... ¡maldición, Kajou! Creo que bien merecido me tengo todo lo que me está pasando porque, ¡solo a mí se me ocurre confiar en una loca como Kajou y Saotome, solo a mí! Debí haber imaginado que nada bueno se traían ese par ese día pero, ¿sinceramente? estaba tan cansado de haber huido de esa otra loca enferma de Anna durante todo el día que no me detuve a pensar en lo extraño de la situación." Esta confesión revela la tormenta interna de un personaje atrapado entre sus sentimientos y las consecuencias de sus decisiones.
La organización "SOX" se presenta como un escenario donde los individuos son tratados como "un maldito conejillo de indias", especialmente aquellos perseguidos por su pasado. La lucha por escapar de las sombras del pasado es una batalla constante, una que marca profundamente la identidad y el destino de cada miembro.
En medio de esta lucha, surge una reflexión sobre la represión y la libertad. "Por un lado, la apoyo; crecer con una venda en los ojos, lleno de mentiras y prejuicios que no son ciertos, es perjudicial para cualquier persona no importa su edad. Pero por el otro... Creo que por algo crearon esa estúpida ley de reprimir todo contenido inmoral." Esta dualidad plantea la eterna pregunta sobre los límites de la libertad y la necesidad de protección frente a la censura.

La Ley y el Deseo: Un Equilibrio Delicado
La sociedad medieval, al igual que muchas otras, buscaba imponer orden a través de leyes, a menudo con la intención de proteger a los más vulnerables. "Entiendo que la ley se creó para acabar con los crímenes de índole sexual. Que la idea era acabar con las violaciones a niños y niñas, (que cosa más desagradable y abominable) y será lo único bueno que ha tenido esa ridícula ley hasta ahora. Desde su creación no se ha vuelto a ver un solo niño o niña abusado, gracias a la ley se acabaron los violadores en serie." Si bien la intención era noble, la implementación de estas leyes a menudo llevaba a la represión de la expresión sexual.
La ley, sin embargo, no podía erradicar por completo los deseos humanos. "Antes, antes de la ley, las calles estaban plagadas de contenido sexual en forma de 'publicidad'. Por favor.... ¿A qué hombre no se le va a pa*** viendo una foto, inmensa, de una hermosísima chica en sexy ropa interior? A cualquiera." La omnipresencia de la sexualidad en la vida cotidiana, incluso antes de las restricciones, demuestra su naturaleza intrínseca.
La historia de Kajou y Saotome añade una capa de intriga y manipulación. "No me parecía prudente que, nosotros, unos mocosos de dieciséis años, nos pusiéramos a beber como si fuéramos cualquier grupo de personas que salen de sus trabajos completamente agotados, muertos de cansancio. No estuve de acuerdo pero como con ese par es mejor no discutir, no llevarles la contraria... Pues no dije nada y dejé que ella, la mujer más pervertida y bella que he conocido en mi vida, pidiera lo que le diera la gana." La seducción y el engaño se entrelazan, llevando a situaciones comprometedoras.

La Noche de la Desinhibición y la Pérdida de Control
La mezcla de alcohol y sustancias desconocidas puede desencadenar una cascada de eventos impredecibles. "No me voy a hacer el inocente porque soy cualquier cosa menos eso. No voy a negar que disfruté cada una de las cosas que le hice a la muy pe*** de Anna, en mi casa, en mi cama.... No voy a negar que me encantó hacerle todo lo que le hice a (y me dejó hacerle) esa maldita degenerada." Los recuerdos, aunque borrosos, revelan una noche de pasión descontrolada, facilitada por la manipulación de Kajou y Saotome, quienes "pusieron aquella pastilla en mi vaso de sake".
La experiencia de perder la virginidad en circunstancias tan extremas deja una marca imborrable. "¡Pudieron haberme matado ese par de hijas de puta! Yo, jamás me he drogado, y no me caracterizo por ser un bebedor pero eso cualquiera lo sabe. Jamás se debe mezclar licor con pastillas alucinógenas, o lo que sea que me hayan puesto en la bebida cuando aprovecharon que fui al baño y las dejé solas, porque es muy peligroso." La advertencia sobre la mezcla de sustancias es clara y contundente.
La noche culmina en un encuentro sexual intenso con Anna Nishikinomiya. "Me acosté y de qué forma con Anna Nishikinomiya! Por Dios, por Dios, si antes era difícil quitarme de encima a esa loca, ¡ahora es peor! Anna, está más buena que el pan pero lo que tiene de linda, de 'angelical' lo tiene de loca." A pesar de la intensidad del acto, el protagonista anhela algo más profundo: "Yo quería hacerle el amor a Kajou, a la mujer de la que me había enamorado."

