Manga Yaoi y Fujoshis: La Voz del Deseo Femenino frente al Gobierno de la Sexualidad Juvenil

El manga yaoi, un género de cómics japoneses que narra historias homoeróticas entre hombres, ha encontrado un público significativo entre las jóvenes conocidas como fujoshis. Este fenómeno, lejos de ser una simple afición, se propone como un espacio donde las aficionadas desarrollan una voz propia del deseo femenino, alternativa a las normativas restrictivas sobre la sexualidad juvenil femenina. En este contexto, se implanta un modelo ideal de "deber ser mujer" que promueve la auto-vigilancia y el autocontrol.

El presente artículo reconstruye esta "propia voz del deseo" a través de la contextualización del manga yaoi, su llegada a Colombia y la forma en que las aficionadas acceden e interpretan este género. Se argumenta que el consumo de yaoi por parte de las fujoshis permite cuestionar y complejizar las pautas de la sexualidad juvenil inculcadas, ofreciendo visiones alternas y autónomas que trascienden la auto-regulación y el silencio.

Como yaoi se conocen los cómics japoneses que narran historias homoeróticas entre hombres y son creados y consumidos principalmente por mujeres. El yaoi surgió a principios de 1970 en Japón como una actividad propia de las aficionadas al manga, que parodiaban series famosas dibujando a dos de sus personajes masculinos en una relación sexual. Estos dõjinshis (mangas creados por aficionados) empezaron a ser distribuidos e intercambiados, primero en círculos pequeños de aficionadas y posteriormente en convenciones más amplias de aficionados al manga, en donde el yaoi era ampliamente buscado y reconocido.

Portada de un manga yaoi clásico

La progresiva popularización que tuvo el yaoi, cuyo nombre es un acrónimo de la frase yama nashi, ochi nashi, imi nashi que en español significaría sin clímax, sin desarrollo, sin significado, y hace referencia a las escenas sexuales que se representaban sin una argumentación concreta, permitió que algunas creadoras de yaoi pasaran de parodiar series a publicar historietas originales en revistas de manga formales bajo el nombre de BL (Boys Love). Varias de estas autoras no solo lograron publicar sus trabajos en revistas oficiales, sino también realizar secuelas y series animadas ganándose un lugar importante en la industria del manga, como sucedió con Minami Ozaki autora de la serie clásica de yaoi titulada Bronze.

Ilustración de personajes de

El yaoi como un sub-género oficial del manga y el anime dirigido a mujeres adultas en Japón se consolidó junto a otros sub-géneros más conocidos como el shonen y el shojo, dándose a conocer en diferentes países de Suramérica y de habla inglesa, entre otros. Lejos de su lugar original de producción, el manga yaoi congregó en torno a sí a diferentes mujeres que también se denominaron como fujoshis: quienes "gustan de los chicos que gustan de otros chicos" y se entusiasman con las historias y la estética a través de la cual son representados sus romances.

El consumo de estos mangas homoeróticos por parte de un público principalmente femenino tanto en Japón como en el extranjero, ha sido interpretado como un movimiento que re-construye patrones hetero-normativos para adaptarlos a los propios gustos e intereses de estas mujeres, que a través de los personajes masculinos representados en el yaoi, pueden imaginarse con personalidades más fuertes y libres y disfrutando de intensos y profundos encuentros sexuales.

En Colombia, la apropiación e interpretación del manga yaoi por parte de las aficionadas se encuentra mediada no solamente por una paradoja que pone en cuestión los estereotipos binarios y heterosexuales que le asignan a las mujeres un acercamiento desinteresado, pasivo y retraído a la sexualidad, sino que también cuestiona de manera particular las pautas de buen comportamiento sexual que se les imponen en su juventud, pues en nuestro contexto el yaoi -un producto originalmente dirigido a un público femenino adulto- es consumido mayoritariamente por mujeres en su adolescencia y juventud.

