El cómic costumbrista gay no es tan frecuente como desearíamos por estos lares, pero esa falta de costumbre es precisamente lo que hace de cada nuevo álbum del barcelonés Sebas Martín un motivo de celebración. Los aficionados lo saben.
Hemos vuelto de la gélida Angoulême con las pilas cargadas y con otra pila, la de lecturas pendientes, en sus cotas más altas. Menos mal que es virtual y no hay riesgo de desplome sobre la mesilla de noche.
Me gusta contextualizar este boletín y sentirme la reportera más dicharachera por un rato. Suelo empezar con unas líneas que hacen referencia a la actualidad y después salto a matar con las novedades. Pero la pandemia empieza a parecerse al cuento de la buena pipa, que dicen en mi tierra.
Estas son las novedades imprescindibles de abril para la redacción de ZN, un mes muy especial en que se celebra el día del cómic y otorgamos nuestro premio al cómic nacional.
Después de deslumbrarnos con Una mujer y la guerra, en la que demostraba su gran capacidad para comprender la psicología de los personajes y el caos que experimentaban, Gallo Nero nos trae un nuevo trabajo de Kondo Yoko, ganador del Gran Premio del Japan Media Arts Festival en la categoría de manga, que cuenta con un dibujo de trazo fino y elegante, caracterizado por su gran sensibilidad para representar la tragedia de sus protagonistas, comenzando con unas preciosas páginas coloreadas con acuarelas.
La última obra ganadora del Grand Prix del Festival de Angoulême ha llegado a nuestras librerías. Luz (Renald Luzier) nos cuenta la ‘biografía’ del cuadro Deux filles nues, pintado por Otto Mueller. Y es a través de la ‘mirada’ de esta obra de arte que vemos pasar por delante lo más significativo de los últimos 100 años de historia, desde 1919 hasta la época actual. Se trata de un documentado y riguroso viaje por el tiempo y, también, de un oportuno alegato contra la censura y la instrumentalización del arte. Una gran propuesta en la que este superviviente de los atentados de Charlie Hebdo denuncia la violencia y la arbitrariedad de todos los pensamientos totalitarios. El sello Reservoir Books nos trae esta obra en una cuidada edición.
Vuelve Juan Berrio con Los domingos también, un cómic lleno de humor, ternura y delicadeza que nos recuerda que lo más importante de la vida es disfrutar de esos momentos cotidianos que tal vez no valoremos en su justa medida. Una intima historia de amor que huye de esa visión del amor tóxico para ofrecernos los primeros momentos de una relación donde todo sucede de forma natural sin grandes gestos, pero con la verdad de los pequeños. Como es habitual en Berrio nos encontramos ante un cómic bellísimamente dibujado con su habitual estilo lleno de pericia a la hora de dibujar espacios arquitectónicos y sus líneas elegantes, limpias y claras. Una historia que te recuerda la magia de lo cotidiano y te reencuentra con lo bueno de los seres humanos. Algo vital en estos días donde vemos lo peor.
Wonder Woman: Hiketeia, de Greg Rucka y J.G. Jones. Greg Rucka es un nombre asociado a Wonder Woman. Las etapas del guionista con la Mujer Maravilla son hitos del personaje, seguramente los más reconocibles en su trayectoria editorial. Este mes tenemos la fortuna de poder leer la novela gráfica escrita a modo de team-up con Batman, cuya participación es más bien secundaria. En este caso, Rucka recupera el rito griego de hiketeia para construir una obra de connotaciones clásicas y referencias más que evidentes a la antigua Grecia. En esta obra tenemos un conflicto ético agravado con el peso de la tradición. Acompaña al dibujo el solvente y estimulante J.G. Jones, que ejecuta la narrativa del guionista de forma eficiente dándole un toque especial a esta obra. Un punto de partida excelente para conocer la Wonder Woman de Greg Rucka.
