Tras cruzar la puerta que los llevaba a Idhún, los tres se quedaron petrificados.
Alsan y Shail no estaban allí, en su lugar había una chica de unos dieciséis años. Era alta y musculada y más ancha de lo que lo son la mayoría de chicas. Tenía una larga cabellera pelirroja que le llegaba poco más abajo del pecho.
Victoria apretó más fuerte la mano de los dos chicos. Quería sentir que estaban allí.
-Está bien. Victoria se quedó petrificada. Después de todo lo que había pasado, ¿quién era esa para decirle que ella no podía salvar a Idhún?
Su mente iba a mil por hora intentando entender lo que Solen acababa de decir.
-A ver, no puedes venir aquí simplemente y decir eso.
-Yandrak, tú lo sabes tan bien como yo. Somos nosotros, Solen y Yandrak, quienes debemos salvar a Idhún.
-¿De... -De...-un sollozo se escapó de la garganta de Solen-De nuestro amor. ¿No lo recuerdas, cariño?
-Mientes. ¿Cuando pasó eso?
-Los dragones tienes tres vidas, tantas como soles hay en Idhún. Nosotros nos conocimos en tu otra vida y fuimos novios hasta que moriste. Moriste en mis brazos, agonizando hasta el último momento. Mis lágrimas caían sobre tu cara mientras intentabas tranquilizarme. Los demás decían que olvidarías todo lo que pasamos. Que me olvidarías. Pero yo tenía fe en que te acordases de mí, de nuestra historia. Tenía razones para creerlo porque tú lo dijiste. Dijiste que no había nada que pudiera con nuestro amor. Que me querías muchísimo y eso era lo que importaba.
Jack notó que una chispa se encendía en su interior y se le partió el alma al verla así por su culpa. Quizás si había sucedido, quizás la había amado.
Quería ir a consolarla pero no sabía como se tomaría aquello Victoria.
Kirtash, aprovechando su oportunidad, fue a consolar a Victoria, abrazándola. La hacía sentirse segura entre sus brazos.
Ella lo abrazó y lloró sin poder contenerse. Le daba igual que Jack pudiese verla, que pensase que no era lo suficiente valiente para él. Maldito Jack. Él ya estaba con otra antes de conocerla, antes de robarle el corazón. La había utilizado, ¿verdad? Solo quería divertirse mientras llegaba Solen.
"Quizás hay una explicación racional para todo esto" le dijo una vocecita interna. Pero todo lo que ella podía sentir era odio y rabia.
Levantó la cabeza de entre los brazos de Kirtash y miró a los ojos del shek. Su mirada. En ese momento, pese al dolor que estaba sufriendo, solo existía la mirada. Ella le miraba con mucha intensidad.
Una vez estuvo segura de que Kirtash la miraba con la misma intensidad, le besó. Le besó con pasión, como si fuese el último día de su vida.
-¡Solen no es nadie para mí, no la recuerdo!-gritó desesperado mientras las lágrimas le resbalaban por las mejillas. Necesitaba que Victoria viese lo profundo que era su sentimiento hacia ella.
Victoria y Kirtash se separaron.
-Vale, está bien, Victoria. Si no me quieres, lo entiendo. Entiendo que le escojas por encima de mí pero quiero que lo hagas sabiendo la verdad. Te amo. No siento nada por Solen, solo es un vago recuerdo que acaba de despertar. Estoy enamorado de ti.
Victoria y Kirtash se miraron. Ella aún lloraba. Miró con desdén a Solen. Las cosas volvían a su cauce, suponía.
-Huele... -¡Maldito invasor!-gritó Solen mientras intentaba echarle las manos al cuello.
Jack acudió rápidamente a sujetarla pero ella tenía demasiada fuerza.-¡Debo matarte!
Para Kirtash hubiese sido muy fácil deshacerse de ella. Una simple y mísera mirada y ella habría desaparecido. Pero no debía. Ella era la oportunidad que había estado esperando de estar con Victoria.
Por un ataque de rabia no iba a poner en peligro lo que más le importaba. Ella le asía con fuerza el cuello y le intentaba ahogar.
Pronunciar su nombre bastó. La chica dejó de retorcerse.
-Está bien. Lo primero que debes saber es que hay dos tipos de unicornio: los solares y los lunares. Los solares tienen el poder del fuego y los lunares el del hielo. La profecía dice que un unicornio y un dragón deben salvar Idhún. Pero, ¿y si el unicornio se dedica a deshacer todo lo que ha hecho el dragón? ¿Qué perdida de tiempo, no? Pues eso es lo que pasará si tú y Lunnaris intentáis salvar Idhún. Debe ser un unicornio solar, como yo, el que ayude al dragón. Debemos ser tú y yo, Jack. Además de eso, está el poder del amor, que es lo más poderoso de todo el universo. Y para eso somos perfectos tú y yo, Yandrak. Por eso parecía que las lágrimas tuviesen fuego...
