El término "Boys' love" (BL) y "BL" son los términos genéricos para este tipo de producciones en Japón y gran parte de Asia, aunque son términos mal empleados, pues estos no siempre denotan un carácter sexual, mientras que el término «Yaoi (やおい?)» sí.
Con origen en Japón a fines de la década de 1970 y principios de la de 1980, como un subgénero del manga shōjo o «cómics para chicas», el término surgió a menudo parodiando el manga y el anime convencional al representar personajes masculinos de series populares en escenarios sexuales.
El «amor de chicos» fue adoptado más tarde por las publicaciones japonesas en la década de 1990 como un término general para englobar las producciones comercializadas para mujeres con romance hombre-hombre.
Su difusión y presencia global es sólida, habiéndose extendido internacionalmente desde la década de 1990 a través de licencias y distribución, así como a través de la circulación sin licencia en línea.
Las historias dirigidas específicamente a una audiencia masculina adulta se denominan bara y se le considera un género separado del Yaoi.
Sus seguidores señalan que esto se debe a la belleza de los personajes, el interés de las tramas o su forma de representar el amor y el romanticismo.
En Japón existen varios términos para describir al género de ficción del romance hombre-hombre. Shōnen-ai (少年愛, lit. "amor de jóvenes") es uno de ellos. Históricamente, el término shōnen-ai ha tenido una connotación identificativa de efebofilia o pederastia.
A comienzos de los años 1970 las creadoras de un nuevo género del manga shōjo (manga de chicas) se apropiaron del término para calificar sus obras en las que había romances entre bishōnen (lit. «chicos guapos») en el que los personajes tenían características de androginia o afeminamiento.
Los primeros trabajos shōnen-ai tuvieron como inspiración la literatura Europea, los escritos de Taruho Inagaki y el género Bildungsroman. A menudo este subgénero ofrece referencias a literatura, historia, ciencia o aspectos filosóficos. Tanbi (耽美, lit. "culto a la belleza") es otro de estos términos.
Este subgénero se centra en las tramas que abordan el culto a la belleza y en el romance entre hombres mayores y jóvenes hermosos. Tanbi como término y concepto es anterior al manga romántico masculino-masculino que surgió en la década de 1970, y se originó para describir la ficción en prosa que representa la homosexualidad de autores como Yukio Mishima, Yasunari Kawabata o Jun'ichirō Tanizaki.
Acuñado a fines de la década de 1970 por los artistas de manga Yasuko Sakata y Akiko Hatsu, Yaoi es un acrónimo de yama nashi, ochi nashi, imi nashi (山[場]なし、落ちなし、意味なし), que se traduce como «sin clímax, sin sentido, sin significado».
Inicialmente utilizado por los artistas como un eufemismo irónico y autocrítico, el acrónimo se refiere a cómo los primeros trabajos de yaoi generalmente se enfocaban en el sexo con exclusión de la trama y el desarrollo del personaje.
Típicamente escrito como el acrónimo BL (ビーエル, bīeru), o alternativamente como «Boy's Love» o «Boys Love», el término es una construcción wasei-eigo derivada de la traducción literal al inglés de shōnen-ai.
Utilizado por primera vez en 1991 por la revista Image, en un esfuerzo por recopilar estos géneros dispares bajo un solo término, el término se popularizó ampliamente en 1994 después de ser utilizado por la revista Puff.
A pesar de los intentos de los investigadores de identificar y estandarizar las diferencias entre estos subgéneros, en la práctica estos términos se usan indistintamente.
En la investigación de Suzuki sobre estos subgéneros señala que «no existe un término abreviado japonés apropiado y conveniente para abarcar todos los subgéneros de ficción de amor hombre-hombre por y para mujeres».
Mientras que Yaoi se ha convertido en un término general en Occidente para los cómics de influencia japonesa que muestran relaciones hombre-hombre y es el término usado preferentemente por los editores de manga estadounidenses para trabajos de este tipo, Japón usa el término para denotar dōjinshi y obras que se enfocan en las escenas de prácticas sexuales.