Deniz Camp se está haciendo un importante hueco en la industria a base de soltar trabajos sobresalientes, ahí están sus Ultimates o su Detective Marciano en lo más alto. Pero en el terreno de la creación propia su 20th Century Men demostró que no se quedaba corto. Este mes Astiberri vuelve a apostar por sus series con una obra muy especial y que está teniendo muy buena acogida. Con forma de antología, pues cada capítulo nos propone una historia completa, asistimos a cómo extraños sucesos espacio-temporales pueden afectar a los humanos en su día a día. Algo de humor, algo de drama y mucha reflexión dentro de un cómic que tiene como dibujante a Eric Zawadzki en su máximo esplendor.
Para situarnos en esta historia tenemos que remontarnos a la Mongolia del siglo XIII, bajo el mandato de Ögedei, el segundo Gran Khan y el hombre más poderoso de la Tierra en ese momento. La protagonista, Fátima, es una muchacha capturada por el Imperio Mongol y procedente de Persia, donde el conocimiento científico, tecnológico y médico es de los más avanzados de la época. A pesar de estar destinada a formar parte de un harén, Fátima comenzará a subir en el escalafón social, dispuesta a vengarse, convirtiéndose en uno de los ejes sobre los que girará la política del imperio.
Greg Rucka aborda a Lobezno desde un enfoque muy diferente al habitual. En lugar de centrarse en la vertiente superheroica o en un pasado lleno de misterios, su etapa lo presenta casi como un thriller noir moderno, donde Logan se mueve por un mundo criminal lleno de corrupción, mafias y violencia muy terrenal. Una de las claves de esta etapa es ver a Logan como un hombre cansado del mundo, pero con un fuerte código moral. No es tanto un superhéroe clásico como un superviviente que intenta hacer lo correcto en un entorno lleno de dilemas morales. La etapa de Greg Rucka es una de las visiones más adultas y noir de Lobezno. No intenta redefinir su mitología ni ampliar su pasado.
Conseguir publicar un cómic en el que has dejado toda tu alma es una aventura llena de obstáculos, algo que sabe muy bien el protagonista de Anatomía de un esqueleto, que tras conseguir finalizar una obra maestra del medio muere en extrañas circunstancias antes de saber si alguna editorial la va a publicar. Esta es la premisa del cómic más reciente de Pep Brocal en el que ha volcado todo su amor por el medio en una historia que, bajo la estructura de una narración clásica de misterio, se convierte en el vehículo perfecto para reflexionar sobre la inspiración, los procesos creativos y la transcendía del arte, pero también en una mordaz crítica hacia el mundo editorial.
Los imprescindibles de Zona Negativa es un producto original de Zona Negativa.
Alan Moore: Un Ícono del Cómic Moderno
Alan Moore (Northampton, Inglaterra, 18 de noviembre de 1953) es un escritor y guionista de cómics británico; en esa última labor es en la que ha destacado por sus trabajos reconocidos por la crítica y popularmente aclamados como Watchmen, V de Vendetta, From Hell, The League of Extraordinary Gentlemen y su periodo en la serie regular de La Cosa del Pantano. Trabajó primero para el mercado de su país en revistas como 2000 AD y Warrior. A partir de 1984 trabajó en el mercado estadounidense, principalmente para DC Comics. Su pintoresco pasado, aunado a una actitud con ciertos matices misantrópicos y su autoproclamada conversión en mago del caos, lo han vuelto célebre hasta el punto de convertirse en un ícono.
Tras ser expulsado del colegio, Moore pasó varios años trabajando antes de iniciar su carrera como historietista a finales de los 70. Hizo dibujos underground para publicaciones de revistas musicales como Sounds y la NME, bajo el seudónimo de Curt Vile (juego de palabras con el nombre del compositor Kurt Weill), a veces colaborando con su socio Steve Moore, con el que solo compartía amistad y apellido. Bajo el seudónimo de Jill de Ray (otra manera de pronunciar el nombre de Gilles de Rais, asesino en serie) empezó una publicación llamada Maxwell the Magic Cat, para el periódico Northants Post, la cual duró hasta 1986.
