El tebeo, también conocido como cómic o historieta, tiene una rica y compleja historia en España, marcada por la evolución social, política y cultural del país. Desde sus inicios hasta la consolidación de la novela gráfica en el siglo XXI, el cómic español ha desarrollado un estilo propio y ha reflejado la idiosincrasia de la sociedad.
Los Inicios del Tebeo en España
La historia del cómic en España puede remontarse muy atrás en el tiempo, dependiendo de lo que se entienda por historieta. Por ello, y al igual que sucede en otros países europeos, existe una fuerte controversia sobre cuál fue el primer cómic autóctono, llegándose a citar las Cantigas de Santa María, realizadas probablemente entre 1260 y 1270 por el taller de Alfonso X «el Sabio» como tales.
Los antecedentes de la historieta en España se remontan a las aleluyas (o auca en catalán) del siglo XVIII, composiciones impresas con viñetas acompañadas de textos rimados. Durante el siglo XIX fueron muchísimas las publicaciones, aunque no se a cual se podría denominar cómic y cual no, pero eran muchas las que tenían ilustraciones, aunque no se utilizaban los "bocadillos" (esos globitos en los que se pone lo que dicen los personajes y que aparecerían allá por el 1900). Blanco y Negro, El Cascabel, Gedeón, El moro Muza, etc.
Fue un poeta y escritor llamado Apel-les, apasionado de este nuevo arte, quien introduciría el género en España, partiendo de Cataluña y empezando a comercializarse a finales del siglo XIX. Donde mas se consolidaron las publicaciones de cómics fue en Barcelona, aunque Madrid también tuvo muchos autores realmente talentosos. Destacamos entre los autores de la época a Cilla, Robledano, Xaudaró, Atiza, Navarrete y Gasgón.
En 1915, surge la primera colección de cómics considerada como tal: “Dominguín”. Y, en 1917, el archiconocido “TBO”, donde se dieron a conocer grandes de las historietas en España como Benejam, Opisso, Urda, Muntañola, Bernet Toledano…
Poco después de aparecer TBO, en 1917, Joaquin Buigas Garriga adquiere esta revista, y en poco tiempo tuvo un gran éxito, con colaboradores como Urda, Donaz, Tínez, Benejam, Arnal, Sabatés y un largo etcétera. El TBO, cuyo primer número data de 1917, fue originariamente una revista cómica y recreativa que, gracias a su enorme popularidad, acabaría dando nombre a todo un género.
Más tarde, en 1921, apareció “Pulgarcito”, en la que publicaban Escobar, Cifré, Vázquez, Peñarroya, Segura, Ibáñez… y que fue el germen de lo que posteriormente sería la Escuela Bruguera y el resto de sus publicaciones: “Mortadelo”, “Zipi y Zape”, “DDT”, “Din Dan”… El número 1 de Pulgarcito costaba 5 céntimos, y su fundador y director era Juan Bruguera. Hubieron otras revistas en los años 20 como Macaco, Pinocho, Jeromín, Crispin, Charlos, Chicharito, Chiquilin, Chiquitin, Chispita, cholin y un largo etcétera.
El TBO, que continuó publicándose durante muchos años, y las revistas Pumby o Jaimito, que combinaban varias historietas cada una con su propio protagonista, son buenos ejemplos de esta época.

La Edad de Oro y la Posguerra
Pronto llegaría la guerra civil, que acabó con el auge que estaba siendo patente en el comic español, apareciendo otro tipo de revistas como las del bando nacionalista Flecha y Pelayos, que se unificarían poco después, con autores de poca calidad, con estilo ofensivo hacia el lado republicano. Ente ellos destacamos La ametralladora, Chicos, Camaradas, o Diario de La Marina, que eran personajes de Walt Disney, con nombres españoles, eso si, bajo la supervisión del "imperio".
La aparición de estas revistas no era continua, sobre todo por falta de ilustradores, aunque poco después aparecerían personajes que serán recordados siempre, como La familia Ulises o Melitón Pérez de Benejam, o Cristobal y Angelina de Muntañola.
Tras la Guerra Civil, la dictadura franquista impuso una estricta censura que condicionó la producción cultural. No obstante, las décadas de 1940 y 1950 son consideradas la "edad de oro" del cómic español. Los españoles que fueron niños durante la posguerra tuvieron pocos motivos para la alegría, pero sin duda aquellos cuadernos de papel de unas pocas páginas llenaban de ilusión sus horas de ocio. Cada semana, esperaban con avidez la llegada al kiosco de El Guerrillero Audaz, Hazañas Bélicas, El Capitán España o Luchadores del Espacio.