En ambos usos el yaoi y el Boys' Love excluyen el manga gay (denominado Bara), un género que también describe relaciones sexuales entre hombres homosexuales pero que está escrito principalmente por hombres homosexuales.
En Occidente el término shōnen-ai a veces se usa para describir títulos que se centran en el romance sobre contenido sexual explícito, mientras que Yaoi se usa para describir títulos que presentan principalmente temas y materias sexualmente explícitos.
Yaoi también puede ser utilizado por los fanáticos occidentales como una etiqueta para la ficción slash basada en anime o manga.
A finales de la década de 1970 comenzaron a aparecer revistas específicas dedicadas a este nuevo género en crecimiento. Autoras como Keiko Takemiya y Kaoru Kurimoto, conocidas por ser precursoras del Yaoi, publicaron historias con relaciones abiertamente homosexuales.
La serie de manga de Takemiya, Kaze to Ki no Uta, publicada por primera vez en 1976, fue pionera en representar relaciones abiertamente sexuales entre hombres, estimulando el desarrollo del género y el desarrollo de cómics sexualmente explícitos.
El término «Yaoi» es una acrónimo creado a finales de los años setenta por Yasuko Sakata y Akiko Hatsu derivado de las palabras Yama nashi, ochi nashi, imi nashi (山[場]なし、落ちなし、意味なし que significa lit. «sin clímax»?).
El nuevo género se desarrolló en Japón, tanto en entornos urbanos como rurales, a principios de los años 1980 (el género shōnen-ai ya era popular en los años 1970).
En la década de 1980 el género fue presentado en formato de anime por primera vez, incluyendo las obras Patalliro!
Con la implementación del término Boys' Love (o BL) este se convirtió en el término dominante utilizado para este género en Japón.
A pesar de que el Yaoi deriva principalmente del manga shōjo y todavía apunta a una misma demografía que el shōjo y el josei, actualmente se considera como una categoría separada.
El término bishōnen se dejó de utilizar en esta década cuando el manga de este género comenzó a presentar una gama más amplia de protagonistas más allá de los adolescentes tradicionales.
A finales de la década, en 1998, se certificó que Yaoi había alcanzado la posición de ser considerado un término conocido y de «conocimiento común para los fans del manga».
Un equipo de investigadores japoneses estimaba que el núcleo de consumidores de historias de Boys' love (Yaoi y shōnen-ai) era de medio millón de personas.
La crisis económica provocada en Japón por la Década Perdida afectó a la industria del manga a finales de la década de 1990 y principios de la de 2000, pero no afectó particularmente al mercado del Yaoi. Al contrario las revistas del género continuaron proliferando durante este período y se incrementaron sus ventas.
En 2004 Otome Road en Ikebukuro surgió como un importante destino cultural para los fanáticos, con varias tiendas dedicadas a productos shōjo y yaoi.
A lo largo de la década de 2000 se experimentó un crecimiento significativo del Yaoi en los mercados internacionales uno de cuyos puntales fue el inicio de la convención de anime estadounidense Yaoi-Con en 2001.
Las primeras traducciones al inglés con licencia oficial de manga yaoi se publicaron en el mercado estadounidense en 2003: el mercado se expandió rápidamente, antes de contraerse en 2008 como resultado de la crisis financiera mundial de 2007-2008, pero siguió creciendo lentamente en los años siguientes.
Durante las décadas de 2010 y 2020 el seguimiento de las producciones del género ha experimentado un notable incremento, además de en su Japón natal, especialmente en otros países y regiones asiáticas como Tailandia, China, Taiwán, Corea del Sur, Filipinas o Vietnam.
La irrupción de nuevos autores, que publican novelas con distribución tanto en librerías convencionales como en internet, y el interés mostrado por productoras cinematográficas y de televisión han incrementado notablemente la oferta de películas, programas de televisión y, especialmente, series que se emiten tanto en la televisión convencional como a través de plataformas de streaming.
Aunque Boys' love y BL se han convertido en los términos usuales para referirse a estas producciones originarias de Asia en Tailandia, específicamente y en ocasiones, se denominan «Y» o «Y series» como apócope de Yaoi.