Decidido a no ser dibujante, sino guionista, proporcionó guiones para la Marvel UK, 2000 AD y Warrior. Sus primeros guiones cortos fueron para la revista Doctor Who Magazine y Star Wars Weekly, antes de saltar a la fama con su primer proyecto importante Captain Britania (Capitán Britania en España) junto a Alan Davis. Empezó a trabajar con 2000 AD a principios de los 80, cuando presentó el proyecto de un guion que impresionó al subeditor Alan Grant. El guion fue para Judge Dredd (El juez Dredd en España), y también participó en el guion de Future Shocks. Grant recuerda que cuando recibió el guion de Alan Moore, era demasiado largo para su publicación, pero que no encontró la manera de cortarlo sin desgraciarlo, a lo que concluyó: «this guy's a really fucking good writer» («este chico es un escritor jodidamente bueno»). Finalmente le pidió a Moore que lo recortara él mismo, y le compró el guion reducido.
Coincidiendo con la elaboración de Captain Britain para Marvel UK y varios guiones para Warrior, Moore empezó a proyectar series más largas para 2000 AD. En 1983 salió a la luz Skizz, un cómic de ciencia ficción (le pidieron a Moore que hiciera una adaptación a su estilo de la película E.T., a lo que presentó Skizz, diciendo que su versión «le debía mucho a Alan Bleasdale», escritor de guiones de series televisivas inglesas) junto con el dibujante Jim Baikie. Moore escribió también una historia autoconclusiva protagonizada por D.R. and Quinch (una serie de ciencia ficción con personajes de la revista National Lampoon O.C. and Stiggs, descritos por Alan Moore como «Continuando con la tradición de Daniel el Travieso pero dándole poderes termonucleares») junto con su compañero dibujante Alan Davis.
Aunque los trabajos de Moore en 2000 AD estuvieran entre las publicaciones más importantes de la revista, Moore empezó a preocuparse por la falta de derechos de autor en los cómics ingleses. En 1985, habló con el fanzine Arkensword y notificó que dejaba de publicar para la editorial inglesa IPC (editorial a la cual pertenecía 2000 AD), «básicamente porqué IPC me ha evitado con mentiras, engaños o en general, me ha tratado como la mierda». Alan Moore reunió a otros artistas del cómic para contestar en contra de la venta masiva de sus derechos de autor. Y en 1986 dejó de escribir para 2000 AD parando la producción del proyecto de futuros cómics Halo Jones.
De su trabajo durante este periodo, es sin duda su Marvelman (más tarde rebautizado como Miracleman por razones legales) en Warrior el que sedujo más a la crítica. Marvelman era una nueva visión del superhéroe olvidado de los años 50, dibujado primero por Garry Leach y posteriormente por Alan Davis. Moore se inició en el proyecto de V for Vendetta, una aventura pulp sobre un anarquista extravagante que se viste como Guy Fawkes y se enfrenta a un futuro gobierno fascista británico, ilustrado por David Lloyd; y The Bojeffries Saga, una comedia sobre una familia de vampiros y hombres lobo pertenecientes a la clase trabajadora inglesa, dibujada por Steve Parkhouse.
El trabajo del Moore inglés llamó la atención del editor de DC Comics Len Wein, quien lo contrató en 1983 para escribir Swamp Thing, un cómic de monstruos con una fórmula condenada a producir pocas ventas. Moore, con los dibujantes Stephen R. Bissette, Rick Veitch y John Totleben, deconstruyeron y reimaginaron el personaje, escribiendo unas series de historias experimentales que trataban asuntos sociales y del medioambiente junto una trama de terror y fantasía, apoyada en la información de la cultura de Luisiana, lugar donde se producían los hechos de la historia. Moore resucitó muchos de los personajes mágicos y sobrenaturales que tenía DC criando polvo, como por ejemplo The Spectre, The Demon, The Phantom Stranger o Deadman, e introdujo a John Constantine, un mago inglés de la clase trabajadora, cogiendo de modelo al cantante Sting. La carrera de Moore con Swamp Thing fue un éxito tanto de crítica como en las ventas, y animó a DC a reclutar guionistas en Europa, sobre todo en Inglaterra, del nivel de Grant Morrison, Jamie Delano, Peter Milligan y Neil Gaiman para escribir relatos al estilo de Alan Moore y reciclar personajes olvidados. Los títulos que siguieron asentaron las bases de lo que sería el estilo Vertigo.
