Menma no había visto a Itachi desde hace dos meses, desde aquel día donde ambos durmieron juntos, ella al despertar se encontraba sola. Durante ese tiempo había pedido al viejo Kimawe que entrenara con ella, siguiendo la misma técnica que el chico le había enseñado. Había logrado buen avance, esquivaba con facilidad los ataques de Kimawe, y lograba contraatacar, pero algo la distraía. Se sentía preocupada, Itachi no solía desaparecerse tanto tiempo, un cuervo solía llegar de repente en algunas ocasiones, lo que significaba que el estaba bien, pero aun así ella no podía evitar ponerse pensativa.
Kimawe la golpeó con fuerza en el brazo, Menma no pudo esquivar el golpe. -Estas muy distraída últimamente niña- menciono el anciano ayudándola a ponerse de pie. Ella retiró la venda de sus ojos -Si es por el joven Uchiha, no deberías de preocuparte, después de todo, ese muchacho es un prodigio y está decidido a seguir su camino, dudo que se deje morir tan fácil--Lo sé, es solo que es extraño, tengo un presentimiento. - Creo que fue suficiente entrenamiento por hoy, vamos adentro.

A lo lejos pudo sentir el chacra de dos personas, se acercaban a la casa, Menma frunció el ceño hace mucho no recibían visitas. Al acercarse se percataron que eran una mujer y un hombre, llegaron en busca de ayuda médica. -Nuestros hijos fueron atacados gravemente por maleantes y necesitan de su ayuda, señora Hatama. -Por su puesto, iré con ustedes. -Yo iré contigo, avisaré a Shinso y prepararé las cosas. -Muchas gracias se los agradecemos tanto, el médico del pueblo nos envió aquí por ayuda- menciono el hombre. -No se preocupen are todo lo que esté a mi alcance- Kimawe no tardo en avisar a Shinso quien les pidió que regresaran a salvo y en alistar sus cosas, se acercó a Menma para despedirse. -El viaje será de dos o tres días cuando mucho, Hiru dejó la comida de hoy puede que te alcance para mañana, cuídate pequeña. -No vayas a hacer desastres mi niña. -Vayan con cuidado, los amo.
Menma observaba como se alejaban, hace tiempo no se quedaba sola, no tendría mucho que hacer más que entrenar con la katana, se dirigió al espacio de entrenamiento nuevamente para seguir entrenando. Así paso su tarde, perfeccionando sus movimientos, golpeando árboles y los troncos que había puesto Kimawe para ella. Estaba tan sumergida en su concentración de ataque que sin pensar lanzó su katana como lanza a un árbol, donde salió volando un cuervo de ahí.

-Tus reflejos y puntería han mejorado- el pelinegro salió detrás del árbol. -No tanto como quisiera. -Lamento haberme desaparecido tanto tiempo, tenía asuntos que arreglar. -Me alegra verte y saber que estás bien- Menma sonrió aliviada. -¿Qué tal haz avanzado?-Lo logre, o eso creo- Itachi la tomo de la mano y deslizo sus dedos hacia su brazo retirando la venda que había, se posicionó detrás de ella colocando la venda en sus ojos, Menma sintió escalofríos.
Itachi es extremadamente dulce y tierno durante el sexo. En una ocasión, al probar la quinta posición del Kamasutra, "La Acrobática", Menma maldijo al sentir que sus músculos temblaban ante la flexibilidad que requería la posición. Unos segundos después, Itachi se movía con frenesí, y ambos llegaron al orgasmo en segundos. -Ugh, ¿Quieres que te dé duro no es así? Las embestidas de Itachi se hicieron mucho más rápidas, estaba exitado y si seguíamos de esta forma mi novio conseguiría su orgasmo. -Ugh, _________... Sentí la semilla cálida de Itachi en mi interior, mierda yo aún no logré venirme.

Itachi cayó a su lado, intentando recuperar el aliento. Menma se subió sobre su regazo y comenzó a frotarse sobre él. -¿Acaso crees que ya terminamos? - Cuestionó viéndolo ofendido. -¿Eh? Reí ante la cara de sorpresa de mi chico y me lancé a besarlo, el chasquido de nuestras lenguas. -Follame, te necesito mucho más Ita.