Las series Y tailandesas explícitamente adaptan contenidos japoneses con la particularidad de adaptarlos al contexto, usos y costumbres locales y, con el tiempo, se han convertido en series muy populares que obtienen millones de reproducciones en plataformas como YouTube si bien sus espectadores a menudo realizan una separación entre las series tailandesas y sus antecesores japoneses.
En China el Yaoi, denominado danmei (adaptación al chino mandarín del término japonés tanbi), hunde sus raíces a finales de la década de 1990.
Sin embargo el desarrollo del género se ha topado con las regulaciones de la censura del país que han dificultado su progresión. Inicialmente los creadores comenzaron su publicación en internet pero en 2009 una ordenanza de la administración china prohibió la publicación de la mayoría de los danmei en las plataformas de internet.
En 2015 se promulgaron leyes que prohíben mostrar explícitamente, tanto en televisión como en el cine, imágenes de parejas conformadas por dos personas del mismo sexo. Ello ha supuesto el florecimiento de series en cuyas tramas no se explicita claramente, pero sí de un modo evidente, que la relación que surge entre dos hombres es algo que va más allá de la camaradería, sino que se trata de una relación sentimental.
El término shōnen-ai originalmente se utilizaba en Japón para connotar la efebofilia o pederastia, pero desde principios de los años setenta hasta finales de los ochenta, se utilizó para describir un nuevo género del manga shōjo, producido principalmente por el Grupo del 24 acerca de jóvenes enamorados.
Se cree que el origen del shōnen-ai se debe a dos razones. Akiko Mizoguchi se remonta a los cuentos de romance tanbi de la autora Mari Mori. El término tanbi se usó para denominar a las historias escritas para y sobre la adoración de la belleza, así como también el romance entre hombres mayores y jóvenes hermosos, utilizando en su mayoría un lenguaje con kanjis bastantes inusuales.
La obra de Mori Mari, Koibito tachi no mori, considerada como «el primer trabajo Yaoi», utilizó un kanji tan inusual para los nombres de sus personajes que Mori terminó por convertir los nombres a katakana, un vocabulario utilizado para transcribir palabras extranjeras.
La palabra se utilizó originalmente para describir el estilo distintivo de un autor, por ejemplo, los estilos de Yukio Mishima y Jun'ichirō Tanizaki. Akiko Mizoguchi describe su aplicación a las historias masculinas como «engañosas», pero señala que «era el término más comúnmente utilizado a principios de los años 90».
Kazuko Suzuki describe el shōnen-ai como «pedante» y «difícil de entender», sosteniendo que requiere de «conocimiento de literatura clásica, historia y ciencia», y están repletos de «reflexiones filosóficas y abstractas». Para Suzuki, el shōnen-ai «desafía a los lectores jóvenes, quienes a menudo sólo son capaces de comprender las referencias y temas profundos a medida que crecen, cuando inicialmente fueron atraídos por la figura del protagonista masculino».
Los participantes en una relación Yaoi (y a veces también en el género yuri) son llamados seme (攻め?), el individuo que acostumbra a tomar el rol activo o dominante, y uke (受け?), el individuo que suele desempeñar el papel pasivo o sumiso; esta palabra es usada en la jerga gay japonesa para designar al compañero receptivo en el sexo anal.
En algunas ocasiones se remplaza, ya sea, al uke o al seme por el suke (彼ら) que es la persona que puede desempeñar el papel de ambos personajes o versátil. Ambos términos se originaron en las artes marciales; seme se deriva del verbo ichidan semeru (攻める atacar?) y uke del verbo ukeru (受ける recibir?). Zanghellini también sugiere que este arquetipo samurái es el responsable de «la estructura jerárquica» y la diferencia de edad «de algunas relaciones retratadas en el Yaoi y shōnen-ai».
El seme, a menudo, es representado como el hombre estereotipado presente en la cultura del anime y manga japonesa: restringido, físicamente exorbitante y protector.
