¿Alguna vez te has sentido como si necesitaras un poco más de amor hacia ti mismo? ¿O quizás has tenido días en los que la autoestima parece que se fue de vacaciones sin avisar? Bueno, no estás solo. Todos hemos pasado por esos momentos en los que necesitamos un empujoncito para recordarnos lo increíbles que somos. El amor propio es esa chispa interna que te hace valorarte a ti mismo, reconocer tus cualidades y aceptar tus imperfecciones. Por otro lado, la autoestima es como el combustible que impulsa tu amor propio. Es la confianza en ti mismo, la creencia en tus habilidades y el respeto por tu valía como persona.
Tener un buen amor propio y autoestima no solo te hace sentir bien contigo mismo, sino que también afecta todos los aspectos de tu vida. El amor propio es ese músculo que deberías ejercitar a la perfección en cada momento. Pues influye en la forma en que te relacionas con los demás, en la imagen que proyectas al mundo y en el modo en que haces frente a los problemas. Sin embargo, muchos desconocen la importancia de aumentar el amor propio para garantizar el propio bienestar.
El destello del amor propio garantiza, por ejemplo, que elijas mejor a las personas que conforman tu vida. Implica además que puedas enfrentarte con mejores recursos a cualquier desafío, sea grande o pequeño. El amor propio es, por así decirlo, un estado de aprecio que va surgiendo a medida que haces cosas por ti. A medida, por ejemplo, que inviertes en tu desarrollo psicológico, emocional y espiritual.
¿Qué es el amor propio?
El amor propio no se trata solo de sentirse bien. No es algo que puede lograrse solamente cuidando la imagen, compartiendo tiempo de calidad con los seres queridos, disfrutando en soledad de actividades que te gusten o a través de lecturas inspiradoras. A pesar de lo gratificante que estas y otras cosas puedan ser, el amor propio no solo esto. Define ante todo la capacidad para apreciar lo que haces y valorar lo que eres. Son dimensiones que, a menudo, se ven vulneradas como efecto de una mala crianza y una educación autoritaria o marcada por la indiferencia.
El amor propio es un estado que no admite dudas, épocas de debilidad o menos aún situar su destello en bolsillos ajenos para perder así tu dignidad. Este tendón psíquico exige cuidados y crece mediante acciones que te hacen madurar: cuando actúas, por ejemplo, de manera inteligente y cuidas tus intereses y valores; cuando empiezas a aceptar tus debilidades y fortalezas y tienes menos necesidad de explicar tus carencias. Estás a su vez ante un estado que te hace sentir compasión por ti como ser humano y te empuja a luchar por encontrar un significado personal.
¿Cómo saber si no te amas a ti mismo?
Ahora bien, muchas personas no saben identificar la falta de amor propio. Y esto se debe a que nunca fomentaron esta dimensión durante la infancia y la adolescencia. Sin embargo, nunca es tarde para aprender a reconocerlo. Señales de falta de amor propio incluyen:
- Cuestionas los halagos que otras personas dicen sobre ti; sientes que son exagerados o una broma.
- Nunca defiendes tu punto de vista ante los demás; estás a la defensiva.
- Te tomas cualquier opinión o comentario como un ataque personal.
- Te comparas con los demás y siempre sales perdiendo; te sientes por debajo, insuficiente, defectuoso.
- Le atribuyes a la suerte tus logros, dejando de lado tu valor, esfuerzo y capacidad.
- Dudas de ti mismo constantemente debido a la inseguridad.
- Tienes pensamientos negativos recurrentes y te juzgas con frecuencia.
La falta de amor propio puede ser solo un aspecto de una condición mental más severa. Por tanto, en estos casos, será necesaria la intervención de un profesional en salud mental que te ayude a abordar la problemática según sea el caso. No obstante, es importante tener en cuenta que la psicoterapia siempre será una excelente opción para elevar la autoestima. Independientemente de que haya una condición mental o no. Así que no hace falta padecer algún trastorno de gravedad para acudir a uno.
17 Pasos para Aumentar el Amor Propio
A continuación, te presentamos algunos pasos para aumentar el amor propio:
-
Permanece atento y consciente: Observa lo que sientes, aquello que brota en tu interior, esa voz que te dice lo que amas. Estar atento y ser consciente es necesario para que identifiques cómo estás, qué estás necesitando y qué puedes hacer por ti para amarte más.
-
Actúa en función de tus necesidades, no de tus deseos: Vive en función de lo que necesitas, no de lo que deseas. Darle prioridad a lo que necesitas y no a lo que deseas no quiere decir que no puedas cumplirte un capricho de vez en cuando. De lo que se trata es de no convertir la satisfacción de los deseos en el eje central de tu existencia.