La serie cerrada Watchmen empezó en 1986 y fueron recopilados en un libro de bolsillo comercializado en 1987, consolidando la reputación de Moore. Imaginaban cómo sería el mundo si los héroes disfrazados hubieran existido desde los años 40. Moore junto al dibujante Dave Gibbons ambientan la trama en una Guerra Fría alternativa, en la que una inminente guerra nuclear amenaza al planeta. Estos héroes se encuentran en medio de esta creciente crisis mundial, ya sea trabajando para el gobierno como por su cuenta, todos con perfiles psicológicos complejos y distintos. Watchmen tiene un desarrollo no lineal y es contada desde muchos puntos de vista distintos. Incluye también numerosas innovaciones formales, como el diseño simétrico de las primeras páginas con las últimas, hasta llegar a las centrales del capítulo 5 «Fearful simetry» («Terrible simetría»). Watchmen, junto a otros muchos cómics de otros autores como Batman: The Dark Knight Returns (Batman: el regreso del caballero oscuro) de Frank Miller, Maus de Art Spielgman o Love and rockets de Jaime y Gilbert Hernández, conformaron un nuevo estilo a finales de los 80 en los Estados Unidos, con una concepción del cómic más adulta. Nació la novela gráfica como la entendemos hoy en día.
Moore no tardó en convertirse en una celebridad para los medios de comunicación; y esta presión fue la que lo llevó a retirarse del fandom y dejar de asistir a las convenciones comiqueras.
Marvelman fue reimpreso y renombrada en el mercado americano como Miracleman, publicado por la editorial Eclipse Comics. El cambio de nombre fue promovido por Marvel Comics, debido a posibles infracciones de la patente del nombre. A pesar de las controversias por los derechos de autor de los dibujantes y las acusaciones de impago contra el editor, Moore, junto a los dibujantes Rick Vietch y John Totleben, acabaron la historia pensada por él primero y le pasó el testigo a Neil Gaiman y al dibujante Mark Buckingham. El tema de la propiedad intelectual del personaje sigue siendo un terreno fangoso.
En 1987 Moore presentó una propuesta de una miniserie llamada Twilight of the Superheroes (Crepúsculo de los superhéroes), una variación del título de la obra de Richard Wagner Gotterdämmerung, que significa «El crepúsculo de los dioses». Las series estarían ambientadas en un futurista universo DC, en un mundo gobernado por los superhéroes de esta casa y de Marvel, que planean aliarse con una boda dinástica. Pero el poder resultante de esta unión resultaría peligroso para la libertad. Varios personajes, incluido el mismo John Constantine, creado por Moore, lucharán para detenerlos y acabar con su intento de truncar la libertad de la humanidad. Estas series volverían a dar vida a parajes olvidados en las continuas revisiones de 1985 para las miniseries Crisis on Infinite Earths. La serie no fue encargada al final, pero las anotaciones de Moore han aparecido recientemente a pesar de los intentos vanos de DC, que aseguran que el proyecto es de su propiedad. Posteriormente DC copiaría conceptos como el hipertiempo en otros cómics. Las miniseries Kingdom Come de Mark Waid y Alex Ross publicadas en 1996 sobre un tema muy similar al de Twilight of Superheroes, donde narran también un conflicto provocado por superhéroes de un universo DC futurista.