El alcohol también es una droga
El Despertar y las Nuevas Realidades
La mañana siguiente trae consigo la cruda realidad de los eventos de la noche anterior. "Al otro día y sin tener muy claro qué había pasado, porque había ropa de mujer en mi habitación, mil hojas arrugadas y lo que parecían unos muy mal hechos preservativos (usados) me fui a la escuela sin tener una puta idea de lo que me iba a pasar al llegar allá." La confusión y la incertidumbre marcan el inicio de un nuevo día, lleno de preguntas sin respuesta.
La confesión de Fuwa-san revela la magnitud de la travesura: "Por fin me dejaste ver ese enorme pe** con el que te han bendecido y se lo hiciste a la sádica de Anna en tu casa hasta altas horas de la noche." La revelación deja al protagonista atónito ante la perversión de sus acciones.
La historia se adentra en un relato de esclavitud y poder en un entorno palaciego. "Me tratan como un objeto del cual muchos quieren la posesión y solo se venderá al mejor postor... mi amo no tarda en venir por mi... Veo entrar a alguien pero no puedo ver su rostro ya que mi mirada se mantiene fija en el piso... -Así que tu eres mi nuevo esclavo…mírame- su voz era penetrante…lentamente alce la mirada…solo para que se tornara en una de sorpresa…solo hay una persona que tenia esos tricolores cabellos y esa mirada carmesí…" La identidad del amo genera sorpresa y un atisbo de reconocimiento, sugiriendo un pasado compartido.
La dinámica entre Yugi y el Faraón se desarrolla en un ambiente de tensión y descubrimiento. "S-señor…yo…a-acaso…n-no me...Me recuerda?" la súplica de Yugi contrasta con la aparente indiferencia del Faraón, quien responde: "-recordarte?...a ti…un simple esclavo…por supuesto que no…" Sin embargo, la intriga persiste, alimentada por los crecientes sentimientos y la cercanía física entre ambos personajes.
"Dime... cual es tu nombre?" - "Mi nombre es Yugi, mi Faraón" - "Yugi... eh?" El Faraón, capturado por la voz del joven, se acerca y, tras un momento de intensa conexión visual, pronuncia: "-es un lindo nombre..." antes de sellar sus labios en un beso que deja a Yugi sin aliento.
| Personaje | Rol | Relación |
|---|---|---|
| Protagonista (sin nombre explícito) | Víctima de manipulación, descubre sus deseos | Enamorado de Kajou, tiene un encuentro con Anna |
| Kajou | Manipuladora, bella y pervertida | Amiga/manipuladora del protagonista |
| Saotome | Cómplice de Kajou | Amiga/cómplice del protagonista |
| Anna Nishikinomiya | Acosadora, loca y deseada | Objeto de deseo y encuentro sexual |
| Fuwa-san | Proporcionó la droga | Facilitadora de los eventos |
| Yugi | Esclavo en el palacio | Posiblemente conocido por el Faraón |
| Faraón (Atemu) | Amo de Yugi | Posiblemente recuerda a Yugi |
| Joey | Compañero de habitación de Yugi | Amigo de Yugi |

La relación entre Yugi y el Faraón se intensifica con cada encuentro. El Faraón, cautivado por la dulzura y la inocencia de Yugi, se ve cada vez más atraído hacia él. "Besas muy dulce, Yugi" susurra el Faraón, antes de iniciar un beso apasionado que deja a Yugi temblando. La atracción es mutua, aunque Yugi lucha contra la confusión y el miedo ante la intensidad de sus sentimientos.
El viaje al pueblo y la visita al acantilado revelan la profunda conexión que alguna vez existió entre ellos. Las palabras de Yugi, cargadas de nostalgia, resuenan en el Faraón: "¿Por qué no me recuerdas? O tal vez... no quieres recordarme..." La posibilidad de un pasado compartido se cierne sobre ellos, añadiendo una capa de melancolía a su incipiente relación.
La historia culmina en un torbellino de emociones y deseos reprimidos, donde las líneas entre el amor, la lujuria y la obligación se desdibujan, dejando al lector a la espera de las revelaciones que aguardan en el próximo capítulo.