El sexo anal es un tema dominante en el Yaoi, y casi todas las historias de este género lo presentan de alguna manera. La historia en la que un uke se muestra reacio a tener sexo anal con un seme se considera similar a la reticencia del lector a tener contacto sexual con alguien por primera vez.
Zanghellini observa que las ilustraciones del sexo anal casi siempre posicionan a los personajes uno frente al otro, en lugar de hacerlo en la denominada 'posición del perrito'. A pesar de que estos tópicos son comunes en el Yaoi, no todas las obras se adhieren a ellos.
El bara, también conocido como Mens' Love (メンズラブ Menzu rabu?) o ML, es un término utilizado para referirse a un género de publicaciones ilustradas, ya sea de manga o anime homoeróticos dirigidos a un público masculino homosexual y serializadas en tales revistas. El bara aún es un género de extensión relativamente pequeña en comparación al manga Yaoi, y se puede considerar como un subgénero gay del hentai, los cuales son, generalmente, creados por y ...
Como yaoi se conocen los cómics japoneses que narran historias homoeróticas entre hombres y son creados y consumidos principalmente por mujeres. El yaoi surgió a principios de 1970 en Japón como una actividad propia de las aficionadas al manga que parodiaban series famosas como Dragon Ball o Saint Seiya (Caballeros del zodiaco), dibujando a dos de sus personajes masculinos en una relación sexual.

Estos dōjinshis (mangas creados por aficionados) empezaron a ser distribuidos e intercambiados, primero en círculos pequeños de aficionadas y posteriormente en convenciones más amplias de aficionados al manga, en donde el yaoi era ampliamente buscado y reconocido.
La progresiva popularización que tuvo el yaoi, cuyo nombre es un acrónimo de la frase yama nashi, ochi nashi, imi nashi que en español significaría sin clímax, sin desarrollo, sin significado y hace referencia a las escenas sexuales que se representaban sin una argumentación concreta, permitió que algunas creadoras de yaoi pasaran de parodiar series a publicar historietas originales en revistas de manga formales bajo el nombre de BL (Boys Love).
Varias de estas autoras no solo lograron publicar sus trabajos en revistas oficiales, sino también realizar secuelas y series animadas ganándose un lugar importante en la industria del manga, como sucedió con Minami Ozaki autora de la serie clásica de yaoi titulada Bronze.

El yaoi como un sub-género oficial del manga y el anime dirigido a mujeres adultas en Japón se consolidó junto a otros sub-géneros más conocidos como el shonen y el shojo, dándose a conocer en diferentes países de Suramérica y de habla inglesa, entre otros.
Lejos de su lugar original de producción, el manga yaoi congregó en torno a sí a diferentes mujeres que también se denominaron como fujoshis: quienes "gustan de los chicos que gustan de otros chicos" y se entusiasman con las historias y la estética a través de la cual son representados sus romances.
El consumo de estos mangas homoeróticos por parte de un público principalmente femenino tanto en Japón como en el extranjero, ha sido interpretado como un movimiento que reconstruye patrones hetero-normativos para adaptarlos a los propios gustos e intereses de estas mujeres, que a través de los personajes masculinos representados en el yaoi, pueden imaginarse con personalidades más fuertes y libres y disfrutando de intensos y profundos encuentros sexuales.
En Colombia, la apropiación e interpretación del manga yaoi por parte de las aficionadas se encuentra mediado no solamente por una paradoja que pone en cuestión los estereotipos binarios y heterosexuales que le asignan a las mujeres un acercamiento desinteresado, pasivo y retraído a la sexualidad, sino que también cuestiona de manera particular las pautas de buen comportamiento sexual que se les imponen en su juventud, pues en nuestro contexto el yaoi -un producto originalmente dirigido a un público femenino adulto- es consumido mayoritariamente por mujeres en su adolescencia y juventud.
La juventud es para las mujeres una etapa en la que se presenta una forma particularmente represiva de la sexualidad pues aunque esta forma parte de la vida personal e íntima, también empieza a ser configurada a través de regulaciones morales, económicas y religiosas que se implantan en sus cuerpos y restringen el grado de autonomía que pueden poseer sobre sí mismas.