La juventud es para las mujeres una etapa en la que se presenta una forma particularmente represiva de la sexualidad, pues aunque esta forma parte de la vida personal e íntima, también empieza a ser configurada a través de regulaciones morales, económicas y religiosas que se implantan en sus cuerpos y restringen el grado de autonomía que pueden poseer sobre sí mismas. Estas regulaciones dirigidas a las mujeres en su juventud se distribuyen en productos de la industria cultural como las revistas femeninas para adolescentes, así como también en los programas de salud sexual y reproductiva impartidos en las instituciones educativas, en los que se las concibe como sujetos incapaces de tomar decisiones correctas sobre su sexualidad.

Infografía sobre la sexualidad juvenil femenina y las influencias culturales

Esto hace que se promuevan una serie de pautas (a manera de consejos) que hacen a las mujeres jóvenes centro de un proceso guiado de auto-regulación, planificación, cálculo y raciocinio de la sexualidad.

Se propone que a través del yaoi las aficionadas configuran un espacio en el que complejizan y ponen en cuestión algunas de las pautas de la sexualidad juvenil que se les inculcan, y en el que sus propias voces del deseo permiten comprender formas alternas y autónomas de la sexualidad juvenil que no pasan por la auto-regulación, el control o el silencio. A través de la experiencia de una fujoshi bogotana de 19 años conocida como Misdaad, se expondrá la manera en que se abren diferentes espacios de apropiación e interpretación del yaoi que permiten ampliar los marcos en los que entendemos la sexualidad juvenil femenina a la vez que se plantean las dificultades, contradicciones y conflictos que implica transgredirla.

El fenómeno del BL en Asia: del yaoi al danmei

El artículo se encuentra organizado de la siguiente manera: en primer lugar se presentarán algunas reflexiones metodológicas sobre los desafíos de abordar a las aficionadas y sus exploraciones sobre la sexualidad como un objeto de estudio. Por un lado, se argumenta cómo la perspectiva del punto de vista u objetividad feminista permite encuadrar y contextualizar estas voces teniendo en cuenta su particularidad y su lugar marginal de enunciación. Por otro lado, se exponen los retos etnográficos que implica trasladarse y conectar las actividades virtuales de las fujoshis junto a sus actividades de la vida real, como una única dimensión que repercute en la configuración de la sexualidad cotidiana.

En segundo lugar, se argumenta cómo las aficionadas al yaoi utilizan los medios virtuales para alejarse de las miradas adulto-centristas que regulan en los medios institucionales los conocimientos que como jóvenes se les permite saber y manejar sobre la sexualidad, desde una óptica que las concibe como sujetos incompletos urgidos de tutelaje. Se explica entonces cómo las formas alternativas de circulación del yaoi y comunicación entre las fujoshis -desde la perspectiva de Misdaad- configuran un espacio que les facilita sostener relaciones de amistad y complicidad compartiendo a través del yaoi sus "propias voces del deseo" al tiempo que implican contradicciones y conflictos con sus familiares y amigos.

Igualmente se explican los motivos por los cuales Misdaad gusta del yaoi y cómo estos motivos se alejan en cierta medida de las convenciones pautadas para la sexualidad de las mujeres. Por último, se esbozan algunas preguntas y perspectivas para futuros trabajos sobre el yaoi, las fujoshis y la sexualidad juvenil femenina.

Precisiones y retos metodológicos

Reconstruir la experiencia de Misdaad como aficionada al yaoi y comprender cómo se configura esta "propia voz del deseo" implicó buscar lo que para ella misma encarnaba y significaba el yaoi y ser fujoshi, y cómo ello contradecía los principios del "gobierno de la sexualidad juvenil" que impone unos límites a los contenidos y conocimientos sobre la sexualidad que una mujer joven debe tener. Realizar esta contraposición de sentidos implica en un primer momento, darle validez y contexto a las voces que a partir del yaoi se producen sobre la sexualidad para las aficionadas.

Esta contraposición de conocimientos se desarrolla a partir de lo que Donna Haraway describe como conocimientos privilegiados, entre los cuales se puede ubicar aquel que enuncia la sexualidad juvenil femenina desde una posición adulta y masculinista, pero que se presenta como una verdad objetiva, neutral y fiel a una ley universal biológica. Hablar entonces de los conocimientos alternos a estas verdades sobre la sexualidad implica privilegiar a las mujeres jóvenes aficionadas al yaoi como sujetos del conocimiento que hablan desde su propia experiencia particular no-generalizable y desde la cual aportan a la creación de un conocimiento que habla de sí mismas, pero del que han estado social y políticamente excluidas.