-
Practica un buen cuidado personal: Dedica tiempo a hacer cosas que te hagan feliz, ya sea dar paseos por el parque, tomar un baño relajante o simplemente disfrutar de una buena taza de café. Cuida tus necesidades básicas: buena alimentación, ejercicio, buen sueño, intimidad e interacciones sociales saludables. No tengas miedo de priorizarte, porque el amor propio no es egoísmo, es un ejercicio de salud para el propio equilibrio físico, mental y emocional.
-
Establece límites: Decirte «no» frente a aquello que te daña es una muestra de aprecio por ti, por tu bienestar. Empieza por trazar bien los límites que no debes sobrepasar.
-
Protégete de las personas tóxicas: Identifica quienes no te permiten desarrollarte y busca la forma de mantener la distancia con ellos. Amor propio es también que te sepas desenvolver en situaciones difíciles y que sepas imponer tus derechos y necesidades, sin agredir al otro.
-
Relaciónate con personas que te amen: Rodéate de personas que te traten bien, que te sumen, que te hagan sentirte valorado y apreciado. Busca lo mejor para ti y date el regalo de estar rodeado de personas que te aporten positividad.
-
Perdónate a ti mismo: Las personas que se aman a sí mismas aprenden de sus errores, aceptan su humanidad y se perdonan. Ser responsables de tus acciones no implica que tengas que castigarte por ellas eternamente.
-
Escucha tu voz interior: ¿De qué manera te hablas? ¿Qué te dices cuando fracasas? Procura convertir tu diálogo interno en uno más positivo, compasivo y bondadoso. Háblate tal como le hablarías al amor de tu vida.
-
Concéntrate en las cosas buenas: Toma un momento cada día para reflexionar sobre las cosas buenas de tu vida y da gracias por ellas. Ver ambas caras de la moneda del bien (lo que te pasa y lo que haces por otros) es una manera de llenarte de emociones agradables.
-
Vive con intención: Para aceptarte y amarte más, siendo consciente de lo que sucede en tu vida, es bueno que tengas al menos un propósito. Descubrirás que puedes quererte mucho más si logras lo que te propusiste hacer.
-
Acepta que hay cosas que no puedes controlar: Aceptar que no puedes controlar todo y que hay cosas que se escapan de tus manos es una forma de fortalecer el amor propio. No puedes controlar las acciones de los demás, la incertidumbre del futuro, o la opinión que tienen los demás sobre ti. Y eso está bien.
-
Hazte cumplidos cada día: Aprende a halagarte cada día, reconoce tus logros por más pequeños que sean y valora el esfuerzo que le destinas a cada objetivo así no lo hayas alcanzado. No esperes que otro venga a hacerlo por ti.
-
Haz aquello que te hace sentir bien: Dedícate tiempo de calidad para aumentar tu amor propio. Consiéntete con esas cositas que tanto te gustan. Siéntate un rato a escribir una lista de cosas que te guste hacer y piensa cómo puedes incluirlas en tu cotidianidad.
-
Evita hábitos que puedan dañarte: Renuncia a aquellos hábitos que sabes que te dañan, ya sean sustancias tóxicas, o prácticas como la autocompasión excesiva o la autocrítica. Busca ayuda profesional si la situación se escapa de tu control.
-
Cuida tu salud mental: Amar es cuidar también. Aprecia tu cuerpo y tu salud mental. No consumas solo noticias devastadoras; incluye hábitos positivos en tu vida.
-
Olvídate de la perfección: Las personas que te quieren lo hacen a pesar de tus defectos e imperfecciones; haz tú lo mismo contigo. Deja de lado esa exigencia desgastante de ser perfecto en todo. Haz bien lo que tengas que hacer, con ganas y disposición, pero no hagas de todo un motivo para ser perfecto.
-
Acude con un profesional: Si sientes que la baja autoestima está afectando significativamente tu calidad de vida, tus relaciones o tu bienestar emocional, puede ser el momento de buscar apoyo profesional.
El amor propio, más que una acción, es un estado mental y emocional que nos impulsa a sentirnos bien con nosotros mismos y a establecer relaciones más sanas. Recuerda, el camino hacia la confianza en uno mismo no es un sprint, ¡es una maratón! ¡Ahora ve y conquista el mundo con tu increíble amor propio y autoestima!

Cómo Conservar el Amor Propio
Hemos examinado diversos aspectos generales que podrían contribuir a elevar tu amor hacia ti mismo. A continuación, profundizaremos en otros elementos claves que te ayudarán a potenciar y salvaguardar el amor propio:
Los Tres Pilares del Amor Propio
La exploración de estos tres pilares fundamentales te proporcionará mayores herramientas para que cuides tu amor propio.
