Un avión nos transporta a la década de los ochenta y nos sitúa en medio de la tormenta desde las primeras páginas de este cómic, cuando un vuelo de Turkish Airlines lucha en vano contra un feroz temporal en los Alpes franceses.
La noche del 23 de diciembre de 1980, un avión de la Turkish Airlines se estrella en el macizo del Jura. Una niña de tres meses sobrevive milagrosamente a la catástrofe, pero su identidad queda en el aire porque había dos bebés a bordo del avión. Así comienza una larga intriga que enfrenta a dos familias muy distintas y que culminará de forma sorprendente cuando la niña cumpla los 18.

La catástrofe parece inminente y la trama nos envuelve en un misterio intrigante. ¿Sobrevivió alguien a semejante tragedia? La respuesta sorprendente es sí, un bebé fue expulsado del avión y milagrosamente sobrevivió.
Dos familias, una modesta y otra acaudalada, reclaman su paternidad como una manera de buscar redención a sus propios sufrimientos. Están dispuestas a hacer lo que sea necesario para quedarse con el pequeño. ¿Qué destino le aguarda en los próximos veinte años? Su crianza jugará un papel crucial en su formación, pero con el tiempo, su verdadera herencia genética también saldrá a la luz.
Entramos de lleno en una época en la que las pruebas de ADN eran aún una quimera científica. Fue en 1987 cuando esta tecnología hizo su debut en un tribunal de Florida, y dos años después, en 1989, llegó a los tribunales gallegos en España. Justo en este contexto se desarrolla el accidente que nos presenta esta apasionante historia, una era en la que la técnica de ADN parecía sacada de la ciencia ficción y muchos la desconocían por completo.
La ausencia de la moderna técnica de ADN despierta la codicia de una familia en detrimento de la otra, y esta lucha se desata en la historia cuando una de las dos familias intenta apropiarse del bebé sin tener certeza de su verdadero origen.
Un tema que nos trae a la mente el documental Tres idénticos desconocidos (2018), de Tim Wardle, donde se nos recordaba que somos moldeados más por nuestra crianza que por nuestra genética.
El cómic nos transporta a una segunda línea temporal, dieciocho años después, cuando la bebé, llamada Lylie, ha crecido hasta convertirse en una joven adulta.

En este punto, entra en escena un detective, Crédul Grand-duc, agotado y atormentado por la investigación. Contratado por la adinerada familia para descubrir la verdad detrás del accidente, Crédul tiene carta blanca y todos los recursos imaginables a su disposición. Sin embargo, después de tantos años, se plantea la duda de si está en su sano juicio. ¿Se inclinará por revelar la verdad o por ocultarla en favor de la familia acaudalada?
Las magníficas viñetas de Nicolaï Pinheiro nos sumergen en una trama donde cada detalle, sombra y tono de color están cuidadosamente diseñados. Los dibujos de Pinheiro revelan la personalidad de los personajes y detalles sutiles que serán cruciales en la trama.