Jaimito, aparecida en 1945, al igual que Pulgarcito quería seguir la línea marcada por TBO. A partir de 1947, Pulgarcito decide cambiar radicalmente, con un nuevo equipo de dibujantes. Había también una novela denominada EL Coyote, de notable éxito, por lo que su editor sacó una revista con el mismo nombre, siendo la más exitosa de la posguerra. Entre sus colaboradores estaban Darnís, Ripoll G., Urda, Alférez, Roso, Hidalgo, Bielsa, Larraz, Ribera, E.
En 1944 surge “La Codorniz”. Y el mismo año empieza el boom de la Escuela Valenciana, con “El guerrero del antifaz”, “El capitán Trueno” (1956), “El Jabato” (1958)… En 1948 aparece HAZAÑAS BÉLICAS, historias diversas que concluían en el mismo número, su autor fue Boixcar, seguido más adelante de otros, entre los más destacados Longarón, Pagés, Farrés y Alan Doyer.
La editorial Bruguera, una de las mas conocidas de mi generación, creó demasiadas publicaciones y entremezcló personajes que estaban en una revista, desaparecían de esta , aparecían en otra, y no seguía una línea regular. De hecho su explotación a algunos dibujantes provocó que se fuesen y se montasen por su cuenta una tenporada, con revistas como TioVivo, donde hubo una "guerra" por parte de Bruguera intentando boicotear a sus nuevos contrincantes. Incluso llegó a cambiar el contrato de sus dibujantes, exigiendo que renunciasen a cualquier tipo de derecho de autor y de explotación de sus personajes, quedando esos dercehos para la editorial Bruguera en exclusividad, y así evitar que pudiesen hacer lo mismo otros dibujantes. Salieron los nombres de las revistas conocidas con el nombre Súper (Super Mortadelo, Super Zipi y Zape, Super Tío Vivo, etc.) o Especial o Gigante, lo cual provocó una súper producción descontrolada, cosa muy notable en su última etapa, años 80, en la que sus dibujantes delegaban en otros para que les llenasen páginas de sus personajes, con una considerable pérdida de calidad.
Los primeros tebeos de principios del siglo pasado, igual que los periódicos para la infancia decimonónicos, difundían una ideología burguesa y tenían una intención moralizante, dirigiéndose a los hijos de las clases altas, aunque ya no exclusivamente de dirigentes, sino también de la alta burocracia y grandes negocios.
Los años sesenta, acompañando a la tremenda subida de la natalidad en la época, llenaron las calles de niñas y niños con pocas diversiones: la propia calle para jugar con la pelota, a policías y ladrones, la cogida o el escondite; y la lectura en la casa, donde era muy raro que no se pudiesen encontrar ejemplares de las publicaciones de Bruguera, las más populares. En cualquier estanco se encontraban DDT, DinDan, Pulgarcito, y posteriormente Mortadelo, TBO, Pumby, relatos ilustrados, sobre todo de Bruguera, una gran oferta.

La Transición y el Cómic Adulto
El año 1975 marca una clara línea divisoria en la historia del tebeo. La tendencia a un realismo creciente, la mayor perfección del dibujo y la mejora técnica de las publicaciones se ven entonces reforzadas por un mayor realismo y por una clara vocación de crítica social.
La transición a la democracia propició una apertura cultural que se reflejó en la historieta. Surgieron revistas como El Víbora, Totem y Cairo, que promovieron un cómic más experimental y dirigido al público adulto. En los años 70 surge el apogeo del cómic adulto en España, y nacen revistas como “El víbora”, “Makoki”, “El jueves”… y es en esta época en la que surge Toutain Editor.
El comic destinado a adultos se había intentado introducir en innumerables ocasiones, pero hasta 1976, una vez desaparecida la censura, no llegaría a nosotros este género, a pesar de los intentos a partir de 1968 imitando revistas extranjeras.
A partir de ese momento, la palabra cómic absorbió al tebeo, que evocaba a los años pasados que se querían olvidar. De pronto vivíamos en otra época. Éramos más modernos, más interesantes.

El Cómic Español Contemporáneo
En la década de 1980, el cómic español experimentó una renaissance, conocida como la “Edad de Oro del Cómic Español”. Artistas como Carlos Giménez, Paco Roca y Max comenzaron a publicar trabajos innovadores y ambiciosos que abarcaban temas como la historia, la política y la identidad nacional.
Ya en 1990, llega a España el primer manga japonés, Akira. Tuvo buena acogida por la aparición en televisión de estos manga, y se empezaron a crear productos de este nuevo género sin estética ni originalidad.