La relación entre Moore y DC iba en deterioro en los temas de derechos de autor y merchandising. DC no pagó ningún derecho a Moore ni a Gibbons por el uso de su obra Watchmen en la creación de merchandaising, que DC definió como una forma de promoción. Un grupo de comiqueros, entre los que estaban Moore, Frank Miller, Mary Wolfman y Howard Chaykin, se despidieron de DC a partir de una propuesta de clasificación de edad similar a la usada en las películas.
Moore inició esta etapa con una gran variedad de proyectos junto a editores independientes, entre los que destacan el cómic Brought to Light, una historia sobre las operaciones encubiertas de la CIA, ilustradas por Bill Sienkiewicz para Eclipse Comics. Otra obra destacada de este periodo fue la antología AARGH (siglas de Artists Against Rampant Government Homophobia - Artistas contra la homofobia galopante en el gobierno), una campaña contra las leyes antihomosexuales. Dave Sim, caricaturista y defensor de la publicación libre, instigó a Moore a crear su próximo proyecto para Mad Love, llamado Big Numbers, una serie de doce capítulos con la acción situada en una Northampton actual, con una trama inspirada en la teoría del caos y en las teorías matemáticas de Benoît Mandelbrot. Bill Sienkiewicz fue dibujante, utilizando un estilo pictórico con referencias fotográficas. Cuando llevaban hechos dos números Sienkiewicz dejó la serie, y aunque anunciaron que Al Columbia lo sustituiría, no fueron publicados más números de esta serie.
Moore contribuyó en dos series en una antología del terror para la revista Taboo, editada por Stephen R. Bissette. En From Hell, Moore se inspiró en el modus operandi de la novela de Douglas Adams Dirk Gently's Holistic Detective Agency, lo que le llevó a pensar que para resolver los casos de Whitechappel según la holística debía darle sentido a los actos de los personajes no particularmente, sino conectándolos con los problemas de la sociedad de la época, y describiendo los asesinatos como consecuencia de la mala política y economía. En el cómic, Moore relaciona todos los personajes históricos del tiempo con los acontecimientos. Así personajes como Joseph Merrick, Walter Sickert, Oscar Wilde, Black Elk o Aleister Crowley aparecen en el cómic. Moore trata los asesinatos de Jack el Destripador como un ritual pensado para reforzar la hegemonía de lo racional y masculino sobre lo inconsciente y femenino, con un discurso misógino muy elaborado. Con saltos temporales y percepciones casi oníricas, Moore vuelve a tratar sus ideas sobre la percepción del tiempo como ya hizo en Watchmen. Las ilustraciones estuvieron al cargo de Eddie Campbell, dibujado con tinta de hollín caracterizando y figurando a la perfección la historia de Moore. From Hell tardó unos diez años en concluirse, pasando por la editorial Taboo y dos más para finalmente publicarse en una edición en libro para la editorial Eddie Campbell Comics.
El siguiente proyecto de Moore fue Lost Girls, un cómic erótico con Wendy, Alicia y Dorothy de las respectivas novelas inglesas del siglo XIX, junto a la dibujante Melinda Gebbie. En esta serie dividida en tres historias: «Alice's Adventures in Wonderland», «Peter and Wendy» y «The Wonderful Wizard of Oz». Fue terminada y publicada en agosto de 2006 en Estados Unidos, pero la publicación en Europa se pospuso hasta 2008 ya que el «Great Ormond Street Hospital» tenía los derechos de la obra de Peter and Wendy.
Después de varios años fuera de las corrientes principales de cómics, Moore volvió a dejar su huella en varios cómics de superhéroes para Image comics y otras editoriales que más tarde romperían su contrato. En esta época empezó a tener la sensación que su influencia en autores de cómics de superhéroes posteriores que se basaban en su estilo era perjudicial. Veía que en lugar de tomar como referencia los aspectos más innovadores de su trabajo se centraban en la violencia y en los ambientes oscuros. Como reacción a este deterioro de la «inocencia» de los primeros superhéroes, Moore con los dibujantes Stephen R. Esta serie tenía que acabar con un informe que narrara que estos superhéroes viajarían a los años 1990, donde se encontrarían con sus homónimos sombríos y ultra-violentos de la Image Comics. Los héroes de 1963 quedarían de piedra al ver su herencia, que habría cambiado incluso en el color.