Los encuadres, casi cinematográficos, narran la historia con un ritmo adecuado, y a través de ellos conocemos a Marc, el hermano de la atractiva Lylie. Marc ha compartido su vida con una hermana cuya identidad es incierta, lo que da lugar a un comportamiento extraño. ¿Existe un amor fraternal genuino o algo más complejo?
El accidente enfrenta a una familia humilde contra una familia adinerada, desatando un debate social en el que los juicios paralelos son inevitables. En la actualidad, estamos acostumbrados a ver historias de este tipo, donde se enfrentan David y Goliat, o donde se explora el ascenso y la caída de celebridades, y lamentablemente, estos juicios paralelos a menudo obstaculizan la búsqueda de la verdad y la justicia.
Las influencias de la familia adinerada, las mentiras, los errores de la prensa y los anticuados métodos forenses se mezclan en un cóctel emocionante en el que todos se preguntan quién es el verdadero superviviente. Las familias esconden secretos y están dispuestas a todo por proteger a sus seres queridos.
El enigma que rodea al accidente es complejo. ¿Qué desencadenó la tragedia? ¿Quién es realmente el bebé que sobrevivió? ¿Es la hija de una familia sencilla y trabajadora que ha sufrido desgracias durante años, o es la descendiente de una familia poderosa y corrupta que hará cualquier cosa por mantener su posición?
El accidente trae consigo una serie de daños colaterales. Las familias están destrozadas y deben enfrentar no solo el dolor de la pérdida, sino también la ira, las declaraciones de la prensa, la opinión pública y la intervención de familiares dispuestos a hacer justicia por mano propia.
La trama se complica aún más con el paso de los años. Una familia debe seguir adelante sin su bebé, mientras que la otra cría a un niño cuya verdadera identidad se cuestiona. Estos daños psicológicos se profundizan veinte años después, con personajes fascinantes como Marc, quien ha crecido junto a una hermana cuya identidad es un enigma. Malvina, utilizada en numerosos juicios sin protección alguna, pasa dos décadas convencida de que le han arrebatado a su hermana. Todos estos personajes, con sus motivaciones apasionadas, están dispuestos a todo para imponer su versión de la verdad y su concepto de justicia.
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Como ya hiciera en Nenúfares negros, el guionista Fred Duval adapta una novela del popular escritor Michel Bussi. En esta ocasión une fuerzas con el dibujante Nicolaï Pinheiro para dar vida a una historia de suspense en la que nada ni nadie son lo que parecen.
La historia gira en torno a un accidente de aviación producido en el año 1980 en el que viajaban dos bebés de la misma edad. Toda la tripulación muere en el accidente, a excepción de un bebé. Las dos familias lucharán por demostrar que el bebé superviviente es el suyo, en unos tiempos en los que las pruebas genéticas no suponían el avance que tenemos hoy día, por lo que la decisión judicial del futuro de la niña quedará a expensas de un juicio.
A pesar del fallo judicial, la familia «perdedora» seguirá investigando para demostrar que la niña es de su familia. Lo interesante de la obra, aunque a la vez confuso, es que está planteada en varias líneas temporales simultáneas, de modo que vamos a ver escenas del pasado, mezcladas con un momento en el que la niña superviviente tiene 18 años.
Eso permite a los lectores estar avanzando en la investigación a medida que va enterándose de cosas del pasado, aunque hasta que consigues familiarizarte con todos los personajes (y no son pocos), las primeras páginas exigen una atención especialmente elevada. Pero el material del que parte esta adaptación, destaca por la inclusión de unos personajes muy interesantes y que contrastan entre sí, lo cual ayuda a irlos conociendo más rápidamente.
Es cierto que la historia es muy efectista y tramposa en algunos pasajes, pero se esfuerzan lo suficiente para justificarlo todo. Por ejemplo, el personaje de Malvina, la otra hija de la «familia rica», que es toda una bastarda adolescente que se apodera de nuestra simpatía desde el minuto uno… pero a la que dotan de un background que nos permite comprender que sea como es, e incluso que lleguemos a empatizar con un personaje por el que deberíamos sentir rechazo.
Pinheiro tiene un estilo mucho más convencional que Cassegrain, más acorde a lo que solemos ver en el cómic BD: preciosista, muy detallado y con un trazo limpio y claro. Encaja mucho mejor en este tipo de historia en la que no necesitamos ese dibujo más pictórico que nos evocase al de la obra de Monet, como es el caso de la obra anterior. Pinheiro utiliza continuamente a las libélulas como referencia constante, puesto que es el apodo que pone la prensa a la niña superviviente y son una constante a lo largo de las 170 páginas de historia.
En definitiva, Un avión sin ella es una fabulosa historia detectivesca con numerosos personajes con sus propios intereses y un misterio que ir resolviendo, pese a que haya que ir saltando obstáculos que surgen espontáneamente o que son colocados con intencionalidad. A pesar de que el final me ha parecido un poco tramposo, es coherente, y creo que es de esas obras que disfrutas tanto leyendo que la sensación global es muy satisfactoria.
Libro de historietas encuadernado en cartoné en formato álbum de 176 páginas interiores en color más cubiertas que contiene la traducción del original Un avion sans elle publicado por Glénat en 2021 para el mercado francobelga. Volumen único.

Distribución: · 25-VIII-2023 · 35.00 € Lengua: Traducción del francés Paginación: 176 págs. Libro de 176 páginas en color más cubiertas en cartoné que contiene la traducción del original Un avion sans elle publicado por Glénat en 2021 para el mercado francobelga.