Itachi ama cuando le ruegan durante el sexo. Esa es su única debilidad, y a Menma le alegra saber que era el único capaz de hacer que Itachi pase de lento y sensual a un poco más dominante y rudo en la cama. -¡Ah! Gemí al sentir el pene de Itachi dar justo en mi próstata. Mi novio pareció darse cuenta de mi reacción porque siguió golpeando justo en mi punto dulce. -¿Te gusta? -Es bueno, joder. Sentí el pene de mi chico hincharse aún más, y podría jurar que follar lo hace sentir orgulloso. -Soy el único capaz de darte este placer, mierda soy feliz. -Ugh, ¡Haa! La posición favorita de Itachi es cuando lo monto, claro también es la mía. Después de unos segundos, Itachi pasa sus manos por su cuerpo y tira de él para besarlo mientras se frota contra su virilidad y él sostiene sus caderas con fuerza. -Me encantas... -¡Ah, Ita!
Itachi definitivamente se asegurará de que Menma se venga antes que él. Hacer cosas para ayudarle a conseguir el clímax antes de que él llegue es su costumbre. Ahora estaba jugando con su pecho, chupando sus pezones. -Itachi, Mgh, Ah Las embestidas se volvieron mucho más rápidas y genéticas, el choque de nuestras pieles sonaba por todo la habitación. Liberó su semilla sobre el abdomen de Itachi y finalmente él se vino por segunda vez. -Ven aquí.
Itachi ama los abrazos después del sexo. Menma se dirigía a la casa de los Uchiha quería ver a Sasuke ya que el le había enviado un mensaje invitándole. Caminaba a paso rápido sentía como sus mejillas se tornaban rojas. -Salió un minuto a comprar pero pasa no tardara. Conocía demaciado bien a Itachi sabía que el era buena persona, si no lo supiera no hubiera pasado. -Entonces... -Itachi yo volveré más tarde. - me levanté del sofá y caminé hacia la salida. Pero antes de llegar sentí como su mano me detenía y me apretaba. - ¿Que pasa? - voltee a verlo, aquellos ojos negros me miraban intrigante mientras que sus labios formaban una pequeña sonrisa. -No te dejaré ir. - murmuró antes de besarme, no sabía que hacer, sus labios chocaban con los míos, estaba nerviosa, estatica, mantenía mis ojos bien abiertos mi cuerpo no se movía y solo sentía como su mano aún sostenía la mía. -Itachi... Que... ¿Por qué? - no mentiría estaba asustada, quise dar un paso atrás pero el aun no soltaba mi muñeca. Estaba asustada. -Me gustas, me encantas, me traes loco, te amo _____. -Yo... - esto no... No lo podía creer ¿en que momento paso? Debía dejar las cosas en claro. Tome aire y con pena lo mire. - Yo.... Itachi.... Yo amo a Sasuke. Perdón. - agache la mirada pero al momento sentí como era jalada hasta su pecho podía respirar su aroma y sentir su mano acariciar mi cabello. -Lo sé, se que lo amas. Pero el no a ti.- quise separarme de él pero no me lo permitió. - yo fui quien te envio el mensaje. - me separe de él levemente, ¿por que había hecho eso? -Yo lo siento... En verdad lo siento. -Entiendo- hablo el pelinegro - pero antes de que te vallas dejame hacer algo y después te iras. -Bien te dejaré hacerlo - respondí al imaginarme lo que quería, un beso. Pensé. Con una sonrisa formándose en su rostro tomo nuevamente mi muñeca e hizo que siguiera sus pasos. -Ven- no entendía por que me llevaba rumbo a su cuarto. Abrió la puerta, pase con paso lento pude ver como entraba la luz por la ventana, el ordenador encendido y una pequeña cámara cerca. -Itachi ¿por que... - no pude terminar mi pregunta ya que el me besaba, tomo de mi rostro y lo pego más al de el. - Abre tu boca - le hice caso a lo que me decía y pude sentir como su lengua urgaba dentro de mi. Empecé a seguir su beso torpemente, mis mejillas estaban que ardían mientras que en mi interior sentía un calor. Un fuego creciendo dentro de mi. -Itachi... - murmure después de separamos, mi mente estaba nublada y mi cuerpo se sentía raro. El sonrió al verme así y me dirigió a la cama, mi mente decía no pero mi cuerpo... - Quiero que me ames a mi... Amame a mi - susurro antes de sentarse en la cama para después sentarme encima de él. -aaaggg - murmure mientras sentía como me besaba el cuello. -Te amare tanto que tu también me amaras a mi te lo prometo. - no pude evitar gemir cuando sentí como sus manos acariciaban con sutileza mis pechos. - Itachi me siento rara.... Pero mmmm- el solo acaricio con más rudeza mis pechos para después bajar sus manos hasta mis muslos y acariciar lentamente mis piernas, algo dentro de mi me decía que no debía de seguir pero aquellas caricias eran fascinantes. Instintivamente cerré las piernas cuando sentí sus dedos acariciar cerca de mi entrepierna. - No, Itachi.... -_____tranquila, dejame amarte más. - Estas tan húmeda - no podía responder, se sentía tan bien temblar ante sus caricias que mantenía los ojos cerrados. El azabache me beso con frenesí y poco a poco fue quitando nuestras ropas, ambos estábamos desnudos me ardía demaciado la cara tanto que estaba segura que estaba roja. -Te vez hermosa con las mejillas sonrojadas. - sus labios besaban mis pechos desnudos mientras que sus manos seguían frotando mi intimidad. -ITACHIIII - grite al sentir como mi cuerpo no resistía más y arqueaba la espalda sacando un líquido desconocido. -Espera.... Itachi no.... - el tomo de mis manos y empezó a entrar, me dolía mucho, demaciado. - Duele.... Por favor - me removi en las sabanas tratando de apartarlo, se suponía que mi primera vez no fuera así, ni con el pero me gustaba sentir esta cercanía, me gustaba sentir su olor y su calor, aunque lo único que quería era que fuera más amable... - Aaaahhh Ita-chi- grite mientras sentía como algo en mi interior se había roto. Tenía ganas de llorar por el agudo dolor que sentía pero solo unas lágrimas salieron de mi. -Joder.... Yo.... Pensé que- su voz denotaba cierto miedo y arrepentimiento. Sentí como lentamente deslizaba su pene hacia afuera, tomé su mano y detuve su acción. -Estoy bien... Si. - sonreí para calmarlo un poco. -______- murmuró mi nombre para después besarme en los labios con sutileza. -¿Puedo moverme? - a lo que yo solo asentí. Movió sus caderas llevando un ritmo lento, aunque me dolía al principio al paso del tiempo un sentimiento raro empezó a llenar mi cuerpo. -Itachi.... Aaaaaghh - susurre al sentir como poco a poco el aumentaba el ritmo, me sentía en el cielo. Mis manos se aferraban a la sabana mientras que mis piernas lentamente abrazaban a su cadera. - Yo igual. - murmuró jadeando las embestidas eran cada vez más rápidas y profundas. Mientras que en mi interior se sentía más caliente y una sensación de querer explotar. -Te amo _____- grito cuando se vino dentro de mi. Mi respiración era agitada y descansaba en la cama cuando Itachi me abrazo por la espalda. -Olvida a Sasuke y Amame a mi. -Intentaré amarte Itachi. A partir de hoy te pertenezco.
♡itachi conoce a menma♡
Narras tú: I-Itachi...-Itachi se acercó a mí intimidante. Había cambiado muchísimo, ahora era más guapo, mucho más guapo. I:¿Qué haces con Hatake? Te he estado observando...-puso cara de confusión.-Creí que jamás amarías a otro hombre que no fuera yo, porque yo...-se acercó hasta quedar a milímetros de mí.-Jamás pude olvidarte, incluso ahora siento la necesidad de no separarme nunca más de tí. Regresé sólo por hoy para tenerte aunque fuera por una sola vez entre mis brazos antes de morir a manos de Sasuke y me encuentro con que estás con otro. Pero te digo algo, señorita...-Itachi mordió mi labio y me estremecí.-Ahora no me dejaré matar, no me iré de este mundo sabiendo que es otro el que te besa cada noche y no yo. Hice mucho daño yéndome y ahora estoy empezando a darme cuenta de lo que hice... vendré cada noche, espérame aquí o entenderé que estás enamorada de Kakashi y nunca más me volverás a ver...-me besó y se largó por donde había venido, yo no podía dejar de temblar. Itachi iba a venir cada noche a por mí... esto no estaba bien, yo no quería esto de esta manera. No engañando a Kakashi que tan bien se ha portado conmigo, no a escondidas... yo quiero esto con la verdad por delante y a la luz... ¿qué hago?