-Así que, no puedo dejaros pasar. Ya ha muerto demasiada gente. Tenemos que salvar a Idhún, Jack. Sé que la quieres, lo veo,-dijo visiblemente dolida- pero no puedo dejarla pasar. Y menos al shek.
-Está bien. Si ellos no pueden pasar, yo tampoco.
-O todos, o ninguno. Después de decir esto, el unicornio solar se quedó estupefacto.

El primer libro, Memorias de Idhún I: La Resistencia, cuenta cómo Jack, después de quedar huérfano, se une a la Resistencia, a la que ya pertenecen la joven Victoria, el mago Shail y el príncipe Alsan de Vanissar (también Caballero de Nurgon), y el último incluyen a Jack que estará practicando en el arte de la lucha con espadas con la esperanza de poder derrotar a Kirtash.
La misión principal de la Resistencia es, como revelan más tarde Shail y Alsan, encontrar a Lunnaris, el último unicornio, y a Yandrak, el último dragón, que son la última esperanza de la salvación del mundo de Idhún, del que ambos proceden.
Existe una profecía que cuenta como solo un unicornio y un dragón salvarán a Idhún y derrotarán al Séptimo.
Por eso es tan importante llevar a Yandrak y a Lunnaris a Idhún, ya que Ashran, el Nigromante exterminó al resto de su raza hace años.
Existe una segunda profecía, mantenida en secreto por muchos al ser considerada obra de El Séptimo dios. En esta se incluye a un shek, criatura del Séptimo con la que este espera poder influenciar en el resultado de la profecía.
El tercero en la profecía no es otro que Kirtash, asesino de refugiados idhunitas en la Tierra.
Kirtash (o Christian, como se hace llamar mientras permanece entre humanos) es el hijo de Ashran, y también posee dos almas, una humana y una shek.
Jack se siente confuso sobre sus sentimientos por Victoria. Al principio se aleja de ella, aunque más tarde se da cuenta de que está enamorado de la joven. Sin embargo cree haberla perdido a manos de Kirtash, de quien Victoria parece estar enamorada.
Más tarde Victoria se sincerará con Jack explicándole que aunque siente algo por el shek, tampoco él le es indiferente.
Esta situación provocará intensos celos en el temperamental Jack, cuya inseguridad le hará dudar del amor de Victoria por él cada momento.
Además, como dragón, Jack siente un odio irracional por todos los sheks, al que ellos corresponden de la misma forma.
Otro suceso que inquieta a Jack es su incapacidad de transformarse en dragón, mientras que tanto Victoria como Kirtash pueden adoptar su verdadera forma.
Esto le lleva a emprender un viaje, junto con Victoria, a la tierra de los dragones, en busca de respuestas sobre su poder.
Durante el tiempo que estuvieron separados, Kirtash ha estado fortaleciendo su alma shek para impedir que su parte humana, avivada por la compañía de Victoria, ahogue la fría alma shek, incompatible con los sentimientos.
Cuando se reencuentra con Jack, quien al fin ha adoptado su forma de dragón, no logran contener su odio ni por la presencia de Victoria, y ambos se enzarzan en una pelea a muerte.
Jack sale derrotado y cae por una profunda sima.

[1] En realidad el dragón ha sido transportado al mundo de Umadhún, donde habita la raza shek.
Su salvación es obra de Sheziss, madre de lo que fue Kirtash antes de que Zeshak entregara a su hijo a Ashran el Nigromante [2] para que creara un híbrido humano-shek.
Sheziss odia a ambos por esta razón, y quiere valerse de Jack para conseguir su venganza.
Mantiene cautivo y oculto a Jack hasta que este aprende a no dejarse dominar por su odio, el cual, le explica, es resultado de los deseos de sus respectivos dioses creadores de que sus criaturas luchen entre sí.
De nuevo los tres juntos, se dirigen a la fortaleza de Ashran para hacer cumplir la profecía y derrotarlo.
El Nigromante logra capturar a Jack y a Christian, y obliga a Victoria a elegir a uno de los dos.
En el último libro de la serie, Memorias de Idhún III: Panteón, Victoria yace gravemente herida después de la pérdida de su cuerno, y Jack y Kirtash se ocupan de ella.
El unicornio sobrevive, y el cuerno de Victoria comienza a crecer de nuevo.
Mientras, Jack permanece en Idhún investigando unos extraños fenómenos naturales, que no son otros que los dioses de Idhún, que han decidido personificarse para acabar con el Séptimo en persona.
Asimismo, Jack acude a la llamada de Shail, quien ha logrado encontrar al príncipe Alsan, desaparecido después de creer a Jack muerto.
Alsan, que poseído por su naturaleza animal mató a su hermano, se niega a regresar a su reino.
Oportunamente aparece Gaedalu, que le entrega a Alsan un objeto realizado con una misteriosa piedra negra que tiene la capacidad de mantener bajo control su parte animal, y así el príncipe acepta volver con la Resistencia.
Sin embargo la piedra parece tener sobre él más efectos, convirtiéndolo en una persona completamente intransigente hasta el punto de llegar a dudar de la lealtad de Victoria por el amor que esta le profesa a Kirtash.