Estas regulaciones dirigidas a las mujeres en su juventud se distribuyen en productos de la industria cultural como las revistas femeninas para adolescentes, así como también en los programas de salud sexual y reproductiva impartidos en las instituciones educativas, en los que se las concibe como sujetos incapaces de tomar decisiones correctas sobre su sexualidad. Esto hace que se promuevan una serie de pautas (a manera de consejos) que hacen a las mujeres jóvenes centro de un proceso guiado de auto-regulación, planificación, cálculo y raciocinio de la sexualidad.

Se propone que a través del yaoi las aficionadas configuran un espacio en el que complejizan y ponen en cuestión algunas de las pautas de la sexualidad juvenil que se les inculcan, y en el que sus propias voces del deseo permiten comprender formas alternas y autónomas de la sexualidad juvenil que no pasan por la auto-regulación, el control o el silencio.
A través de la experiencia de una fujoshi bogotana de 19 años conocida como Misdaad, se expondrá la manera en que se abren diferentes espacios de apropiación e interpretación del yaoi que permiten ampliar los marcos en los que entendemos la sexualidad juvenil femenina a la vez que se plantean las dificultades, contradicciones y conflictos que implica transgredirla.
El artículo se encuentra organizado de la siguiente manera: en primer lugar se presentarán algunas reflexiones metodológicas sobre los desafíos de abordar a las aficionadas y sus exploraciones sobre la sexualidad como un objeto de estudio. Por un lado, se argumenta cómo la perspectiva del punto de vista u objetividad feminista permite encuadrar y contextualizar estas voces teniendo en cuenta su particularidad y su lugar marginal de enunciación. Por otro lado, se exponen los retos etnográficos que implica trasladarse y conectar las actividades virtuales de las fujoshis junto a sus actividades de la vida real, como una única dimensión que repercute en la configuración de la sexualidad cotidiana.
En segundo lugar, se argumenta cómo las aficionadas al yaoi utilizan los medios virtuales para alejarse de las miradas adulto-centristas que regulan en los medios institucionales los conocimientos que como jóvenes se les permite saber y manejar sobre la sexualidad, desde una óptica que las concibe como sujetos incompletos urgidos de tutelaje. Se explica entonces cómo las formas alternativas de circulación del yaoi y comunicación entre las fujoshis -desde la perspectiva de Misdaad- configuran un espacio que les facilita sostener relaciones de amistad y complicidad compartiendo a través del yaoi sus "propias voces del deseo" al tiempo que implican contradicciones y conflictos con sus familiares y amigos. Igualmente se explican los motivos por los cuales Misdaad gusta del yaoi y cómo estos motivos se alejan en cierta medida de las convenciones pautadas para la sexualidad de las mujeres.
Por último, se esbozan algunas preguntas y perspectivas para futuros trabajos sobre el yaoi, las fujoshis y la sexualidad juvenil femenina.
Precisiones y retos metodológicos: Reconstruir la experiencia de Misdaad como aficionada al yaoi y comprender cómo se configura esta "propia voz del deseo" implicó buscar lo que para ella misma encarnaba y significaba el yaoi y ser fujoshi, y cómo ello contradecía los principios del "gobierno de la sexualidad juvenil" que impone unos límites a los contenidos y conocimientos sobre la sexualidad que una mujer joven debe tener.
Realizar esta contraposición de sentidos implica en un primer momento, darle validez y contexto a las voces que a partir del yaoi se producen sobre la sexualidad para las aficionadas. Esta contraposición de conocimientos se desarrolla a partir de lo que Donna Haraway describe como conocimientos privilegiados, entre los cuales se puede ubicar aquel que enuncia la sexualidad juvenil femenina desde una posición adulta y masculinista, pero que se presenta como una verdad objetiva, neutral y fiel a una ley universal biológica.
Hablar entonces de los conocimientos alternos a estas verdades sobre la sexualidad implica privilegiar a las mujeres jóvenes aficionadas al yaoi como sujetos del conocimiento que hablan desde su propia experiencia particular no-generalizable y desde la cual aportan a la creación de un conocimiento que habla de sí mismas, pero del que han estado social y políticamente excluidas.