-
El Autoconcepto: Es la definición que tienes de ti mismo. Sé flexible contigo y con los demás. Aléjate de los pensamientos dicotómicos o extremistas a la hora de pensarte. Revisa tus metas; alejar de ti la presión y la autoexigencia desproporcionada te permitirá cuidar el concepto que tienes de ti. Enfócate en tus logros y no tanto en tus fracasos y errores. Piénsate con cariño y respeto; trátate con amor y compasión.
-
La Autoimagen: Es la representación que tienes de tu apariencia. Define tus propios criterios de lo que es bello. No permitas que la sociedad te diga qué es lo bello ni que es lo estético. Olvídate de la perfección física. Acéptate tal como eres y flexibiliza tus estándares estéticos a favor de tu apariencia. Destaca lo que te gusta; recuerda que el físico no lo es todo, la autoimagen no abarca solo la apariencia física, sino también la personalidad.
-
La Autosuficiencia: Es la confianza que tienes de alcanzar las metas que has establecido. Elimina de tu mente el «No soy capaz». Si no valoras tus destrezas y capacidades, tu amor propio se verá afectado de manera negativa. Evita el pesimismo; los temores y las predicciones desalentadoras no te ayudan.

La Importancia de Hablarse Bien
Muchas veces en el análisis de las cosas que hacemos o decimos nos hablamos de una manera incorrecta, por ejemplo, con insultos. Si nunca llamaríamos así a nuestro mejor amigo, ¿por qué nos llamamos así a nosotros mismos? El proceso de quererse pasa por tratarse con respeto. Si te tratas mal, estás mandando el mensaje de que tú no te das valor.
La Asertividad es Esencial
La asertividad parte de conocer tus derechos básicos como el de opinión. Cuando dices sí, es que sí, y cuando dices no, es que no. Decir que no o que sí debe ser respetado, porque no lo estás diciendo para molestar a nadie, sino porque hay un hecho que te afecta y tienes derecho a mostrar tu disconformidad y evitar el daño/molestia a tu vida.
Callarse no Siempre lo Soluciona Todo
Uno piensa que si no dice las cosas que le importan, evitará que otros se molesten y así evitará la pelea. En concepto erróneo existe, en que callarse sea la solución a un problema que parece plantearse en que decir tu opinión tenga que llevar a una pelea. La cosa debería plantearse en un entorno en el que una opinión, no un juicio de valor, debería ser respetada.
Cómo Ser Más Asertivo al Hablar (y Comunicar con Eficacia) | 4 Claves
No Somos Responsables de los Sentimientos de los Demás
Muchas veces nos quedamos con sentimientos ajenos que intentamos solucionar como si la felicidad de los demás dependiese de nuestro comportamiento y decisión. La felicidad, como estado emocional, parte de muy dentro de la persona. Insistir en el hecho de que alguien se sienta bien o mal por nuestras acciones parte del concepto de culpa. Si uno acepta que las acciones ajenas pueden desequilibrar el mundo, aprende a ser flexible y que el mundo, al fallar, no le haga tanto daño.
Amor Propio y Autoestima: Una Relación Profunda
El amor propio influye en la forma en la que una persona se valora, se cuida y se relaciona con los demás. El amor propio se sustenta, por lo tanto, en tres términos: autoconocimiento, autocuidado y coherencia. En otras palabras: tener amor propio no es “sentirse bien siempre”, sino sostenerse con respeto incluso cuando no te sientes bien. Coloquialmente se tiende a pensar que el amor propio es un sinónimo directo de la autoestima. Puede variar dependiendo del contexto; se puede tener alta autoestima y poco amor propio.
El amor propio también se manifiesta en la capacidad de, a veces, priorizar las necesidades propias sin sentirse egoísta por ello. Es entender que para poder cuidar adecuadamente de los demás, primero debemos estar bien nosotros mismos. El amor propio tiene muy poco que ver con cómo te sientes con tu apariencia.
La clave no está en olvidar o dejar atrás algunas cosas. Parte del problema radica en la división clásica de emociones positivas y emociones negativas (buenas y malas). No temas en expresarlas, nada bueno puede surgir de la represión. Todas son naturales, forman parte de ti y te hacen quien eres.

El amor propio no es una frase bonita ni un estado permanente de bienestar. Es una relación: la que sostienes contigo cuando fallas, cuando dudas, cuando te comparas o cuando te sientes vulnerable.