Victoria descubre que está embarazada, aunque desconoce quién es el padre de su hijo, ya que ha tenido relaciones tanto con Jack como con Christian.
Aquellos entre la Resistencia que odian a Christian logran incapacitar el alma shek de Kirtash usando la misma piedra que lleva Alsan, y que constituyó la prisión del Séptimo.
Victoria escapa con él para buscar un medio de salvarle la vida, mientras que Jack le da la espalda sintiendo que la chica ha elegido al shek por encima suyo.
Jack se arrepiente dolorosamente del trato que le ha dispensado a Victoria.
Christian le sorprende dándole una charla sobre su carácter inmaduro, ofreciéndole una última oportunidad de estar junto a Victoria, pero siendo consciente de que la chica les quiere y necesita a los dos.
[3] Kirtash le insta a pensárselo bien antes de volver con ella, porque si vuelve a suceder algo parecido a esta última discusión, no dudará en liberar su odio y matar al dragón.
Jack y Victoria se reconcilian, y los tres se ocultan en una apartada región de Idhún para escapar de aquellos que no comprenden la naturaleza de su relación.
El shek pasa largos periodos de tiempo fuera del hogar, debido a su necesidad de no volverse excesivamente humano, mientras que Jack permanece siempre junto a Victoria.
Cuando son finalmente descubiertos, deciden regresar a la Tierra junto con sus hijos, ya que a los que vivían en Idhún no les importaba que Erik (el hijo de Jack y Victoria) viviera, pero no podían soportar que la nieta de Ashran (Lune/Eva) viviese, por lo que iban tras ella.
Memorias de Idhun: Jack, Victoria y Kirtash
| Personaje | Identidad | Rol |
|---|---|---|
| Jack Redfield | Yandrak (Dragón) / Humano | Protagonista, interés amoroso de Victoria |
| Victoria | Lunnaris (Unicornio) / Humana | Protagonista, vínculo entre Jack y Kirtash |
| Kirtash / Christian | Shek / Humano | Antagonista/Protagonista, interés amoroso de Victoria |
| Solen | Unicornio Solar | Intento de manipular la profecía |
| Alsan | Príncipe de Vanissar | Miembro de la Resistencia |
| Shail | Mago | Miembro de la Resistencia |
| Ashran | Nigromante | Principal antagonista |
En cuanto a la identidad de Jack, él mismo aclara: "Jack Redfield? No, lo siento. No conozco a nadie con ese nombre. ¿El protagonista de Memorias de Idhún? Lo siento, te equivocas. Ese soy yo y me llamo Yandrak." Revela que Jack es un "disfraz, no es real, nunca lo fue". Él es Yandrak, el dragón con escamas doradas, no el chico de cabello dorado. "Yo soy Yandrak, el dragón con escamas doradas, no el chico de cabello dorado."
Yandrak explica que Jack era un "bebe humano que nunca llegó a nacer", y que él, Yandrak, era el alma que vivía dentro de él. "Jack Redfield... Un bebe humano que nunca llegó a nacer. Ese es el Jack que buscas."
Los recuerdos compartidos de Yandrak y Jack son cruciales. Yandrak narra cómo Jack, su parte humana, era quien vivía su vida, mientras que él, Yandrak, anhelaba liberarse. "Fue el amor entre Lunnaris y yo lo que mantuvo fuerte Idhún. Gracias a ella y a su poder pude reflejarme en el espejo durante largo rato."
La relación entre Jack y Victoria es compleja. "-Pero tú… -Pero yo te quiero -completó Jack, y se dio cuenta de que era verdad. Acercó su rostro al de ella y la besó, primero de forma delicada, luego con pasión."
A pesar de la intensidad de su amor, la inseguridad de Jack y su odio hacia los sheks crean conflictos. Victoria, por su parte, se debate entre sus sentimientos por ambos. "-¿Y a mí, me dejarías marchar? Victoria le devolvió una cansada sonrisa. -Tú no quieres que te deje marchar -le dijo-. Te esfuerzas mucho por atarte a mí, y por eso has tenido celos de Christian desde el principio."
La fidelidad de Jack es una de sus cualidades más destacadas. "No vas a perderme, Victoria. Estoy aquí, ¿ves? Y estaré aquí… siempre que me necesites. Esperando a que vuelvas… de dondequiera que estés en estos momentos."

Victoria, al igual que Jack y Kirtash, es única en su especie, y es precisamente ella quien hará de vínculo entre los dos protagonistas masculinos.
Hacia el final de la trilogía, Jack muestra madurez, aceptando la compleja dinámica de su relación con Victoria y Kirtash. "Pues pase lo que pase entre Victoria y Kirtahs, ella regresará una y otra vez a los brazos cálidos de Jack, a la seguridad que le da la fidelidad de este dragón con medio corazón humano."
La historia de Yandrak y Jack es un testimonio de la dualidad, el amor y la lucha por la identidad en el mundo de Memorias de Idhún.