Encarnar una posición de sujeto implica primero reconocer que todos los lugares de enunciación se configuran desde posiciones de opresión y privilegio paralelas y que en nuestro caso, se ubica en los cuerpos de mujeres jóvenes a quienes se les niega autonomía sobre su sexualidad, al tiempo que en el cuerpo de mujeres jóvenes privilegiadas que a través de su educación y de una alfabetización digital significativa, logran acceder como aficionadas a los contenidos y comunidades del yaoi tanto virtuales como presenciales.
Para rastrear la particularidad del lugar de enunciación de estas voces se recurrió a la experiencia de Misdaad, por ser ella una aficionada consolidada que participa en diferentes actividades relacionadas con el yaoi. A través de una serie de entrevistas etnográficas realizadas en el 2012, Misdaad me permitió recolectar información sobre cómo y qué había implicado acceder al yaoi, lo que significaba este subgénero para ella y cómo su afición la había llevado a crear relaciones de amistad con otras fujoshis e introducirse en otras de conflicto con sus familiares y amigos.
En este sentido, la experiencia de Misdaad con el yaoi fue concebida de manera integral, en donde sus descubrimientos en el mundo virtual significaban la apertura de espacios y expresiones alternativas que influyeron en diferentes ámbitos de su realidad.
Yaoi, fujoshis y censura en Colombia: El adulto-centrismo que regula la sexualidad de las jóvenes y hace parte fundamental del "gobierno de la sexualidad juvenil" estuvo presente en la censura que sufrieron las series de anime (formato animado del manga) que llegaron al país y que fueron calificados como espantosos animados japoneses o muñecos diabólicos por parte de padres de familia e instituciones religiosas, que no estaban de acuerdo con que estas series fueran transmitidas a los más jóvenes por los canales nacionales de televisión.
Para Tania Cobos (2010) esta polémica -que derivó en el progresivo retiro de las series de anime de la televisión nacional- surgió de lo que denominó como la "latinización del anime", un proceso de interpretación local de las series animadas japonesas, en el cual el desconocimiento de la popularidad del dibujo en la cultura nipona en Occidente hizo que series que estaban pensadas para públicos jóvenes y adultos fueran dirigidos a un público infantil en Latinoamérica.
Según Susan J. Napier (2005) esta interpretación es producto de la importancia que tiene la palabra escrita en Occidente en detrimento de la expresión gráfica y los dibujos, los cuales solo son aceptados en libros y productos dirigidos a niños y rara vez se piensan como un producto para adultos.
No obstante, a la par que esta controversia se iba desarrollando en el país, una voz de los consumidores tempranos del anime se expresó a través de la conformación de diferentes grupos, tanto virtuales como presenciales, de jóvenes que habían crecido con estas series y quienes buscando respaldo, comunicación y socialización, lograron difundir y profundizar su gusto y conocimiento por estas series animadas japonesas y el mundo de significados que encerraban.
Al ser Misdaad partícipe de estos cambios, también se trasladó -en su adolescencia- de las pantallas de televisión donde veía sus series shojo favoritas a internet, donde poseía una mayor libertad y variedad para escoger las series que le llamaban la atención y donde accidentalmente encontró el yaoi.
"Yo conocí el yaoi a los trece, pero realmente me vine a involucrar en este mundo a los catorce. Yo leía mucho manga shojo en ese entonces, yo era muy shojera en ese tiempo y resulta que llegué a un fansub [lugar en internet de traducción de manga] que se llamaba Menudo Fansub. Ahí había un manga que se llama Sakura Gari y que decía yaoi, yo pensé que era otro tipo de shojo, entonces lo descargué. Al comienzo fue como... no asimilaba bien la historia porque yo pensaba que obligatoriamente uno de los dos tenía que ser mujer, pero cuando vi que los dos eran hombres, entonces yo lo eliminé y mejor dicho pegué el grito en el cielo..."
¿Cómo es el Yaoi en Japón?