Encarnar una posición de sujeto implica primero reconocer que todos los lugares de enunciación se configuran desde posiciones de opresión y privilegio paralelas y que en nuestro caso, se ubica en los cuerpos de mujeres jóvenes a quienes se les niega autonomía sobre su sexualidad, al tiempo que en el cuerpo de mujeres jóvenes privilegiadas que a través de su educación y de una alfabetización digital significativa, logran acceder como aficionadas a los contenidos y comunidades del yaoi tanto virtuales como presenciales.

Para rastrear la particularidad del lugar de enunciación de estas voces se recurrió a la experiencia de Misdaad, por ser ella una aficionada consolidada que participa en diferentes actividades relacionadas con el yaoi. A través de una serie de entrevistas etnográficas realizadas en el 2012, Misdaad permitió recolectar información sobre cómo y qué había implicado acceder al yaoi, lo que significaba este subgénero para ella y cómo su afición la había llevado a crear relaciones de amistad con otras fujoshis e introducirse en otras de conflicto con sus familiares y amigos. En este sentido, la experiencia de Misdaad con el yaoi fue concebida de manera integral, en donde sus descubrimientos en el mundo virtual significaban la apertura de espacios y expresiones alternativas que influyeron en diferentes ámbitos de su realidad.

Yaoi, fujoshis y censura en Colombia

El adulto-centrismo que regula la sexualidad de las jóvenes y hace parte fundamental del "gobierno de la sexualidad juvenil" estuvo presente en la censura que sufrieron las series de anime (formato animado del manga) que llegaron al país y que fueron calificados como espantosos animados japoneses o muñecos diabólicos por parte de padres de familia e instituciones religiosas, que no estaban de acuerdo con que estas series fueran transmitidas a los más jóvenes por los canales nacionales de televisión.

Para Tania Cobos (2010) esta polémica -que derivó en el progresivo retiro de las series de anime de la televisión nacional- surgió de lo que denominó como la "latinización del anime", un proceso de interpretación local de las series animadas japonesas, en el cual el desconocimiento de la popularidad del dibujo en la cultura nipona en Occidente hizo que series que estaban pensadas para públicos jóvenes y adultos fueran dirigidos a un público infantil en Latinoamérica. Según Susan J. Napier (2005) esta interpretación es producto de la importancia que tiene la palabra escrita en Occidente en detrimento de la expresión gráfica y los dibujos, los cuales solo son aceptados en libros y productos dirigidos a niños y rara vez se piensan como un producto para adultos.

No obstante, a la par que esta controversia se iba desarrollando en el país, una voz de los consumidores tempranos del anime se expresó a través de la conformación de diferentes grupos, tanto virtuales como presenciales, de jóvenes que habían crecido con estas series y quienes buscando respaldo, comunicación y socialización, lograron difundir y profundizar su gusto y conocimiento por estas series animadas japonesas y el mundo de significados que encerraban.

Al ser Misdaad partícipe de estos cambios, también se trasladó -en su adolescencia- de las pantallas de televisión donde veía sus series shojo favoritas a internet, donde poseía una mayor libertad y variedad para escoger las series que le llamaban la atención y donde accidentalmente encontró el yaoi. "Yo conocí el yaoi a los trece, pero realmente me vine a involucrar en este mundo a los catorce. Yo leía mucho manga shojo en ese entonces, yo era muy shojera en ese tiempo y resulta que llegué a un fansub [lugar en internet de traducción de manga] que se llamaba Menudo Fansub. Ahí había un manga que se llama Sakura Gari y que decía yaoi, yo pensé que era otro tipo de shojo, entonces lo descargué. Al comienzo fue como... no asimilaba bien la historia porque yo pensaba que obligatoriamente uno de los dos tenía que ser mujer, pero cuando vi que los dos eran hombres, entonces yo lo eliminé y mejor dicho pegué el grito en el cie..."

Tabla comparativa de géneros de manga: Shonen, Shojo y Yaoi

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