La década de 1990 estuvo marcada por una crisis en la industria del cómic español, debido a factores como la competencia de otros medios de entretenimiento y la saturación del mercado. Muchas revistas cerraron, y editoriales como Bruguera desaparecieron o fueron absorbidas por otras compañías.
En el siglo XXI, el cómic español ha experimentado una renovación, con la aparición de nuevos autores y la consolidación de la novela gráfica como formato. Además, iniciativas como el Premio Nacional del Cómic, establecido en 2007, han contribuido a la valorización del medio.
La Asociación Cultural Tebeosfera (ACT) lleva más de 20 años (desde 2001) difundiendo el cómic y elaborando interesantes estudios sobre la historieta (además de presentar sus imprescindibles informes anuales sobre la situación de los tebeos en España). Su nuevo libro, Tebeoría (ACyT Ediciones) recoge recoje las ponencias presentadas en el primer Simposio Tebeosfera de estudios sobre el cómic celebrado en diciembre de 2021 en Sevilla.
En definitiva: el cómic español tuvo también su época y estilo, marcado por un reflejo caricaturizado, paródico y satírico enfoque de la sociedad doméstica y los héroes del imaginario popular por lo general, en un enfoque muy compatible con los planteamientos tendentes hacia el elemento cómico de la Escuela de Marcinelle.
HISTORIA DEL CÓMIC 1. Los Orígenes.
La obra "Historia de los cómics en España", con la curiosidad de que es una coedición con el sello francés PLG a raíz de la invitación a España en el festival SoBD (Salon de la Bande Dessinée au cœur de Paris) donde, con la colaboración de la ACyT, se organizó una quincena del cómic español con numerosas charlas y actividades pensadas para dar a conocer nuestra industria en el país vecino. La obra está realizada por importantes figuras del cómic, bien sea como autores, investigadores o como divulgadores.
Características del Tebeo Español
El cómic español se caracteriza por un enfoque muy compatible con los planteamientos tendentes hacia el elemento cómico, a menudo con un reflejo caricaturizado, paródico y satírico de la sociedad doméstica y los héroes del imaginario popular.
Evolución del Formato y la Temática
El primer bloque, centrado en los orígenes del cómic en España entre los años 1857 y 1939, describe una lenta transición y popularización del cómic como formato accesible, que se abría paso entre la sociedad tímidamente.
El segundo bloque aborda la influencia del franquismo en un formato ya popularizado (con cifras de ventas inimaginables hoy día) y aspectos que iban desde cómo se consideraban obras influidas políticamente hasta la dificultad para editar una serie con sus números correlativos.
El tercer bloque se centra en la época de la explosión de revistas de cómics entre los años 1975 y 1999, una etapa muy interesante en la que aparecieron numerosas revistas míticas de historietas, como 1984 (posteriormente Zona 84), Creepy, Cimoc y un larguísimo etcétera.
Influencia y Reconocimiento
España se abre definitivamente a las influencias foráneas, especialmente francesas y belgas, y los artistas nacionales comienzan a dibujar para editoriales extranjeras. Muchos de ellos, gracias a la excepcional calidad de sus trabajos, comienzan a residir en ciudades tan emblemáticas para la evolución del cómic contemporáneo como Londres o París.
La Asociación de Autores de Cómic de España se creó en 2002, con la intención de proteger los derechos de los autores, dibujantes y guionistas de historieta españoles. Actualmente, proliferan festivales de cómic en cada comunidad autónoma.
En el siglo XXI, el cómic español ha experimentado una renovación, con la aparición de nuevos autores y la consolidación de la novela gráfica como formato. Además, iniciativas como el Premio Nacional del Cómic, establecido en 2007, han contribuido a la valorización del medio.
En definitiva, Historia de los cómics en España es una obra altamente recomendable, para conocer mejor nuestra industria del cómic y comprender cuáles son las circunstancias socio-culturales que provocaron que evolucionase como lo ha hecho.
| Año | Publicación/Evento | Descripción |
|---|---|---|
| 1915 | "Dominguín" | Primera colección de cómics considerada como tal. |
| 1917 | "TBO" | Revista que popularizó el género humorístico y dio nombre al tebeo. |
| 1921 | "Pulgarcito" | Germen de la Escuela Bruguera. |
| 1940s-1950s | "Edad de Oro" | Periodo de gran popularidad y producción a pesar de la censura franquista. |
| Años 70 | Publicaciones para adultos | Auge del cómic adulto con revistas como "El Víbora". |
| Años 80 | "Edad de Oro del Cómic Español" | Renacimiento con trabajos innovadores y ambiciosos. |
| Siglo XXI | Renovación y novela gráfica | Consolidación de nuevos autores y formatos. |