Shonen-ai, Yaoi soft, Yaoi hard: ¿Qué significan?
Bien, bromas aparte: Las fujoshis han creado una forma extraña de calificar la cantidad de sexo en los mangas BL.
Si estás entrando al mundo, este secreto mundo, es probable que hayas escuchado que Shonnen-ai es para referirse a mangas que no tienen sexo, donde los protagonistas “se demuestran amor” pero sin llegar a ser pareja.
O que BL soft es para historias donde no hay sexo y el hard donde lo hay. Las fujoshis las usan y llegamos a creer que así se clasifican las historias "Ah ese no es yaoi es shonnen-ai o yo no veo yaoi hard solo soft” pero no es así.
Sobre que el Yaoi ya no es un término en uso y que el Boys Love sí, hablé en este post. Lo que significa que el nivel de erotismo o sexo dentro de un manga o una novela no cambia el nombre del género. Todo está englobado en Boys Love si nos referimos a mangas, manwhas, manhuas.
¿Cómo se mide el calor en las novelas M/M y en este blog?
Soy escritora de novelas M/M, es decir, que se centra en relaciones Male/Male. En Estados Unidos tienen muy claro que este tipo de novelas suelen tener mucha dinámica sexual, se introducen en el género de romance pero homoerótico para mujeres. No hay que confundirlo con la literatura Lgbtq.
Básicamente: El Boys Love pero en novelas y occidental.
¿Por qué es importante conocer el nivel o también llamado HEAT? Porque como lectores nuestras expectativas son super importantes al momento de leer una obra. Leemos con una idea específica de qué vamos a encontrar, ya sea por la sinopsis, la portada, o el título. Hay días que puedes querer algo tierno que purifique tu alma. Otro día puedes desear una historia que te suba los colores. Y no, no todos son fans de las parafilias sexuales o tabú.
Así que sí, es super necesario por tu bienestar mental, tu edad o tus gustos saber qué nivel de HEAT tiene la novela. Y como autora ni te cuento: No cumplir las expectativas de lo que prometes puede ser más desastroso para tu carrera de lo que crees.
Hagamos un simple ejercicio: te apuesto que no tienes las mismas expectativas, ni los mismos deseos, al leer un manga con esta portada:
A diferencia de novelas como Carry On o ¿Y si fuéramos nosotros? que son novelas catalogadas como juveniles, las novelas M/M son TODAS para un público maduro, es decir, mínimo 18 años.
Tomando estas bases decidí usar mis culitos on fire para clasificar el nivel de sexo en los mangas y novelas, para que te sea más fácil encontrar novelas que te gusten. Además, por favor, las novelas M/M y la clasificación aquí dispuesta es para historias de ROMANCE. No de ERÓTICA. Puede haber mucho sexo y aun así no ser una trama erótica, pues el objetivo de la historia es cómo dos personajes se enamoran independientemente de si hay o no, sexo. Mientras que una trama erótica gira alrededor de un conflicto sexual.
Ahora sí, vamos: 5 culitos On Fire o como decimos en mi rancho: De aquí soy. En inglés: Spicy. En japonés su equivalente sería: Hentai.
Como puedes presumir esta categoría ya no es para todo el mundo y es donde yo siempre recomiendo mirar muy bien las etiquetas para saber qué esperar de una novela M/M o de un BL. En 5 culitos implicamos que durante la historia nos encontraremos no solo con sexo altamente explícito sino con parafilias, desviaciones y temas de alta sensibilidad. A qué me refiero con esto? A que las temáticas ya están en el mundo de lo Kinki y lo tabú. Romances oscuros y que pueden ir desde: BDSM, consentimiento dudoso, rape (violación), underage (menor de edad), bestialismo, canibalismo, incesto, etc. Las portadas suelen hablar por sí solas pero no está de más que, ahora que lo sabes, revises bien el nivel de HEAT de la historia a la que te acercas. La mayoría de ellas suelen incluir la advertencia de contenido. Ejemplos: Madk, The Warehouse, The Orc Bride (aunque este no es romance, es erótica btw) o mi propia novela Esclavo del Deseo.