Narra Naruto: Me levanté temprano para ir a la prueba escrita de los exámenes chunin. Mi hermana se acercó a mi mirándome con sorna. Tú: Oye, Naruto nii.-canturreó moviendo el cuerpo como si fuera cejotas sensei. Empezó a darme miedo, mi hermana normalmente no está de tan buen humor. N: ¿Tú?-dije confundido. Mi hermana sonrió y asintió.-¡Eres tu dattebayo! Oye...-me acerqué sigilosamente al oído de mi hermana y ella se acercó siguiéndome el juego.-Apruébame por la cara dattebayo.-mi hermana asintió con cara de concentración hasta que se dio cuenta de lo que le había pedido. Tú: ¡Pero bueno mocoso!¡¿Quién te crees que soy?!-me dio un puñetazo y me mandó volando hacia la calle. Tú: Esta escena me ha recordado mucho a papá y a mamá.-logró decir con lágrimas de la risa en los ojos.-De hecho papá acabó exactamente cómo y dónde estás tú. Y mamá le dijo la misma frase.-se tiró al suelo agarrandose el estómago y revolviéndose. El examen fue muy difícil. Al principio no lo entendía, y lo dejé en blanco. Pero después descubrí que consistía en copiarse sin que te pillaran. Pero lo descubrí tarde así que dejé el examen en blanco al final también. Luego me enteré de que el censor empleó técnicas de tortura psicológica. Pero finalmente aprobé y pasé a la segunda parte de los exámenes. Algo llamado el bosque de la muerte. Me causaba escalofríos el simple nombre. I: No vendrá, se ha acostado.-Itachi me colocó debajo de él en un salto. Tú: Jamás podría olvidarme de ti, no seas idiota.-jadeé ante la caricia de Itachi en mi pierna.-Te necesito...-decimos a la vez en un tono de angustia. Reimos levemente ante esa coincidencia. I: Quiero pedirte algo.-asentí.-Quiero rectificar lo que hice y volver a la aldea, pero no será un camino fácil. Quizá tarde un tiempo. Prométeme que me esperarás, que no llegarás a más con Kakashi. Yo a cambio prometo venir cada noche, si alguna vez no puedo venir, prometo mandarte mi halcón para avisarte.-una gran sonrisa se formó en mi cara, ahora estaba realmente feliz y esperanzada. Tú: Bueno, nadie te ha dicho que te contengas... Mi... I: Tú te lo has buscado.-volvió a sonreir de lado y comenzó a besarme de manera salvaje y desesperada, como si quisiera borrar todo el tiempo separados, como si nunca se hubiera marchado.
Fui testigo de cómo Itachi Uchiha, un prodigio y pilar de la Fuerza Militar Uchiha, se abría a sus sentimientos más profundos. Su viaje para arreglar asuntos pendientes lo llevó de regreso a Menma, reavivando una conexión que parecía rota por el tiempo y la distancia. La intensidad de su reencuentro, marcada por momentos de dulce ternura y pasión desenfrenada, demostró que su amor era capaz de superar cualquier obstáculo, incluso la duda y el miedo a un nuevo comienzo.

La historia de Menma y Itachi se entrelaza con la complejidad de las relaciones y la fuerza del destino. A pesar de las complicaciones y los malentendidos, su amor prevalece, demostrando que incluso en los caminos más inesperados, el corazón encuentra su propio rumbo. La narrativa explora la dualidad entre el deber y el deseo, la duda y la confianza, pintando un retrato vívido de dos almas unidas por un vínculo inquebrantable.