Después de 1963, Moore empezó a trabajar en WildC.A.T.s, de Jim Lee e hizo un número de Supreme, Youngblood y Glory de Rob Liefeld. Con Supreme, analogía del Superman violento de Liefeld, el cómic de Moore se convirtió en un homenaje posmoderno a los antiguos superhéroes de los cómics de los años 40, más concretamente de la época del Superman de Mort Weisinger.
The League of Extraordinary Gentlemen fue un cómic protagonizado por los más variopintos personajes de las novelas de la época victoriana, como Allan Quatermain de H. Rider Haggard, El hombre invisible de H. G. Wells, el Capitán Nemo de Julio Verne, el Doctor Jeckyll y Mr. Hyde de Robert Louis Stevenson y Wilhelmina del Drácula de Bram Stocker. Con ilustraciones de Kevin O'Neill, en el primer capítulo se narraba el combate entre la Liga contra el profesor Moriarty, villano extraído de las novelas de Sherlock Holmes; En el siguiente capítulo luchaban contra los marcianos vistos en The War of the Worlds. Se hizo una adaptación del cómic a la gran pantalla en 2003, con Sean Connery como Quatermain en el papel protagonista.
Tom Strong son las aventuras de un superhéroe posmoderno que parodia y a su vez homenajea al género de los superhéroes, caracterizado como los superhéroes de antes de Superman, como fueron Doc Savage, The Phantom y Tarzan. El protagonista longevo gracias a una droga, narra mediante flashbacks sus hazañas durante el siglo XX, adaptando el estilo de dibujo y las formas de hablar a la época que narra, haciendo un repaso a la historia del cómic y a las publicaciones pulp.
Top 10, una comedia policiaca del género deadpan (género del cómic en el que las situaciones satíricas se dan sin ning...

Alan Moore: vida, obra y contradicciones del genio que reinventó el cómic
Barcelona, 1936. Tomás trabaja de escribiente en una reputada fábrica de la ciudad. La vida en casa no es regalada. Su padre cobra recibos a domicilio, su madre remienda ropa y su hermana va para modista, mientras la abuela se lamenta y reniega añorando tiempos supuestamente mejores. A saber.
Ahora mismo no queremos mirar atrás, pero a Konrad y a Paul los conocimos hace un porrón de años. Muchos. Eones de tiempo. Y los amamos desde el minuto uno. Después del susto del infarto, Salva ha cambiado las birras y el ajetreo social por las meriendas tranquilas y una vida de serenidad.
Confiesa Jiraiya en uno de los textos que introducen cada una de las historietas de este libro que ya existen demasiados cómics sobre miembros enormes, y que eso fue lo que le llevó a desplazar el interés y a centrarse… en pelotas enormes.
Llevamos dándole la bienvenida al otoño unas cuantas semanas ya, aunque las temperaturas siguen sin darnos tregua. Los escaparates se llenan de castañas, calabazas y hojas secas de atrezzo. Hemos visto ya hasta turrones. ¡Pero, tíos, que aún estamos en bermudas, es de locos!
Pese a estar considerado un maestro en su negociado, la obra de Gengoroh Tagame sigue siendo un secreto a voces destinado solo a lectores muy atrevidos, iniciados en las artes eróticas que saben muy bien de qué hablamos cuando hablamos de un nuevo libro con su nombre en portada.

Alan Moore: vida, obra y contradicciones del genio que reinventó el cómic
Solo faltan cinco días para que nos veamos las caras en Valencia (¡y en el GRAF, no se olviden!), y ya tenemos todo preparado: libros, pósters, cúters, bolígrafos, calculadora y mil bártulos más que a fuerza de asistir a un salón tras otro durante años ya metemos en las cajas con los ojos cerrados.